Fic de Carla Moonlight. Temporada 3
Nuestra Historia. Capítulo 46
Los dos chicos salieron del camerino dejando a ambos gemelos solos en el interior de este.
Tom se levantó del sillón, haciendo que Bill se levantara de encima de sus rodillas, para luego dirigirse hacia la puerta y cerrarla con seguro, y así evitar que personas indeseadas les interrumpieran en ese momento de intimidad que iban a tener.
Después Tom volvió otra vez al sillón, para luego agarrar a su hermano por la cintura, y atraerlo nuevamente sobre él. Bill se volvió a sentar de la misma forma que estaba, antes de que su hermano le hiciera levantarse. El gemelo mayor comenzó a besar dulcemente el cuello de su gemelo, mientras que Bill cerraba los ojos y se dejaba llevar por las sensaciones de placer que los besos generaban en su cuerpo.
Tom juguetonamente, mientras no cesaba de besarle comenzó nuevamente a acariciar por encima de los bóxer de su hermano esta vez el miembro de este, sintiendo como poco a poco se iba poniendo duro, al igual que él.
Bill fue quitando la camiseta de su hermano, dejando sus pectorales al aire libre para luego comenzarlos a delinear cada curva perfectamente trabajada.
Poco a poco la ropa de Tom fue cayendo sobre el suelo, ahora ambos hermanos estaban en ropa interior, pero solo por unos segundos.
Los dos hermanos presentaban unas erecciones bastante crecidas así, que finalmente se acabaron por quitar los bóxer liberando los miembros de ambos, para comenzar a friccionarse entre ambos.
—Ooh… —Un débil gemido salió de la boca de Bill al sentir el miembro de su hermano, sobre el suyo.
—Menuda juerga se van a montar —Susurró Gustav ya que ambos chicos no se habían ido como le habían hecho creer a sus amigos. Ahora estaban con la oreja pegada en la puerta, para escuchar lo que hacían sus compañeros.
—Joder… — Susurró Georg al empezar a escuchar la voz de Bill gemir.
—Sigue Tom… Oh dios mío… —Gimió Bill mientras su gemelo lo masturbaba, haciendo que su erección fuera cada vez más dura.
—Bill… creo que voy a terminar…—Avisó entre gemidos, al sentir con su miembro se contraía.
Bill no había perdido tiempo tampoco, se había dedicado a acariciar el miembro de su hermano, y a jugar con la punta de este, haciendo que las venas que rodeaban al miembro se pusieran más hinchadas haciendo que se pusiera más duro y ancho.
—¡Oh…! —Casi gritó cuando un poco de su esencia fue descargada sobre la mano de su gemelo.
—Tom ya se ha corrido… —Afirmó Gustav.
—Hola chicos… — Saludó una voz masculina pasando por al lado de ellos— ¿Qué diablos estáis haciendo?
—Eh…Hola David…—Saludo un nervioso Georg..
—¿Qué hacéis ahí? —Preguntó extrañado David— ¿Bill y Tom ya han acabado de prepararse? — Preguntó dirigiéndose hacia la puerta, pero Georg y Gustav lo detuvieron.
—No aún no han acabado — Informó intentando apartar al hombre de la puerta.
—Os veos un poco nerviosos… —Afirmó el manager frunciendo el ceño—¿Qué habéis hecho?
—Bueno, le hemos gastado una broma a los gemelos y los hemos encerrado en el camerino— Mintió Gustav inventándose la mejor excusa posible— Y ahora estábamos apoyados en la puerta esperando la reacción de ellos, cuando se enteren que están encerrados.
—Os la vais a cargar. Sobre todo por el mal genio que tiene Bill —Puso los ojos en blanco David——Bueno, después cuando terminen, decirles que ya nos vamos a ir en media hora…
—Claro—Sonrieron forzadamente.
—Esto es como estar en casa…—Rió el responsable al ver que volvían a gastarse bromas como siempre.
