Fic hetero de Heiligtkt483
Capítulo 24
—Soy Kayla —contestó ella.
—Pasa, pasa —abrió la puerta y vio a Bill llevándose las manos a la cabeza de espaldas a ella dando pasos nerviosos por todos sitios.
—¿Sucede algo? —le preguntó ella cerrando la puerta.
—Sí, joder —Bill echó otro vistazo por la sala y no había ni rastro, así que empezó a buscar por los bolsillos de la ropa que había colgada por las sillas.
—Dime que pasa y puedo ayudarte —se ofreció.
—No encuentro mi relicario, es muy importante. Ayúdame a buscarlo por favor. Recuerdo perfectamente que lo llevaba puesto, nunca me lo quito —eso era algo que no hacía falta que dijera— Es de oro y…
—Sé como es —sin decir nada más ella también se unió a la búsqueda de ese collar.
Bill buscaba por la ropa incluso de sus amigos, la maleta que había, el baño, bajo la mesa. Kayla buscaba sobre la mesa entre los platos de comida y los teléfonos móviles que habían dejado allí entre otras muchas cosas.
—Aquí no hay nada eh, Bill —dijo aun buscando por si acaso. Kayla se agachó para ver a Bill cómicamente a cuatro patas en el suelo buscando ese collar.
—Por aquí tampoco… —se sentó en el suelo abatido Bill.
—¿Tienes un móvil con internet que prestarme? —preguntó así de la nada.
—Sí, pero para que quieres ahora internet, que yo sepa eso no hará que encuentre mi collar —dijo algo molesto.
—Déjamelo, confía en mí —Bill se alzó y lo cogió de la mesa y se lo paso volviéndose a sentar en el suelo afligido. Kayla también se sentó procurando que el vestido no mostrará más de lo debido.
—¿Qué pretendes hacer? —preguntó desconfiado Bill.
—Si encuentro tu collar, me debes una —le dijo Kayla sonriendo. Bill solo asintió y Kayla empezó a trastear el Iphone 4 de Bill, un móvil con mucha tecnología que ella no manejaba, pero poco a poco fue encontrando el truco y lo empezaba a controlar, abrió el explorador de internet y tecleando varias cosas no tardó en encontrar lo que buscaba— Voilá —le enseñó el móvil a Bill agrandando una foto— Aquí si tenías el collar y en esta otra ya no, así que lo has perdido aquí dentro o en la alfombra, o en el trayecto de la alfombra roja hasta aquí.
—Ya hay fotos en internet… que rapidez —no se lo creía Bill.
—Tú sigue buscando por aquí, yo voy por los pasillos a buscarlo. No te muevas de aquí —Kayla le entregó el móvil y poniéndose en pie volvió a salir y camino por los pasillos que recorrieron al llegar.
Caminaba y miraba fijamente el suelo, deseando que nadie lo haya cogido, si no se quedaba sin premió. Llego hasta le principio de la puerta roja y no había visto nada. Fuera ya no había gente, incluso las fans y paparazzis empezaban a irse, los pocos que quedaba. Salió y empezó a buscar sobre la moqueta en la cual había confeti, papeles y rotuladores. Así como una señal algo brillo a lo lejos camino hasta ese lugar y allí lo vio en el suelo. Se agachó lentamente y lo cogió con cuidado. Se dio cuenta que el cierre estaba algo flojo. Se levantó y volvió hacia dentro mientras lo miraba. Quería abrirlo y ver que era lo que contenía, lo que tantas fans deseaban saber que era y nadie sabía. ¿Qué hacía, lo abría o no lo abría?.
La curiosidad pudo más que la cordura y lo abrió lentamente mientras caminaba, dentro pudo ver una foto de Tom con unos 16 años o menos, y una de una mujer que reconoció como Simone, pero al otro hombre nunca lo había visto antes, tal vez tu padre de sangre. Lo cerró y la cadena se coló por sus dedos, la coloco bien en sus manos y vio que por atrás había una inscripción con letra fina, sencilla y a la vez elegante, lo leyó, pero había una palabra que no entendía, pero por el contexto se supuso lo que significaba. La inscripción se cerraba con dos iniciales. Bill estaba volviéndose loco, no encontraba por ningún lado la cadena y se desesperaba, si la había perdido no se lo perdonaría. La puerta se abrió y Bill la miro con esperanza, pero al ver la cara que traía, perdió esa esperanza.
—No lo has encontrado ¿no? —preguntó bajo de ánimos.
