TUMBLR Fic de Space_witch_111
Entrada #32
La cena que había preparado Kristy se acabó antes de las seis de la tarde, Andreas había pedido doble ración y Bill se había permitido comer carne, pues el platillo olía delicioso y el hecho de que Kris lo hubiera hecho con tanto amor, no le permitía a su lado vegetariano respetar las normas; Tom por su lado había comido tres platos de pollo y de no haber estado ansioso de pasar tiempo con Bill, hubiera esperado a algún postre.
Después ambos hombres se habían despedido de la pareja, envolviéndolos en un abrazo y dándoles las gracias, pues ambos habían sido los responsables de que sus labios volvieran a besarse y ellos a ver la realidad. Pero lo difícil fue saliendo de la casa de los rubios.
Volver a la casa de Verina no había sido una opción, tanto Bill como Tom sabían que de pisar aquella casa, la hermana del tatuado se iría a los gritos, y de ser capaz, a los golpes. El hospital quedaba en segundo plano también, pues el hecho de tener que visitar a Leni y correr riesgo de tener que encontrarse con Heidi no era una opción, por lo cual ir a casa de Tom ni siquiera se había pensado.
Mas como el auto del artista estaba aparcado aun fuera de la casa de Veri, cualquier opción que ellos tomaran, sería caminando, y entonces la galería de Tom entraba ahí.
Estaba ubicada a unos cuantos minutos de la casa de Andreas, por lo que tendrían que caminar alrededor de 20 minutos para llegar, Tom tenía su mano entrelazada con la de su de nuevo amante, sintiendo que todo volvía a la normalidad.
«Enserio no creí… Que por mi culpa Leni fuera a quedar paralítica» el moreno volvió a girar los ojos por tercera vez en el camino, sus brazos fueron a acercar al muchacho, besándole la frente mientras caminaban por la avenida.
«Deja de decir que fue tu culpa, estaban jugando, fue un accidente» susurró, frotando el hombro de su pareja. No podía repudiar más a Heidi, esa… Perra, había distorsionado tanto la realidad de ambos, ni siquiera sabía cómo es que había podido creerle, esa mujer no tenía ni moral ni cariño.
«Pero fue un accidente causado por mí… Yo sabía lo peligroso que era, sabía…
«Tú no sabías, y si lo hacías no importa, Leni fue quien nos convenció, yo también lo sabía» Bill se limitó a soltar un suspiro, tomando con ambas manos el brazo de su artista, cerró los ojos, concentrándose en el silencio de la ciudad: autos, pisadas, voces.
Sin abrir los ojos, se dejó guiar por Tom, caminando en un silencio diferente, disfrutando del contacto que le tendía el cuerpo de su pareja, llevando su mente lejos; lejos del choque, de Heidi, de todo.
Por un momento, había creído que Tom jamás lo perdonaría, que aquel hermoso hombre lo mandaría a volar y que él tendría que obligarse a quedarse con su hermana, pues el suicidio era algo que Veri no le iba a permitir tan fácilmente.
Pero no, nada de eso se había vuelto una realidad, ahora estaba caminando, en un abrazo con el amor de su vida, dándose cariño y alejándose del dolor, de la realidad. No supo cuánto tiempo caminó de esa forma, mas cuando Tom se separó del abrazo, se dio cuenta de que habían pisado la entrada de la galería.
Tom saludó al guardia de seguridad, para luego acercarse al escritorio y recargarse en el mismo.
«¿Hay gente dentro?» Murmuró, viendo su reloj para verificar si se acercaban a la hora de cerrar.
El guardia se enderezó en su asiento, asintiendo con la cabeza.
«Sé que cerramos a las siete, señor Trumper, pero unos muchachos de secundaria entraron hace como quince minutos» aclaró el hombre, viendo por el rabillo del ojo al muchacho detrás de su jefe.
«Yo me encargo de sacarlos, dile a los demás guardias que pueden retirarse y a Dave que ya puede irse a casa» el hombre de seguridad asintió repetidas veces, antes de levantar su gordo trasero del asiento y salir a buscar al demás docente.
«¿Quién es Dave ?» Preguntó Bill , acercándose para abrazar por la cintura al hombre.
«Es mi socio, me ayudó a abrir la galería, pero habla hasta por los codos y necesito que veas algo» el pelinegro soltó una risita, asintiendo con la cabeza para después tomar la mano de Tom y comenzar a caminar dentro de la galería.
Al llegar al primer pasillo, Tom se detuvo de golpe, posando su mano en sus labios, para que Bill no dijera una palabra. Unas risas lejanas se dejaron oír en alguna parte y entonces el mayor volvió a tomar la caminata.
«Están en la sección negra.
«¿Cómo puedes saber dónde está alguien si en toda la galería hay eco?» Tom soltó una risita, sin aminorar el paso por aquellos largos pasillos.
«Porque el guardia dijo que eran muchachos, además las risas se oyen en el ala norte de la galería, son jóvenes, es más que obvio que están en esa sección.
