Fic de Carla Moonlight. Temporada 3
Nuestra Historia. Capítulo 49
El pequeño sonrió y dio un paso en el cual se tambaleo. Sus padres orgullosos sonreían felices. Bill aplaudió y Kiwi dio dos pasos rápidos y empezó a reír. Su papi le esperaba con los brazos abiertos y su otro padre le seguía a sus espaldas por velar su camino.
—Eso es cariño ves con papi—Le animo Tom a seguir mientras le sujetaba por los hombros ya que había empezado a tambalearse y casi caer de culo.
El pequeño Kyle comenzó a caminar un poco más rápido haciendo que Tom caminara también más rápido, ya que lo estaba sujetando para evitar que se cayera al suelo. El niño dio un par de pasos más, hasta que llegó junto a su padre. Bill lo cogió en brazos, y comenzó a darle besos en las pequeñas mejillas sonrosadas del pequeño, como premio por haber dado sus primeros pasos.
—Muy bien, Kyle ——Sonrió Bill acariciando la mejilla sonrosada de su pequeño— Has hecho feliz a papá.
—En unas semanas como siga así progresando, ya lo vemos corriendo por los pasillos de la casa —Comentó Tom sonriendo, a su hermano y a su hijo.
—No te adelantes tanto Tom —Dijo Bill a su hermano— Aún le queda mucho tiempo para aprender bien a andar. Solo ha dado los primeros pasos hoy…
Los dos hermanos se acabaron sentando en el sillón del salón, mientras ponían la televisión para que su pequeño hijo viera unos dibujos animados. Mientras pasaban un momento agradable en familia. Los tres juntos.
Los meses fueron pasando, y ya se acercaba el día en que por fin Tom y Bill se darían el sí quiero. Simone estaba muy nerviosa y emocionada, como toda madre que ve que sus hijos se van a casar, ahora que hacía tiempo que lo había aceptado.
Ahora se encontraban inmersos en los preparativos para la boda, contratando el catering del banquete nupcial, los centros de mesa, la reserva del hall del hotel… La boda se realizaría en uno de los grandes jardines que disponía el Hotel. Los gemelos ya habían ido a ver sus anillos de boda, la cual tendrían en la parte interior de este una frase inscripta con mucho significado para ellos.
Ahora solo faltaba ver los trajes que los gemelos se pondrían en la ceremonia y viajar a España para llevar a cabo la ceremonia, ya que en su país natal no se celebraban bodas homosexuales. El destino era cercano a su país y España era un lugar que les gustaba, donde habían pasado vacaciones en su infancia junto a su padre, con bonitos paisajes, personas agradables y playas hermosas.
Simone y Gordon habían viajado ya junto con los abuelos de los gemelos a España para ultimar los detalles de forma presencial.
A tan solo unas pocas veinticuatro horas de ser maridos legalmente estaban bastante tranquilos, y lo llevaban con buen pie gracias a sus amigos.
—Esto no será una boda sin una despedida de soltero como dios manda—Dijo Georg—Había pensado en llamar a un stripper.
—Si lo haces despídete de tus piernas Georg—Amenazó Tom con el puño en alto amenazante.
—Bueno pues a una stripper—Se corrigió.
—Rotundamente no—Se negó Bill igual de celoso que su hermano.
—Pues vaya mierda…—Dijo con tristeza el amigo de ellos.
—Gustav y yo planeamos más acorde con la situación—Anunció Erik sonriente.
—¡Ah! —Se ofendió Georg—¡¿Y no me habéis dicho nada?!
—No, porque eres un bocazas—Le codeó Gustav.
—Prrf… Genial…—Se hundió lentamente en el sofá.
—¿Y qué es? Si tiene que ver algo de gente sin ropa decimos los dos que no—Avisó de antemano Tom por él y su novio.
—No tranquilos, solo estar listos a las ocho. Iremos a cenar y tomar unas copas, luego ya veréis—Sonrió Gustav.
Los amigos se fueron y los gemelos se arreglaron muy intrigados por saber que sería lo que sus amigos habían preparado. Ellos ni tan solo esperaban una despedida de solteros, solo una noche entre chicos tomando unas bebidas en casa.
Poco después de estar listos ya llegaban a buscarlos. Como habían dicho fueron a cenar los siete amigos; Georg, Gustav, Erik, Andreas, Bill, Tom y Ainara. Hacía tiempo que todo había vuelto a la normalidad con su mejor amigo de la infancia Andreas. Después de un tiempo los caminos de los gemelos y Ainara volvieron a cruzase, lentamente fueron entablando una amistad desde el principio, hasta convertirse en la mejor amiga femenina, ahora eran toda una piña.
