Ich Brech Aus II. Cap 55

«Ich Brech Aus» Temporada II

CAPITULO 55

Narra Daniela

Me desperté de mi larga siesta, y me di cuenta que eso no se parecía nada a Alemania. Pregunté a una señora que estaba sentada en el asiento de delante en el autobús por donde estábamos y la señora me dijo que ya habíamos entrado en Francia. Ya quedaba menos para llegar a mi destino.

Me concentré en el paisaje que había en Francia, era muy bonito. También me acordé de cuando mis primos habían ido a Francia a realizar varios conciertos, cuando estuvieron de gira. Me hubiera gustado poder estar con ellos en ese tiempo, pero ahora ya no podría ir porque por mi bien y por el de este hijo que viene en camino tengo que alejarme de la vida cómoda y despreocupada por las necesidades económicas porque mis tíos siempre me han dado todo lo que quería.

Pasaron varias horas de viaje, aún no habíamos llegado a la frontera de España. La noche era cerrada y estrellada, pasaban de las 12 de la noche y yo calculaba que igual llegaríamos a mi destino de madrugada o de mañana. Ya que el viaje en autobús llevaba un día casi desde Alemania.

Finalmente ya estoy en España, ha pasado un día entero y ahora estoy bajando del autobús que me había llevado a mi destino… Madrid. A partir de hoy empieza una nueva vida para mí, tengo que hacerme la idea de que una futura personita depende de mí, ya estoy deseando poder ver su carita pequeña, y tener su pequeño cuerpecito entre mis brazos pero para eso aún faltan varios meses, y para darle una vida digna y cómoda tengo que encontrar un trabajo.

Sumida en mis pensamientos, salgó de la estación de autobuses, no ha cambiado nada Madrid desde que me fui hace cuatro años, la única que ha cambiado he sido yo. Cuando me fui era una niña triste y solitaria que había perdido a sus padres, y viajé a Alemania para llevar una vida feliz junto a mis tíos y a mis primos. Y ahora 4 años después, me encuentro en esta misma ciudad embarazada de mi propio primo por una relación incestuosa que manteníamos desde hace meses. Pasó por el lado de un quiosco y saco 1 euro de mi bolsillo, y me compró un periódico, necesito encontrar un trabajo y un sitio donde pasar las noches.

El rugir de mis tripas me hace ver que llevo desde ayer sin comer. Necesito comer algo, no me puedo permitir que esta vida que está creciendo dentro de mí, se apague sin darle la oportunidad de ver la luz de sol. Buscó con mi mirada algún establecimiento donde pueda comer algo y entro en una cafetería, pido un cola—cao con un croissant al camarero, que está detrás de la barra en un perfecto castellano, que ya había creído olvidado. Mientras tanto leo el periódico en busca de algo que me pueda interesar.

Mansión Gemelos Kaulitz, Berlín – Alemania

Narra Bill

Ese día me había levantado un poco tarde, me había pasado toda la noche viendo varias películas en la televisión, pero había tenido una sensación extraña, que me estaba haciendo sentirme incómodo y aún lo sentía a pesar de que hubieran pasado las horas.

Estaba concentrado leyendo el periódico de ese día, mientras tomaba mi café con tostadas y un zumo natural de naranja. Cuando llegó mi hermano Tom y cogió también una taza y se sirvió un poco de café de la cafetera, y cogió unas tostadas y se sentó en su silla al lado mía a tomar su desayuno en silencio. Al cabo de unos segundos, el silencio fue interrumpido por el sonido del timbre, me levanté a abrir la puerta ya que mi hermano Tom no se había movido para ir abrir la puerta.

—Mamá –dije extrañado al ver a mi madre en nuestra casa, la verdad es que no me la esperaba a esas horas.

—Tú prima… Bill –dijo mi madre con preocupación y llorosa.

—¿Qué ha pasado, Mamá? –dije a mi madre.

—No ha regresado a casa –dijo de nuevo mi madre con desesperación.

—¿Qué dices? ¿Cómo que no ha regresado? –dije a mi madre con preocupación.

—No, esperé a ver si llegaba pero han pasado las horas y tu prima no ha vuelta a casa –dijo mi madre– Tardé en venir, porque pensé que igual había pasado la noche en casa de algún amigo.

—¿La has llamado al móvil? –pregunté a mi madre.

—Si, pero tiene el móvil apagado –dijo mi madre— ¿Qué hacemos?

—Lo más lógico es que informemos a la policía de que no ha regresado a casa –dije a mi madre.

—¡Dios mío! Otra vez en esta situación tan dolorosa —dijo mi madre mientras se tapaba la cara con sus manos.

