
Fic de Carla Moonlight. Temporada 2
Amnesia. Capítulo 12
El era consciente de que para ganar el juego tenia que sacrificar algunas cosas y arriesgarse, entre esas cosas se encontraba la dulce Ainara, la amistad de sus amigos y ganarse el odio de Andreas, incluso tal vez diera paso a habladurías en los medios del corazón y la prensa rosa.
Primero se lo ocultaría a sus amigos, si la cosa se le iba mucho de las manos hablaría con ellos, pero Ainara permanecería en la ignorancia, nunca sabría nada, no quería hacerle daño. Ojos que no ven, corazón que no siente. Así debía de pasar.
—Recuerda de llamarme.— Habló en tono bajo para que Andreas no los escuchara hablar.
—Claro, cuando pueda lo haré.— No lo haría, hoy estaría con su mejor amigo, mañana trabajaría por la mañana y en la tarde quedaría con Natalie para hablar después de tanto tiempo alejados, un año y medio.
Ahora estaban en el mes de Agosto en tan solo cuatro meses mas cumplirían dos años de la muerte de Tom. Tom murió apenas los veinte años recién cumplidos, y cada cumpleaños, fiesta y en especial navidad, no eran iguales, eran muy dolorosas.
—Hasta pronto.— Abrió la puerta.
—Por supuesto.— Contestó Bill.
—Espero que me eches de menos, granuja.— Tom fue a besarle pero Bill giro la cara haciendo que el beso fuera en la mejilla. Separó a Tom y le cerró la puerta sonriendo.
—Bueno ya se fue y estoy listo para pasar el día con mi mejor amigo.— Entró feliz a la cocina.
—Por fin, ¿qué tanto hablabais?— Andreas empezó a desayunar.
—Aclarando lo de la nota. Quedamos únicamente como amigos, le he dejado claros mis gustos.— Bill probó una tortita.— Están deliciosas Andy.
—Gracias.— Sonrió.— ¿Dónde me vas a llevar?— Preguntó.
—A conocer un poco la ciudad y algunos lugares importantes.— Le respondió.
—Esta bien.— Dijo contento Andreas.
—Me doy una ducha rápida y nos vamos.— Bill dio un ultimo bocado a su tortita y se fue hacia el baño para ducharse y poder pasar todo un día con su mejor amigo de la infancia.
Se ducho rápido y se vistió bastante simple y cómodo, ni tan solo se peino, se puso uno de sus gorritos. Para finalizar se maquillo, pero muy poco, no quería llamar la atención.
Una vez vestido y arreglado hizo acto de presencia frente a Andreas.
—¿Vamos?.— Le preguntó.
—Vamos allá.— Contestó Andreas levantándose con motivación.
Fueron con el coche de Bill a diferentes partes de la ciudad. Bill le iba contando algo de historia cuando caminaban por las calles como, aquí tubo un accidente tal famoso, aquí se rodó la escena de tal película, aquí vivió este personaje y similares, mientras Andreas iba fotografiando cada cosa que llamaba su atención. También se fotografío a ellos.
A la hora de la comida Bill llevó a su amigo a un buen restaurante algo alejado del tugurio de la ciudad.
Mientras comían hablaban animadamente de muchas cosas, de pronto Bill se intereso en que Andreas le contara en como fue que supo que le gustaban los chicos, cual fue su primera experiencia y ese tipo de cosas.
—¿Con Travis? ¿Es gay? No me lo creo.— Dijo Bill. Travis siempre fue un mujeriego que siempre le robaba las novias a Tom, por eso no se creía que fuera con quien tubo su primera vez.
—Pues créetelo, muy macho, pero le ponen los tíos.— Rió Andreas.— Estuvimos un par de meses juntos, pero no funciono, ¡se ponía celoso hasta de una piedra que tocaba! Era muy posesivo.
—¿Y como fue? Digo, la primera vez que tuvisteis un beso y eso.— Se explicó mejor.
—Fue en una fiesta en casa de Anne, íbamos borrachos hasta las cejas. Dijo que quería hablar conmigo y me llevó a una habitación. Nada más cerrar la puerta se lanzó encima mío.— Bill soltó un sorprendido “Oh”.— Y una cosa llevo a la otra y empezamos a tocarnos, pero sin llegar a tener sexo. Luego cada uno se fue como si nada a seguir con la fiesta.