Después de la cena sobre las diez de la noche entraron a un club. Tom se negó a entrar, le habían engañado. Ahora se encontraban dentro de un club de strippers, pero no se esperaban ver lo que veían sus ojos. Una anciana hacia un show con mucha vitalidad. Estuvieron observando el espectáculo, había mucho público tanto femenino como masculino, era como estar en una discoteca, ni tan solo parecía un club de strippers.
Al terminar de ver el show de la vieja mujer se dirigieron hacia la sala privada que habían reservado para el momento y se pusieron a hablar y a beber mientras hablaban y reían continuamente.
—¿Tío como conocías este lugar? —Preguntó Tom.
—David es un buen manager y relaciones públicas, conoce muchos sitios—Respondió Gustav.
—¿Y quién tuvo la idea? —Pregunto Ainara—Si, yo.
—Sabéis… he estado pensando…—
—¡¿No?! ¡El fin del mundo se acerca, Georg pensando! —Se metió con el Tom.
—¡Hey! Enserio… Mirándonos a todos me he dado cuenta que Tom y Bill son muy influenciadores, tienen un aura a su alrededor que nos convierte en gays a todos—Confesó.
—Hombre… si lo miramos es cierto… a todos nos gustaba lo opuesto a nuestro sexo y míranos a todos, gays perdidos—Dijo Andreas.
—Hasta a la pobre chica me la habéis pasado al lado oscuro…—Dijo Georg abrazándose a Ainara.
—Sí, ahora la culpa la tenemos nosotros…—Rodó los ojos Bill.
—Nosotros solo os hemos ayudado a salir del armario—Rio Tom.
—Las lesbianas son sexys…—Dijo Erik soñando despierto.
—No soy lesbiana, y deja de tocarme la teta—Le dio un golpe en la mano sobre su pecho.
—Pero también te gustan—Dijo Bill.
—A nosotros nos gusta la variedad… El pescado y la carne. ¿A que si morena? —Le pico un ojo Erik a la chica.
—Calla idiota—Le dijo la chica haciendo que todos rieran.
—¿Por qué me tratas así? —Erik hizo un puchero.
—Erik está enamorado de ti, hazle caso al chico—Le dijo Tom a la ex—novia de Bill.
Ninguno de los presentes tenia porque esconderse en aquel lugar ya que tenían un lugar privado y cerrado por gruesas cortinas evitando que alguien del local los reconociera, tenían completa privacidad.
Siguieron tomando tragos y animándose a cada minuto más. Hablaban, reían y se besaban, todos estaban emparejados.
La música afuera se escuchaba bastante fuerte, hasta que de repente la cortina se descorrió, para luego entrar un chico de cuerpo robusto, cabellos oscuros y unos ojos azules profundos. Bill y Tom al igual que Georg y Ainara se quedaron mirando con un poco de confusión. Gustav y Erik se reían internamente ya que había contratado a un chico para que hiciera un striptease en la despedida de soltero de sus dos amigos.
—Hola —Saludó el chico un poco cohibido, a la vez que posaba sus ojos en Bill.
—Perfecto —Dijo Georg aplaudiendo, para cortar el momento tenso que se había formado— Empieza la marcha…
El chico comenzó a bailar sugerentemente mientras que los demás no quitaban los ojos encima de él. Poco a poco la ropa que tenía puesta fue cayendo al suelo mientras que su cuerpo musculoso se iba mostrando, mientras bailaba al son de la música.
—¡Wuuuo! ¡Cincuenta euros si te quitas todo! —Ofreció Andreas eufóricamente. Ahora solo estaba con un bóxer muy sugerente que marcaban mucho la zona del miembro del chico. Bill no paraba de ver al chico, y lo bien dotado que parecía estar.
—¡Hey tu no mires!—Dijo Tom en modo de broma y de cachondeo le tapo los ojos a Bill, cuando se percató que se iba a quitar la última prenda que tenía encima.
—Tom… —Protestó el gemelo menor justo cuando Tom le tapó los ojos y no puedo ver el desnudo completo del chico.
—No quiero que mires a otro hombre que no sea yo —Susurró Tom al oído de su hermano menor provocándole un escalofrío.
—¡Quiero ver! —Pataleo Bill intentado descubrirse los ojos.
—Ni hablar—Se negó Tom. Bill se movió más y logró deshacerse de las manos de su hermano sobre sus ojos y por fin vio al hombre como dios lo trajo al mundo.
