«Ich Brech Aus» Temporada III
CAPITULO 26
Narra Daniela
—Pero que dices, yo no tengo nada con Tom. Él es mi primo, es como el hermano mayor que nunca tuve –dije intentando buscar la excusa perfecta.
—Dani, Tom ayer llamó muy desesperado por ti. Me dijo que no le cogías el móvil, le asustaste –dijo mi tía mirándome fijamente a los ojos.
—Tom siempre se ha alarmado mucho por mí –dije a mi tía sin darle importancia a lo que había dicho– Me protege demasiado, no ha aprendido que ya no soy una niña.
Después de esa conversación tan incómoda que tuve con mi tía, decidí irme y desayunar algo en alguna cafetería cercana a la discográfica de mis primos. Salí por la puerta de la cocina, cuando justo mi tío Gordon entraba por ella, me dijo buenos días para luego desearme buen día en el trabajo. Salí de la casa, y fui a mi coche tras un cuarto de hora aproximadamente, que fue algo más en aparcar el coche, y algún hueco libre, me dirigí a una pequeña cafetería que era muy confortable, ya que apenas iba mucha gente, y era acogedora sobre todo si querías pensar en cosas, ya que el bullicio de la gente no te molestaba.
Me pedí un café y me fui a una pequeña mesa que estaba al fondo de todo, mientras cogía un periódico para leer algo mientras tomaba mi desayuno. A los pocos minutos, la puerta de esa pequeña cafetería se abrió ya que las pequeñas campanillas colgadas encima de la puerta a modo decorativo, dieron un repiqueteo avisando de que la puerta se había abierto. Sumida en mis pensamientos, contemplando mi taza de café, ajena a la intrusión que había llegado.
—¿Porqué no me has cogido ayer el móvil ni me llamaste después? –dijo una voz grave sacándome de mis pensamientos– Estuve muy preocupado por ti, porque te fuiste de la oficina sin esperar a que saliera de mi despacho.
—No tengo que darte explicaciones de lo que hago –dije a mi primo mientras cogía mi bolso y me dirigía a la barra para pagar mi café, e irme a la oficina– Lo que hay que ver, una no puede tomarse un café tranquilamente.
—Dani… espera –dijo mi primo caminando hacia a mí, mientras yo abría la puerta para salir de esa cafetería.
—Lo siento, tengo cosas que hacer que ayer hable con Bill por la noche y me dejo cosas para hacer –dije a mi primo en forma de excusa, ya que no había hablado la noche anterior con Bill.
—Bueno, Bill puede esperar, esto es importante —intentó retenerme.
—No, mi trabajo si es importante, tengo dos hijos a los que mantener. Con permiso Tom, nos vemos más tarde —no le di tiempo a retenerme de nuevo ya que me fui al trabajo. Necesitaba mantenerme ocupada y no pensar en la traición de mi primo, espero tener un montón de trabajo si eso me distrae.
Entre en el edificio de la discográfica, y me dirigí hacia la zona de los ascensores, y llamé uno antes de que mi primo se le diera por aparecer por la puerta, y montarse en el mismo ascensor que yo. Conozco a mi primo y sé que puede llegar a ser muy persuasivo a la hora de descubrir cosas, y claramente creo, que mi primo sospecha de yo me estoy comportando muy extrañamente con él. Cuando llegó el ascensor me subí en él rápidamente, y marqué el piso donde quería ir. Cuando llegué a mi oficina me senté en la silla de mi mesa, y comencé a hacer cosas en el ordenador, a la media hora entró mi primo Tom por la puerta con cara de muy pocos amigos.
—Daniela te quiero ahora mismo en mi oficina. Tengo que hablar contigo de algo muy serio –dijo mi primo autoritariamente.
—Tengo cosas que hacer –contesté a mi primo.
—Soy tu jefe, como no me hagas caso… —dijo mi primo con rabia, ya que no le estaba haciendo caso.
—Me estás amenazando, piensas echarme por estar haciendo mi trabajo –le repliqué a mi primo.
—No me hagas perder la paciencia Daniela, y pasa por favor a mi oficina –dijo mi primo apretando su puño.
