Ich Brech Aus III. Cap 15

«Ich Brech Aus» Temporada III

CAPITULO 15

Narra Tom

—Tranquilízate mamá –dije a mi madre con voz tranquilizadora.

—Dices que me tranquilice –dijo mi madre toda histérica— Como quieres que esté, al enterarme que mi sobrina es madre dos hijos, y que uno de mis hijos se ha acostado con ella. ¿Por qué diablos no me he dado cuenta antes? Ahora… entiendo todo, vuestros acercamientos que tuvisteis cuando Daniela era adolescente. La noche de fin de año en la que te encontré en la habitación de Daniela, y ella tenía su vestido desabrochado… ¿Por qué lo hicisteis? Os crié como si fueras hermanos, porque hicisteis esta indecencia.

—Mamá escúchame bien –dije a mi madre agarrándole de los brazos para que dejara de moverlos agitadamente– No ha pasado nada entre nosotros, y lo que ocurrió en el pasado no fue nada… Ese día solo la ayude a desabrocharse el vestido, nada más. Sarah es una niña muy imaginativa supongo, y ha confundido las cosas. No estábamos haciendo nada, solo estábamos durmiendo nada más. Sabes que considero a Daniela como mi hermana pequeña, no viene al caso que intentará hacer algo de ese estilo, si a Daniela la quiero como a una hermana. Además, en un principio, iba a dormir en el sillón del apartamento, pero Daniela me dijo que no le importaba que durmiera con ella, como lo hacíamos cuando ella era apenas una niña. No querrías que tuviera un accidente de coche, por ir bebido por eso decidí aceptar el ofrecimiento de Daniela.

—Pero hubiera sido más sensato que te quedarás en el sofá, como dijiste en un principio –dijo mi madre acusadoramente– Así evitarías mal entendidos.

—Lo sé… —dije en un susurro– Pero todos cometemos errores. No pensé que eso iba a ser transcendental.

—No me puedo creer que Daniela, mi pequeña tenga dos hijos. ¿Por qué no me lo habíais dicho? –dijo mi madre gritándome.

—Porque ninguno de nosotros sabíamos la existencia de esos niños –dije a mi madre– Hoy en la mañana fue la primera vez que los vi. Si quieres reclamar algo, reclámale a Gustav. Él es el que te tiene que dar explicaciones, porque él ha sabido durante estos seis años que Daniela estuvo desaparecida de su paradero, y ni siquiera se ha atrevido a decirte nada hace años. Pero no se lo voy a perdonar en mi vida, por haberte hecho daño, por haberte hecho sufrir sin saber nada de Daniela.

—¿Dónde está tu prima? –dijo mi madre de repente, dándose cuenta de que mi prima ya no estaba en el salón, saliendo del shock en la que estaba inducida.

—Se ha ido… —dije a mi madre tristemente al recordar su reacción.

—Vete a buscarla, tú sabes donde está viviendo –dijo mi madre insistentemente– Tengo que saber si se fue hace seis años, porque estaba embarazada no le voy a perdonar que me lo hubiera ocultado, ya hubiera ayudado a cuidar de los niños. La hubiera aconsejado. ¿Necesito saber quien el padre de las criaturas?

Narra Daniela

Aquella noche había tenido una noche muy apasionante y muy fogosa, con mi primo Tom. Me había querido negar a mi misma mentalmente, pero mi cuerpo no se resistió a sus caricias y volví a caer en ese juego prohibido, que habíamos iniciado hace varios años. Esa noche volví a ser suya plenamente, nos estuvimos amando hasta el amanecer, dejando que nuestros cuerpos recuperarán el aroma de cada uno perdido hacía seis años. Después de hacer tal acto lujurioso, nos quedamos dormidos. Dormía sobre su pecho desnudo, sintiendo como sus brazos me arropaban dándome calor humano, me sentía también.

Unas voces en mi cuarto me hicieron que fuera abriendo lentamente los ojos, encontrándome a mi hija Sarah en medio de la habitación, y muy sonriente al verme con Tom. Noté como primo se quedó en modo de shock al ver a la pequeña Sarah, ya que era mi viva imagen de cuando era niña. Cuando pude reaccionar, mandé a mi hija salir de la habitación, mientras que buscaba una prenda que ponerme para cubrir mi cuerpo desnudo.

Mi primo me miraba acusadoramente, para luego pedirme explicaciones. La verdad, es que me hubiera gustado decirle que esos niños eran hijos suyos, pero el miedo a que me los quitará inundó mi cuerpo, para que luego mi primo rechazara toda explicación de mi parte. Solo tuve fuerzas para pedirle que se fuera. Al poco rato, lo vi salir de la habitación, ya vestido, dando un fuerte golpe a la puerta de la habitación.

