Ich Brech Aus III. Cap 18

«Ich Brech Aus» Temporada III

CAPITULO 18

Narra Tom

Hace dos semanas que mi prima, se ha marchado sin dejar rastro. Gustav no me quiere decir nada donde está mi prima, porque nos hemos enfadado. Al final no he podido callarme y le he echado en cara que nos estuviera ocultando durante seis años, donde estaba mi prima. Mi madre se ha tragado el cuento de que Daniela y yo no tenemos una relación más allá que unos simples primos. Con Chantelle las cosas van mal, cada vez discutimos más y la verdad es que no veo futuro a esta relación. Esta celosa de mi prima, sobre todo desde lo que dijo Sarah, y por más que le digo que no ha pasado nada, ella sigue en las mismas.

Dentro de dos semanas, mi madre se casa con Gordon. Van a venir muchos familiares, por parte de mi padrastro como por parte de mi madre. Y bueno, a mi madre también le gustaría que Daniela estuviera también en su boda, ya que la había invitado cuando se apareció la primera vez. Creo que esto que voy hacer es una locura, ahora me encuentro en mi despacho de la discográfica esperando a que venga Adri, la novia de Gustav y asesor jurídica de nuestra discográfica. Sé que ella, es muy amiga de mi prima y también sé que ella sabe donde mi prima está viviendo, en estos momentos.

Tengo que conseguir que Adri me diga donde vive, más bien porque quiero dejar las cosas claras, quiero que me diga quién es el padre de Alex y Sarah, ya que tengo mis dudas. Esos niños tienes rasgos de mi y de Bill de cuando éramos pequeños, me estoy preguntando si yo no seré el verdadero padre de Alex y Sarah, porque si lo llegará a ser mi prima me tendría que dar muchas explicaciones, sobre todo porque me mintió de que no estaba embarazada, cuando realmente si lo estaba.

—Tom, ¿Me buscabas? –dijo Adri abriendo la puerta de mi despacho.

—Sí –dije haciendo un gesto para que se acercará a donde yo estaba sentado.

—Dime –dijo Adri expectante, sin saber que cosa quería hablar con ella.

—Sé que eres muy amiga de mi prima –comencé a hablar– Y también sé que sabes donde está viviendo en estos momentos.

—Sí, estás pretendiendo que te diga donde vive –dijo Adri a la defensiva– No lo vas a conseguir. Además, ¿Para qué quieres saber donde vive? ¿Para hacerle más daño del que le hiciste?

—No se trata de eso. Mi madre se casa en dos semanas y quiero localizar a mi prima para que venga a la boda –dije intentando convencer a Adri.

—Para eso no hace falta –dijo Adri con la mirada desafiante– Solo basta que me lo digas a mí, y yo ya se lo digo cuando hablé con ella.

—¿Es imposible convencerte? –pregunté a Adri, con una sonrisa torcida.

—Lo siento pero quiero evitar que hagas daño a Daniela –dijo Adri alzando un poco la voz– Que te vuelvas a reír de ella en la cara.

—Tú no tienes ni idea, de mi relación con mi prima –dije mientras jugaba con un bolígrafo.

—Sí que lo sé –me miró fijamente Adri– Ella misma me lo contó todo.

—¿Y que fue exactamente lo que te contó? –le hablé mientas arqueaba una de mis cejas expectante.

—Todo –me contestó Adri tensando su mandíbula, por la rabia contenida– Como le ponías los cuernos con otras chicas, como le sugeriste que abortará cuando pensaba que podía estar embarazada…

—Y lo estaba, ¿Verdad? –pregunté a Adri intimidándola un poco.

—No, no lo estaba –me contestó Adri poniéndose nerviosa en un susurro.

—Adri no soy tonto –le advertí a ella– Sé que esos niños son tan hijos míos como de Daniela.

—Eso no es verdad –dijo Adri a la defensiva– Ella se quedó embarazada una vez, que ya estaba en Madrid.

—¡Perfecto! –exclamé sonriendo— ¿Así que Daniela se encuentra en Madrid?

—No –me contestó Adri poniendo cara convincente, para intentarme mentir.

—¡Ay! Adri quieres hacerme tonto –dije con suficiencia– Pero no lo soy. ¿Sabes? He estado hilando cabos, y me acuerdo de una conversación que he tenido hace seis años. Y da la casualidad que tu voz me suena muchísimo de una conversación telefónica, que tuve con una chica de España en la que me decía que su amiga llamado a ese número. Eras tú, ¿Verdad?

—Bueno, ¿Qué pasa? –dijo Adri nerviosamente– Solo quería averiguar cosas de Daniela.

—¡Vaya! No creo que a mi prima le guste saber que a la que considera su amiga le ha estado investigando su vida –dije de nuevo a Adri con un poco de sorna.

—Ella ya lo sabe… —me contestó Adri en un susurro– Pero aún así no te voy a decir donde está.

—Entonces, me das que pensar –dije sin ningún tapujo a Adri– Es porque los niños son míos.

