Fic hetero de Heiligtkt483
Capítulo 31
Desde aquel día la relación entre Kayla y Bill fue de mal en peor, llegándose a distanciar tanto que apenas se hablaban, haciendo que las salidas del grupo de jóvenes se hicieran muy tensas, ya que ninguno de los dos se dirigía la palabra, y ambos sufrían internamente por no estar juntos. Respecto a los demás, Laia y Tom mejoraron su relación como amigos, y algunas veces quedaban para ir a tomar algo, aunque a Sam no le hiciera gracia que Tom saliera mucho por ahí con su prima, tenía miedo que alguna fan loca de los chicos, la atacará por creerse que eran novios. Respecto a Sam, decidió no volver a insistir con Kayla, ya que realmente miraba que a la joven le interesaban otros chicos, que no era él.
Un día, Kayla cansada de la situación que estaba viviendo con Bill, decidió ir a casa de los gemelos para poner las cartas sobre la mesa, y aclarar una vez por todas esa situación, que por veces se volvía más incómoda, ya que estaba empezando a hacer mella entre la relación de los demás, porque cuando salían por ahí se notaba una tensión candente. Aquella mañana Kayla se había levantado temprano, se había duchado y vestido, para luego salir de la habitación en donde dormía con Laia sin hacer ruido para no despertar a su amiga. Se dirigió hacia la cocina, y cogió una manzana que había en el frutero, no quería perder tiempo si quería hablar con Bill, porque igual después no lo encontraba en casa, ya que estaban preparando las canciones del próximo disco.
Salió de la casa de los tíos de Laia, sin hacer mucho ruido y comenzó a caminar en dirección a la casa de los gemelos, mientras se comía la manzana. Cuando la acabó de comer la tiró en una papelera, que había justo por donde pasaba en esos momentos, para después seguir caminando. Cuando llegó a la casa de los Kaulitz ya había pasado una media hora, con un poco de insistencia tocó el timbre porque sabía que los gemelos eran muy dormilones, e igual a la primera no escuchaban el timbre. Espero un poco, pero veía que la puerta no se abría, estuvo por unos segundos por irse, pero sabía que no, que debería esperar a que la abrieran ya que le urgía hablar con Bill, y arreglar de una vez por todas la situación entre ellos, que en las últimas semanas se había vuelto enfermiza y distante. La puerta se abrió, dando paso a un Tom con cara de dormido.
—Hola Tom —dijo la chica entrando en el interior de la casa, sin esperar a que el chico le diera su aprobación para entrar.
—¿Qué haces aquí? —preguntó Tom un poco confuso.
—Vengo a hablar con tu hermano, me estoy hartando de todo y quiero arreglar de una vez por todas nuestra situación —explicó Kayla a Tom.
—Te dije que no te quiero ver cerca de mi hermano, además él no está aquí en la casa —añadió Tom.
—No me mientas, Tom. Sé que está aquí y me da igual que no quieras que hable con él porque lo voy a hacer —dijo Kayla empezando a subir las escaleras para ir a la habitación de Bill.
Kayla subió las escaleras rápidamente, para que Tom le impidiera subirlas. Mientras tanto Tom había empezado a subir las escaleras, para ir a junto de Kayla. La chica llegó a la habitación, donde Bill dormía encontrándose con una cama vacía perfectamente hecha. Al poco, Tom apareció detrás de la chica entrando en la habitación de Bill.
—No tienes ningún derecho a entrar en mi casa de esta forma, e incluso meterte así de esta forma en la habitación de mi hermano —recriminó Tom a Kayla.
—¿Dónde está tu hermano? —preguntó insistentemente Kayla a Tom.
—Se ha ido con Andreas a un lugar muy bonito, para olvidarse de ti —contestó el joven con un poco de rabia.
—¿Por qué te empeñas en querer separarnos? —preguntó Kayla a Tom sin entender porque reaccionaba así el joven cada vez que quería acercarse a Bill— ¿Tienes celos? Porque sino no entiendo tu actitud.
—Yo celoso para nada… —contestó Tom a la chica— Solo que me duele que le quieras joder la vida a mi hermano. Además no tengo porque separaros porque entre mi hermano y tú no hay realmente nada.