—No… —susurró Kayla tristemente.
—Seguro alguien lo ha visto y se lo ha quedado. Claro quien no se quedaría algo de un famoso —dijo con ironía.
—¿Bill, porque es tan importante para ti? —preguntó.
—Fue un regalo de mi familia. Contiene una foto de mi hermano y mis padres, atrás hay una pequeña inscripción de mis abuelos, es lo único que tengo de ellos cuando estoy lejos —la voz de Bill era triste, y se sentó abatido en el sofá y Kayla lo acompañó.
—Lo siento, Bill —se sentía mal por engañarlo y consolarlo por una parte falsamente mientras aprovechaba y tocaba su espalda, pero luego seguro que la alegría era mayor. Cuando la esperanza se pierde, siempre hay un rayo de luz que te alegra.
—Gracias por ayudarme a buscarlo de todos modos —le sonrió amargadamente.
—No ha sido nada. Podemos hablar con Tom y que te regalen otro —intentó seguir fingiendo.
—No, no sería lo mismo, era especia —dijo Bill. Kayla cogió una mano de Billy tanto la de ella como la de él quedaron apoyadas sobre sus rodillas. Kayla le dio una suave caricia para reconfortarlo, tenía las manos suaves, pero a la vez tenía unas manos de hombre, era un tacto extraño, pero agradable.
—Quiero que veas algo —Bill la miró y ella sonrió. Alzó la otra mano y de sus finos dedos quedo colgando la cadena de oro de Bill, el cual la miro con los ojos destellantes.
—Tonta… —sonrió Bill para luego abrazarse a Kayla— Me has hecho pasar los segundos más angustiosos, pero muchas gracias por encontrarlo.
—De nada… —sonrió Kayla mientras Bill se volvía a poner el collar sobre su cuello— Aunque el paseíllo que me tuve que dar por los pasillos para encontrarlo hasta afuera en la alfombra roja, se merece una recompensa. Nadie hace el trabajo de buen samaritano si no recibe nada a cambio.
—¿Quieres un autógrafo? —preguntó Bill confuso.
—No… Algo más jugoso y apetitoso —dijo Kayla mientras se acercaba a Bill, y hacía rozar sus labios con los suyos al mismo tiempo que se quedaba sentaba sobre sus piernas y el beso se volvía más fogoso.
—Espera… —le cortó el beso Bill, haciendo que Kayla se separará— Esto no es correcto. Tú estás con Sam, y yo no soy el tipo de personas que le roba la novia a su amigo, no soy como mi hermano.
—Bill… Entre Sam y yo no hay nada, solo estamos fingiendo por lo de las fotos que salieron hace unos días y si hubo algo anteriormente solo ha sido para pasar el rato y divertirnos nada más —explicó Kayla a Bill mientras que sus labios volvían a rozar los labios del joven volviéndose cada vez más intensos.
Bill en ese momento no rechazó a Kayla otra vez, tenía que reconocer que desde que había visto a la joven la había cautivado, y deseaba volver a besar esos labios como lo había hecho una vez en una discoteca, cuando habían formado una fiesta privada en una sala privada que había alquilado Tom. Kayla fue poco a poco introduciendo su lengua dentro de la boca de Bill, mientras que ambas lenguas empezaron a jugar entre sí, pasándose la saliva de ambos. El beso se volvió más fogoso sin duda, haciendo que Bill sin quererlo se empezará a excitar demasiado. La temperatura corporal de ambos jóvenes fue aumentando a pasos agigantados, haciendo que poco a poco la ropa que tenía les fuera sobrando.
Presos por el deseo, la lujuria y cegados por el momento, en un acto reflejo Bill se levantó con Kayla en brazos y la llevó hacia la mesa de maquillaje, que era más alta y podría moverse mejor. Kayla en ningún momento se quejó ni dio muestras de objeción, a la chica le gustaba mucho la marcha, y sobre todo el sexo, desde que lo había probado a la edad de 14 años no había parado de follarse a tíos cada vez que salía algún fin de semana. Kayla era completamente la antítesis de Laia que era dulce, virginal y muy tímida, por eso Kayla aprovechaba cada momento para meterse con Laia dando referencias de que nunca había estado con un chico, llamándola “capullito aún sin florecer”, haciendo que Laia cada vez se sintiera más molesta con Kayla por dicha forma de llamarla, sobre todo cuando estaba delante de los chicos.