—No… —dijo Adri ya cansándose de mi juego– Además si tan interesado estás en saber donde está Daniela, tienes el dinero suficiente para contratar a alguien y que lo averigüe.

—Créeme que lo haré –dije en modo de advertencia– Además también investigaré de quien son los niños, y si llegarán a ser míos, que Daniela se preparé porque pienso quitárselos. Ya te puedes ir…

—Eres un cabrón –dijo Adri rabiosa– Estás intentando presionarme con artes malas, para que te diga donde se encuentra su prima.

—No… Solo estoy utilizando mis métodos –dije con suficiencia– Piensa que si me dices donde está mi prima, todo lo que te dije de los niños se quedará en proceso. No tomaré acciones legales.

—Ufffsss… Joder Tom –dije Adri desesperada– Es mi amiga, me hizo prometer que no te diría nada de donde está, pero la he visto mucho sufrir y tengo miedo que la vuelvas hacer daño. Tom… ella te quiere.

—¿Me lo vas a decir? –pregunté insistentemente.

—No te lo voy a decir –dijo Adri tercamente y desafiándome– Se lo he prometido y no voy a romper una promesa.

—Muy bien entonces tomaré mis medidas –dije a Adri con suficiencia.

Adri salió de mi oficina dejándome solo, no había conseguido sonsacarle esa información tan valiosa para mí, así que tendría que echar mano de mis contactos, para que localizaran a mi prima. Estaba concentrado en como organizar todo, cuando mi teléfono móvil comenzó a sonar con insistencia. Lo cogí y me fijé que en la pantalla de mi móvil aparecía el nombre de David Jost, me extrañó mucho su llamada ya que últimamente nos tenía un poco abandonados con sus negocios paralelos.

—Hola David, ¡Qué milagro tu llamada! –contesté con una indirecta, ya que llevaba tiempo sin saber nada de él.

—Hola Tom –me saludó David, pasando por alto mi indirecta– Bueno más bien os llamo para saber que tal os va.

—Bueno como siempre –contesté a David– Un poco estresados por la boda de mi madre. Como ya le queda poco, es un amasijo de nervios.

—Je Je Je –se rió David– Pobre y seguro que vosotros hacéis que se ponga más nerviosa.

—¡Qué va! Yo estoy al margen de todo esto –dije a David— ¿Y bueno ahora donde te encuentras?

—Pues mira, estoy en Madrid –dijo David.

—¿Has encontrado alguna chica guapa que ligarte? –le pregunté a David— En España hay chicas muy bonitas.

—La verdad es que he conocido una chica muy guapa, pero es demasiado joven para mí –dijo David con tono gracioso.

—Pero da igual la edad, lo importante es pillar cacho –dije a David mientras me reía– Además como sigas así te vas a quedar para vestir santos.

—No puedo Tom, ella es tu prima –dijo David de repente, dejándome descolocado.

—¿Qué estás diciendo? –dije sobresaltado, creo que hoy era mi día de suerte– Pero… ¿Está en Madrid?

—Tom, tu prima está trabajando en una empresa en la que soy accionista –me explicó David– Ayer tuve una cena con el dueño de la empresa, y su secretaria. Cuando la vi no la reconocí, pero sus ojos me eran muy familiares. Al final me he dado cuenta hoy por la tarde, después de haber estado tomando un café con ella, y que me contará su vida.

—¿Pero te ha reconocido? –pregunté de nuevo a David.

—No, sino cuando me vio en la cena me lo hubiera dicho –dijo Jost de nuevo.

—¿Sabes el nombre de la empresa? –pregunté a Jost interesado, mientras cogía un papel y un lápiz para anotar el nombre.

—Si –me contestó Jost— ¿Pero para que quieres el nombre?

—Lo necesito para ponerme en contacto con mi prima –le expliqué a Jost– Quiero convencerla para que venga a la boda de mi madre.

—Anota el nombre –me dijo David, mientras me dictaba el nombre.

David me dijo el nombre de la empresa, e incluso me dio la dirección de esta. Después seguimos hablando de otros temas, hasta que finalmente nos despedimos. En todo ese rato que estuvimos hablando, en mi ordenador entre en internet para entrar en una página donde se podían comprar billetes de avión. Hice mi reserva de billete con destino a Madrid, y también reservé un hotel para esa noche, ya que el vuelo salía a las cinco de la tarde, y hasta las nueve de la noche no llegaría, porque cual no cogería a mi prima saliendo de su trabajo.

Salí de mi oficina y me dirigí al garaje de la discográfica donde monté en mi Audi R8. Cuando llegué a mi apartamento, Chantelle no estaba, seguramente estaba comprando ropa cara en alguna boutique de diseño, con sus amigas pijas. Preparé una pequeña maleta, donde metí varios pantalones, camisetas y unas mudas, lo imprescindible para poder pasar varios días en Madrid. Mi vuelo salías a las cinco en punto, así que debía de darme prisa si quería llegar ya que eran las tres y media, y debería de estar en el aeropuerto a las cuatro para facturar. Por el camino, llamé a Chantelle para comunicarle que estaría varios días ausente, más bien lo hice para que no se preocupara.

