It’s just a dream 11

Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 11

Los rayos del sol inundaron la habitación haciendo que Laia y Kayla que se encontraban abrazadas en la cama, en la cual dormía Kayla, se despertarán. Sus ojos estaban hinchados y rojos después de haber estado llorando toda la noche. Temían que ese día fuera el último de sus vacaciones en Alemania, si Samuel les decía algo a sus padres sobre lo ocurrido la noche anterior. Ambas chicas se levantaron de sus camas, con desgana, se fueron al baño y se dieron una ducha rápida para luego ponerse una ropa cómoda, ya que probablemente ese mismo día viajarían a España.

Cuando acabaron de vestirse, bajaron al comedor para tomar el desayuno. Cuando llegaron a este, Samuel ya se encontraba con sus padres desayunando en él. Las chicas muy serias, se sentaron en sus asientos, Sam no les dirigió la mirada en ningún momento, eso significaba el fin de sus vacaciones tan deseadas. Y efectivamente fue así, no hacía ni cinco minutos que las chicas se habían sentado en sus respectivas sillas, para desayunar, cuando Sam abrió la boca para contarles lo sucedido a sus padres.

—¡Papá! ¡Mamá! —dijo muy serio Sam— Tengo que contaros una cosa que ha ocurrido ayer por la noche.

—¿Qué ha pasado hijo? —dijo la madre de este muy preocupada e intrigada.

—Pasa que tu sobrina y su amiga, ayer por la noche salieron sin vuestro permiso por ahí, y Laia acabó en la comisaría de policía. Estuvieron en una carrera ilegal de coches —explicó Sam sin perderse ningún detalle, haciendo que a Laia y a Kayla se le cayera la cara de vergüenza.

—¿Eso es verdad? —preguntó incrédula la madre de Sam a su sobrina, con bastante asombro.

—Yo… —susurró Laia sin poder acabar de decir la frase.

—Pensé que eras más responsable, nunca me he imaginado que llegarás ser así. Me has defraudado mucho, y espera que se enteren tus padres —dijo la madre de Sam a Laia.

—No por favor a mis padres no le digas nada. Por favor, tía —suplicó Laia con lágrimas en los ojos— Yo no quería hacer eso, fue un accidente… Solo queríamos salir a divertirnos un poco porque Sam y sus amigos no nos hacen caso y no nos llevan con ellos a las discotecas.

—No os llevamos porque la última vez que fuisteis hicisteis un espectáculo liándoos con un chico bastante más mayor que vosotras —contestó con enfado Sam.

—Por dios Sam no tienes derecho a criticarnos porque tú eres peor. ¿Cuántas veces te has liado con alguna chica más pequeña que tú? Porque no me creo que seas un santo —contestó Laia reventando de una vez por todas. Estaba harta de que su primo la tratará como una niña pequeña, como una muñeca de cristal.

—No sé trata de hablar ahora mismo como soy yo, sino de vuestra forma de comportaros —dijo de nuevo Sam mirando fijamente a Laia y a Kayla— Sabes mamá la culpable del comportamiento de Laia, es Kayla. Ella la está llevando por mal camino.

—No es verdad. Es mi mejor amiga. Mi única mejor amiga —susurró Laia mientras lloraba— ¿Cómo va a ser ella la culpable de todo? ¡No! No señor.

—Me temo que será mejor que vayáis a recoger vuestras cosas, para regresar a España —dijo con seriedad la madre de Samuel.

—No, por favor tía. No nos hagas esto —suplicó de nuevo Laia llorando— Prometo que no haremos más eso de escaparnos por la noche, para salir por ahí.

—Está bien pero a partir de ahora os quiero vigiladas. ¡SAM! A partir de ahora quiero que no dejes sola en ningún momento a Laia ni a Kayla para que no se metan en líos —ordenó a Sam.

—Está bien —contestó entre dientes. No le hacía mucha gracia tener que estar pendiente las veinticuatro horas del día de dos adolescentes cabezas locas.