—Eres un envidioso —soltó Kayla con rabia a Tom.
—Yo no tengo ninguna envidia, además no me interesa utilizar mercancía usada —dijo de sopetón Tom.
—Te odio… —dijo Kayla dolida con Tom, ya que este le había llamado puta en la cara.
Kayla se dirigió hacia la puerta de la habitación de Bill para irse, pero Tom la retuvo agarrándola por la cintura, y volviéndola introducir de nuevo en la habitación, haciendo que bruscamente Kayla callera sobre la cama completamente hecha de Bill.
—¿A dónde vas? Pensé que te gustaría probar el último ejemplar del pack —dijo Tom acercando su cara muy cerca de los labios de Kayla— Como te acuestas con todos…
—Suéltame —dijo Kayla intentando soltarse del agarre de Tom.
—Error… Te aseguró que soy mejor que todos los mequetrefes con los te has acostado —volvió a decir Tom— Conmigo sí que sabrás lo que es el sexo de verdad…
—Suéltame… —volvió a decir la chica.
—Sigue así que me pones más cachondo… —sonrió Tom malévolamente para luego acercar sus labios a los de Kayla y besarlos con brutalidad.
—Tom para no me hace gracia lo que estás haciendo —dijo Kayla con el miedo reflejado en los ojos.
—¿Por qué? Si es tu deporte favorito —contestó Tom sonriendo de medio lado— Tú y yo somos exactamente iguales. Porque no quemarnos juntos en el infierno.
—Lo siento pero no voy a ser partícipe de este juego, eres poca cosa para mí —dijo indiferente Kayla mientras que se apartaba de Tom, y se levantaba de la cama para irse.
—No puedes juzgar una comida si no la has probado antes —replicó el chico, haciendo que Kayla poco a poco se dejará llevar por él.
Tom se acercó a Kayla, y empezó a besar los labios de la joven, sin tanta brusquedad que antes haciendo que la chica correspondiera al beso recíprocamente, mientras que sus manos se dedicaba a acariciar el cuerpo de la chica. Por inercia, se volvieron a caer en la cama de Bill, mientras que Tom se posicionaba encima de ella, y profundizaba más el beso. Tom era diferente a Bill, los besos del chicos estaban cargados de pasión y de mucha lujuria haciendo que la chica empezara a sentir calores por todo su cuerpo. Realmente, Tom si sabía como tocar a una chica para excitarla plenamente, aunque cuando Kayla se había acostado con Bill se lo había pasado muy bien, pero Bill era más sentimentalista y la besaba con más amor. Tom en cambio era puro deseo hacia lo prohibido, su sonrisa de niño bueno era todo lo contrario convirtiéndose en un fruto prohibido.
Siguieron besándose con más pasión, y sobre todo con desesperación, hasta que Tom metió una de sus manos por debajo de la camiseta de la chica, hasta llegar a uno de sus pechos, en cual acarició con su mano grande. Kayla instintivamente metió también sus manos debajo de la camiseta de Tom, y comenzó a acariciar el abdomen perfectamente trabajo, sintiendo con sus dedos que el chico tenía el vientre duro, por las sesiones de gimnasio que debía de hacer. Tom se separó de Kayla, y se quitó la camiseta mostrando también su pecho musculoso y brazos musculosos, para luego volver sobre Kayla que poco a poco le fue subiendo la camiseta hasta que finalmente se la quito, dejando a la chica más desnuda de los que estaba antes. El siguiente paso, no hizo falta decirlo, Kayla se entretuvo un poco desabrochando la hebilla del cinturón, que sujetaban los pantalones y evitaban que cayeran al suelo por su peso. Así poco a poco la ropa fue desapareciendo de sus cuerpos, hasta quedar Tom en bóxers y Kayla con sus braguitas puestas.
—Nunca tuve una venganza tan dulce como la que hice con Bill —dijo Kayla mientras deslizaba los bóxers de Tom— Ahora sabes que no lo decía en broma… —le besó suciamente.
—Lo mío fue por placer personal. Laia no está nada mal —dijo en el mismo tono Tom mientras se deshacía de la última prenda del cuerpo de Kayla.
