«Ich Brech Aus» Temporada III
CAPITULO 14
Narra Tom
—Pero que… Dios… ¡¿Tienes hijos?! –grité con exaltamiento.
—Shhh… —me dijo mi prima para que bajara el tono.
—¡Ni Shhh ni leches Daniela! Contéstame. ¿Tienes hijos? –volví a preguntar insistentemente, y elevando más la voz.
—Yo… –dijo mi prima en susurro.
—¿Tú qué? Explícame, que hacen dos niños llamándote mamá. ¡Explícamelo! —la zarandeé bruscamente— Mejor no me lo expliques, no quiero saberlo.
—¡Simplemente paso y punto! Vete —me pidió mi prima mirándome fijamente.
—Es lo que estaba pensando ahora mismo, ¡En irme! –dije mientras me levantaba de la cama, y buscaba mis bóxers que estaban tirados en el suelo, para después ponerme los pantalones, y salir de la habitación, cerrando la puerta con un gran portazo.
Estaba realmente muy cabreado con mi prima, como había sido capaz de ocultar durante tanto tiempo ese secreto. Ni siquiera se lo había dicho a mi madre, es más, si yo no lo llego a descubrir hoy, creo que mi prima nunca nos hubiera dicho que tenía dos hijos. Llegué al salón y me encontré con una chica joven, y al lado un niño, rubio de ojos verdes enormes, y a su lado estaba la niña que había visto entrar en la habitación, era un calco de mi prima Daniela de pequeña. Su pelo rubio, sus ojos verdes brillantes, era Daniela pero en pequeño…
—¿Vas a ser mi nuevo papá? –dijo esa misma niña acercándose a mi tímidamente– Mami lleva mucho tiempo sola, quiero que tú seas mi papá.
Me quedé callado, ante la atenta mirada de los dos pequeños y de la chica joven, así que Daniela no tenía novio, ni nada por el estilo, ni tampoco estaba comprometida como nos había hecho creer a todos, durante la cena de ayer y a mí hace varias semanas. Entonces comprendí que había caído en su juego, que el único infiel en esta historia había sido yo, poniéndole los cuernos a Chantelle, después de haberle reclamado durante toda la noche que ella le hubiera sido infiel a su novio. Y como un imbécil caí en su trampa…
—Lo siento, pequeña –dije agachándome a la altura de la niña– A veces los mayores cometemos algunos errores, y lamentablemente no seré tu nuevo papá.
—Yo quería… —dijo la niña hipando de la misma forma que solía hacer Daniela de pequeña, cuando no conseguía algo que se proponía.
—Tom… —escuché la voz de mi prima, y al poco rato entró en el salón— Es mejor que te vayas…
—Mami porque no lo invitas a comer con nosotros —dijo la pequeña acercándose a Daniela.
—Porque no puede ser, porque él tiene que hacer otras cosas importantes —dijo Daniela agachándose a la altura de su hija— Además, hoy comeremos fuera.
—De verdad, mami —dijo Sarah, así es como se llamaba la pequeña— Me comprarás un helado.
—Claro que sí —dijo mi prima mientras sonreí a su hija con ternura— Y también le compraré un helado a Alex.
—¡Si! Alex escuchaste, mami nos va a comprar un helado —dijo Sarah acercándose a su hermano y abrazándose a él.
—Bueno, yo me voy —dije con voz seria, para luego salir por la puerta.
No me podía creer que Daniela, ya hubiera sido madre. Pero… ¿Quién será el padre de los niños? Ha sido muy irresponsable alejándose de mi madre, que la podía haber ayudado tanto. Mi madre se va a llevar un disgusto muy grande cuando se entere. Salí del edificio, y fuí a buscar mi coche, que lo tenía aparcado unas manzanas cercanas a donde residía Daniela. Llegué al sitio donde tenía aparcado el coche, y me monté en él. Durante todo el camino hacia mi apartamento, donde vivía con Chantelle no deje de pensar en lo sucedido, en como habíamos pasado la noche. Una noche tan intensa que no recordaba desde hacía unos cuántos años. Después de varios minutos, llegué al edificio donde tenía mi apartamento, aparqué mi coche en mi plaza de garaje, y luego me metí en el ascensor, para ir a mi apartamento. Abrí la puerta de mi apartamento, con las llaves que tenía guardadas en el bolsillo de mis pantalones. Nada más cerrar la puerta de casa, escuché la voz de Chantelle hablarme con enfado.
—¿Dónde demonios has pasado la noche, Tom? —dijo Chantelle fulminándome con la mirada— ¿Has vuelto otra vez a las andadas?
—Ahora no quiero hablar. He venido para darme una ducha y para recogerte para ir a casa de mi madre —dije entrando en la habitación, para coger una muda limpia— Más te vale que te vayas preparando, en cuanto salga de la ducha y me vista, nos vamos.
