Fic hetero de Heiligtkt483
Capítulo 64
LOS ÁNGELES (EE.UU.)
Cuando llegaron a la zona residencial donde tenía Bill y Tom su apartamento, las chicas se quedaron mirando que había muchos apartamentos y todos ellos parecían que eran bastantes lujosos. Tom metió el coche dentro del garaje, junto con el automóvil de Bill que también estaba metido en el garaje ocupando su plaza. Todos bajaron del coche, y se metieron por una puerta que daba al interior del apartamento, apareciendo poco después en el hall de la casa.
—¡Wooow! —exclamó Laia al ver el interior de la casa— ¡Qué pasada!.
—¿Te gusta? —preguntó Tom a su novia abrazándola poniéndose detrás de la chica, y agarrándola por la cintura.
—Está muy chula —sonrió Laia— ¿Y bueno donde dormiremos?.
—Pues tú en mi cama conmigo —contestó Tom— Y Kayla con Bill en su cama.
—¿Y yo? —preguntó Dan intrigado.
—En el sofá —contestaron Tom y Bill al unísono.
—Genial… Tenéis tanta pasta, que ni siquiera podéis compraros un apartamento que tengas más habitaciones —dijo Dan sarcásticamente.
—Las otras habitaciones están ocupadas con cajas y otras cosas —explicó Tom.
—Pues exijo como vuestro huésped que me deis una habitación en condiciones —dijo Dan poniéndose bravo.
—Nosotros no te invitamos —contestó secamente Tom.
—Cuidado Kaulitz, no te conviene que me trates mal porque podría abrir mi boquita y hablar cosas que no te pueden interesar que sepan tus suegros —amenazó Dan a Tom.
—Me importa un pimiento lo que tú digas —se encaró Tom a Dan.
—¡Chicos! Dejar de discutir ya. Laia y yo estamos muy cansadas, necesitamos dormir —se metió en la discusión Kayla tratando de mediar entre ellos.
—Está bien… —dijeron ambos chicos al unísono.
Tom y Dan dejaron de discutir, y se separaron. Tom le dijo a Laia que le siguiera, cogiendo la maleta de la chica para enseñarle donde quedaba la habitación de él. Bill lo mismo con Kayla, cogió su maleta y se la llevó a su habitación, donde ambos dormirían juntos. Dan se quedó en medio del salón, miraron sin saber que hacer, ya que los chicos se habían ido dejándolo solo.
—¡Ey! ¿Y yo con que duermo? —gritó Dan sentándose en el sofá, que parecía bastante cómodo.
—Ten… Con esto te llega —dijo Tom apareciendo por el pasillo, con una almohada y una manta— No hace tanto frío como en España, así que con la manta te llega y te sobra.
Después de eso, Tom se volvió otra vez a la habitación con Laia. La chica se encontraba abriendo su maleta, buscando entre su ropa, el pijama que iba a utilizar para dormir. Tom entró en la habitación, y se quedó mirando como la chica rebuscaba en su maleta, se mordió el labio inferior, porque sabía que Laia no necesitaría del pijama si hacían lo tenía pensado hacer con ella, tener sexo… pero comprendía que Laia estaba cansada de un largo viaje, así que dejaría eso para el día siguiente así se podrían divertir mejor en la cama.
—Lo encontré —dijo Laia bufando— El muy cabrón se encontraba en el fondo de la maleta.
—Eso es porque traes demasiadas cosas, que al final no usarás —se rió Tom mientras se descalzaba para quitarse los pantalones, hacía unos segundos se había quitado su camiseta mostrando sus pectorales bien formados.
—Solo traigo lo que me hará falta, es para toda una semana —respondió Laia mirando a Tom.
—Podías haber prescindido del pijama, no creo que te haga mucha falta —se mordió el labio inferiormente Tom mordazmente— Sabes que te lo quitaría a cachos…
—Eres un pervertido sexual —dijo Laia ruborizándose— Te veo yo a ti muy salido.
—Son las causas de haber estado prácticamente dos meses sin tener sexo —volvió a decir Tom moviendo sus cejas— Y no sabes como me muero de volver a probar tu cuerpo.
—¡TOOOM! —dijo Laia sonrojándose de nuevo.
—Podías regalarme nuestra primera noche en Los Ángeles —dijo Tom mientras se acercaba a ella, y la agarraba por la cintura para atraer a Laia hacia él, mientras comenzaba a besar sensualmente el cuello.