David se fue dejando a los dos otra vez solos, que al instante que desapareció por los pasillos volvieron a pegar su oreja a la puerta.
—Oh sigue… más rápido… — Gimió Bill mientras sentía como su hermano le embestía con rapidez, deseo y mucha pasión— Te amo…
—Yo también te amo… — Susurró Tom mientras aceleraba sus embestidas, para luego a los pocos minutos desplomarse sobre su hermano—Eres lo más hermoso que tengo junto a nuestro hijo…
Tom abrazo fuertemente a su gemelo, mientras que ambos intentaban recuperar el aliento después de la escena de amor que habían tenido. Poco después se vistieron, ya que sabían que Gustav y Georg no tardarían en llegar.
Al salir, una vez cambiados de ropa se encontraron con sus amigos sentados en el suelo, los cuales se sonrieron. Tom los saludó son mucho interés y se fue en busca de su hijo, al cual no veía desde hacía unas horas.
Mientras el equipo se quedó desmontando el elaborado escenario y los que estaban libres se fueron al bar del que disponía el Hotel para tomar unas copas en tranquilidad. Kyle descansaba en su capazo sin percatarse de las conversaciones de los adultos.
Una hora más tarde Tom se subía a la habitación del Hotel con su hijo mientras Bill se quedó más tiempo bebiendo y celebrando el gran concierto.
Pasada la madrugada llegaba a la habitación algo bebido. Tom se percató de su presencia por los ruidos que había provocado. El menos de los gemelos se deshizo de la ropa y se tumbó en la cama sin decir nada. Enseguida se durmió por el efecto del alcohol en su delgado cuerpo.
La mañana siguiente Tom le dejo dormir y él se encargó del hijo de ambos. Tom hizo el esfuerzo para que su pareja despertara pero le fue imposible, Bill se hacía el remolón, así que junto con sus amigos y los de seguridad se fueron a conocer la ciudad y comer fuera, mientras Bill dormía la tarde entera.
Los tres amigos comían en un tranquilo restaurant. El pequeño bebé ya había comido y ahora dejaba hacerlo a los adultos mientras los observaba con grandes ojos azules.
—¿Por qué no ha venido Bill? —Pregunto Gustav.
—Se desacostumbro a beber por el embarazo y ahora le afecta más. Estará durmiendo por horas—Rodó los ojos.
—Nos lo pasamos muy bien. Bill es muy gracioso cuando bebe—Rió Georg.
—No te rías de él—Dijo amenazante Tom, pero siempre en un argumento bromista.
—¡Prrfmm, prrfmm! —Los tres miraron al bebé que jugaba con sus pies—¡Jiiii…! —Sonrió mirando especialmente a Gustav.
—Tu hijo logra intimidar con esa mirada fácilmente…—Dijo el chico rubio.
—Pues a mí me parece la mirada más bonita y dulce del mundo—Dijo con cariño paternal.
—Brrriip…—Hizo otro sonidito.
—Sí, desde luego a la tuya no se parece—Molestó Georg.
—Tiene el mismo color y expresión de ojos que mi abuela, alguien de la familia tendría que heredarlos—Comentó con obviedad.
—¿Hay algo que quisieras que Kiwi no tuviera de ti o de Bill? —Preguntó el chico rubio de gafas.
—Vaya pregunta más idiota—Rió Tom—Soy perfecto, por ende Bill lo es también, así que este pequeño Kiwi va a ser la perfección al completo.
—¡Que vanidoso! —Exageró Georg.
—Ya tendremos una charla tú y yo a medida que mi hijo crece. Como le enseñes algo indebido prepárate para que te de una patada en el culo que te lleve a dar la vuelta a la luna—Amenazó Tom apuntándole con el tenedor.
—Pero que agresividad…—Susurró—Tranquilo Tío Georg será el mejor, lo prometo—Le habló al bebé que lo miró sin entender. Era obvio que en las palabras del chico se apreciaban los futuros planes “malignos” que llevaría a cabo con Kyle.
