Fic de Carla Moonlight. Temporada 3
Nuestra Historia. Capítulo 14
Tras descansar un par de horas emprendieron camino hacia el centro para ir al apartamento donde vivían sus amigos. Tom no logró encontrar estacionamiento cerca. Así que tuvo que dejar el coche algo alejado y caminar, pero eso sería bueno para Bill, le hacía falta caminar si no quería engordarse más de lo debido.
Al llegar pillaron por sorpresa a sus amigos que hacían otras cosas en su apartamento, pero los gemelos no se dieron cuenta de nada, por suerte de ellos.
Les pusieron algo de tomar y beber en la mesita del salón y se pusieron hablar de trivialidades por una hora. Cuando vieron el momento Tom sacó la libreta de su bolso y la dejo sobre la mesa.
—Hay unas cinco canciones en total que fui escribiendo en los dos últimos años.—Dijo Bill.
—La ultima la terminamos hoy.—Siguió Tom.
—¿Y qué?—Dijo Gustav.
—Queremos que Tokio Hotel vuelva. Vamos a hablar con David y ver si puede ser. Si la discográfica no quiere habíamos pensado en producir el disco solos con alguna ayuda exterior.—Expuso la idea Tom.
—Bill esta por tener un bebé. No creo que sea buena idea.—Dijo Georg.
—Podríamos grabarlo durante el embarazo y cuando nazca empezar a promocionarlo y a dar conciertos.—Siguió Bill.
—¿Te estas escuchando?— Dijo Gustav con tono duro.—Vas a tener un bebé, cuando nazca no pegaras ojo por las noches y aun que pudieras, ¿qué harías con tu hijo mientras estamos en el escenario?
—Tendríamos a alguien que viniera con nosotros y cuidara de él un par de horas mientras actuamos o tengamos entrevistas.—Contestó Bill.
—Bill, no estarás en condiciones físicas para actuar, morirás de sueño.—Dijo Georg.
—Estaré yo también, no será tan pesado, podremos con ello.—Salió en la defensa de su hermano menor.
—Sois tan cabezotas que no podemos hacer nada con vosotros dos unidos.—Dijo negando Gustav.
—¿Entonces queréis que lo intentemos?— Preguntó con los ojos resplandecientes de emoción Bill.
—Está bien, no perdemos nada.—Dijeron ambos.
—Eso mismo dije yo.—Sonrió Tom. —¿Empezamos desde ya a hacer llamadas?
—¡Sí!— Gritó Bill.
—Cuanto antes mejor.—Aceptó Georg y Gustav no se negó.
Tom alegre de que sus amigos se apuntaran a la causa cogió su teléfono móvil y llamó a David Jost, su manager o ex-manager depende de cómo se mirara.
Tom marcó el número de David desde su móvil, su hermano Bill le había dicho el número. Espero durante unos segundos a que su manager le cogiera el teléfono.
—¿Diga?— Preguntó David con su característica voz.
—¿David Jost?— Le preguntó nerviosamente Tom.
—Sí, soy yo. ¿Quién habla conmigo?— Preguntó el hombre un poco confundido ya que la voz que estaba escuchando le sonaba familiar, pero no sabía de quien realmente se trataba.
—Tom Kaulitz.— Dijo Tom rotundamente mientras escuchaba a Georg partirse el culo, ya que se estaba imaginando la cara de Jost al escuchar el nombre del fallecido.
—Mira si esto es una broma de mal gusto, puedes metértela por el culo.— Dijo con enfado David Jost al escuchar las risas por el fondo de su teléfono.— No vuelvas a molestar con este tipo de bromas.
—Me ha colgado…— Susurró Tom separando el móvil de la oreja.
—¿Y qué esperabas?— dijo Georg a su amigo.— Menuda cara se le debió de quedar, al pensar que estaba hablando con un muerto.
—Déjame…— Dijo Bill cogiendo su móvil.— Al final no sabéis hacer las cosas sin mí…
Bill marcó el número de móvil de nuevo otra vez, y espero unos segundos a que le cogieran el teléfono David Jost.
—¡DIGA!— Gritó David con voz cabreada.— No sabéis respectar ni a los muertos…
—¿David?— Dijo Bill al hombre.
—Bill…— Susurro su nombre.— Cuanto tiempo, hacía mucho tiempo que no sabía nada de ti. Concretamente desde el fallecimiento de tu hermano.
—Ya…— Susurró.
—¿Querías algo?— Preguntó curioso David.
—Bueno, quería decirte que a los chicos y a mí nos gustaría que Tokio Hotel volviera a resurgir.— explicó Bill a su ex manager.— Ya tenemos algo de material escrito.
—Bill, no sabes cómo me gustaría que volvierais. Lo vuestro era un gran grupo.— Halagó David nostálgico.— Pero sin tu hermano las cosas no serían iguales.
—Hemos encontrado un sustituto.— Informó Bill.— Incluso hemos estado trabajando con él en algunas canciones y todo va de maravilla.
—¡¿Enserio?!— Preguntó asombrado David.—Pero si me dijisteis que no queríais a ningún substituto.
—Ya… ¿De dices?— Preguntó de nuevo insistentemente.— ¿Volvemos con Tokio Hotel?