—Hecho de menos las fiestas que hacíamos y a las que íbamos… Ahora a las que voy son de famosillos con implantes de pelo, alargamientos de pene, botox en la cara, tetas de silicona y culos como balones de futbol. Son todos tan superficiales y egocéntricos… al menos logré congeniar con tres chicos que tienen un grupo de rock, también les gusta nuestra música. Thirty seconds to mars. Son muy simpáticos, el resto no valen una mierda, ellos son relativamente normales, tienen la vida que nosotros siempre quisimos vivir, con la que soñábamos. Haciendo lo que nos gustaba, la música y vivir tranquilos.— Explicó Bill con ojos soñadores, pero a la vez tristes.
—¿Jared Leto? Es el cantante ¿no? He escuchado su música, son buenos, aparte me encanta como actúa, es buen actor, a demás de que para su edad esta para comérselo.— Babeó Andreas.
—La ultima vez que hablé con el se iba a un festival en el que actuaba, ahora no se donde andarán llevan dos años de gira.— Andreas se sorprendió.— ¿Alucinante verdad? Los envidio.
—Dos años… tengo que conocerlo. ¿A que me lo presentaras Billy?— Andreas le puso ojitos a su amigo.
—No a todo el mundo le gustan los chicos.— Le advirtió al ver lo que pretendía con su cara de baboso. Bill ya había aceptado por completo la homosexualidad de su amigo, o al menos la gran parte.
—Eso es porque no me conoce aun.— Dijo con orgullo.— Oye. ¿Qué te pasa que mi hombre te a aconsejado que te dejes la barba?— Se refirió a Jared fijándose en la cara de Bill.
—Llevo un día y medio sin afeitarme ¿tanto se nota?— Se toco la barbita que asomaba en su rostro, mientras caminaban hacia la salida del restaurante, ya habían comido y pagado.
—Hombre… teniendo en cuenta que eres pálido y con barba castaña, sin contar que no te has maquillado. Si, se nota.— Aclaró su amigo.
—Que más da, estoy sexy de todas formas.— Se halagó.
—Que creído eres.— Empujó Andy a su amigo al salir.
—Cuidadín, cuidadín que te doy chavalote.— Amenazó Bill en broma.
—No te me pongas chulo que yo también sé dar.— Continuo Andy diciendo.
—Así, demuéstramelo.— Provocó Bill a su amigo.
—Ya verás… — Dijo Andy moviendo sus dedos.— Prepárate para sentir las cosquillas de doctor terror Andy…
Bill salió disparado por el estacionamiento trasero del restaurante para huir de su amigo, que amenazante estaba preparado para hacer las peores cosquillas del mundo, que pudiera sentir.
Estuvieron durante varios minutos corriendo de un lado para otro, sobre todo Bill escapando de su amigo hasta que Andy consiguió alcanzar a Bill, y acorralarlo entre una pared para poder hacerle más cosquillas.
Después de que Bill se descojonara de risa, los dos amigos se secaron y se dirigieron hacia algún comercio de ropa mientras se pegaban.
Por la tarde después de unas compras siguieron paseando por Los Ángeles, disfrutando del tiempo que hacia, un sol radiante, que no quemaba.
Cuando fue atardeciendo Bill llevó a Andreas a fotografiar la puesta de sol, siempre le había gustado mucho tomar fotos y dedicarse a la fotografía, un sueño frustrado, no a encontrado la oportunidad en el que le aceptaran en alguna empresa de modelos, o revistas.
—Bill, invita a tu novia a casa, así la conozco.— Propuso Andreas mientras tomaba unas fotos.
—¿No te importa?— Le preguntó.
—Por supuesto que no.— Ya había estudiado al fantasma de Tom, ahora tenia que hacerlo con la novia, su otro enemigo. Iba a conseguir a Bill de una u otra manera, se había enamorado de el, cree que desde siempre lo estuvo en el fondo, pero se dio cuenta gracias a Travis de que siempre lo quiso.
Como Andreas le había dicho de invitar a su novia y que no le importaba la llamaría para que la conociera y así pasar un rato con ella.
—A que esperas para llamarla, no me la voy a ligar tranquilo.— Bromeó Andy.