—¡Pues más vale que no te acerques más a ella de ese modo! —Kayla dejó a Tom bajo su voluntad— No sabes de lo que soy capaz por ella… —le miró fijamente a los ojos desafiándolo.
—Y tú no sabes de lo que yo soy capaz por mi hermano —Tom volvió a hacerles dar la vuelta y besándola con furia.
—Seguro que nunca lo has hecho con nadie de esta manera… tan… ¿Sexual? ¿Excitante? —sonrió con malicia.
—¿Qué? —dijo confundido perdiendo el hilo de la conversación ya que estaba pendiente de excitar más a Kayla.
—De esta manera tan masoquista, echándonos cosas en cara, y en la cama de tu hermano. Por si no te has… dado cuenta —especificó Kayla.
—Sabes… hablas mucho y gritas poco —le dijo repentinamente Tom.
—Será porque no me das el placer que necesito… Creo que tu hermano es mucho mejor incluso. Presumes de mucho, pero careces de más Tom —Kayla tocó un punto sensible del ego de Tom comparándolo con su hermano y menospreciando sus dotes en el sexo.
—Creo que cuando compruebes lo capaz de lo que soy, retirarás lo que has dicho de mi hermano, porque yo soy mucho mejor que él en este tema —increpó Tom a Kayla— Porque yo soy el dios del sexo…
—Muy bien dios de sexo… —susurró Kayla al oído— Demuéstrame lo que vales…
A Tom no le hizo falta dos veces, para abalanzarse sobre Kayla, y comenzar a besarla con brusquedad mientras se restregaba contra ella, haciendo que su miembro comenzara a creer más. Con mucha sutilidad Kayla deslizó su mano sobre el miembro de Tom, para comenzarlo a acariciar en toda su largura, para luego empezar a jugar con él, haciendo que Tom empezará a gemir por las descargas eléctricas que sufría su miembro. Después Kayla se separó del miembro de Tom, y se fue directamente a los labios del chico para seguir besándolos, Tom hizo que cambiarán de posición y ahora era él quien se encontraba tomando las riendas de la situación. Había empezado a jugar con uno de los pezones de Kayla, para luego empezar a hacer una hilera de besos húmedos sobre la piel suave de la chica, hasta que finalmente llegó a la zona prohibida, y comenzar a besarla para excitarla.
Sin previo aviso, cuando creyó que ya estaba excitaba, Tom introdujo su miembro dentro del sexo de Kayla haciendo que un pequeño gritito saliera de la boca de chica. Tom se empezó a mover dentro de ellas, mientras que Kayla se dedicarle a besar el cuello produciéndole algunos pequeños mordiscos, haciendo que Tom se excitará más y comenzará a moverse con más brusquedad y más intensidad. Cuando Tom pensaba que la situación la dominaba completamente, Kayla se giró sobre él, quedando encima de él comenzándose a mover sobre el miembro de Tom de una forma brusca, como si estuviera cabalgando a un caballo, haciendo que de vez en cuando curvara su espalda hacia atrás, por el placer que estaba sintiendo en su interior. Tom posó sus manos sobre las caderas de Kayla, para guiarla en los movimientos y hacerlos más bruscos y más intensos. La excitación plena estaba llegando en ambos, hasta que ambos aumentaron los movimientos para finalmente acabar. Kayla se desplomó sobre el pecho de Tom, cogiendo aire, cuando ya pudo respirar mejor se separó de Tom. Los dos se quedaron tumbados en la cama, en silencio.
—Esto no debió nunca pasar —dijo Kayla levantándose de la cama, y buscando su ropa interior y su ropa para comenzar a ponérsela.
—Con esto he comprobado mi teoría —dijo como si nada Tom, mientras él también se levantaba y se ponía sus bóxers.
—¿Cuál? —preguntó Kayla.
—Qué eres una guarra, y te que acuestas con cualquiera —dijo de sopetón Tom— Por eso no quiero que estés con mi hermano, no quiero que le hagas daño.
—Yo no quiero hacerle daño a tu hermano, él me gusta mucho —respondió Kayla con tristeza.