—Ohh…—Su boca cayó al suelo.
—¡Te puedes ir ya! —Le dijo Tom al hombre insistiendo en tapar los ojos a su hermano que no paraba de escabullirse.
—¡Noooo! Aguafiestas—Se quejó Andreas.
—¡Adiós! —El hombre al ver que lo echaban cogió sus ropas y se marchó—¿Quién tuvo la idea? Dije que nada de personas desnudas—Lo primero que hizo fue lanzarse sobre Georg y Erik y empezó a golpearlos sin fuerza alguna.
Todos reían por la escena. Erik tiraba de las trenzas de Tom y este del pelo lacio de su amigo.
Andreas sin decir nada se marchó en busca de aquel stripper que lo había enamorado con su exótico cuerpo y baile.
Después de que terminaron de “pelear” volvieron a sus charlas.
—Tom… ¿Te has enfadado? —Preguntó Bill.
—Un poco…—Admitió el chico dejándose abrazar por su novio.
—Tu estas mucho mejor, Tomy…—Le dio unos besitos en el cuello para así lograr que el enfado terminara.
—¿De verdad? —Susurró, ambos inmersos en su mundo.
—Ajá…—Se besaron dando por finalizada su mini discusión.
Unas horas más tarde todos fueron de vuelta al hotel. Ya era momento de ir a dormir o todos estarían horribles en un día que todo debía ser más que perfecto, perfectísimo.
Bill fue a dormir a una habitación de Hotel y Tom a otra diferente. Así habían insistido todos para evitar por completo que se vieran antes del momento del enlace, ni un solo segundo. Así que sin remedio se despidieron en el pasillo y cada uno fue a su cuarto a pasar una noche solos y posiblemente nerviosos o tal vez dormían pronto por el alcohol en su cuerpo…
El día había llegado, a escasas tres horas Georg corría por los pasillos del Hotel en busca de Natalie para disimular las horrendas ojeras del rostro de Tom.
—¡Houston, tenemos un problema! ¡Necesitamos ayuda! —Gritó el hombre al entrar en la habitación que habían destinado para que Bill se arreglara.
—¿El novio se ha dado a la fuga? —Pregunto la estilista.
—¡Algo peor! —Los ojos de Bill se abrieron de espanto entrando en completo pánico.
—Georg…—Susurró el novio al borde de las lágrimas.
—No, no Bill. Solo es la cara de Tom, parece un muerto. Necesitamos maquillaje urgente—Explicó.
—¡Voy a matarte casi me da algo! —Le tiró lo primero que tuvo a mano.
—¡Vamos, vamos! — Dio prisa el chico ya arreglado para la boda con su smoking, con su toque personal.
Natalie se fue a la habitación de Tom y lo vio muy ojeroso, tanto que parecía que le hubieran golpeado en los ojos.
—Dios mío, estas aun peor que Bill—Comento la mujer riendo.
—No he dormido ni una hora seguida—Confesó el futuro marido.
—Vamos a arreglarlo—Preparo el rostro de Tom y empezó a disimular los desperfectos.
—¿Cómo esta Bill? —Preguntó.
—Nervioso y muy hermoso—Respondió sin dar detalles.
—Eso de no verse los novios antes de la boda me parece una gilipollez—
—Que arisco que estas…
—¡Estoy histérico! —Las manos le sudaban y temblaban como nunca antes.
—Tranquilo, en una hora serás un hombre casado y sin más nervios—Terminó de maquillar.
—¿Y mi hijo? ¿Dónde está? —Preguntó ya que no lo vio en toda la mañana, ni en la noche anterior.
—No lo sé, lo vi con Gordon hace unas horas—Respondió la rubia mujer—¿Necesitas algo más?
—¿Cómo tengo el pelo? —Preguntó.
—Bien, te lo arreglé ayer en la mañana. Te falta la corbata—Se la paso, ya que estaba encima del tocador.
—¡No sé ponérmela! —Gritó muy nervioso.
La mujer negó con la cabeza y pasó la brillante corbata negra por el cuello del chico y procedió a hacer el nudo.
—No la aprietes mucho, la quiero suelta—Dijo el chico. El mismo término de colocársela a su gusto—Dime que ya es la hora, por favor…
—Queda una hora Tom, tranquilízate—Le aconsejo.
—Quiero ver a mi padre—Pidió.
—Está bien, iré a por Gordon—Aceptó la mujer.
—No, a mi padre, a Jörg—Natalie le miró extrañada pero fue en busca del hombre.
Continúa…
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