—Es que estoy cansada… Tom —dijo Laia con un poco de culpabilidad, porque en realidad entendía muy bien a Tom pero había estado volando cerca de quince horas, y aunque en el avión había dormido un poco no era lo mismo que dormir sobre una cama, y sentía que su cuerpo estaba cansado— Pero te prometo que mañana y los demás días, lo haremos…
—Así me gusta, mi pequeña —sonrió Tom contra el cuello de Laia mientras le daba otro beso— Te tomó la palabra… Te he extrañado tanto, que no veía el momento en que llegarás a cruzar la puerta de embarque del aeropuerto.
—Yo también te he extrañado mucho —dijo Laia dándose la vuelta, para luego abrazarse a Tom y sentir como los brazos fuertes y grandes del chico, la abrazaban con mucho cariño protegiéndola.
—Bueno será mejor que nos acostemos, tienes que descansar —dijo finalmente Tom depositando un beso tierno en la frente de la chica.
—Está bien —asintió Laia, separándose de Tom.
Laia comenzó a quitarse la ropa, mientras que Tom observaba como poco a poco su cuerpo se iba quedando en ropa interior, hasta que se saco el sujetador, quedándose con las braguitas puestas. Después se puso la parte de arriba del pijama, para luego ponerse el pantalón. Tom se había quedado en bóxers, y ya se había metido dentro de la cama para después cubrirse con la sábana. Laia se tumbó al lado de Tom, este se acercó a ella y la abrazó atrayéndola hacia él, dándole un beso en la sien derecha.
—Me alegra mucho de que por fin estés aquí —susurró Tom en el oído de la chica.
—Yo también —se giró sobre sí misma Laia, quedándose cara a cara a Tom. Sintiendo como la respiración del chico tocaba su cara.
—Te he extrañado tanto —susurró Tom rozando los labios de la chica, mientras que comenzaba a besarla dulcemente. Laia cerró los ojos mientras que abría su boca para jugar con la lengua de Tom, y corresponderle el beso— Te quiero…
—Yo te quiero mucho más —dijo Laia pasándose la lengua por sus labios, para luego morderse el labio inferior.
—Siempre quieres ser mejor que yo —sonrió Tom mientras acariciaba la mejilla de su princesa.
—No me puedo creer que esté aquí, entre tus brazos —dijo Laia apoyando su cabeza en el pecho desnudo del chico— A mis padres no les hizo mucha gracia, que viniera aquí, por eso hemos tenido que venir con Dan…
—Lo sé… —dijo Tom en un susurro.
—No te ha hecho mucha gracia que viniera Dan, ¿verdad? —dijo Laia mirando fijamente a Tom a los ojos.
—Para serte sincero, no —contestó honestamente Tom— Se suponía que era unas vacaciones entre nosotros cuatro, donde podríamos recuperar parte del tiempo perdido en estos dos meses. Con Dan será un poco complicado, en ciertas cosas.
—Bueno… Siempre podemos mandarlo algún sitio para que estemos solos —sonrió Laia dándole un beso corto en los labios a Tom.
—A tus padres y a los de Kayla no les hará mucha gracia eso, cuando se lo diga Dan —se rió Tom.
—No creo que Dan se lo cuente —se rió Laia— Es un buen chico…
—Sí, sobre todo buen chico —susurró Tom siendo escuchado por Laia.
—¡Oye! —pegó Laia a Tom en el hombro en modo de broma.
—Señorita, será mejor que se ponga a dormir —dijo Tom en modo de broma, cambiando de tema— Mañana tendrá un día bastante duro, de las manos de Tom Kaulitz…
—¿Y qué me harás? —preguntó Laia sonriendo traviesamente.
—Violarte hasta el amanecer… —susurró Tom en el oído de la chica.
—¿Quién violará a quien? —preguntó Laia otra vez traviesamente— Ten cuidado Tom Kaulitz, no vaya a ser usted al que le violen.
—¿Te gusta jugar? —preguntó ahora Tom mordiéndose el labio inferior para luego mover su piercing del labio.
—Mucho… —susurró Laia poniéndose encima de Tom.
—Te vas a quemar —dijo Tom mientras agarraba por las caderas a la chica, atrayéndolo más hacia él.
—No lo creo —volvió a decir Laia traviesamente, mientras se mecía un poco sobre Tom.
—Te lo estoy diciendo enserio, Laia —advirtió Tom a la chica, ya que sentía como su miembro quería comenzar a tomar vida propia.
—Y yo te digo que no —volvió a contestar Laia, llevándole la contraria al chico.
