TUMBLR Fic de Space_witch_111
Entrada #33
No habían sido necesarias las palabras, la oscuridad de la sección negra los había envuelto de tal manera que Tom ni siquiera se había molestado en ir a apagar las luces del apartado, por el contrario, había dejado únicamente la luz de los cuadros
«Just…» y «Awake» encendidos y había dejado que la soledad y el frío de la sección se tragara a su amante y a él mismo, haciendo el mundo temblar, como ellos harían de nuevo.
De un momento a otro se había encontrado besando a Bill con tanta nostalgia, que cada tacto quemaba, de las forma más humana y real posible, sus manos de artista habían despojado al pelinegro con delicadeza, recorriendo su cuerpo de memoria, devorando sus labios, sintiendo que de haber estado el hospital en vez de haber perdonado a Bill, aquel calor en su pecho sería de hielo.
Los tatuajes de Bill, sus susurros y gemidos, el olor de su cuerpo, todo era tan embriagante en él, todo simplemente le hacía saber a Tom que no importaba la tormenta de afuera, que Bill era su hogar, y que pronto ambos atravesarían el desastre.
El tatuado, por su parte, besándolo con desesperación, caminó de espaldas, dejándose caer en aquel sofá rojo donde, por primera vez, habían dejado de lado aquel juego de «Solo amigos» para devorarse mutuamente, mientras, en las salas posteriores, las ex parejas de ambos charlaban con un vino de por medio.
Mas hoy no había nadie, solo ellos, el tacto de Bill sobre el cuerpo de Tom, sintiendo su cuerpo volver a vivir de solo sentir el tacto del artista.
«Por favor no me dejes dejarte» el susurro desesperado de Bill chocó con los labios de Tom, mientras éste se despojaba de la camiseta misma.
El moreno tiró la prenda a un lado, atrayendo de nuevo al pelinegro y recostándolo de lleno en el sofá, besando con lentitud pero dureza aquel pálido cuello.
«No te dejes tú a ti» respondió el mayor, sintiendo las manos de su amante bajar por sus costillas, metiéndolas finalmente al pantalón holgado que vestía.
Poco importaba que ambos estuvieran jodidos físicamente, que sus cuerpos estuvieran cansados y sus ojos llenos de ojeras, el consumir su amor podía curarlos, y ambos sabían que enserio se amaban, al verse el uno al otro como si fuesen ángeles.
El mayor ahogó un gruñido, sintiendo el tacto de su pareja, añorando cada partícula del cuerpo de Bill, volviendo el tacto más pronunciado, más pasional, devolviendo a ambos al principio de sus cuerpos, como si fuere siempre su primera vez.
Entre caricias, la ropa fue cayendo a los lados del sofá, las pieles de ambos se friccionaron y, entre besos y suave tacto, ambos se vieron expuestos de nuevo, el uno al otro.
Tom se separó del cuerpo de su amante, recargándose en sus manos para verlo desde arriba.
«Te amo» susurró, siendo atraído por el tatuado, quien, después de sentir su interior invadido por los dedos de su artista, se sintió penetrar por el mismo solo momentos después.
Un largo gemido abandonó sus labios, sus manos se aferraron a la espalda del contrario y, con un suave vaivén, se vio invadido por el orgasmo en cuestión de nada, sintiendo su cuerpo tocar aquella partícula de cielo, olvidando que allá afuera, el mundo les apedreaba con fuerza, que una arpía quería separarlos y que una pequeña niña lloraba por perder las piernas.
Olvidando todo el dolor… Para tener dos minutos de felicidad.
Tom gruñó en el oído del tatuado, llevándolos al borde, y, de paso…
Al amor…
«No quiero salir de aquí.
«Yo tampoco» suspiró el artista en respuesta, desviando la mirada del techo de su galería para observar al muchacho que reposaba entre sus brazos.
Después de haber consumido su amor, ambos se habían quedado sobre el sofá, abrazados y viendo a la nada como en la primera vez que estuvieron juntos.
«¿Podemos quedarnos? Puedo usar cerillos para prender una fogata y podemos comer de la máquina expendedora» El contrario soltó una risita, apegando más a Bill a su cuerpo y depositando un beso en la frente del mismo.
«Me temo que no, no te voy a dar mis cuadros para que prendas una fogata» el menor soltó una risita. «Pero podemos empezar por lo fácil allá afuera» Bill soltó un suspiro entonces, volteando al techo con cierta desesperación marcada en el rostro.
«¿Y qué es lo más fácil? ¿Ir a ver cómo te mata mi hermana?» Tom sonrío divertido, haciendo círculos con su dedo en el pecho de Bill, alrededor del tatuaje de corazón que se dibujaba del lado izquierdo.
«Es mejor que verte llorar en el hospital por algo que no fue tu culpa» el pelinegro soltó un suspiro, acurrucándose en el pecho desnudo de su pareja.
«Extraño tener cinco años.
«¿Para qué? Tu vida no debería ser tan complicada.
«Siempre lo ha sido» susurró él, levantando la mirada para verle a los ojos «¿Crees que lo mejor sea ir con Verina?
«¿Quieres ver a Leni?» El muchacho negó «¿Heidi?
«Mejor muero.
«Entonces vamos con tu hermana» murmuró Tom, volviendo su vista al techo de nuevo.
«Nos va a ir mal de todas formas.
«Me gustan tus bragas rosa pastel.
«¿Qué?» El artista soltó una risita, sin dejar de ver al techo.
«Que me gustan tus bragas rosa pastel…» Volteó a verlo «Cuando todo esto acabe… ¿Vas a casarte conmigo?» Bill sonrió extrañado, separándose del abrazo de su amante para recargarse en sus codos y verlo de frente.
«¿Qué?» Repitió, sin dejar de sonreír.
«Te amo Bill, es lo único que me importa ahora… Bueno, sin contar a mi bebé» el pelinegro se removió incómodo en su lugar «Pero no es tu culpa; mira, sé que desvarío un montón de temas, pero ahora lo único que quiero asegurar es que vas a seguir a mi lado pase lo que pase, tú y tus bragas.
«Mis bragas» río el menor, sonriendo por milésima vez en el día. Tom asintió.
«Gothdick789 se robó el lubricante de mi buró, Bill Kaulitz se robó mi corazón, ¿Qué pasa si los quiero a ambos solo para mí?
«Entonces pierdes a Gothdick» susurró el tatuado, sin dudarlo.
Tom arqueó una ceja, sin desviar la mirada de aquellas orbes miel.
«Si te quedas con Bill, Gothdick desaparece porque ese usuario de Tumblr solo sirve para excitar personas al azar» aclaró el menor «Te quedas sin Gothdick789, pero ganas un Bill que puede usar bragas rosa pastel para ti ¿Sigue valiendo la pena?» El artista soltó una carcajada, atrayendo al muchacho a sus brazos y besando la coronilla de su cabeza.
«Eso vale más que mil fotos inéditas de ese usuario en Tumblr» Bill se limitó a sonreír, recibiendo los labios de su amante.
Soltó una risita, dejándose abrazar, cerró sus ojos y disfrutó del solo contacto que le brindaba su amante.
Claro que ambos sabían que se venía lo peor, que las cosas se irían más de picada de lo que ya estaban, pero daba igual, se tenían a ellos dos…
Y eso era más fuerte que cualquier cosa.
Continúa…
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