—Esta bien.—Bill cogió su móvil para llamarla.
Los pitidos llamantes sonaban, esperando que la llamada fuera aceptada.
—Hola Bill.— Saludó Ainara.
—Hola cielo.— Saludo el también.— ¿Te apetece venir a mi casa? Andreas quiere conocerte.— Le dijo.
—Oh, yo también quiero conocerlo.— Comentó ilusionada.
—Pues vente, te esperamos en casa. Hasta ahora.— Se despidió.
—Hasta ahora cariño. Te quiero.— Bill colgó la llamada.
Volvió a guardarse el teléfono móvil en su bolso.
—Dice que ahora vendrá, quiere conocerte también.— Le contó Bill.
—Genial. Que se quede a cenar. ¡Pedimos pizza!— Propuso Andreas feliz.
—¿Otra vez pizza?— Cuestionó.
—Si lo que quieres es cocinar yo te dejo.— Se encogió de hombros.
—Pues pedimos comida china, italiana o tailandesa, así cambiamos un poco.— Llegaron a casa.
—Me parece buena idea.— Sonrió.
—Vamos a colocar las bolsas y llamamos para pedir la cena.— Bill cogió sus bolsas y se fue a su cuarto a desempaquetarlas. Andreas hizo lo mismo, se marchó a la que era su habitación.
Bill ordenó todo en sus respectivas estanterías y luego llamó al restaurante chino para que les trajeran algo que cenar.
Salió hacia el salón haciendo los pedidos mientras que su amigo abrían unos botellines de cerveza para ellos, mientras llegaba Ainara, así hacían tiempo.
Bill al terminar de ordenar los pedidos prendió la tele poniendo un canal que contrato, un canal alemán. Había perdido la cuenta de las veces que había salido en ese canal.
—Bill, ¿Cuándo tienes pensado ir a Alemania? Tus padres te echan en falta.— Dijo de repente.
—No lo sé, hablo con ellos cada semana por teléfono. Tal vez esta navidad vaya…— Recordó a Tom.
—Es lo que deberías de hacer, la navidad es para estar en familia.— Asintió.— La pasada navidad ni siquiera llamaste, nos tenias a todos preocupados.— La navidad pasada Bill compro el suficiente alcohol como para emborrachar a un elefante. Bebió hasta perder la conciencia y durmió casi dos días enteros, ahogándose en el recuerdo de aquella navidad diferente.
—Ya, necesitaba estar solo, pero esta la pasaré con mis padres, supongo.— Dijo.
—Les hará mucha ilusión tenerte en casa.— Susurro Andy quedándose después en un silencio incomodo.
El silencio fue interrumpido por el sonido del timbre, que indicaba que Ainara ya había llegado a la casa. Bill con paso ligero se fue hacia la puerta de la casa para abrirla, tan pronto que vio a Ainara la saludo con un beso muy tierno en los labios, para luego hacerla pasar dentro de la casa.
—Ainara te presentó a mi mejor amigo Andreas.— Le presentó Bill orgulloso.— Andreas esta es la chica que se a ganado mi corazón.— Bill no estaba enamorado, tan solo le atraía, pero no la amaba a pesar de las bonitas palabras de amor que le dedicaba.
—Hola… —Susurró tímidamente Ainara.
—Hola Ainara, pero mujer no seas tan tímida.— Dijo Andreas intentando que la chica cogiera un poco más de confianza.— No muerdo.
—Ya…— Soltó una risita nerviosa.
—Hemos encargado comida china.— Informó Bill.— En unos minutos llegará.
—Oh genial.— Sonrió Ainara.
Los tres se sentaron en el gran sillón que había enfrente de la televisión, y se pusieron a ver la televisión callados. El timbre volvió a sonar, esta vez fue Andreas quien se levanto a abrir la puerta, para coger el pedido de comida china y pagar aunque después haría cuentas con Bill.
Cerró la puerta y distribuyo las cajitas de la comida sobre la pequeña mesa que había en el habitación, para luego abrir las cajitas y empezar a distribuir la comida, mientras empezaban a hablar de cosas, mientras escuchaban el sonido de la televisión de fondo.
—Te la has buscado guapa y lista Bill.— Dijo Andreas al conocer un poco mejor a Ainara.