—Estúpido —escuché decir a Chantelle entre dientes.
Cuando acabé de ducharme, entré en la habitación que compartía con Chantelle, y me sequé para luego vestirme. Chantelle ya me esperaba completamente vestida, y maquillada. Me gusta que mi futura esposa, me haga caso… Salimos del apartamento y nos dirigimos de nuevo hacía el garaje del edificio, donde tenía aparcado mi coche, montamos en silencio en él y metí las llaves en el contacto para arrancarlo, después salimos del garaje dirección a casa de mi madre. Llevaba ya más de cinco minutos conduciendo, y Chantelle y yo no habíamos cruzado ninguna palabra. Hasta que Chantelle decidió romper el silencio.
—No me has contestado a lo que te pregunte antes –dijo Chantelle en modo insistente— ¿Dónde has pasado la noche? ¿Y con quién?
—Chantelle te he dicho que no tengo ganas de hablar de eso, además si tanto miedo tenías de que me fuera a pasar la noche con otra, porque diablos te fuiste para casa –dije gritándole a Chantelle– He tenido que decirle a mi hermano que te encontrabas mal, para excusarme de que no fueras a la discoteca.
—La verdad es que no tenía ganas de aguantar a Patri ni a tu prima, no tienen la suficiente categoría para relacionarse conmigo –dijo Chantelle a modo despectivo– Además tu prima no me ha caído muy bien, me parece que algo esconde. Ha entrado por la casa con una actitud muy altera, y muy a la defensiva.
—No me extraña que reaccionará así, al ver a una harpía como tú –dije a Chantelle callándole la boca.
—¿La estás defendiendo? –dijo Chantelle alucinada de mi actitud.
—No, pero tampoco te permito que hables así de ella. Daniela es mi prima, se ha criado en mi casa desde que era una niña, y la quiero como una hermana pequeña –dije excusándome– No me gustaría que en mi familia hubiera trifulcas familiares, no ahora, que mi madre está toda ilusionada con su boda…
Chantelle se quedó callada durante el poco trayecto, que nos quedaba para llegar a casa de mi madre. Cuando llegamos a la urbanización donde vivía, aparqué mi coche delante de la acera donde mi madre tenía la casa. Salimos del coche, cerrando la puerta con la llave automática de este, y nos dirigimos hacia la casa de mi madre. Cuando estuvimos enfrente de la puerta llamé al timbre de la casa, y escuché la voz de mi madre desde algún punto de la casa diciendo que ya abría, mientras mantequilla, que ya era bastante mayor, ladraba toda contenta anunciando nuestra llegada. A los pocos minutos, escuché pasos cercanos y mi madre nos abrió la puerta.
—Hola Tom –dijo mi madre abrazándome y dándome un beso– Chantelle que guapa estás.
—Gracias, suegra –dijo Chantelle sonriendo a mi madre.
—Pasar adentro –dijo mi madre haciendo huevo para que pasaros al interior de la casa– Habéis venido pronto, aún tiene que venir tu hermano y tu prima.
—Conociendo a Bill, aún va a tardar bastante con lo tardón que es arreglándose –dije riendo– Menos mal que tiene a Patri para que le ponga las pilas.
—Hay hijo, no hables así de tu hermano –dijo mi madre defendiendo a Bill– Y bueno, después de la fantástica noticia que nos habéis dado ayer. ¿Cuándo vais a empezar con los preparativos de la boda?
—Aún no hemos pensado cuando empezaremos –dije a mi madre– Pero supongo que en unos meses, ya estaremos casados.
—Me alegro mucho, tesoro –dijo mi madre– Chantelle debes de sentirte muy privilegiada. Eres la única mujer, que ha conseguido echarle el lazo a mi hijo desde hace mucho tiempo. Y estoy muy contenta de que al final seas tú, quien ha elegido mi hijo para ser su esposa.
—La verdad es que me siento muy satisfecha, por ser la futura esposa de Tom –dijo muy sonriente Chantelle.
—Y yo estoy muy contenta de que seas mi futura nuera –dijo mi madre muy emocionada– Estoy deseando que ya me hagáis abuela. Echo de menos tener niños pequeños en la familia.
—Mamá no empieces con eso –le advertí a mi madre– No quiero tener hijos por el momento.
—Hijo, tú y Chantelle ya tenéis suficiente edad para poneros a ello –dijo mi madre– Me haría mucha ilusión ser abuela.
—Porque no sé lo pides a Bill –dije a mi madre de nuevo– Él estaría encantado, además ya lleva más años con su novia, que yo.
—Ya pero tú eres el mayor, y tradicionalmente es el mayor de los hermanos, quien se casa antes –dijo mi madre mirándome fijamente.