Bill comenzó a besar con desenfreno a Kayla, como nunca antes lo había hecho, hay que decir que llevaba más de dos semanas deseando probar esos labios que le habían cautivado, aquella vez en aquella discoteca, y hay que decir que cuando Bill supo que Kayla y Sam habían tenido algo, el muchacho se había sentido muy decepcionado, incluso había llegado a pensar que Kayla era una mujer muy promiscúa por la forma de que hablaba de los chicos, le decía que era una chica que le gustaba mucho picar de flor en flor, pero Bill ya estaba acostumbrado a eso ya que su hermano Tom era el mismo tipo de persona que Kayla pero en versión masculina.
Las manos de ambos exploraban el cuerpo de cada uno, haciendo que cada vez más la excitación se hiciera más presente y latente es sus cuerpo. Bill comenzó a deslizar sus grandes manos por debajo de la falda del vestido, que llevaba Kayla hasta llegar a sus muslos, mientras que seguían besándose sin parar y saboreaban sus labios respectivamente. Kayla tampoco se quedó atrás y metió sus manos por debajo de la camiseta que llevaba Bill puesta en ese momento, ya que era la iba a utilizar para actuar, hasta que después metió su mano por dentro de los pantalones de este y comenzó a jugar con su miembro para excitarlo más de lo que estaba. Con mucho sigilo, Bill comenzó a deslizar sus manos hasta subir la falda del vestido y así ponerse mejor entre las piernas de Kayla, poco a poco lentamente fue deslizando el tanga que cubría el sexo de Kayla mientras que Kayla le desabrochaba la hebilla del pantalón, para luego bajar la cremallera de este.
Por otro lado los chicos que estaban en la sala de celebraciones de gala benéfica, seguían hablando con algo de nerviosismo ya que la actuación de ellos se estaba acercando. Tom estaba más nervioso que los demás, ya que se había dado cuenta de Bill estaba tardando más de la cuenta, así que disculpándose con los demás se fue en busca de su hermano, diciendo que iba al baño, además le parecía muy sospecho de Kayla también estuviera tardando demasiado cuando esta había dicho que iba solo al baño.
Abandonó el pabellón, y comenzó a caminar por los pasillos vacíos, aunque de vez en cuando se veía algún famoso salir de su camerino para dirigirse a actuar, pero por lo general no había apenas gente y estaba bastante silencioso. Caminó con un poco de rapidez, pensando que tal a su hermano le hubiera pasado algo, y que ahora estuviera pidiendo su ayuda, así que agilizó un poco el paso para llegar lo más rápido a la puerta de su camerino, el cual no le llevo ni diez minutos. En interior de ese camerino, estaba todo muy fogoso, Kayla había desabrochado la cremallera del pantalón de Bill, y ahora había pasado sus manos por detrás de este, para coger el borde y así bajárselo mientras se seguían besando.
—¡¿QUÉ DIABLOS ESTÁIS HACIENDO?! —irrumpió Tom en el interior del camerino, quedándose perplejo por la escena que estaba presenciando.
—Pues hablar… —contestó Kayla— La pena que no sea la habitación 483 como la canción vuestra.
—Tú antes no eras así —le increpó Tom a su hermano— Y a ti te debería dar vergüenza, estás saliendo con uno de mis mejores amigos, y ahora le pones los cuernos con mi hermano.
—No tengo porque darte explicaciones de mi acciones —respondió Kayla a Tom— A Sam se lo he dejado claro.
—No hace falta que me las des, me haces ver que eres una zorra que anda detrás de la polla que más le calienta —dijo Tom enfurecido.
—¿Estás celoso? —preguntó Kayla con indiferencia.
—No, solo que no quiero que juegues con mi hermano ni con Sam —contestó rotundamente Tom— La actuación será en menos de veinte minutos no quiero que los demás se den cuenta de lo sucedido, así que acabaros de poner bien la ropa que os espero afuera.
Tom dejó a Kayla y a Bill en el interior del camerino, para estos se pusieran bien sus ropas, mientras que este intentaba que ningún curioso se acercará a esa zona donde estaba el camerino, no quería que vieran a Bill y a Kayla salir juntos del camerino, porque sino los rumores se volverían a disparar y todos los logros que habían hecho esa noche en callar a los medios de comunicación no habrían servido de nada.
—Tom tiene razón —dijo Bill una vez que su hermano cerró la puerta del camerino— Yo no soy así, todos mis principios se han ido por la borda, soy un mal ejemplo.