—Si estás cabreado, yo no tengo la culpa –le solté a mi primo– Yo no tengo la culpa de Chantelle no sepa complacerte.
—¿De qué coño estás hablando, Daniela? –dijo mi primo mirándome intensamente.
—Tú sabrás tus cosas, yo no quiero meterme en tu vida. Ya tengo suficiente con organizar mi vida propia –le espeté a mi primo.
—¿Te ha bajado la regla? Andas de un humor de perros –me dijo mi primo– Te quiero en dos segundos dentro de la oficina.
—No… —dije en un susurro.
—¿Qué has dicho? –dijo mi primo increpándome.
—Que no tengo la regla –dije bajando la cabeza por la mirada penetrante de mi primo.
—Muy bien. Te espero en la oficina ahora –dijo mi primo dejándome sola, para luego cerrar la puerta de su despacho.
Me puse a mirar a de nuevo algún documento que tenía en el ordenador, cuando sonó el teléfono. Lo cogí y era el organizador de la conferencia para avisarme que por motivos técnicos tenían que posponer la conferencia para el siguiente día, esto no le iba a gustar nada a mi primo y no me gustaría ser yo quien le diera la noticia. Colgué el teléfono y me puse a dibujar en una libreta de nota, algunos garabatos para pasar el tiempo cuando volvió a sonar el teléfono pero esta vez era por la línea interior, lo cogí con mano temblorosa.
—Te estás tardando –escuché la voz de mi primo, que no parecía muy amigable.
—Ya voy ahora –susurré, para luego colgarle el teléfono.
Me levanté de mi asiento y me dirigí hacia la puerta del despacho de mi primo, no piqué a la puerta porque sabía que iba a ir para allí. Cuando estuve dentro del despacho de mi primo, este estaba sentado en su gran sillón de cuero, fumándose tranquilamente un cigarrillo.
—Siéntate –me ordenó mi primo— ¿Se puede saber qué narices te pasa?
—Podrías dejar de fumar tanto, pareces una chimenea –le increpé a mi primo.
—Yo hago lo que me da la gana… —dijo mi primo apoyando su cigarrillo en el cenicero.
—Muy bien, entonces dejemos las cosas claras a partir de ahora –dije con enfado– A partir de ahora no quiero que me des más ordenes de este tipo, ni tampoco vamos a follar en el trabajo, no es ético, que un jefe se lie con una de sus empleadas, y estoy harta que fumes a cada hora. No soporto el olor a tabaco, así que te pido que me respetes y que no fumes delante de mí.
—¿Acabaste? –dijo mi primo mirándome fijamente.
—No… —dije en un susurro– Estoy harta de esta situación, no quiero seguir con esto. O Chantelle o yo.
—Mi amor… —dijo mi primo levantándose de su silla para acercarse a mí y abrazarme.
—No me toques, hasta que no arregles tu situación. Se acabo el juego, Tom –dije a mi primo como ultimátum– Si quieres seguir con esto deja a Chantelle ya.
Me levanté del asiento donde estaba sentada, y me dirigí hacia la puerta para irme a mi puesto de trabajo. Cuando abrí la puerta me acordé, que habían llamado para cancelar lo de la rueda de prensa, así que me giré para decirle a mi primo la mala noticia.
—Por cierto, se me olvidaba –dije a mi primo haciendo que fijara sus ojos en mi– Han llamado para posponer la rueda de prensa para mañana.
—¡¿Qué?! –dijo mi primo.
—Si quieres saber los detalles, llámales por teléfono y peléate con ellos no conmigo –dije para luego salir del despacho, y sentarme en mi asiento junto a mi mesa.
La mañana fue bastante llevadera, aunque un poco aburrida ya que no tenía tanto trabajo como esperaba. A media mañana vino Adri para traerme unos papeles de un contrato para que los firmara Tom, pero le sugerí que entrará ella a dárselos, así se podría ir con los papeles después de firmales, y no tendría que venir después a buscarlos. Después de eso me fui a comer algo a una cafetería, Adri vino conmigo y estuvimos hablando de mi situación de ahora cuando acabamos de comer, nos despedimos yendo cada una por su lado. Volví a la oficina y seguí con mi jornada de trabajo, en todo el tiempo que estuve trabajando Tom no salió de su oficina, así que cuando llego la hora de salida, cogí mi bolso y me fui ya que hoy había una cena importante en mi casa.