—Bueno, no quiero discutir ahora sobre eso y estropear esa reunión familiar –dije a mi madre dando por zanjado el tema.
—Está bien, hijo –dijo mi madre.
Nos sentamos en el sillón del salón, con un silencio incómodo esperando a que llegaran los demás a casa de mi madre. Después de veinte minutos, en los cuáles mi madre nos trajo algo de beber y picar, sonó el timbre de nuevo. Mi madre se levantó del asiento donde estaba sentada y se dirigió hacia la puerta para abrir. Segundos después, mi hermano y su novia hacían acto de presencia en el salón, donde estábamos congregados. Mi hermano y yo nos pusimos a hablar de nuestros asuntos, mientras que mi madre y nuestras novias, increíble por parte de Chantelle, ayudaban a nuestra madre en la cocina, para que la comida estuviera lo más rápido lista. A los pocos minutos, volvió a sonar el timbre, y mi madre salió de la cocina para abrir la puerta.
—Dani –escuché decir muy alegremente a mi madre.
—Hola tía Simone –dijo mi prima en un tono de voz normal.
—Venga pasa, hija –dijo mi madre adentrándose en el salón– Te estábamos esperando.
—Hola… Me alegró mucho de volverte a ver –dijo una voz infantil, saliendo de algún lugar de detrás de mi prima, y acercándose a mí para luego abrazarme– Mami, nos ha llevado a dar una vuelta y a comer un helado. No sabía que tú también vendrías aquí, como mi mami.
—Sarah… —escuché decir a mi prima a modo de reprimenda, mientras mi madre, mi hermano, Patri y Chantelle, que acababan de salir de la cocina, miraba atónitos la escena.
—Lo siento, mami –dijo la niña apenada.
—¿Qué te he dicho muchas veces, Sarah? –dijo Dani mirando a la pequeña.
—Que no debo de abrir la boca, cuando no me mandan –dijo la pequeña mirando al suelo completamente ruborizada.
—¿Y qué más? –dijo Daniela mirando a su hija.
—Que no debo hablar con personas que no conozco –dijo la niña, al dedillo, como si hubiera aprendido hace mucho tiempo esa lección– Pero a él, si lo conozco mami. Estuvo en casa hoy por la mañana, cuando llegamos de casa del tío Gustav.
—Sarah… —dijo mi prima abriendo los ojos desmesuradamente, y dándose con la mano en la frente al escuchar como a su hija se le escapaba ese detalle.
—Tom, que es lo que está diciendo esta niña –dijo Chantelle en vuelta en cólera— ¿Has pasado la noche con tu prima? ¿Me has puesto los cuernos con ella?
—No… te estás confundiendo. Sólo hemos estado hablando de recuerdos de hace años, mientras nos tomábamos un par de copas. Nada más, e intentar llevarnos un poco mejor –dije intentando excusarme, mientras notaba como un sudor frío empezaba a recorrer mis manos– Solo fue eso… Después me fui a casa, cariño.
—Me estás diciendo que estuvisteis toda la noche hablando. Já no me lo creo Thomas –dijo Chantelle muy enfadada.
—Es verdad mi amor, entre mi prima y yo no hay nada en absoluto –dije a Chantelle– No intentes ver cosas en donde no las hay.
—Pe-pero… estabas en la cama con mi mami –dijo Sarah inocentemente, mientras mi prima le tapaba la boca para que no siguiera hablando, y acabara por decir cosas que nos deslatarían, mostrándonos al mundo con los mayores pecadores de la historia.
—Será mejor que me vaya –dijo mi prima con el miedo en sus ojos, mientras algunas pequeñas lágrimas comenzaban a salir por sus ojos. Mi madre, la miraba en shock, pero a la vez decepcionada por lo que había escuchado decir a la pequeña– Vamos Sarah, Alex…
—Pero mami no nos íbamos a quedar a comer –dijo la pequeña inocentemente sin comprender nada.
—Por favor, hacerme caso… —dijo Daniela con un tono desesperado.
—Está bien… —dijeron ambos pequeños a la vez, caminando detrás de su madre, que apuraba el paso para salir cuanto antes de esa situación tan incómoda y tan impura.
Mi prima salió del interior del salón de una forma apresurada, cerrando la puerta con un gran golpe. En el salón se había formado una sensación incomoda. Mi madre no hacía más que mirarme atónitamente, mientras que Chantelle me miraba con odio.
—Tom explícame que es lo que demonios está pasando –dijo mi madre finalmente— ¿Qué es eso de que estuviste en la cama con tu prima? ¿Y por qué diablos nadie me ha dicho que Daniela tenía dos hijos? ¿Has estado cometiendo incesto con tu prima?
Continúa…