—Si.— Se miraron y Bill la beso dulcemente, mientras su amigo los observaba mirándolos fijamente, empezando a trazar en su cabeza un plan para hacer algo y tener a Bill.
—Bill…— Se separo ella avergonzada.
—¿Qué pasa? ¿No puedo besar a mi chica?— Bill le acarició suavemente la cara sonriendo.
—Oh, que bonito… lloraré.— Dijo Andreas intentando ser irónico pero Bill ni su novia lo percibieron por lo tanto mostraron una sonrisa.
—Cállate aguafiestas.— Rió Bill.
—No soy aguafiestas.— Replicó Andreas.— Ainara querida, ¿A que te dedicas?
—Soy profesora en un centro de primaria. Me encanta los niños.— Explicó entusiasmada Ainara.— Aunque a veces me saquen un poco de mis casillas…
—Ah… Sabes que si llegas a tener hijos con Bill, te pueden tocar tener hijos gemelos ¿no?— puntualizó Andreas.
—Vaya… yo…— Dijo Ainara no muy segura, la verdad es que veía un poco lejano tener algo más allá con Bill como tener hijos, casarse, ya que era muy pronto para pensar en eso ya que estaban aún comenzando su relación.
—Ainara no le contestes. Andreas es un poco metiche.— Intentó Bill tranquilizar a su novia.— Además Andreas, aún estamos empezando la relación, como para ponernos a pensar en niños ¿no crees?
—Ya… — Dijo Andreas un poco abrumado.— Y bueno, ¿Has escuchado algo de los chicos? Porque como novia de Bill supongo que tienes que saber un poco de su vida pasada. Sabrás que tuvo un grupo de música, en el que él era el cantante.
—Si… Lo sé.— Sonrió Ainara.— He escuchado algunas canciones de su banda. Bill me compró los cd’s y los DVD’s de los conciertos, y estoy en ello.
—Que bien.— Sonrió Andreas.— Lastima que lo haya dejado, era muy buena su música.
Bill Kaulitz Trümper vuelve a sonreír en Los Ángeles.
Todos miraron a la tele al escuchar el nombre de Bill. Pasaron una imagen de el en una sesión de fotos antigua de cuando tenían el grupo muy sonriente.
Pasaron un resumen de lo que hablarían en ese programa de información.
—No puede ser…— Murmuró Bill.
—Querido amigo vuelves a ser noticia en las portadas.— Rió Andreas.
—Joder ¿pero es que no se puede ir tranquilamente a la calle sin que te tomen unas fotos?— Se quejó Bill.
—Ya te habías acostumbrado a no ser el centro de atención.— Dijo Andreas.— Pero ahora vuelves otra vez…
Esperaron a que pasaran las otras noticias del día hasta que Bill volvió a aparecer en la pantalla. Ainara no entendía nada, ya que hablaban en alemán, pero luego preguntaría.
El ex-cantante de la banda Alemana, Tokio Hotel, a sido avistado en los últimos días feliz y sonriente por las calles del centro de la ciudad estado Unídense, LA.
Esta mañana fue sorprendido por un fotógrafo que paseaba por la zona y tomo varias instantáneas del ahora modelo y su mejor amigo.
Pasaron unas fotos de Bill y Andreas entrando al restaurante, luego pasaron de cuando salían hablando y sonrientes. A continuación pasaron unas tomas de video en la que salen corriendo por el estacionamiento riéndose a carcajadas.
Al parecer tras la muerte de su hermano gemelo y guitarrista de la banda, las cosas vuelven a ser como antes. La visita de su amigo en común le esta haciendo bien, viéndoselos animadamente salir de un lujoso restaurante tras una guía turística por la ciudad.
Anteriormente también se le ha visto paseando con sus otros dos compañeros del grupo, Georg Listing y Gustav Schäfer.
Las imágenes no eran de tan buena calidad como la del restaurante, estas se veían pixeladas, pero se reconocía que eran ellos tres.
¿Puede ser que también halla encontrado el amor en estos meses?
—Oh no por favor…—Suplicó Bill.
Fue visto entrar en un cine con una chica hablando animadamente y caminando por las calles momentos antes, entrando en una tienda de música.
