Ich Brech Aus III. Cap 22

«Ich Brech Aus» Temporada III

CAPITULO 22

Narra Tom

—Menos cachondeo –le dije enfadado en plan de broma— ¿Qué tal te ha ido en el trabajo?

—Como siempre… Demasiado agotador –dijo mi prima mientras se descalzaba quitándose los zapatos de tacón– Voy a ponerme más cómoda, y en unos segundos vuelvo para ayudarte.

—No preocupes, cariño. Lo tengo todo controlado –dije a mi prima toda sonriente.

Después de unos segundos, mi prima regreso a la cocina y le acercó para besarme dulcemente en los labios. Al poco rato, apareció la princesita de la casa que venía corriendo del salón observando como nos besábamos Daniela y yo. Después de eso, entre Daniela y Sarah acabaron de poner la mesa mientras Alex me ayudaba a llevar con cuidado los platos que había hecho. Acabamos de poner la mesa, y nos sentamos cada uno en nuestros respectivos asientos y Daniela comenzó a servir la cena a los niños, para luego servirnos a nosotros. Después comenzamos a comer en silencio.

—¿Sabes Alex? –dijo Sarah a su hermano toda intrigante.

—¿Qué pasa? –le preguntó Alex intrigado.

—Vamos a tener un nuevo hermanito –dijo de repente Sarah haciendo que nos atragantáramos Daniela y yo con nuestra comida.

—¿Por qué dices eso, cariño? –dijo mi prima toda expectante.

—Porque os habéis estado dando un beso –dijo Sarah muy inocentemente– Y Ángela nos ha dicho que su mamá está embarazada porque su papá le dio un beso.

—No cariño, no lo estoy –dijo mi prima sonriendo cariñosamente a nuestra hija– Para poder tener otro hermanito, se necesitan más besos.

—Pero yo quería otra hermanito… —dijo Sarah poniendo morros.

—¿No te llega con Alex? –dijo Daniela mirando a nuestra hija.

—Es que quiero una hermanita… —dijo Sarah mientras jugaba con su coleta– Así podemos jugar a cosas de niñas, Alex es un aburrido y no quiere jugar a eso conmigo.

—Es que yo quiero jugar a los coches… —dijo Alex explicándole a su hermana– Es más de niños.

—Eres un mal hermano –dijo Sarah cruzándose de brazos y poniendo morros.

—Bueno, mejor que acabemos de cenar que sino se nos enfría –dijo Dani cambiando de tema.

Estuvimos acabando de cenar tranquilamente, y después entre todos como una familia, recogimos la mesa y después fuimos a acostar a los niños a su habitación, ayude a Dani a ponerles los pijamas, y esperamos a que se quedarán dormidos mientras les contábamos un cuento entre Dani y yo conjuntamente. Cuando se quedaron dormidos no fuimos a nuestra habitación.

—¿Qué pasa, Tom? –dijo mi prima al verme todo pensativo.

—Dentro de tres días como mucho tengo que volver a Alemania –dije a mi prima mirándola fijamente– La boda de mamá es para el sábado…

—Es verdad… —dijo mi prima sentándose en la cama.

—Vendrás ¿no? –pregunté a mi prima.

—Que quieres que te diga Tom… —dijo mi prima confundida.

—Lo que quiero oír. Que te vuelves conmigo a Alemania para quedarte a vivir allí conmigo con una familia que somos con nuestros hijos –dije a mi prima sin ningún rodeo.

—No sé, Tom –dijo mi prima indecisa– Aunque no me cae bien Chantelle, tengo que decir que me da pena que la dejes así…

—Yo no la amo, te amo a ti. Quiero que seas la madre de mis futuros hijos también –dije a mi prima muy seriamente.

—Pero… —dijo mi prima replicándome.

—Chantelle nunca será una buena madre… —dije a mi prima– No quiero que Alex y Sarah tengan contacto con ella, si sigo con esa relación. ¿Qué dices?

—Bueno… quizás es hora de dar la cara ¿no? –dijo mi prima poniendo una sonrisa torcida.

—Así me gusta mi amor –dije a mi prima dándole un beso en los labios.

Nos separamos y cada uno se puso cómodo con su ropa de dormir, yo me quedé en bóxers y mi prima se puso un camisón cortito. Nos metimos en la cama, y nos abrazamos mientras que de vez en cuando como un par de enamorados, nos dábamos pequeños besos como dos tortolitos. Hasta que de pronto la tranquilidad se vino perturbada…

—No beses a mi mamá… —dijo Alex que había entrado dentro de la habitación– No quiero tener otro hermanito.

—Pero… Alex –dijo mi prima mirándolo con cara de cabreo.

—Fuera de la cama –dijo Alex mientras se acercaba a la cama y se tumbaba en ella para evitar que estuviera cerca de su madre– Yo soy en principito de la casa, y no quiero más hermanos.

—Vale no te pongas así –dije a Alex en modo gracioso.