Después de esa conversación tan seria, las chicas acabaron de desayunar y se fueron a su habitación. No sabían que hacer en ese día, ya que ahora dependían de Sam para salir a los sitios, para que las tuvieran estrictamente vigiladas. Pasaron todo el día en casa, por la tarde, Sam había quedado con Tom y Bill, e invitó a las chicas para ir con ellos a dar una vuelta por ahí, y luego ir a cenar a casa de los gemelos ya que ese día estaban solos en casa, porque los padres de ellos se habían ido a casa de un pariente.

—Hola Sam —dijo Tom que estaba fuera del coche, ya que esa tarde irían al centro comercial a una tienda de videojuegos y música— Hola chicas…

—Hola Tom —saludó a su amigo chocando las manos— ¿Y tu hermano?.

—Tenemos que pasar a recogerlo por el estudio de grabación. Le ha llamado David para ir a firmar unas cosillas, cosas de la burocracia —explicó Tom.

—Bien —contestó Sam metiéndose en el coche, mientras que las chicas se sentaban también con él en la parte trasera, dejando el asiento de copiloto libre para que se sentará Bill cuando lo fueran a buscar al estudio.

Tom arrancó el coche, rumbo al estudio de grabación. Después de media hora por fin ya habían llegado y de lejos se podía ver una casa con ventanas blancas y ladrillos rojos, con dos pisos. El piso superior era un pequeño apartamento donde vivían los chicos cuando les tocaba meterse en el estudio, y la planta de abajo eran oficinas, la recepción y la sala de grabación con todos los instrumentos y equipos apropiados para grabar. Entraron al interior del recinto, donde había un amplío jardín. Tom no salió del coche a buscar a Bill, sino que le hizo una llamada perdida al móvil para que este saliera.

—¡Flipa! —exclamó Laia alucinada— ¡Qué guapada!.

—Siii —contestó Kayla también con asombro— Nunca pensé que pudiera estar aquí…

—Vamos a sacarle una foto —dijo Laia está vez en español, sacando su móvil para luego sacar varias fotos.

—No me lo puedo creer —volvió a decir Kayla toda flipada.

—Estas chicas son la hostia —dijo Tom para sí mismo— Es una casa normal y corriente, y se le ponen a sacar fotos.

—No es una casa normal y corriente —dijo Laia emocionada.

—Cierto es un simple estudio de música —habló Tom irónicamente.

—Exacto —contestó Kayla.

—Hacéis cosas raras. A veces pienso y pondría la mano en el fuego que sois fans nuestras —comentó Tom.

—No, pero quien sabe, tal vez algún día lo seamos —susurró Kayla.

Todos se quedaron en silencio dentro del coche, y al poco rato Bill salió por la puerta del estudio, para luego montarse dentro del coche. A los pocos segundos, Tom arrancó el coche para dirigirse al centro comercial para comprar unos videojuegos nuevos para su playstation y así poder jugar con ellos esa noche que estaban solos en casa, y que Sam iría a dormir con ellos, y bueno… las chicas también de rebote.

Después de unos veinte minutos, por fin llegaron al centro comercial. Tom metió en el coche en la zona privada del parking, para así evitar posibles fans que estuvieran por allí pudieran molestarles. Cuando acabó de aparcar bien el coche, todos salieron del interior del coche, y los gemelos se pusieron unas grandes gafas de sol y unos gorros para pasar un poco más desapercibidos, para luego dirigirse a la tienda de videojuegos. Una vez que estuvieron dentro de la tienda, tuvieron suerte ya que no había mucha gente dentro de la tienda, que les pudieran reconocer.

Los chicos se dirigieron a los stands donde estaban los juegos de la temática que se querían comprar, mientras que las chicas observaban la tienda con una visión en general. Mientras que Tom, Bill y Sam elegían los juegos que iban a comprar, Laia se habían ido con Kayla para ojear un poco por la zona de música, ya que esa tienda también vendía cds de música. A los pocos minutos, Laia fue en busca de Kayla haciendo un poco de alboroto y causando que los chicos se fijaran en ellas.

—¡Kay! Ven mira lo que he encontrado —se acercó Laia a su amiga para luego comenzar a arrastrarla por el brazo.

—¿Qué pasa Laia? —preguntó Kayla un poco intrigada.