—Mamá no pienses en eso, seguro que va a regresar igual nos quiere dar un susto. Pero dentro de unas horas vuelve –dije a mi madre intentándola tranquilizar.

—¿Qué ha pasado? –dijo mi hermano uniéndose a la conversación saliendo a nuestro encuentro desde la cocina.

—Daniela… —dijo mi madre con desesperación y llorando a su hijo mayor– No ha regresado a casa desde ayer.

—¡¿Qué?! –dijo mi hermano Tom un poco alterado— ¿Porqué no has venido antes a decírnoslo?

—Bueno… estuve esperando a ver si regresaba pero no ha sido así –dijo mi madre mirando a los ojos a Tom y sintiéndose un poco culpable por lo sucedido.

—Genial… ¿Has visto si faltaba algo en su habitación? –dijo mi hermano con un poco de cabreo.

—No… —dijo mi madre con lágrimas en los ojos.

—Hay que ir a buscarla –dijo mi hermano Tom con desesperación– Tiene que aparecer…

Narra Tom

Llevaba unos días con muy mala leche, y eso lo pagaba con mi hermano y con las demás personas que me rodeaban. La verdad es que discutir con mi prima me ponía de los nervios y muy enfadado. No consigo entender las reacciones de esa niña, cada dos por tres cambia de opinión haciéndome sacar de quicio, menos mal que el test dio negativo porque si me tengo que ver involucrado en otro escándalo, creo que todos saldríamos perdiendo y sobre todo mi madre sufriría mucho al enterarse de tal noticia. Por eso, termine con mi prima la relación que mantenía con ella, sé que le he roto el corazón pero me he dado cuenta de mi error, y no quiero hacer sufrir a las personas que quiero incluida mi madre, que le destrozaría el corazón si se enterará que su sobrina pequeña está teniendo relaciones conmigo.

Después de enterarme que mi prima había rechazado la propuesta de mí hermano, de colaborar en una canción nuestra. Me puse a discutir con mi hermano Bill, yo ya sabía que haría una cosa así, por eso no apoyé la decisión desde el primer momento. Y ahora para liar más la cosa, viene nuestra madre diciendo que Daniela lleva desde ayer, sin aparecer en casa. Puedo sentir rabia y odio por mi prima, pero nunca he deseado que le pasará algo y ahora estoy muy preocupado por ella. Me hace recordar hace 4 años cuando se escapó de casa de Gustav, cuando Georg y yo discutíamos por un helado, y yo me puse como una fiera. Pero porque demonios se ha ido ahora mi prima, no será porque… Imposible ella me dijo que diera negativo, y además yo vi la prueba con mis propios ojos y había dado negativa ¿Qué esconde mi prima para irse así sin avisar?

—Mamá, será mejor que vayamos a tu casa –dije a mi madre– Puede que haya dejado alguna pista de su paradero.

—Es verdad, mamá –dijo Bill apoyándome en lo había dicho.

Cogí las llaves de casa, y nos fuimos con mi madre en su coche. Después de veinte minutos de autopista que unía Berlín con Hamburgo llegamos a la urbanización donde mi hermano y yo habíamos crecido, y donde vivían ahora mi madre, Gordon y nuestra prima Daniela. Mi madre salió del coche y nosotros salimos detrás de ella, dirigiéndonos al interior de la vivienda una vez dentro, mi hermano y mi madre se fueron a la cocina. Mi madre estaba tan afectada que mi hermano Bill se ofreció a hacerle una infusión para tranquilizarla, y yo me fui directo hacia la habitación de mi prima.

Necesitaba encontrar alguna prueba para después poder actuar y llamar a la policía. Observé con detenimiento toda la habitación, fijándome en detalles que en cualquier otro momento habrían pasado desapercibidos. Fijé mi mirada en la estantería donde tenía a todos sus peluches y juguetes bien colocados de su infancia, aunque mi prima ya no jugaba con ellos, lo quería conservar para cuando tuviera sus propios hijos y también para tenerlos de recuerdo. Me di cuenta de algo muy importante, su osito Teddy no estaba con sus peluches, abrí el armario, que aún conservaba su olor que me había embriagado durante estos años, dándome cuenta que faltaba alguna ropa, me di cuenta por las perchas que estaba vacías. Hice una observación general a toda la habitación, cuando me percaté que encima de la almohada de la cama de mi prima, había un papel cuidadosamente doblado. Me acerqué a la cama para coger y para leer el contenido de ese papel.