Acabé de vestirme, y salí de la habitación para estar con mis hijos y con Adri. Pero me encontré a mi pequeña, hablando con Tom preguntándole si sería su nuevo papá. Mi primo intentó salir del apuro diciendo que no, pero mi hija haciendo tributo a mí, con su gran cabezonería, a eso salió a mí. Le dijo que ella quería que fuera su padre. Para dejar que la situación fuera más incomoda de lo que estaba, invité a mi primo a irse de la casa, pero de nuevo mi pequeña intervino sugiriéndome que lo invitará a comer. Cosa a la que le respondí que no que tenía cosas que hacer y que no lo podíamos entretener más de la cuenta, ya que ese día iríamos a comer a casa de mi tía, donde también estaría Tom.

Después de que se fuera Tom, los niños estuvieron en su habitación jugando, mientras que Adri y yo hablábamos. Ella no estaba de acuerdo con lo que había hecho, incluso me dijo que había sido muy irresponsable por mi parte llevando a Tom al apartamento, sobre todo si yo no quería que supiera que tenía dos niños. Ahora no sabía que hacer, si ir a la comida que me habían invitado mi tía sola o con los niños. Sabía que Tom conocía la existencia de ellos, e igual durante la comida aprovecharía para recriminarme y dejarme en evidencia enfrente de todos. Así que no sabía que hacer. Adri me aconsejó, que de ya era hora de que le contara la verdad a mi tía y demás familia, de la existencia de Sarah y Alex, y que la mejor forma sería llevarlos a la comida, pero tendría el riesgo de que Sarah dijera algo de lo ocurrido en esa mañana, cuando nos encontró a mí y a Tom en la misma cama. Cuando viera a Tom en la casa de mi tía.

Después de la charla con Adri, me fui a vestir para llevar a Alex y a Sarah a tomar un helado, y posteriormente irme a casa de mi tía. Salimos de casa, Adri, yo y los niños. Ella había quedado para comer ese día con Gustav, como casi todos los días desde que estábamos de vacaciones en Alemania. Anduvimos durante un par de minutos, por el mismo camino hasta que finalmente nos separamos. Yo me fui con Alex y con Sarah, hacia una heladería que había en Hamburgo donde había ido muchas veces de niña y Adri se fue por su lado hacia el apartamento de Gustav.

Entramos en la heladería, y pedí tres tarrinas de dos bolas cada una para ir comiéndolos por el camino, hacia la casa de mi tía. Después de acabar los helados, los tiré en una papelera que había por donde pasábamos en ese momento, y nos fuimos directos a la casa de mi tía Simone. Muchos nervios por mi parte tenía, mientras que mis hijos reían alegremente ajenos a todo y a mi nerviosismo. No sabía como iba a afectar a mi tía el hecho de que fuera madre, sobre todo habiendo sido madre tan joven, a la edad temprana de 15 años. Llegamos a la urbanización, donde vivía mi tía, que por casualidad de la vida mis hijos ya habían estado un día que estuvimos paseando con Adri. El día en que tuve el valor de volver a aparecer otra vez en las vidas de mis primos y mis tíos.

Me acerqué lentamente a la puerta, para luego llamar al timbre con dedos temblorosos a causa de mi nerviosismo. A los pocos minutos, me abrió mi tía Simone toda sonriente y muy contenta de que por fin llegara para esa comida, tan especial para ella. Mi tía se adelantó y se fue al salón, mientras que yo cerraba la puerta. Mis pequeños se colocaron detrás de mí a modo de protección, ya que no conocían la casa.

Pero algo hizo que me inquietara, cuando mi pequeña Sarah salió a la vista de la protección de mi cuerpo, y descubrió que mi primo Tom, el mismo que había visto por la mañana en mi habitación, estaba también en el interior de ese gran salón. Mi pequeña muy contenta, echó a correr hacia él para saludarlo bajo la atenta mirada atónita de mi tía, de mi primo Bill y por supuesto, de Patri y Chantelle que salían en ese preciso momento de la cocina.

Mi hija muy inocentemente, no pudo callarse. Como suelen hacer todos los niños pequeños, decir siempre la verdad, dijo que mi primo había estado en mi casa, y para rematar más la faena dijo que lo había visto conmigo durmiendo en la misma cama. Chantelle se puso muy furiosa y comenzó a gritar a mi primo, diciéndole que era un desvergonzado que le había puesto los cuernos conmigo, mientras que mi tía miraba estupefacta y en estado de shock toda la escena. Luego reaccionó y se puso a gritarle a mi primo, porque habíamos hecho eso. Yo contemplaba de pie, toda la escena inmóvil.

