«Ich Brech Aus» Temporada III
CAPITULO 31
MAYO 2015
Narra Daniela
23 de mayo – Sábado 11:30 a.m.
Han pasado un mes desde que comencé con todos los preparativos de mi boda, y ahora me encuentro a un día escaso de esta. Sí, mañana a estas horas seré la señora Kaulitz, por fin seré de Tom para siempre. Durante el mes pasado hemos recibido la confirmación de todos los invitados a los que envié la invitación. Sorprendentemente, mi amiga Lilly si va a asistir a la boda, me escribió una carta confirmándome su asistencia, aunque se ha quedado un poco alucinada al enterarse de que me caso con Tom, y que tengo ya dos hijos con él. También me ha dicho que tiene muchas ganas de verme y de hablar sobre todo para contarle todo lo que sucedió en todos estos seis años.
—Dani, cielo –dijo mi tía entrando por la puerta de la habitación donde dormiría esa noche. La tradición dice que el novio no puede ver a la novia doce horas antes de la boda, con lo cual me he tenido que trasladar a casa de mi tía con Alex y Sarah, hace escasamente una hora mientras que Bill, Andreas, Georg y Gustav intentan alejar a Tom de mis alrededores y también tranquilarlo, ya que lleva toda la semana muy nervioso– Te dejo la caja del vestido de novia dentro del armario.
—Gracias tía –sonreí a mi tía mientras metía mi vestido de novia con la caja en el armario.
—Mañana vas a lucir hermosa –dijo mi tía acercándose y agarrándome de las manos para verme mejor— ¿Nerviosa?
—Un poco… No me caso todos los días –sonreí nerviosamente a mi tía.
—Eso es verdad –dijo mi tía mientras se reía— ¿A qué hora llega Lilly?
—En el avión de las cuatro –dije mirando mi reloj– Después tengo que ir a buscarla al aeropuerto.
—Estarás muy impaciente por verla –dijo mi tía mirándome a los ojos– Llevas seis años sin verla, os tendréis que contar muchas cosas.
—Sí –susurré a mi tía– Tengo ganas de que me cuente cosas de EE.UU. y como le ha ido durante todos estos años.
—Seguramente cuando vea a Alex y a Sarah dirán que son idénticos a ti y a Tom –dijo mi tía.
—Sí, aunque Alex y Sarah tienen muchos rasgos míos –dije a mi tía.
—Bueno, ¿Qué vas haces en estas horas que no tengas que ir a recoger a Lilly al aeropuerto? –me preguntó mi tía.
—Pues sinceramente no sé –dije a mi tía estoy muy nerviosa– Siento que algo malo va a pasar.
—Cariño, no digas eso –dijo mi tía intentándome tranquilizar– Tu boda será muy especial y no va a pasar nada.
—Ya… pero no puedo evitar pensarlo –dije retorciéndome los dedos nerviosamente— ¿Y si algún invitado le pasa algo y no puedo venir a última hora? ¿Y si el banquete es un desastre?
—Dani cielo –dijo mi tía apoyando sus manos sobre mis hombros– Estás muy estresada. Te recomiendo que disfruten la luna de miel para relajarte y disfrutar y quitarte todo ese estrés que tienes encima.
—Lo intentaré –sonreí débilmente.
23 de mayo – Sábado 13:00 p.m.
Salimos de la habitación donde dormiría esa noche, y me dirigí con mi tía a la cocina para ayudarle a hacer la comida, mientras que Sarah y Alex estaban en el jardín con Gordon jugando con mantequilla y la manguera del agua, que la perrita perseguía sin cesar causando unas risas infantiles en mis hijos.
Para comer hicimos una comida bastante ligera, ya que los nervios que tenía metidos en el cuerpo y en el estómago no me dejaban comer bien, todo lo que comía lo vomitaba. Llevaba así durante toda la semana, es que quería que todo saliera perfecto en la iglesia, banquete, post fiesta que habría para los invitados aunque Tom y yo nos fuéramos esa misma noche de viaje de bodas.
Cuando acabamos de hacer la comida, ayudé a mi tía a poner la mesa y después salí, al jardín para avisar a mi tío Gordon y a los niños para que entraran a comer. Cuando los niños entraron por la puerta de la cocina, que daba al jardín, les dije que fueran a lavarse las manos antes de que se sentaran a la mesa, ya que habían estado jugando con mantequilla y acariciándole. A los pocos minutos, volvieron del baño con las manos perfectamente limpias después les serví a cada uno en su plato su comida y comenzamos a comer todos en silencio, aunque después estuvimos hablando de cosas.
23 de mayo – Sábado 15:00 p.m.