—Mira este disco no lo tenemos —dijo Laia mientras mostraba entre sus manos, el cd de Shrei so laut du kann— Tía este cd en España no lo hay, me lo quiero pillar.

—Pero si te lo pillas ahora nos descubrirán Lai —dijo Kayla a su amiga.

—Y si lo pagamos ahora que están entretenidos eligiendo el juego, después lo meto dentro de nuestro bolso y no lo verán —sugirió Laia.

—Bueno pero lo que puedes hacer es ir tu a pagarlo, mientras que yo me voy a junto de ellos para entretenerlos y asegurarme de que no vayan aún a caja a pagar sus juegos —contestó Kayla.

—Siii —dijo Laia toda emocionada mientras se iba por otro lado hacia la caja y Kayla se volvía a junto los chicos.

Laia se fue a caja a pagar, mientras que Kayla se fue a junto de los chicos que no se decidían porque juego coger, así que Kayla los entretuvo un poco enseñándoles otro juego, pero Tom no había quitado la vista en todo momento de Laia que estaba pagando su cd de música, y lo guardaba muy cuidadosamente en su bolso, como si de un amuleto se tratará.

—¿Qué cd de música se compró Laia? —preguntó Tom a Kayla que se encontraba a su lado.

—Nada sin importancia —dijo Kayla despreocupadamente— Un cd que en España no encontraba, y aquí en esta tienda si lo había.

—Ah… —dijo Tom poniendo una sonrisa torcida— Cuando lleguemos a casa, le voy a decir que me lo enseñe quizás tengamos los mismo gustos.

—No creo… —susurró Kayla.

—¡KAY! —gritó Laia desde la otra punta de la tienda.

—¿QUÉ PASA AHORA? —preguntó gritando Kayla a Laia.

—¡VEN! —volvió a decir Laia.

Kayla se acercó a su amiga un poco apresurada, mientras esta se encontraba en unos stands donde había camisetas de grupos musicales, y había varias camisetas de Tokio Hotel, sobretodo una de los gemelos, que a Laia le encantaba desde que salió la camiseta, pero nunca la pudo comprar en España porque se habían agotado muy rápidamente cuando salió a la venta el disco de Humanoid, en ambas versiones.

—¡Nooo! Laia eso no —negó Kayla con la cabeza— Si llevas esa camiseta nos la cargamos.

—Pero… es que es de mi talla, Kayla —dijo Laia poniendo morritos y ojitos de perrito mojado.

—No, y anda con cuidado con el cd que Tom se ha dado cuenta de que te has comprado un cd y quiere que se lo enseñes cuando lleguemos a su casa —le comentó Kayla a su amiga— Así que anda con cuidado, o nos la cargamos.

—Está bien —susurró Laia tristemente— Pero al final de las vacaciones te juro que me vengo un día aquí, y me compró la camiseta.

—Bueno, pero no ahora —volvió a decir Kayla.

Las dos amigas regresaron a junto de los chicos, que ya habían acabado de elegir los videojuegos, y en concreto se iban a llevar cinco juegos. Tom se puso al lado de Laia mientras que todos se dirigían a la caja para pagar los juegos. Bill y Sam se adelantaron hacia la caja, mientras que Laia, Kayla y Tom se quedaba un poco más atrás.

—¿Puedo ver el cd que te has comprado cuando lleguemos a casa? —susurró Tom a Laia al oído.

—Lo siento, es que le pedí que me lo envolvieran en papel de regalo —dijo Laia intentando poner la mejor excusa posible— Es un autoregalo para mí.

—Vaya… pero quizás tengamos el mismo gusto de estilo de música —volvió a insistir Tom.

—No creo, y he oído por ahí que te gusta el hip hop y a mí no me gusta —aclaró Laia.

Cuando Bill acabó de pagar los juegos, salieron de la tienda y se fueron a tomar un helado a una heladería que había en el centro comercial. Tom se tomo un helado de limón, Bill un helado de vainilla, Sam uno de nata y chocolate, Kayla uno de Stracciatella y Laia unos de dulce de leche con tiramisú. Se sentaron en la pequeña terraza de la heladería y estuvieron conversando sobre algunos temas, y sobre que harían cuando llegaran a casa. Sam le explicó a los gemelos que a partir de ahora tendría que hacer de canguro, ya que tenía que vigilar a Laia y a Kayla, cosa que hizo que las chicas se enfadarán, ya que las estaba llamando niñas a la cara.