—Venga fuera de la cama de mi mamá –dijo Alex dándome pequeños empujones– Esta noche yo voy a dormir con mi mamá.

—Pensaba que nos llevábamos bien, enano –dije a Alex acercándome a él, y empezándole hacer cosquillas en una de sus costillas.

—Para… jajajaja Para… jajaja –me increpó Alex mientras unas sonrisas infantiles salían provenientes de su garganta.

—Te voy a ganar… —dije mientras le hacía más cosquillas, y Daniela nos miraba con una sonrisa tonta.

Al final esa noche, fuimos tres en una misma cama. Poco a poco nos fuimos quedando dormidos, sintiendo el cuerpo de Alex entre nosotros dos para evitar que estuviéramos juntos. Era de madrugada y me desperté con una sed terrible, eso me pasa por echar demasiadas especies a la pasta, que habíamos cenado por la noche. Me levanté de la cama para ir a la cocina a beber un poco de agua, y pasé por la habitación donde dormía Sarah en su cama. Me acerqué a ella y con mucho cariño la arropé mientras que con mucho cuidado me tumbaba a su lado para abrazarla.

—Papi… —una voz susurrante y confusa me despertó.

—Buenos días, mi princesa –dije a Sarah abrazándola fuertemente, mientras le daba un beso sonoro en una de sus mejillas sonrosadas— ¿Por qué me has llamado papá?

—Porque vas a ser mi papá. Mi mamá te quiere mucho –dijo Sarah muy inocentemente, sin darse cuenta de que yo era realmente su padre.

—Ven aquí, mi niña –dije abrazándola más todavía, es que es tan rica que me la comería a besos. Como me recuerda a su madre cuando era apenas una niña. Mientras mis ojos se empezaban a aguar de la emoción.

—¿Qué te pasa? ¿Es por lo que te dije? –dijo mi pequeña asustada al verme así.

—No, princesa. Lo que has dicho es muy bueno –dije acariciándole la mejilla– Tienes razón… Soy como tu padre…

—¿Dónde está Alex? –preguntó mi hija al darse cuenta que la cama de su hermano estaba vacía.

—Está con tu madre durmiendo en la misma cama –dije a mi hija mientras acariciaba su cabello rubio como el oro– ¿Qué te parece si vamos hacer el desayuno y después los despertamos?

—Sip… —dijo mi hija muy sonriente– Pero quiero tortitas de chocolate…

—Está bien, mi golosina –dije levantándome de la cama, para luego coger a Sarah en brazos– ¿Sabes que eres muy golosa?

—Yo… ¿Qué va? –dijo Sarah haciéndose la despistada.

Con Sarah en brazos me dirigí hacia la cocina, para hacer el desayuno y las tortitas de chocolate que tanto quería Sarah. Me dispuse a buscar los ingredientes que necesitaba mientras la pequeña Sarah miraba muy atenta cada paso que realizaba. Primero, me dirigí hacia la nevera para coger un huevo y la leche. Segundo, cogí un poco de cacao en polvo, azúcar, harina y la levadura.

—Vamos a ver Sarah –dije a mi hija para que me prestará atención– Primero, tenemos que echar el huevo, después lo mezclamos con 50 gramos de azúcar y 40 gramos de cacao en polvo y lo removemos muy bien. Segundo, añadimos 150 gramos de harina y 5 gramos de levadura en polvo y mezclamos bien y por último añadimos 150 gramos de leche y lo mezclamos todo muy bien…

—¡Qué rico! –dijo Sarah metiendo su dedo para probar la masa.

—Espera que lo tenemos que dejar reposar durante 5 minutos, y después ya las hacemos con un poquito de aceite en la sartén –dije a mi hija para que no se comiera toda la masa– Y ahora vamos a preparar el café, las tostadas y el zumo de naranja de natural.

—Mmmmm… ¡Qué rico huele! –apareció mi prima entrando por la puerta y estirándose los brazos– Si todos los desayunos van a ser, teniéndote en mi casa. No me lo pienso dos veces, y me voy a vivir contigo.

—Ya sabes no tendrás desperdicio conmigo. Soy perfecto –dije a mi prima guiñándole el ojo.

—Veo que sigues teniendo la misma chulería, que tenías con diecinueve años –me miró mi prima con intensidad a los ojos.

—Bueno, señorita el desayuno ya está listo –dije acabando de poner los últimos detalles en la barra americana que había en la cocina– Espero que sea de su agrado, y que le guste mucho el desayuno.

—¡Qué payaso eres Tom! –dijo mi prima riéndose al ver las reverencias que hacía.

—Muchas gracias, espero que os haya gustado el espectáculo –dije a mi prima riéndome, hacía tanto tiempo que no me reía tanto.

—Quiero mis tortitas –dijo de repente Sarah, tirándome de los calzoncillos hacia abajo para que le hiciera caso.