Acabamos de comer, y ayudé a mi tía a recoger la mesa y a limpiar la loza y a secarla. Sobre las tres y cuarto salí de casa en mi coche con los niños, ya que se empeñaron en venir conmigo al aeropuerto para ir a buscar a Lilly. Después de veinte minutos de trayecto, llegamos por fin al aeropuerto y aparqué el coche afuera del edificio de este, en un pequeño parking que había. Luego bajamos del coche, y lo cerré y nos dirigimos al interior de este.
Interior Aeropuerto de Hamburgo — 23 de mayo — Sábado 15:40 p.m.
Estábamos en el interior, y se podía ver que había bastante gente que salía y entraba del edificio. Me dirigí hacia la parte donde estaban los paneles que indicaban las llegadas y salidas, y vi que el avión que hacía el trayecto de Los Ángeles – Hamburgo llegaba con una hora de retraso. Así que nos dirigimos a una salita de espera para sentarme con los niños, porque la espera iba a ser muy larga.
—Mami me aburro –dijo Sarah levantándose del asiento en el que llevábamos sentados cerca de tres cuartos de hora– Jugamos a algo.
—No, cariño. Aquí no se puede jugar –dije a mi hija– Porque sino esos guardias de seguridad te van a reñir.
Le dije a mi hija señalándoles a unos guardias de seguridad que estaban vigilando y controlando la situación en el aeropuerto, cerca de las puertas de salida y de entrada. Mi hija se volvió a sentar de nuevo en la silla obedientemente, mientras esperábamos un poco más a que llegará el vuelo de mi amiga. Después de más de media hora de espera, por fin escuché anunciar por los altavoces la llegada del avión de mi amiga Lilly.
Los pasajeros comenzaron a salir por la puerta de embarque que les habían asignado, yo y los niños estábamos esperando a que mi amiga apareciera por esa puerta. Sentía una tremenda curiosidad por saber como estaba físicamente actualmente, ya que cuando la última vez que la había visto éramos apenas unas adolescentes. Poco a poco la gente se fue dispersando, hasta que vi aparecer a una chica con gafas de sol, y el pelo cortó portando un equipaje de mano, que era el que había traído en el avión. Después de unos minutos, se quitó las gafas y pude comprobar que era mi gran amiga de la infancia y adolescencia, mi amiga Lilly.
—¡Lilly! —exclamé acercándome a ella— ¡Dios mío! Que cambiada estás.
—¡Dani! —dijo mi amiga al verme para luego abrazarme fuertemente— Estás preciosa.
—Gracias… —susurré sonriendo— Te voy a presentar a mis retoños.
—¡Dios mío! Aún no me puedo creer que hayas sido ya madre, y que tengan ya 6 años —dijo Lilly apoyando la mano en la cabeza a modo de incredulidad.
—¡Sarah! ¡Alex! Venir aquí —llamé a mis hijos, que en ese momento estaban tratando de hacer alguna travesura.
—Ya vamos mami —dijeron mis hijos a la vez.
—Niños os presento a mi mejor amiga, se llama Lilly y quiero que la tratéis como vuestra tía —dije a mis hijos.
—Hola tía Lilly —dijo Sarah acercándose a mi amiga— ¿Te gustan los helados?
—¡Ay! Que ricura de niña —dijo Lilly emocionada— Se parece mucho a ti, Daniela. Me recuerda a ti cuando te conocí aquel día en el colegio.
—Sí, Sarah ha salido a mí en todos los aspectos aunque guarda un cierto parecido con su padre —dije mientras acariciaba la cabecita de mi hija— ¿A que sí, enana?
—Mami, quiero un helado —dijo mi hija mirándome a los ojos, poniendo carita de perrito mojado.
—Tendré castigo de dios —dije con resignación.
—Je je je —se rió Lilly— Sin duda Sarah es un calco tuyo. Hasta comparte tu pasión por los helados. Pequeña, ¿Quieres tomar un helado conmigo?
—Siii… —contestó Sarah toda emocionada.
Nos fuimos caminando hacia una de las cafeterías que había en el aeropuerto, para tomar el helado mientras íbamos hablando de múltiples cosas.
—Mami —dijo de repente Alex.
—¿Qué paso, cariño? —pregunte con preocupación.
—Sarah y yo tenemos muchos tíos —dijo Alex— La tía Patri y el tío Bill, La tía Adri y el tío Gustav, el tío Georg y la tía Carla y ahora tenemos otra nueva tía.
—Cierto, enano —le di la razón a mi hijo.
—Entonces nos podrán regalar muchas cosas por nuestros cumpleaños y navidades —puntualizó mi hijo.
—¡Pero qué morro tienes! —dije a mi hijo mientras le hacía cosquillas.