—No puedes sentirte culpable por esto, no es malo estar con una chica sin estar enamorado, no tienes porque estar enamorado de una chica para poder acostarse o besarse con ella —contestó Kayla a Bill intentando que no se sintiera culpable.
Después de cinco minutos, Bill y Kayla salieron del camerino completamente colocados, sin dar ninguna muestra de lo que había estado pasando dentro del camerino minutos anteriores. En silencio, los tres se dirigieron hacia el pabellón mientras que Tom iba pensando mentalmente que explicación dar, al aparecer él y Bill con Kayla acompañándolos si esta había ido al baño. A los pocos minutos, ya volvían a estar en el pabellón y se dirigieron hacia los asientos donde estaban los demás, algunos curiosos se habían fijado en ellos, sobre todo porque los gemelos iban acompañadas de la chica que días antes habían salido en los medios de comunicación.
—¡Vaya! Pensé que te habías colado por el retrete —dijo Laia a su amiga, cuando volvió a aparecer— Te has tardado demasiado. ¿Había cola en el baño?.
—Pues sí, bastante —contestó Kayla rápidamente para así evitar que los demás le hicieran preguntas.
—Dentro de un rato los chicos ya van a salir a actuar —dijo Laia muy emocionada— Te has perdido varias actuaciones…
—Eso ahora no me importa —contestó Kayla un poco distante.
—Te noto rara —susurró Laia a su amiga— ¿Qué te pasa?.
—Nada… —contestó tajantemente Kayla.
—Está bien… —dijo molesta Laia sin insistir más.
La gala fue transcurriendo hasta que los chicos se tuvieron que ir hacia detrás del escenario, para poder acceder a este y hacer su actuación. En los asientos se quedaron Sam, Andreas, Kayla, Laia y Natalie, ya que David había acompañado a los chicos también al escenario. Cuando les tocó salir al escenario, hubo un juego de luces y seguidamente la guitarra de Tom comenzó a sonar en todo el pabellón, mientras que Bill salía al exterior en una plataforma subterránea que tenía el escenario, mientras que cantaba la canción de Noise haciendo que fans que habían acudido al evento pagando su entrada, gritarán enloquecidas y excitadas por ver a su grupo favorito actuar. Kayla y Laia lo estaban disfrutando a su manera, aunque se consideraban muy fans, tenían que mantener su compostura, ya que ahora se codeaban con gente importante.
Después de la actuación de los chicos, la gala llegó a su terminó los presentadores dieron las gracias a todos los asistentes y a todos los grupos que actuaron por la buena causa a la que apoyaban. Poco a poco la gente fue abandonando el pabellón, solo algunos famosos se iban a quedar para una fiesta privada que se haría después en un hotel cercano a donde se había realizado la gala. Los chicos se dirigieron hacia las puertas traseras del pabellón, donde un coche los estaba esperando a todos para llevarlos al hotel donde era la fiesta.
Uno a uno fueron entrando dentro del coche, las chicas lo tuvieron un poco más difícil ya que los vestidos las imposibilitaba moverse más libremente, y al entrar en el coche casi se la pegan, menos mal que estaban algunos de los chicos en el interior de la gran limusina y les sirvieron de colchón. Aunque los chicos se quejaron, al notar como las chicas caigan encima de ellos.
—¿Qué bestias sois? —exclamó Gustav— Casi me dejáis sin descendencia, me acabas de clavar el codo en los huevos.
—Lo siento —contestó apenada Laia— Es que este vestido no me deja mucha libertad para andar.
—Ay mi pie —se quejó Andreas— Pero no sabéis caminar.
—Son las prisas, lleva tú tacones a ver como te las apañas —le contestó Kayla.
—Si Bill los lleva es que es fácil —sonrió Andreas a Kayla.
—Pero los que lleva Bill son de plataforma y nosotras llevamos tacones de aguja —le replicó Kayla.
Después de esa discusión que se había formado en la limusina, todos se colocaron mejor en los asientos, más cómodamente. Bill, Tom, Georg y Gustav en los asientos de enfrente, y Sam, Andreas con las chicas en los asientos del otro lado, quedando un pequeño pasillo entre ambos asientos. Durante el viaje fueron hablando de cosas, y de lo bien que había estado la gala, mientras se bebían unas copas de champagne de la botella que habían descorchado dentro de la limosina, ya que esta disponía de ese servicio.
Continúa…
Gracias por la visita.