Tras más de veinte minutos de trayecto, por fin llegué a casa mi tía ya tenía la mesa preparada, y mis pequeños andaban correteando por todos lados, mientras que mi tío Gordon ayuda a mi tía a poner las cosas en la mesa del salón. Me uní a ellos y les ayude a poner lo que faltaba. A los pocos minutos, llegó Bill con Patri, que afortunadamente se habían reconciliado, y creo que eso fue gracias a la charla que había tenido ayer con ella. Por último, y con retraso llegaron Chantelle y Tom, ella venía enfundada en un vestido rojo muy provocativo, creo que era demostrar que ella era la novia de mi primo, y que tenía que ser la reina de la noche. Nada más entrar me hecho una mirada asesina que ignore como pude, total lo que dijera no me afecta ni lo más mínimo. Se acerco a mí con la mirada fija y desafiante y me tendió su fina chaqueta negra con su bolso.
—Perdona, ¿Que se supone que haces? —le dije al ver su acción.
—Guárdalo en alguna habitación —me dijo como si fuera yo su criada.
—Disculpa, pero yo no soy tu criada. Hazlo tu solita —empuje sus brazos hacia su persona para separarla de mi.
—Mami, mami, ¿Quién es? —Alex se acercó a nosotras, y vi como Chantelle sonreía a mi hijo.
—Soy una amiga de tu mamá. Podrías guardar esto en una habitación mientras hablo con ella, cielo —le dio las cosas a mi hijo.
—S-si… —Alex la miraba embobado y cogiendo las cosas de esta arpía empezó a caminar.
—¡Alex! No lo hagas —me acerqué a mi hijo y le quité las prendas que le dio la arpía de Chantelle— ¿Como tienes el valor?
—El valor, ¿De qué? Estoy tratando a tu hijo como lo que es. Una persona mediocre y de clase baja que ni siquiera tendrá un lugar en la alta sociedad –dijo Chantelle con cara de desprecio.
—Perdona, pero no tienes derecho a menospreciar a mi hijo ni menos a mí, porque todo lo que gano, lo gano con mi sudor, empeño y trabajo –dije a Chantelle indignada.
—Estarías mejor trabajando como sirvienta, te viene bien ese puesto –dijo Chantelle despectivamente.
—Para ya Chantelle no te consiento que hables así a mi prima, ni menos que trates así a Alex –dijo mi primo Tom recriminándole a su novia su mala conducta.
—Gracias Tom, pero yo ya sé defender a mi hijo y a mi solita. No necesito tu ayuda –dije a Tom de malas maneras.
—Vamos Alex –dije a mi hijo agarrándolo de la mano para irme a junto de Patri y Bill que estaban con Sarah.
Me senté con mi hijo en el sillón acompañada de Patri y Bill que estaban con Sarah. Mi hija estaba sentada encima de primo Bill. Tengo que decir que mi hija coge pronto confianza con las personas, le ha llevado pocos días ganarse la confianza de primo Bill, que ahora se le cae la baba a verla sobre todo sabiendo que es su sobrina. Al poco rato del incidente que tuve con Chantelle, mi tía nos vino a avisar que ya pasáramos al comedor, que la cena ya estaba lista. Poco a poco fuimos pasando al gran salón, yo me senté en el medio de Sarah y Alex, así podría cortarles mejor la cena, mis tíos se sentaron a cada lado de mesa, y mis primos juntos con sus respectivas novias se sentaron enfrente de mí. La cena estaba exquisita, y estuvimos muy animadamente hablando aunque muchas veces ignoraba a Chantelle, cada vez me caía peor sobre todo desde lo que hizo hoy.
—¿Y qué tal en el trabajo? –preguntó mi tío Gordon a mis primos.