El daño ya estaba hecho, mi hija nos había delatado a su padre y a mí. Sentía como la cara se me caía por la vergüenza, y unas ganas inmensas de huir de nuevo, recorrió mi cuerpo. Solo fui capaz de llamar a mis niños, que por desgracia si se querían quedar en ese sitio. Salí de la casa de mi tía con lágrimas en los ojos, dando un gran portazo a la puerta, mientras que mis hijos venían detrás de mí sin comprender que era realmente lo que había pasado. Tenía que llamar a Adri y a Gustav, necesitaba su ayuda tenía que regresar lo antes posible a España. Volver a desaparecer del mapa. Porque ya no sé como volver a ver a mi tía a la cara.

Saqué mi móvil y llamé primero a Gustav, como sabía que estaba con Adri, así me ahorraría llamarla a su móvil. Espere durante unos segundos a que me cogiera el teléfono.

—Dani, ¿Qué ha pasado? –dijo Gustav confundido, ya que debería de estar en la comida en casa de tía.

—Necesito tu ayuda –dije a Gustav con desesperación– Necesito que me consigas tres billetes de avión para regresar hoy mismo a España.

—Pero Dani, ¿Qué ha ocurrido? –dijo Gustav preocupado.

—No me preguntes, por favor –dije a Gustav sin querer darle explicaciones– Solo haz lo que te pido. Pásame con Adri.

—Ok –dijo Gustav para luego escuchar decirle a Adri que yo quería hablar con ella.

—Dani cielo, ¿Qué ha pasado? –dijo mi amiga también con voz preocupada.

—Necesito que hagas mi maleta y la de los niños para irme –dije a Adri escuetamente.

—Pero… —dijo mi amiga otra vez pero esta vez confusa.

—Por favor, Adri eres mi amiga, hazme este favor –dije de nuevo a Adri– Mete todo lo de los niños en las maletas y lo mío también. No te olvides de meter a Teddy.

—Está bien… —dijo mi amiga con resignación– Pero crees que estás haciendo lo correcto, no te vuelvas a alejar de tu familia.

—Por favor, no me hagas cuestionarme –dije a mi amiga de nuevo– Os espero con los niños en el aeropuerto de Hamburgo.

—Está bien –dijo nuevamente mi amiga– Nos vemos en el aeropuerto.

—Vale –dije para luego colgar el móvil, y seguir caminando con mis hijos.

Salimos de la urbanización donde vivía mi tía, y me dirigí hacia una parada de taxis para coger uno que nos llevara al aeropuerto. Después de un largo recorrido, finalmente llegamos al aeropuerto. Pagué el taxi y luego salí de este con mis niños y accedimos al interior del recinto.

—¿Porqué estamos aquí, mami? –dijo Alex dándose cuenta que algo no iba bien.

—Bueno, cariño verás he decidido que volvamos a España –dije a mis hijos explicándoles.

—¿Por qué ya se acabaron las vacaciones? –preguntó Sarah inocentemente.

—Bueno… en cierto modo sí –dije a mi hija sin contestarle claramente, no podía decirle que había sido descubierta.

—¿Y la tía Adri también se vuelve con nosotros? –preguntó Alex.

—No lo sé, cariño –dije acariciándole su cabello rubio.

—Daniela… —escuché decir mi nombre, y me giré para ver que era Gustav y Adri— ¿Qué ha pasado?

—Por favor, Gustav no quiero hablar –dije apenada— ¿Has conseguido los billetes?

—Si, en dos horas sale el vuelo –dijo Gustav entregándome los billetes.

—¡Tanto! ¿No había para más temprano? –dije a Gustav desesperada.

—No, el resto de los vuelos, que salían temprano, ya no había sitio o ya estaban por salir –dijo Gustav explicándome.

—Bueno, está bien –dije con resignación– Mientras pueda irme hoy, no me importa la hora.

Fuimos a facturar las maletas, y después fuimos a comer algo en una de las cafeterías que había en el aeropuerto, ya que ni yo ni los niños habíamos comido. La espera fue bastante larga, pero al final escuchamos decir por los altavoces, que los pasajeros rumbo a España, que se dirigieran a la puerta de embarque. Así que me despedí de Gustav y de Adri, y me dirigí hacia la puerta de embarque. Veinte minutos después, ya estábamos subidos en el avión. Otra vez me alejaría de mis familiares, pero sería por el bien de la familia y de mis niños, no tienen porque saber que sus padres son unos pecadores.

Después de tres horas de viaje por fin llegamos al aeropuerto de Barajas en Madrid. Lentamente procedimos a salir del avión, para luego montar en un pequeño autocar, que nos llevaría hacia el otro lado del aeropuerto. Sarah y Alex mostraban cansancio, y era normal el avión agotaba. Nos fuimos al área donde estaban las maletas, y esperamos a que la cinta transportadora mostrara nuestras maletas, y cuando las vi procedí a cogerlas con un poco de dificultad. Después de eso, me fui con mis hijos a coger un taxi que nos llevaría de vuelta a nuestro hogar.

Continúa…

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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