A las cuatro en punto, me encontraba ya facturando mi equipaje en el aeropuerto, y esperar mientras no anunciaban por megafonía el embarque. A las cinco menos diez, los altavoces anunciaron que ya podíamos proceder al embarque. El viaje duró tres horas, a las nueve de la noche ya estaba en Madrid, para esa noche había reservado una habitación en un hotel. Al día siguiente esperaría a que mi prima saliera de su trabajo, y la seguiría para averiguar donde está viviendo. Me registré, en el hotel, y me dieron las llaves de mi suite y subí a mi habitación que se encontraba en la planta cuarta.

Eran ya por la mañana, y bajé a desayunar en el bufé libre. En recepción me asesoran sobre un confesionario de coches, que se dedicaban al alquiler de coches. Después pagué mi cuenta y me dirigí hacia ese confesionario que me habían recomendado para alquilar un coche, media hora más tarde ya estaba por las calles de Madrid conduciendo el coche rumbo hacia el trabajo de mi prima. Ahora solo me tocaría esperar a que mi prima saliera de su trabajo, y así poder seguirla.

Narra Daniela

Ese día había sido muy agotador. Mi jefe me había dado muchas tareas que hacer, y veía que ya las manecillas del reloj se acercaban a las ocho de la noche, y que no daba acabado con el trabajo, y para el colmo hoy tenía que recoger antes a mis hijos, porque la ludoteca cerraba a las ocho y media de la noche, porque ya empezaban con el horario normal, no como en verano que estaba abierta hasta las nueve de la noche.

Salí escopetada de la oficina, para luego montarme rápidamente en mi coche y marchar con bastante prisa hacia la ludoteca a recoger a Sarah y a Alex. Después de media hora de camino, llegué a la ludoteca que ya estaba cerrando, aunque una de las cuidadoras estaba pendiente en todo momento de mis hijos.

—¡Mamá! –corrieron mis pequeños al verme llegar– Pensamos que no ibas a venir.

—Lo siento, mis amores –dije con culpa a mis hijos– Es que tuve bastante trabajo en la oficina y no pude salir antes.

—Está bien, mami –dijeron mis niños al unísono aceptando mi disculpa.

—Nos vamos a casa –dije a mis hijos cogiéndolos de la mano, para ir hacia el coche.

Nos dirigimos hacia el coche, y después de veinte minutos llegamos por fin al edificio de mi casa. Entramos en el garaje y metí el coche aparcándolo en la plaza de garaje. Nos metimos en el ascensor para salir a la planta donde se encontraba el piso donde vivía. Abrí la puerta y nos metimos en el interior de la vivienda. Mis niños se pusieron a ver la televisión, y yo me dirigí hacia la cocina para comenzar a preparar la cena, con tal mala suerte que me di cuenta que faltaban bastante cosas en la nevera, así que me dirigí al salón para decirle a mis hijos que íbamos al supermercado cercano a casa.

—Niños tenemos que ir al super a comprar unas cosas que nos faltan –dije a mis pequeños.

—¿Ahora? –dijeron mis niños que estaban muy atentos mirando la televisión.

—Sí, porque sino no puedo hacer la cena –dije cogiendo mi bolso y cogiendo las llaves de la casa.

Salimos otra vez los tres del piso, y nos dirigimos al ascensor una vez que bajamos a la planta inferior, salimos del portal y nos fuimos al supermercado que estaba en la esquina del edificio donde vivíamos. Entramos en el supermercado, y cogí una cesta para ir metiendo todo lo que necesitaba, y alguna cosa que se le habían antojado a los niños, unas bolsas de chucherías pero les dije que no las comieran ahora, porque sino no me comerían la cena.

En menos de veinte minutos, ya tenía la compra hecha con lo que necesitaba así que nos dirigimos a la caja para pagar lo que había comprado. Metimos la compra en varias bolsas de plástico, y me dirigí con los niños hacia la puerta del supermercado, para luego salir de este. Nos dirigimos hacia el portal del edificio, y abrí la puerta con las llaves para después acceder al interior de este, y me dirigí al ascensor. Minutos después volvíamos a estar dentro del piso. Los niños siguieron viendo la televisión, mientras que yo me dedicaba a sacar la compra de las bolsas y distribuirlo adecuadamente en donde le correspondía. Después me dispuse a hacer la cena, pero fui interrumpida por el timbre de la casa. Seguramente era mi vecina del piso de al lado, que muchas veces hacía pasteles, y siempre me traía algo para Alex y Sarah.

—Helena no tenías porque traer… —me quedé callada en seco, cuando abrí la puerta y vi quién realmente se encontraba en frente mía, su aspecto había cambiado más bien ahora lucía una incipiente barba que lo hacía sin duda más atractivo todavía— ¿Qué estás haciendo aquí?

Continúa…

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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