—Bien, estamos inmersos en unos proyectos para el lanzamiento de un nuevo grupo de música, mañana tenemos una rueda de prensa para explicar todo el proceso –dijo Bill a su padre explicándole.
—Y tu Dani, ¿Qué tal en el trabajo? –preguntó mi tío mirándome.
—Bien, aunque a veces es un poco estresante pero bien –dije a mi tío sonriéndole.
—No sé de que te estresas –dijo Chantelle de repente– Si la mayorías de las veces que voy a ver a mi Tom, no estás en tu puesto de trabajo.
—Eso es porque estoy haciendo cosas importantes –le contesté a Chantelle.
—¿Cómo qué? –me preguntó Chantelle.
—No tengo porque darte explicaciones de lo que hago. Al fin y al cabo no eres mi jefa, y al que le tengo que dar explicaciones es a mis jefes –dije bordemente a Chantelle.
—Pero pronto seré la esposa de uno de tus jefes, así que seré como tu jefa –dijo Chantelle con chulería haciéndose la importante.
—Hasta que no te cases con mi primo no cantes victoria –contesté a Chantelle.
—Hablando de boda –dijo mi tía— ¿Cuándo vais a fijar la fecha de boda, Tom?
—Pues sinceramente, me parece que no va a ver boda –dijo Tom como sin nada, dejándonos un poco perplejos y sobre todo a Chantelle.
—¿QUÉ ESTÁS DICIENDO? –gritó Chantelle a mi primo— ¿CÓMO QUE NO VA A HABER BODA?
—Como lo estás escuchando, no va a ver boda –dijo mi primo tajantemente a Chantelle.
—Pe-pero… no me puedes hacer esto, Tom –dijo Chantelle con cara descompuesta.
—Si que puedo. Prefiero romper nuestro compromiso antes de cometer el peor error de mi vida –dijo Tom mirándome de reojo, yo solo pude ponerme a ver mi plato de la cena. Estaba rompiendo con Chantelle por mí, porque yo se lo había exigido.
—Hijo, creo que te tienes que pensar bien la decisión que has tomado –dijo Simone intentando poner un poco de orden– Seguro que estás estresado en el trabajo, y todo eso ha desembocado en eso, pero Chantelle es una buena chica. No te precipites…
—Gracias, Simone –dijo Chantelle con alguna que otra lágrima en los ojos– Veo que por lo menos tu me apoyas.
—La decisión está tomada. Amo a otra persona desde hace mucho tiempo, pensé que había enterrado mis sentimientos hacia ella, pero ahora he vuelto a sentir cosas que no sentía desde que no estaba con ella –dijo Tom de nuevo.
—¡¿QUÉ?! ¿Me has estado poniendo los cuernos? –dijo Chantelle alarmada.
—Nooo… —dijo Tom de repente.
—Ahora lo entiendo todo –dijo Chantelle clavando su mirada en mí, aunque yo estaba contemplando el plato– Ha sido todo por culpa de la zorra de tu prima, has estado todo este tiempo con ella delante de mis propias narices.
—¿De qué hablas Chantelle? –dijo Tom a su ya exnovia.
—Te fuiste a buscar a tu prima a España, con la excusa de que querías que viniera a la boda de tu madre –dijo Chantelle con rabia– Y desde que volviste de España, has estado muy distante conmigo ni siquiera me has besado ni has tenido sexo conmigo. Un momento… Te la has follando en la oficina ayer, por eso ayer cuando fui a verte no estaba en su puesto de trabajo. Me das asco, tengo ganas de vomitar como has podido tener algo con tu prima, es de tu familia. ¿Desde cuándo te la has estado follando?
—No tengo porque darte explicaciones –contestó mi primo Tom a su exnovia.
—Has estado cometiendo incesto, con tu prima, que es de tu propia familia. Y me dices tan tranquilamente que no me tienes porque darme explicaciones –dijo Chantelle fuera de sí– Simone, ¿Por qué no dices nada al respecto? Es tu hijo y tu sobrina…
—Porque tengo que decir algo respecto a eso. No les puedo culpar, al fin y al cabo no son primos de sangre –dijo Simone haciendo que levantara mi vista de mi plato.
Continúa…