—Espera… Monstruito de las tortitas de chocolate –dije mientras evitaba que mi propia hija, me dejara como dios me trajo al mundo.

—Será mejor que evites pasearte en calzoncillos por la casa, para evitar este tipo de problemas –dijo mi prima Daniela cogiendo una de las tortitas que estaba en el plato– Además Alex se puede poner celoso.

Al poco rato, llegó Alex a la cocina frotándose repetidamente los ojos y con el pijama completamente desarreglado para luego subirse al taburete, para luego volver a quedarse dormido con la cabeza encima de la barra. Mi prima y yo nos miramos echándonos a reír, ya que había sido muy gracioso, mientras que Sarah intentaba pintarle un bigote con el sirope de fresa que había echado en su tortita.

Después de eso Alex se despertó y se echo a correr detrás de su hermana, mientras que Dani y yo acabábamos de poner todo en orden en la cocina. Más tarde nos fuimos a asear, para luego irnos a una agencia de viajes para comprar los billetes para regresar a Alemania, y esta vez serían sin vuelta.

UNA SEMANA MÁS TARDE

Narrador Omnisciente

A esas horas de la mañana, la casa Kaulitz era completamente un caos. Simone, muy nerviosa, estaba colocándose su traje de novia mientras era ayudada por una hermana de Gordon. Daniela se encontraba en su cuarto acabándose de poner su vestido ajustado y retocándose su maquillaje, y colocando bien los rizos que caían por su cara a causa del peinado que tenían hechos.

—Mami… –dijo la pequeña Sarah entrando en la habitación de su madre— ¡Qué guapa estás!

—Gracias, cariño –dijo Daniela dándole un beso en la mejilla, para luego limpiar el rastro de carmín que había quedado plasmado en la mejilla de Sarah— ¿Dónde está tu hermano?

—No sé… —dijo Sarah moviendo los hombros.

—Ven aquí que te ato el lazo del vestido –dijo Daniela mientras se acercaba a su hija para atar el vestido que llevaba de dama de honor– Pareces una princesa…

—Sí, y lo más guay es que tiene mucho vuelo el vestido –dijo Sarah dando una vuelta sobre si misma, haciendo que sus tirabuzones se movieran de su cabeza.

—Mamá –dijo Alex entrando por la puerta de la habitación de Daniela.

—Ven aquí –dijo Daniela a su hijo.

—La tía Simone está muy nerviosa… —dijo Alex que venía de curiosear de la habitación de Simone.

—Espera, no te muevas –recriminó Daniela a su hijo, mientras intentaba hacer un nudo en la corbata del pequeño Alex– Alex… párate quieto sino no puedo hacerte el nudo de la corbata.

—Lo siento, mami –dijo el pequeño Alex mordiéndose el labio inferior.

Mientras tanto en la mansión del hermano pequeño de los Kaulitz, él y su novia se ponían a punto para después dirigirse a la casa de su madre. Ya que Patri sería una de las damas de honor, en cambio el padrino de la boda sería el hermano mayor de los hermanos Kaulitz. Bill llevaba un traje chaqueta de color negro muy elegante, mientras que Patri llevaba un vestido en color hueso, mientras que su cabello dorado como el sol iba decorado con pequeñas florecillas en forma de diadema para luego caer en forma desigual con algunos rizos.

En cambio en el apartamento del gemelo mayor, Chantelle estaba histérica por intentar ir espectacular a esa boda, ya que quería ser la sensación de todo el mundo y así callar los rumores de que Tom la había dejado una semana sola y que iban a romper su noviazgo. Chantelle quería dejar claro que Tom era solo para ella, y que ninguna otra chica se lo iba a quitar.

—Tom ven aquí –dijo Chantelle a su novio– Déjame atarte bien el nudo de la corbata.

—Ya me lo hago yo –dijo Tom con desdén, ya que él solito se la sabía hacer.

—Espero que cause sensación en la boda, no quiero por nada en el mundo que alguien me deslumbre –dijo Chantelle con voz de diva.

—Pues no sé que decirte, porque va haber una persona más guapa que tú –dijo Tom encarándose a su novia.

—Lo dices por tu prima Daniela –dijo Chantelle tensando la mandíbula— ¿Me gustaría saber que demonios has estado haciendo tanto tiempo con ella en España?

—Solo fui a convencerla de que viniera a la boda de mi madre –dijo Tom replicándole.

—Para convencerla no necesitabas una semana y media –dijo Chantelle— ¿No me has respondido la persona que irá más guapa que yo será Daniela?

—Te equivocas, es mi madre –dijo Tom callando la boca de Chantelle– Este día nadie le va a deslumbrar su día, incluida tú.

—Lo siento… —dijo Chantelle dándose cuenta de su metedura de pata.

—Vámonos mi madre estará esperando por mí para que la lleve a la iglesia –dijo Tom cogiendo las llaves de su coche descapotable que utilizaría para llevar a su madre a la iglesia.

Continúa…

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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