Al llegar la tarde volvieron al hotel y cada cual se fue a su respectiva habitación.
—¿Bill? —Preguntó Tom al cerrar la puerta.
—Estoy en la cama—Informó. Su hermano entro con el bebé.
—Por fin despertaste—Dijo en tono serio.
—Y tú por fin llegas—Le reprochó de igual forma mientras tomaba en sus brazos a Kiwi.
—Tienes resaca y por eso estas enfadado—Dio por hecho Tom mientras se quitaba las deportivas.
—Deberías haberme avisado—Le retó.
—Lo hice, pero parecías un muerto durmiendo. Ni que hubiera caído una bomba te habrías despertado—Respondió sentándose en una silla.
—Entonces es que no lo intentaste con demasiadas ganas—Lentamente le fue quitando algunas capas de ropa a su hijo que hacia górgoros como si estuviera hablando.
—¡Solo sabes quejarte Bill, maldita sea! ¡No eres perfecto aunque te lo creas! —Le alzó la voz.
—Yo no me quejo, pero no me ha gustado que salieras sin avisarme y sobre todo llevando a Kyle — Respondió Bill a su gemelo— Y si llega a pasar algo, que intentaran llevarse a Kyle…¿Qué?
—¡Por dios Bill! Kyle está bien conmigo, soy su padre, siempre estoy pendiente de él —Elevo la voz con enfado a su hermano, ya que Bill le había insinuado que su hijo no estaba bien con él cuando salía por ahí llevando al menor consigo. El bebé comenzó a llorar al escuchar los gritos de sus padres.
—No lo estás demostrando comportándote de esta manera —Respondió Bill tajantemente.
—¡Soy un padre responsable! No se puede decir eso de ti. ¿Dónde estabas los primeros meses de la vida de Kyle? ¿Quién despertaba por las noches? ¿Quién se preocupaba por el a todas horas? ¿Dónde estabas, eh, Bill? ¡Llorando como ahora! ¡Lamentándote como un niño, intentándote suicidar! ¿Es eso ser buen padre? —Le echó en cara gritando.
—¡Yo lo pasé mal! ¡Ponte en mi lugar aunque sea una maldita vez! —Lloró— ¡Cambie! Me recupere y le quiero. ¡Soy un buen padre! ¡Lo soy! —Le dio un empujón.
—¡Yo también lo soy! —Le respondió.
—¡Vete! Quiero estar solo con mi hijo—Resalto claramente el determinante posesivo de la oración, mientras le miraba con los ojos aguados en lágrimas.
Tom no dijo nada. Se marchó dando antes un golpe y cerró la puerta. Al llegar al salón empezó a dar puntapiés a los muebles muy enfadado. Unas lágrimas de ira salían de sus ojos a la vez que golpeaba todo lo que se ponía en su delante.
Bill en la habitación principal lloraba mientras intentaba calmar a su hijo que gritaba con fuerzas en su llanto.
—Shhh… mi amor, ya está… Lo siento por gritar Kiwi. Te amo mucho pequeño—Le acunó y dejo besitos en la cabecita rubia del niño—Papá está enfadado…—Lloró al escuchar los golpes de Tom y continuó caminando por la habitación con su pequeño intentando que se durmiera o calmara el llanto, mientras él mismo lloraba en silencio.
Bill para intentar calmar al pequeño Kiwi comenzó a mecerlo al vez que empezaba a entonar con su voz melodiosa una nana, que hizo que el pequeño se fuera callando poco a poco y se quedará mirando a los ojos de su padre mientras que este seguía cantando para dormirlo.
Pasaron las horas, Bill se acostó otra vez en la cama matrimonial con el pequeño Kiwi.
A Tom no tuvo más remedio que acostarse en el sillón, que había en la pequeña sala continua a la habitación principal.
Al día siguiente Bill salió de la habitación cargando con su pequeño hijo en brazos para ir a desayunar, ni siquiera le hizo caso a Tom que estaba despierto.