—Eso es lo que te crees tú —dijo Tom atrayendo más a Laia hacia él, hasta que se acercó para besarle los labios.
—Bueno, creo que ahora es hora de dormir —dijo Laia separándose de Tom, y volviéndose a tumbar en la cama.
—Ahora no, mala persona —dijo Tom bufando, ya que Laia lo había dejado con unas ganas tremendas— Después no te quejes si Tomichu no quiere salir de su escondite.
—Sí, saldrá. No te preocupes —sonrió Laia— Buenas noches…
—Buenas noches… —dijo Tom con un gruñido, para luego tumbarse bien en la cama.
Tom abrazó a Laia por la espalda, y cerró los ojos para tratar de quedarse dormido, pero le iba a ser un poco imposible con el tremendo calentón que tenía por encima. Intentó tranquilizarse y relajarse, tratando de así de quedarse dormido. Laia la dormía profundamente entre sus brazos, se notaba que la chica estaba demasiada cansada del viaje que había tenido. Lentamente, Tom también comenzó a sentir pesadez en su cuerpo, hasta que finalmente se quedó dormido.
Por otro lado, Dan se había acomodado en el gran sillón del salón, apoyando su cabeza sobre la almohada para luego taparse con la manta, que le había dado Tom antes de que este se fuera a su habitación con Laia. Dan se estaba imaginando lo que estaría haciendo Laia y Tom en ese mismo momento, pero no le importó al fin y al cabo le daba igual que Laia estuviera con Tom, pero le dio un vuelco el corazón cuando se dio cuenta que Bill y Kayla podrían estar haciendo lo mismo en la habitación de ese, cosa que no le hizo mucha gracia. Tenía que pensar un plan, para separar a Kayla y Bill.
Kayla había acompañado a Bill a su habitación. La chica apoyó su maleta en el suelo y comenzó a abrirla, para luego comenzar a rebuscar entre todas sus cosas, y coger el pijama que utilizaría esa noche. Bill la miraba divertido sentado desde la cama. Kayla se desnudó en frente de Bill, sin importarle que la viera desnudo, al fin y al cabo ya la había visto desnuda otras veces. Bill se desnudó también y se metió dentro de la cama, para luego abrir los brazos para que Kayla se acostara, una vez que acabó de ponerse el pijama.
—Mañana ya colocarás bien tu ropa —dijo Bill mientras abrazaba a Kayla— Debes de estar muy agotada del viaje.
—Sí, ha sido bastante agotador. Aunque hemos dormido en el avión, durante unas horas pero las turbulencias y entre que tampoco eran muy cómodos los asientos, no pudimos dormir bien —explicó Kayla a su novio— Te extrañé tanto…
—Yo también pensé que tardaríamos bastante en vernos, por lo menos hasta que llegarán las navidades —explicó Bill a Kayla.
—¿Pasaréis las navidades aquí en Los Ángeles o en Alemania? —preguntó Kayla a Bill.
—Mamá está en Alemania con Gordon. También están mis primos y mis tíos, así que supongo que pasaremos esas fechas con nuestro familiares en Alemania —sonrió Bill— Tenemos que desconectar un poco de tanto trabajo, quizás después nos acerquemos a Barcelona para pasar el fin de año con vosotras.
—Sería genial, así podréis conocer parte de las tradiciones españolas, como comer las doce uva de la suerte en las campadas de fin de año, probar el roscón de reyes que es tradicional en España —siguió explicando Kayla a su novio— Sería un fin de año especial.
—Sí… —sonrió Bill a su novia.
—Oye Bill… —susurró Kayla— Podrías intentar llevarte bien con Dan, durante los días que estemos aquí en Los Ángeles.
—Lo intentaré pero para serte sincero francamente no me cae demasiado bien —se sinceró Bill.
—Solo tenéis que conoceros mejor, al final ya veréis como os lleváis genial —sonrió Kayla con optimismo.
—Puedes pedirme que me comporte bien con él, pero no me pidas que lleguemos a ser amigos porque eso no va suceder nunca —dijo Bill elevando un poco la voz alterado.
—No chilles —le puso la mano en la boca Kayla, para que Bill no levantará más la voz— Tom y Laia deben de estar ya dormidos, y Dan también no los despiertes.
—Es la verdad Kayla —dijo Bill con un tono más calmado— Yo nunca seré amigo de Dan.
—¿Pero porque tanto recelo hacia él? —preguntó Kayla confusa.