—Bueno, es una oferta bastante jugosa.— Respondió David.— Habría que hacer algunas reuniones, con Universal Music y con los otros productores. ¿Cuánto te vendría bien hacer la reunión?
—No tengo preferencia de día, y los chicos tampoco.— Respondió Bill a su manager.
—Perfecto.— Dijo alegremente David.— Ya te llamare para concretar el día de la reunión.
Bill acabo de hablar con David, y colgó el móvil. Los chicos los miraban con cara expectante, esperando a que Bill dijera algo.
—Ya lo arreglé todo.— Dijo Bill con aires de grandeza.— No sé qué harías sin mí.
—Los mismo que contigo.— Dijo Georg picando al gemelo menor.
—¡Georg!— Se quejó Bill a su amigo.
—Era broma.—Dijo riendo.
—Entre broma y broma la verdad se asoma.—Dijo Bill levantándose del sofá y caminando por un pasillo hacia el baño.
—¿Me he pasado o son las hormonas del embarazo?— Preguntó Georg preocupado.
—Las hormonas, esta sensible por todo.—Dijo Tom haciendo que Georg se sintiera más calmado.
—Menos mal, no me gustaría que me arrancara la cabeza en cualquier momento…—Comentó.
—No te creas, puede hacerlo de todos modos.—Rió Gustav.
—Entonces creo que me voy a mudar de continente otra vez.—Bromeó.
—¿Estas bien Bill?—Preguntó Gustav al verlo volver.—Solo era una broma.
—No os pongáis así, lo sé. Solo tuve que irme al baño. Estoy embarazado, necesito ir al baño a hacer pis muchas veces.—Dijo con tono obvió.
—Y bien… — Dijo Gustav a sus amigos.— ¿Cuándo David vea a Tom que explicaciones le vais a dar? Porque hasta el punto que yo sé, David no sabe nada de la existencia de Tom.
—Le contaremos la verdad.— respondió con obviedad Tom.
—¿Y lo del bebé también?— Preguntó Georg asombrado.
—Eso esperaremos a contárselo cuando ya no se pueda esconder más el vientre abultado de Bill o salga en los titulares por los juicios.— Dijo Tom a sus amigos.
—Buena estrategia.— Asintió Gustav.— ¿Bueno ya tenéis pensado algún nombre para el futuro bebé?
—No, no hemos tenido tiempo.— Susurró Bill.
—Bueno, los tíos Gustav y Georg os daremos sugerencias de nombres.— Sonrió todo orgullo Georg.— Será nuestro sobrinito o sobrinita consentida.
—Sí.— Sonrió Tom mirando a sus amigos.— Bueno será mejor que nos marchemos ya, Bill.
—¿Por qué?— Dijo el gemelo menor frunciendo el ceño.
—Tienes que descansar.— Ordenó Tom a su hermano menor.— Es que el médico le ha ordenado descansar todo lo posible los tres primeros meses, hasta que se estabilice el embarazo.
—Es comprensible.—Dijo Gustav.— Nos veremos en unos días, ya nos diréis cuando sepáis algo de David, o los juicios o lo que sea. Estaremos a vuestro lado para apoyaros.
—Gracias chicos.—Se despidieron y se fueron de nuevo a su casa.
Emprendieron camino hacia su hogar en completo silencio, Tom concentrado en la carretera y el tráfico y Bill mirando por la ventana perdido en su mundo de fantasía.
El recorrido les fue corto para ambos. Al llegar se bajaron del todo terreno Cadillac de Tom y entraron en la casa.
Bill se desprendió de toda la ropa que le sobraba y se tumbó en el sofá.
—¿Te sientes mal?— Preguntó Tom quitándose el abrigo y el pañuelo que llevaba al cuello.
—Me siento hinchado. Como si me fuera a tirar un gran eructo que fuera a tirar la casa abajo.—Respondió llevando sus manos al pantalón y desatándose el botón y la cremallera que le asfixiaban.
—Espero no tener que oler eso.—Rió Tom.
—Mejor eso que no un pedo. Los cuales también tengo ganas de tirarme.—Advirtió Bill sonriendo.
—¡Qué asco Bill! Vete al baño si vas a hacer eso eeh.—Dijo Tom con una mueca de asco.
—Pues tú metes la polla por donde yo hago mis necesidades físicas, te lo recuerdo.—Rió a carcajadas.
—Por suerte sé que eres demasiado aseado, y tienes el culito limpio.—Comentó Tom dirigiéndose a la cocina.
—Pues cuando cague no me limpiare el culo ya verás tu que gracia te hace cuando la metas. Bueno podría metértela yo en ese caso.—Dijo Bill seriamente desde el sofá, tranquilamente estirado mirándose las uñas de las manos.
—Estas un poco mal hablado e irónico hoy eh pequeñajo.—Dijo Tom sentándose en el sillón individual de al lado de sonde estaba tumbado su hermano menor.
—Mmm… Si, probablemente.—Se encogió de hombros.—Tomy me traes mi ropa de estar por casa, porfis.—Pidió con ojitos.
—¿Por qué no te levantas tú?— Le dijo.
—Necesito reposo.—Respondió con picardía.
—Voy…—Con un suspiro de cansancio se dirigió hacia su habitación.
Continúa…