A la salida de la sesión de cine, se les pudo contemplar más cómplices que anteriormente. La chica en todo momento se podía contemplar tímida. Normal, que chica se puede resistir al bombón de Bill.
Bill apagó la televisión después de escuchar eso último, odiaba ser el centro de atención, y sobre todo odiaba que involucraran a otras personas cercanas a él, sin merecerlo.
La dulce Ainara miraba a Bill con cara de asustada, ya que no estaba acostumbrada a salir en los medios de comunicación.
—No te preocupes Ainara, llamare a mi agente para que haga todo lo posible para que no vuelvan a mostrar fotos tuyas.— Le tranquilizó Bill.
Llamó a su agente, para estar durante casi media hora hablando para explicarle de que por favor llamara para que no volvieran a poner fotos de Ainara, quería protegerla de algún posible ataque de alguna fan despechada.
Cuando colgó el teléfono abrazó a su novia, para luego darle un dulce beso en la sien.
—No te preocupes, pequeña.— Susurró Bill.— Ya está todo arreglado.
—Bienvenida a la vida de Bill.— Dijo Andreas.
—Bienvenida no, porque ya no saldrá más en ningún canal de televisión, si no los demandaré. Saldrían perjudicados ellos.— Tomó de la mano a su novia.
—Si, pero eso no significa que las fans que quedan de ti, no quieran matarla. Si os ven juntos tal vez no salga en la prensa rosa, pero si en tus blogs. Eso pasa conmigo y pasaba con Natalie. Tu madre tubo suerte de salvarse.— Comentó.
—Bueno, ya es tarde son las once.— Cambió de tema Bill.
—Si, yo debería de irme ya.— Le dijo a Bill.
—Quédate a dormir conmigo.— Sugirió.
—No quiero ser una molestia.—
—¿Cómo vas a ser una molestia? Recogemos esto y a dormir todos.— Mando Bill cogiendo los cartones de la mesa, siendo ayudado por Andreas y Ainara.— Andreas mañana no se a que hora llegare a casa, por la mañana me voy a las diez.—Informó Bill a su amigo mientras caminaba junto con Ainara hacia el pasillo de las habitaciones.
—Vale, ya encontraré algo que hacer.— El los seguía desde atrás.— No hagáis mucho escándalo esta noche, ser considerados con este pobre joven.— Bromeó.
—Tenia planeado empezar a hacer hijos.— Rió Bill ante el comentario que anteriormente en la cena hizo su mejor amigo.
—Bueno, como queráis pero sin ruidos.— Entró en su habitación. Y seguidamente Bill y Ainara a la de él.
—¿Es broma verdad?— Preguntó la chica.
—¿El que? ¿Lo de los hijos?— Sonrió Bill tomándola de la cintura.— No lo es del todo…— Le susurró sensualmente.
—Bill, que vergüenza esta tu amigo…— Ainara se sonrojó hasta la punta de las orejas.
—Es mi casa.— Le dio un beso y fue hacia unos cajones para buscar algo que prestarle a su novia.
Tras mucho buscar encontró una camiseta que le iría bien, algo grande tal vez, junto con unos pantalones.
— Ponte esto, yo voy al baño.— Bill tomó su pantalón y se fue al baño a cambiarse y a quitarse el poco maquillaje que hoy llevaba.
Bill se quitó el maquillaje y se quitó la ropa que llevaba para ponerse su pantalón de pijama. Cuando estuvo caminó descalzo hasta su cuarto y entró, encontrándose con Ainara ya cambiada.
Se acercó lentamente a Ainara dándole un beso dulce y casto en la mejilla, para luego rodearla con sus brazos por la cintura.
Poco a poco fue sentando a la chica en la cama, para luego besarla en el cuello, que se estremecía de placer al contacto de los labios de Bill.
Y una vez más, Bill se acostó con ella sin sentir nada más que un cariño y la necesidad de complacerla como su novia, porque no la quería, no la amaba, aunque lo intentara para olvidarse del amor que si sentía por su hermano Tom.
Andreas escuchó cada minuto del momento intimo entre Bill y Ainara, sintiendo unos celos recorrerle el interior.
Tenia que empezar a hacer algo, no descansaría hasta tener a Bill entre sus brazos, aunque sea solo una vez para cumplir sus fantasías, los sueños que soñaba despierto.
Continúa…