«Suenas como un abuelo cuando dices «jóvenes»» el moreno le dedicó una curiosa sonrisa a su amante, sin dejar de caminar.
«Igual, coloqué cinco secciones de surrealismo en esta galería, una es la del centro, otra norte, sur, este y oeste; normalmente los… La gente de poca edad» aclaró, Bill soltó una risita «Acostumbra a ir por lo interesante y a llegar antes de cerrar, son ruidosos, por lo cual es fácil saber de dónde viene el ruido» el tatuado soltó un bufido.
«En serio, creí que tener una galería con pinturas era mucho menos complicado.
«Nada en la vida es fácil, Billy.
«Dímelo a mí» Tom volvió a soltar otra risita, atrayendo al muchacho por la cintura y depositándole un sonoro beso en la mejilla, antes de llegar a las dos enormes puertas de caoba, las cuáles estaban abiertas.
El mayor soltó a Bill, escuchando que las risas se desvanecían después de oír un «Mira éste» de algún chico.
El artista se abrió paso dentro del lugar, con su amante detrás.
«¿Les gusta?» Los cuatro muchachos que veían un cuadro de los últimos que habían sido agregados a esa sección saltaron en su lugar, volviéndose al hombre de trenzas que los veía con una maliciosa sonrisa.
Bill dejó de prestar atención en los adolescentes, viajando su vista al cuadro que estaban viendo. Desde aquella vez en que habían ido a cenar a la galería, no había vuelto a poner un pie ahí, y por lo que sabía, ese cuadro no estaba ahí.
«Pues está genial» la voz de una muchacha desvío unos segundos la mirada de Bill, pero luego se volvió a ver el cuadro.
Estaba al lado del cuadro de «Just…» que había visto antes de hacer el amor con Tom en aquel sillón rojo del centro; este cuadro consistía en el mismo fondo negro, mas ahora el hombre estaba sentado de piernas cruzadas, con el osito en una mano y viendo hacia arriba, en vez de que las agujas estuvieran cayendo, estaban en el suelo, y desde arriba caían pétalos, de un extraño color malva. Se titulaba «Awake».
«¿Imaginas qué significa?» La voz de Tom volvió a resonar en el lugar, Bill volvió a desviar la mirada, esta vez con una discreta sonrisa en sus labios.
«Pues es la continuación de éste, ¿No?» Murmuró un muchacho rubio, señalando el cuadro de «Just…».
«Podría ser» una sonrisa maliciosa se dibujó en los labios del artista.
«Es como superar algo» intervino un muchacho de cabello azul «No sé, solo quien lo pintó sabe exactamente qué.
«Yo creo que no es el único» Bill habló por primera vez, sin poder quitar la sonrisa.
«Pues no, pero… Está genial» volvió a decir la muchacha del principio.
«Bien» rio Tom «Pues lo que quiera que haya querido decir ese hombre no lo sabrán hoy, porque me mandaron a cerrar la galería» los muchachos comenzaron a pedir disculpas, abriéndose paso fuera de la sección.
Tom decidió acompañarlos hasta la salida, tomando la mano de Bill al comenzar a ir de nuevo por los pasillos.
«Buenas noches» se despidió la primera chica, los dos muchachos hicieron lo mismo y antes de que Tom pudiera cerrar la puerta de la galería, la única muchacha que no había hablado, con una sudadera ancha y azul marino se volvió al mayor.
«¿Cuál es su nombre?» La pregunta salió casi desesperada de sus labios.
«Tom Trumper» murmuró el artista, recibiendo una sonrisa de la muchacha.
«Lo sabía, usted lo pintó.
«¡Jude, ya vámonos!» Exclamó el muchacho de cabello azul, llamando la atención de la muchacha, quien salió corriendo después de despedirse en corto de los hombres.
Tom volvió a cerrar la puerta, soltando un suspiro.
«Bueno…
«¡Soy un dodo!» Exclamó Bill, antes de echarse a correr de nuevo a la sección negra.
«¿Qué te…? ¡Bill, eso ni siquiera tiene sentido!» Gruñó el mayor, echando carrera detrás del tatuado.
El muchacho comenzó a reír, deteniéndose de golpe al llegar de nuevo frente al cuadro de «Awake», su respiración estaba agitada, y cuando sintió las manos de Tom rodearle la cintura, se dejó recargar en su hombro, soltando un suspiro mientras escuchaba la agitada respiración de su pareja.
«Mi color favorito es el malva.
«Y tu flor favorita la rosa» susurró Tom, regulando su respiración.
«¿Esto es lo que querías mostrarme?
«Tal vez» el mayor se inclinó sobre el cuello de su amante, besándole ahí mismo «O tal vez solo quería hacerte el amor.» Bill sonrió, dándole la cara al hombre que tenía enfrente, lo besó… Porque enserio necesitaba sentirlo.
Continúa…
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