—Si dices que le quieres, no es buena manera de demostrarlo acostándose con su propio hermano gemelo —le recriminó Tom— Ahora te pido que te vayas, y me dejes solo.
—Muy bien… —dijo Kayla indignada— Pero te advierto que no quiero que te acerques a Laia, sino verás las consecuencias.
—No me amenaces —dijo Tom cabreado.
—Ándate con ojo, que sé muchas cosas de las que puedo hablar —contraatacó Kayla para luego salir de la habitación.
Kayla se fue de la casa de los gemelos, dando un gran portazo que se escuchó dentro de toda la casa, incluso desde la habitación de Bill, que era donde se había quedado Tom después de que Kayla se fuera. Kayla se fue dolida por lo que le había dicho Tom, entendía que ella era muy promiscua pero realmente le gustaba Bill, y si tenía que cambiar para que Bill se fijará en ella, y quisiera estar con ella lo haría. Por otro lado, Bill se encontraba con Andreas en un pueblo cercano, ya que Andreas tenía a sus abuelos allí viviendo, y decidió proponerle a Bill, de irse juntos a pasar unos días allí y así poderse despejar de lo que le había sucedido últimamente. Ahora los chicos se encontraban dentro de la habitación, en donde se habían instalado en la casa de los abuelos de Andreas. Habían llegado la tarde anterior, y Bill se encontraba un poco cabizbajo ya que echaba de menos a su hermano, pero también no se podía quitar de la cabeza a Kayla.
—¿Qué te pasa amigo? —preguntó Andreas al darse cuenta que Bill estaba mirando pensativo a ningún punto en concreto, mientras estaba tumbado en su cama.
—No consigo quitármela de la cabeza —dijo Bill a su amigo— Pero también creo que entre Tom y ella puede haber algo.
—¿Por qué dices eso? —preguntó con asombro Andreas.
—Por la actitud de mi hermano, aunque dice que es para protegerme de ella, no sé… me parece extraño —volvió a decir Bill a su amigo.
—Bill tienes que fiarte de tu hermano, sabes que él se desvive por ti y haría cualquier cosa para protegerte —respondió Andreas a su amigo— No pienses en eso.
—Es que no puedo quitármelo de la cabeza —volvió a decir Bill— Kayla parece una chica adorable, y es muy sexy pero no sé realmente con cuantos chicos ha estado.
—¿Porqué no hablas cara a cara con Kayla cuando regresemos a Hamburgo? —propuso Andreas a su amigo— Así saldrás de dudas.
—¿Y qué le digo? no sabría por dónde empezar —confesó Bill.
—Pues pregúntale sobre su familia, y luego disimuladamente vas cambiando de tema como los estudios, y luego pasas a los amigos y los novios. Es sencillo —le aconsejó Andreas.
—Está bien… —dijo Bill rindiéndose.
Los días fueron pasando, Bill y Andreas regresarían otra vez a Hamburgo. Había pasado una semana desde que habían tenido esa conversación, y ya era hora de regresar ya que Bill echaba de menos a Tom, y quería volver a verlos y a sus padres. Ahora ya se encontraba capacitado para enfrentarse a sus miedos, y sobre todo enfrentar a Kayla y hablar con ella. Era de mañana, y ya habían metido todas sus maletas dentro del maletero del coche de Andreas, ya que este le dijo a Bill que llevaría su coche. A media mañana ya estaban de nuevo en Hamburgo, el bullicio de la gente caminando por las calles, los coches circulando por las carreteras de la ciudad de Hamburgo, hizo ver a Bill que en el pueblo donde había pasado la última semana, era una tranquilidad infinita, aunque a él no le gustaba el campo, pero le había servido mucho para desconectarse. En menos de media hora, ya se encontraba Andreas aparcando el coche enfrente de la puerta de la casa de los gemelos. Después Bill bajó del coche seguido de Andreas, este le ayudo a sacar las maletas.
—¡¡Bill!! —se escuchó la voz de Tom saliendo por la puerta de casa, para saludar a su hermano y a su amigo que habían recién llegado— ¡¡Andreas!!.
Continúa…
Gracias por la visita.