Después de acabar de tomar sus helados, se dirigieron al aparcamiento del centro comercial para coger el coche, y luego dirigirse hacia la casa de los gemelos, donde cenarían y verían películas, pero antes de ir directamente a la casa de los gemelos primero pasaron por la casa de Sam, para que Laia y Kayla cogieran sus pijamas y otra ropa limpia para el día siguiente, ya que al ser mujeres necesitaban algo para dormir, porque los chicos dormían en bóxers.

Cuando Laia y Kayla salieron de la casa con una bolsa cada donde llevaban sus cosas, montaron de nuevo en el coche, y se fueron a la cada de Bill y Tom. Tom metió el coche dentro de garaje, y después se todos se metieron por una puerta que daba al interior de la casa desde el garaje. Tom y Bill le mostraron la habitación de invitados donde dormirían las chicas, ya que Sam y ellos dormirían juntos en la misma habitación, porque pondrían unos colchones sobre el suelo, si es que dormían porque tenían pretendido jugar toda la noche a la playstation. Una vez que las chicas se instalaron en su habitación, se fueron hacia la cocina donde los chicos estaba decidiendo que cenar esa noche.

Como no dieron decido que cenar aún esa noche, se fueron a ver un poco la televisión, mientras que Laia y Kayla subieron al cuarto donde dormirían esa noche a ponerse más cómodas, al final acabaron poniendo sus pijamas respectivos, para luego volver a bajar al salón donde los chicos estaban viendo la televisión. Nada más entrar en el salón, los chicos se las quedaron mirando embobados, ya que Kayla tenía muy buenas curvas, y Laia no tantas pero no estaba mal.

—¿Qué miráis? —preguntó Kayla al darse cuenta que los chicos la miraban comiéndola con los ojos.

—La televisión, ¿no ves? —contestó Sam volviendo a centrarse en la película que estaban echando.

—Ya… —dijo Kayla haciéndose un sitio en el sillón, para luego sentarse Laia a su lado.

—¿Cuándo vamos a ir a cenar? —preguntó Laia a los chicos— Es que tengo un poco de hambre.

—Cuando acabe la película, así que podéis ir pensando en lo que vamos a cenar. Sois las invitadas así que elegís —dijo Tom mientras no quitaba la vista de la televisión.

—Genial —sonrió Laia— Entonces Kayla y yo podemos elegir la cena.

—Si… —contestó de nuevo Tom con un poco cansancio.

—Entonces podemos hacer espaguetis —dijo Laia toda emocionada.

—Se nota que os gusta mucho los espaguetis ¿no? —volvió a decir irónicamente Tom.

—Siiii —dijo Laia emocionada— Sobretodo al estilo Tokio Hotel.

—Já lo sabía sois fans de nuestro grupo —dijo Tom saltando del sofá y mirando a las chicas.

—No, solo que nos hemos informado sobre vuestro grupo —respondió Kayla rápidamente dando una excusa.

—Ah… ¿Y cómo? —volvió a preguntó Tom dudoso.

—Pues como va a ser pusimos el nombre de Bill en google y no salió muchas páginas hablando de vosotros —respondió Kayla sin ningún problema— A veces pareces un poco tonto ¿no?.

—Tom estás obsesionado con que si son o no fans —dijo Bill a su hermano— Déjalas un poco tranquilas, están disfrutando de sus vacaciones de verano.

—Está bien —suspiró Tom— Pues alá como Laia ha tenido la idea de hacer los espaguetis de esa forma, os toca hacer la cena por listas.

—No es justo somos las invitadas —se quejó Laia a los chicos.

—No hubieras dicho eso. Teníamos pensado encargar comida rápida —informó Tom— Pero como ya habéis decidido os toca a vosotras hacer la cena, mientras que nosotros vemos tranquilamente la televisión.

—Eres un aprovechado —dijo con enfado Laia.

—Yo también te quiero, nena —contestó Tom acomodándose mejor en el sofá.

Continúa…

Gracias por la visita.

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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