Tía Simone,

Sé que en estos momentos me estarás buscando desesperadamente. Solo quiero decirte que estoy bien y que no me busquéis. Necesito encontrarme a mi misma y pensar mucho en las cosas que me han sucedido en estos últimos meses. Necesito ponerme en paz conmigo misma, para sentirme bien y no quiero que te sientas culpable. Te prometo que algún día regresaré, pero no será un regreso inmediato. Hay que dejar que el tiempo haga su trabajo, quizás me lleve algún tiempo tomar la decisión de regresar junto a vosotros. Mi familia…

Siento darte este disgusto, eres como una madre para mí. Pero era necesario esto, cuando vuelva y reúna todo el valor necesario, te contaré todo sobre mi verdad.

Quiero que le digas a Tom y a Bill, que han sido los mejores primos que nunca pensé que podría haber conocido y tenido a unas personas fabulosas. Se han convertido en mis hermanos mayores, y espero que cuando vuelva no me guarden rencor, por lo que he hecho. No me llames a mi móvil, ya que no voy a contestar…

Espero que algún día me sepas perdonar.

Tu sobrina Daniela Alonso Trümper.

No me podía creer que mi prima se había ido pero adonde, y eso de que tenía que pensar para ponerse en paz consigo misma. ¿Qué narices está tramando? Me da la impresión de que el culpable de la huída de mi prima he sido yo. Por mi actitud con ella durante estos días, por las palabras hirientes y cargadas de dolor que nos habíamos dicho una semana atrás. Bajé a la cocina, y me encontré a mi madre llorando sin cesar, y a mi hermano intentándola consolar. Ahora se iba a llevar el mayor disgusto de su vida, cuando descubra que mi prima se había ido por una buena temporada larga, incluso años.

Narra Daniela

He estado mirando el periódico y he encontrado un trabajo que me puede interesar, es para trabajar en una pizzería por tiempo parcial. También he encontrado un anuncio, donde se comparte piso, y buscan a una chica. Espero que no sea demasiado caro y pueda quedarme a vivir en ese piso, por lo veo deben de ser una chica cuando pide exclusivamente que sea una chica la nueva inquilina. Además al ser compartido será menos dinero que tengo que gastar, mientras buscó un trabajo para poder mantenerme los próximos meses y también a mi bebé.

Acabó de tomarme el cola cao y me dirigí hacia la barra para pagar mi desayuno. Después salgo del establecimiento para ir a ver el piso que vi en el anuncio. Da la casualidad que ese piso, está cerca del barrio donde yo vivía con mis padres antes de que pasara mi desgracia familiar. Tras unos veinte minutos, llego al edificio donde voy a ver el piso, timbro en el portero automático pero nadie me contesta, así que opté por volver más tarde y aproveché para ir a una cabina telefónica cercana, para llamar al número de teléfono del anuncio, en la que pedían una chica sin experiencia. Introduje un par de monedas en la ranura del dinero del teléfono. Después marqué el número y espere a que el teléfono me diera señal.

Inicio de la conversación telefónica

—Pizzería Cloud1989 —escuché una voz masculina al otro lado del teléfono— ¿Qué desea?

—Hola, Buenos días –dije con voz temblorosa– Llamo por el anuncio que ha puesto en el periódico. ¿Me gustaría saber las condiciones del trabajo?

—Bien, busco a gente para que atienda y haga pizzas. Sería un contrato a jornada parcial, ya que suelo contratar a estudiantes, y se trabajaría por turnos. El sueldo sería de 400 euros al mes, aunque se incrementaría con la realización de horas extras algunos días –dijo el hombre— ¿Cómo se llama?

—Me llamo Daniela –contesté a aquel hombre .

—Bueno, Daniela está interesada en estas condiciones que le he expuesto –me preguntó el hombre– Si es así, me gustaría hacerle una entrevista.

—Sí, claro. Estoy interesada –dije segura de mi misma a aquel hombre.

—Muy bien. Entonces podría pasarse por la pizzería entorno a las 11:00 horas –dijo el hombre– Tomé nota de la dirección

—Muy bien –dije mientras anotaba la dirección en una pequeña libreta, que tenía en mi mochila.

—Entonces, nos vemos –dijo de nuevo el hombre– Se me ha olvidaba decirle que cuando llegue pregunte por Alejandro.

—De acuerdo, muchas gracias por todo –dije a mi futuro jefe muy agradecida, para luego colgar el teléfono.

Fin de la conversación telefónica

Miré el reloj y vi que eran las 10 de la mañana. El sitio donde tenía que ir a hacer la entrevista de trabajo, quedaba a unos 20 minutos de donde yo estaba, así que volví otra vez al edificio donde alquilaban una habitación, en ese anuncio que había visto en el periódico. Volví a timbrar en el telefonillo, y esta vez tuve más suerte porque me contestaron.