Más tarde, después de desayunar, Bill subió a la habitación para preparar su equipaje y el de su hijo, ya que se iban a ir a otro sitio, y les tocaría dormir en otro hotel. Durante todo el viaje Bill ignoró por completo a Tom, haciendo que Gustav y Georg se dieran cuenta de que los gemelos estaban enfadados.
El Tour Bus era prácticamente silencioso por la tensión. Ahora Kyle estaba con Tom, Bill se lo había entregado sin tan solo mirarlo. A sus amigos hasta es costaba tragar la saliva por si alguno le gritaba sin motivo alguno. Ellos ni tan solo sabían el motivo del enfado de los chicos.
Después de largas horas de trayecto llegaron a la nueva ciudad. Esta vez pudieron entrar por la puerta trasera, sin ningún tipo de percances. Cogieron las llaves de su habitación y se instalaron mínimamente.
Tom fue a dejar su maleta en el interior de la habitación donde dormía con su hermano, pero Bill le exigió que saliera de esta, que dormiría en el sillón de la sala que poseía la habitación, una noche más.
Después el menor salió de la habitación, con su hijo en brazos, ya que debían de ir a hacer una prueba de sonido, y en el hall del hotel los esperaba David con los demás miembros del equipo, junto con Georg y Gustav. Tom se retrasó un poco en bajar, haciendo que su manager lo viera con cara asesina.
Salieron del hotel, y montaron en una gran furgoneta color negro y de cristales tintados. Se dirigieron hacia el recinto donde iban a dar el concierto. Era una sala muy grande, y con bastante cavidad para suficientes personas.
Los tramotistas habían estado desde que llegaron montando el escenario, junto con los técnicos de iluminación y de audio, para que cuando llegaran los chicos lo tuvieran todo a punto para poder hacer la prueba de sonido, y poder mejorar algún sonido que se escuchará mal.
Después se fueron a comer, la cocinera que viajaba con el grupo había preparado unos platos exquisitos para cada uno de los componentes, ya que sabía que comida les gustaba. Después fueron hacer alguna entrevista, y por ultimo llego el concierto. Gritos de fans alocadas, vitoreaban a sus ídolos.
El concierto fue todo un éxito. Después de alistarse en los camerinos, volvieron de regreso al hotel, para descansar después de esa noche excitante.
Llegada la noche todo estaba en completo silencio en la habitación. Bill yacía en la cama con su hijo y Tom veía la televisión a la espera de poder empezar a coger el sueño. La verdad no le prestaba atención a la pantalla, como de costumbre estaba perdido en su mundo.
Él y su hermano llevaban dos días sin hablarse, pero absolutamente nada, no tan solo una palabra y el ambiente era notablemente palpable en todas las situaciones y trabajo. Ambos tenían mucho orgullo pero también se extrañaban mutuamente. La cama sin Tom no era lo mismo.
Tom finalmente termino por apagar el televisor y con decisión fue hacia la habitación, c con intención de hablar, pero lo más posible fuera que terminaran en una discusión y más enfadados de lo que ya estaban.
Al abrir la puerta Bill le daba la espalda. Cerró la puerta y sabía que él estaba despierto, aso que se acercó y tumbó detrás de él. Sintió como el cuerpo de su pareja se tensaba, pero aun y así se atrevió a pasar un brazo por la cintura, acercándolo a él.
—Bill…—Le llamó, sin recibir respuesta—Por favor…—Pidió.
—Vete. Kiwi está durmiendo, lo despertaras—Dijo en tono serio.
—Te extraño… no quiero que sigamos así…—Se rindió, dejo su orgullo tirado en una basura.
—Me has hecho daño. Vete—Volvió a pedir o más bien ordenar.
—Lo sé… y lo siento. Retiro todo lo dicho, pero perdóname—Suplicó arrepentido.
Continúa…
Gracias por leer.