—No, mami. ¡Para! Ja ja ja —empezó a reírse Alex con su risa infantil haciendo que nos contagiáramos nosotros también y empezáramos a reír.
23 de mayo – Sábado 18:00 p.m.
Cuando acabamos de tomar el helado nos fuimos a buscar el resto del equipaje de mi amiga Lilly, para luego meterlo dentro de mi coche y dirigirnos a la casa de mi tía, donde también dormiría por la noche junto con Patri, Adri y Carla, ya que las cuatro serían mis damas de honor, y se encargarían de ayudarme a vestirme por la mañana después de que Patri me hiciera el peinado para la boda y maquillarme. A esas horas de la tarde los nervios ya estaban a flor de piel, ya que apenas quedaba nada para que fuera el día siguiente y me convirtiera en la señora Kaulitz.
—No me puedo creer que te vayas a casar con Tom –dijo Lilly sacándome de mis pensamientos– Recuerdo que de niña estaba muy enamorada de él, pero siempre tuvo ojos para otra persona…
—Lilly… —susurré mirando a mi amiga.
—Ahora entiendo porque Tom y Tú os tenías ese cariño tan especial, porque siempre te protegía… —dijo Lilly mientras sus ojos se empañaban– Y espero que te haga muy feliz, porque sino se las verá conmigo.
—Lilly… —susurré mientras comenzaban a salir lágrimas por mis ojos.
—¡Qué tontas somos! Míranos llorando a moco tendido –dijo Lilly limpiándome las lágrimas.
Hacía un rato que nos habíamos parado enfrente de la casa de mi tía, mientras las dos llorábamos a moco tendido y los niños nos miraban con cara extrañada. Después bajamos todos del coche y abrí el maletero para sacar las maletas de Lilly, mientras que ella miraba muy atentamente a su alrededor.
—No ha cambiado nada, desde la última vez que estuve en casa de tu tía –dijo Lilly.
—No, mi tía siempre la quiso mantener así aunque pasaran los años –dije a mi amiga sonriendo– Entramos en la casa, estarás cansada del viaje y querrás descansar.
—Un poco sí, los vuelos desde Los Ángeles son un poco agotadores –me informó mi amiga.
Nos dirigimos hacia la casa de mi tía, y saqué las llaves del bolsillo del pantalón, para luego abrir la puerta de casa. Entramos y a los pocos minutos apareció mi tía, seguida de Mantequilla que había olido a los niños, y venía para darles su recibimiento y también recibir mimos por parte de los niños, mientras ladraba muy contenta saltando alrededor de ellos.
—No puedo creer que Mantequilla siga aún viva, después de tanto tiempo –dijo Lilly al ver a la perrita– Recuerdo cuando era solo un cachorrillo y como le gustaba comerte los bocadillos de chorizo.
—Sí… —susurré riéndome al acordarme de la escena.
—Bienvenida de nuevo –dijo mi tía Simone abrazando a Lilly— ¿Qué tal ha ido el viaje?
—Un poco agotador –contestó Lilly.
—Pues entonces será mejor que descanses –sugirió mi tía Simone– Mañana será un día agotador.
—Sí. Dani, ¿Y Tom? –preguntó mi amiga al no verlo en la casa.
—Me lo han secuestrado hasta el día de la boda –dije en modo divertido.
—Je je je –ser rió Lilly.
—Bueno amiga será mejor que descanses un poco antes de cenar –dije a Lilly– Después hay que acostarse temprano que mañana va a ser un día muy intenso.
—Pues si –dijo Lilly mirándome– Mi mejor amiga se casa. Bueno, ¿Dónde está mi habitación?
—Ahora mismo te la enseño –dije a mi amiga, para luego empezar a subir las escaleras, que daban a la planta superior de la casa.
Le enseñé a Lilly su habitación, y la dejé acomodada. Después bajé para ayudarle a mi tía con los preparativos de la cena, mientras que los niños miraban la televisión. Más tarde bajó Lilly a la cocina ya descansada, y nos ayudó a acabar de preparar todo. Una hora después llegaban a la casa, Patri, Adri y Carla para cenar conmigo y con mi tía mientras que los hombres de la casa cenaban con Tom en nuestra casa.
23 de mayo – Sábado 23:00 p.m.
Según iba pasando las horas sentía como un cierto nerviosismo invadía mi cuerpo, que hizo que apenas comiera mucho en la cena. Después ayudamos todas a recoger la cocina a mi tía, y nos fuimos todas a mi habitación y estuvimos hablando hasta que poco a poco el cansancio hizo mella, y cada una se fue a dormir a sus habitaciones. Yo me tumbé en la cama y trate de dormir pero no fui capaz me pase toda la noche dando vueltas en la cama, hasta que finalmente me quedé dormida.
Continúa…