—Sí –dijo una voz femenina.

—Hola, buenos días –dije con voz temblorosa, por el nerviosismo que tenía– Vengo porque he visto el anuncio en el periódico, en donde se alquila una habitación en el piso.

—Sí, es verdad. Un momento que ya le abro la puerta –dijo aquella chica, mientras yo accedía al interior del portal.

Entre en el portal de aquel edificio, que era bastante amplio. Luego me acerqué al ascensor y entré en él para seguidamente marcar el número del piso donde iba a ir. Después de unos segundos llegué al piso, y me dirigí hacía la puerta que ya estaba abierta, y había una chica esperándome en ella. Por el aspecto que tenía era una chica de unos años más mayor que yo, así que me di cuenta que ese piso era pasar estudiantes.

—Hola –saludé muy tímidamente.

—Hola –me respondió al saludo la chica– Mi nombre es Adriana, y vivo en este piso junto con dos chicas más, que ahora no se encuentran en el piso, porque están en la facultad.

—Yo me llamo Daniela –dije tímidamente.

—Muy bien, te voy a enseñar lo que sería tu habitación –dijo Adriana muy amablemente– Para que así veas como es, y decidas si quieres quedarte con nosotras.

Accedí al interior de la vivienda, junto con Adriana y me llevó hacia el final de todo el pasillo, que era donde se encontraban las habitaciones. Abrió una de las puertas de las habitaciones, y me mostró lo que sería mi cuarto en caso de que quedara a vivir allí. Para mi gusto era una habitación perfecta, no pedía lujos ni nada por el estilo. Solo quería poder vivir en un sitio tranquilo donde poder tener y criar a mi hijo. La habitación no era muy grande, pero tampoco demasiado pequeña. Tenía una cama amplía y un gran armario empotrado, y al fondo de esta había una amplía ventana por donde entraba bastante luz del sol.

—Me gusta mucho –dije a la chica— ¿En cuánto sale el alquiler?

—Pues saldría en 200 euros al mes, ya que aparte de esto tienes derecho a cocina, baño, salón –dijo la chica.

—Ah, yo ahora te puedo dar los 200 euros que tengo algo ahorrado –dije a la chica– Pero después no tengo mucho dinero para los siguientes meses, pero no te preocupes que hoy tengo una entrevista de trabajo. Espero que me cojan.

—Vaya… —dijo la chica un poco coaccionada.

—Necesito un sitio donde poder dormir. Te prometo que te pagare puntualmente el alquiler, pero aún no sé si me darán el trabajo –dije con un poco de tristeza– Yo estoy embarazada… y no tengo a donde ir.

—Bueno, está bien si quieres me puedes pagas 150 euros al mes hasta que no encuentres un trabajo para poder pagarme los 200 euros. Cuando quieras puedes traer tus pertenencias.

—No tengo más cosas que esta mochila que traigo colgada a mis espaldas –dije con un poco de pena y de vergüenza– Solo tengo esto…

—Oh… —dijo la chica un poco descolocada– En todo caso puedes colocar lo poquito que tienes.

—Gracias, por dejarme quedarme a vivir en este piso aunque no tenga suficiente dinero para los próximos meses –dije muy agradecida a la chica.

—No me tienes que dar las gracias –dijo la chica mirándome con una mirada dulce y tierna– Ahora tienes que buscar un trabajo para poder criar a tu bebé. Así es mejor que te vayas ya a la entrevista que sino vas a llegar tarde.

—Si… —dije a Adriana entrándome un poco los miedos y nerviosismos por mi primera entrevista para buscar un trabajo.

—Que tengas mucha suerte en la entrevista –dije Adriana sonriéndome haciendo que me sintiera mejor y más segura de mi misma.

—Muchas gracias –dije a Adriana– Después de la entrevista, ya me vengo al piso.

—Claro que sí –dijo Adriana– Puedes venir en cualquier momento del día, yo ahora mismo voy hacer una copia de las llaves para poder darte un juego de ellas, y no tengas que estar pendiente de andar llamando al telefonillo.

—Muchas gracias –dije a Adriana sonriendo– Bueno, me voy que sino voy a llegar tarde a la entrevista.

Adriana me abrió la puerta del piso, y me fui a la entrevista de trabajo. Ojala tuviera suerte y me contrataran y así poder seguir viviendo en ese piso, que es muy acogedor y por lo menos Adriana es muy simpática, se ha portado genial conmigo dejándome quedar en el piso aunque no tenga el dinero suficiente. Espero que las demás compañeras de piso sean también simpáticas y agradables.

Continúa…

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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