—Te parece poco que haya insinuado hace unas semanas, que se había acostado contigo —volvió a decir Bill en tono bajo— No sé… Kayla, pero creo que no te has dado cuenta de que tu amigo se muero por ti hasta los huesos.
—No me digas que estás celoso, ¡Por dios, Bill! —dijo Kayla incrédula— Ya tienes veintidós años, deja de comportarte como un crio de cinco años.
—¿Perdón? —preguntó Bill un poco molesto— Yo no me comportó como un crio de cinco años, es él que se comporta como tal. ¿Por qué diablos lo intentas defender tanto? Se supone que me tienes que defender a mí, que soy tu novio.
—Él es mi mejor amigo —dijo Kayla un poco molesta.
—Y yo soy tu novio, ¿O él o yo? —dijo Bill dándole a elegir a Kayla.
—¡Por dios, Bill! No me hagas elegir entre los dos porque no lo voy hacer, los dos sois demasiado importantes en mi vida —dijo Kayla— Podemos dejar esta inútil discusión para mañana, tengo sueño y estoy realmente cansada.
—Está bien —dijo Bill un poco molesto.
—No te pongas así, tienes que comprender si estoy contigo es porque me gustas —dijo Kayla también molesta— No sé porque te has empeñado en pensar lo contrario.
—De acuerdo —dijo Bill acomodándose bien en la cama— ¿No te tenías sueño? Pues a dormir.
Bill se tapó con la sábana, y Kayla hizo lo mismo. Cerró los ojos e intentó dormir, pero por una circunstancia extraña no era capaz de dormir, dio un par de vueltas en la cama, pero era imposible. Podía sentir la respiración profunda de Bill, el cual se había quedado dormido desde hace un buen rato en un profundo sueño. Kayla intentó por todos los medios quedarse dormida, pero no fue capaz así que lo único que hizo fue levantarse de la cama, sin hacer mucho ruido y dirigirse a la cocina para beber un poco de leche, para que la hiciera dormir. Salió de la habitación, recorrió el pasillo y llegó hasta la cocina, abrió la nevera y sacó el cartón de leche, para luego coger un vaso del mueble. Se echó un poco de leche en el vaso, y se lo bebió, después salió de la cocina, para dirigirse a la habitación, pero vio a Dan que se encontraba sentado en el sofá sin dormir todavía, se acercó a él.
—¿No eres capaz de dormir? —preguntó Kayla sentándose al lado de su amigo.
—¿Y tú? —preguntó Dan mirando a los ojos a la chica.
—La verdad es que me cuesta un poco quedarme dormida, debe ser por el cambio de horario —explicó Kayla a Dan.
—Tal vez… —susurró Dan para luego quedarse en un silencio, completamente ensordecedor.
—Hola chicos —dijo Laia entrando por la puerta del salón, y dirigiéndose a sus amigos.
—¿Qué haces despierta, o mejor dicho no tenías que estar satisfaciendo sexualmente a Tom? —preguntó Kayla con una sonrisa a su amiga, por verla despierta.
—No, él está durmiendo y yo no puedo dormir y eso que estoy cansada, pero no consigo quedarme dormida —explicó la chica sentándose también en el sofá junto con Dan y Kayla— ¿Y vosotros tampoco podéis dormir?.
—No, debe ser el cambio de horario —explicó Dan a la chica— Nuestros cuerpos no están acostumbrados al horario, daros cuenta que ahora sería casi de mañana en España, hora de levantarnos para ir al instituto.
—Ya… —susurró Laia.
Los tres amigos estuvieron hablando entre sí, hasta bien entrada las tantas de la madrugada hora en Los Ángeles, pero sin hacer mucho ruido para no despertar a los gemelos que en esos momentos dormían en sus camas plácidamente. Después de varias horas de conversación, cuando las manecillas del reloj, marcaron ya las cuatro y media de la madrugada, las chicas decidieron irse a sus habitaciones para haber si conseguían dormir algo, y así dejar a Dan dormir también. Caminaron por el pasillo, y primero fue Laia quien entró en la habitación, que compartía con Tom, luego fue Kayla quien entró en la habitación de Bill. Laia se dirigió a la cama, y se tapó para luego apoyarse en Tom, que aprovechó para abrazarla en sueños, por otro lado Kayla se había sentado en la cama, que compartía con Bill, y se tumbó para luego taparse con la sábana pero en ningún momento se acercó a Bill porque no quería despertarlo, y así poco a poco se fue quedando dormida profundamente.
Continúa…
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