It’s just a dream 94

Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 94

BARCELONA, ESPAÑA

—¿Cuántos días pasarás aquí en Barcelona? — preguntó Miguel.

—Estaré hasta el 8 de enero —contestó Bill— Después mi hermano y yo volveremos a Los Ángeles para continuar con la grabación del nuevo disco.

—Genial —dijo Miguel— Así podremos conocernos mejor.

—Sí… —susurró Bill para luego continuar comiendo.

—¿Mañana saldréis por la noche? —preguntó esta vez Laura a su hija.

—Sí, Laia y yo hemos cogidos unas entradas para una discoteca. Habrá música toda la noche y barra libre —dijo emocionada Kayla.

—Te recuerdo señorita, que no me gusta que bebas alcohol —dijo severamente Laura a su hija.

—Pero mamá es fin de año no me fastidies —se quejó Kayla a su madre.

—Después pasa lo que pasa, no quiero que me llegues embarazada por una noche sin control y por haber ingerido alcohol —dijo de nuevo la madre de Kayla.

—¡Mamá! Eso no va a pasar —dijo Kayla a su madre— Siempre tomamos precauciones.

—Más te vale —dijo Laura a su hija.

Después de cenar, Kayla y Bill se fueron a la habitación de la chica, y a tener un poco de intimidad hablando. Los padres de Kayla no eran tan restrictivos como los padres de Kayla, aunque le habían dicho a Bill que durmiera en la habitación de invitados si permitieron que Kayla y Bill estuvieran solos en la habitación de la chica a puerta cerrada.

—Parece que tu padre está empezando a tomarme cariño —dijo Bill a su novia.

—Ya… Es que mi padre es un buenazo y aparte soy su niña bonita —dijo Kayla con orgullo.

—Eres mi niña bonita —dijo Bill en tono meloso.

—Y tú eres mi hombrecito… —Kayla se acercó a Bill y le besó en los labios. Bill puso sus manos sobre la cintura de su novia acercándola a su cuerpo.

—Se me olvidaba… —dijo Bill separándose de su novia— Tengo una cosa para darte.

—¿A mí? —preguntó Kayla confundida.

—Sí —sonrío Bill a su novia— Pero tengo que ir a mi habitación un momento a buscarlo.

—Está bien —susurró Kayla sonriendo, cada día estaba más enamorada de su novio.

Bill salió de la habitación de su novia, y se fue a la habitación de invitados que le habían asignado los padres de su novia. Entró al interior de la habitación, y se dirigió hacia su maleta y la abrió. Rebuscó durante unos minutos entre su ropa, para encontrar una pequeña caja envuelta en papel de regalo dorado, con un pequeño lazo. Salió de la habitación, y se encaminó hacia la habitación de su novia, antes de entrar en la habitación se escondió el paquete detrás de la espalda, para luego abrir la puerta.

—Ya estoy aquí —sonrió Bill mientras que Kayla lo miraba con cara expectante.

—¿Qué estás escondiendo detrás de la espalda? —preguntó Kayla mientras se acercaba a Bill para luego mirar lo que escondía Bill, pero el joven ya se había encargado de poner en otro lugar el pequeño regalo— Bill… no seas malo…

Estuvieron jugando durante un rato, ya que Bill aún no quería darle el regalo. En un despiste de Bill, Kayla hizo que su novio se tambaleará y se cayera sobre la cama. Después Kayla cogió el regalo, que había caído sobre la cama.

—Por fin… —dijo emocionada Kayla cogiendo el regalo— Eres muy malo conmigo…

—Eso no lo vas a volver a decir, cuando veas que es el regalo —dijo Bill fingiendo un poco de molestia.

—A ver… Tendré que darte mi veredicto —sonrió Kayla mientras que comenzaba a desenvolver el regalo— Oh… es preciosa.

—Me alegro que te guste, cariño —sonrió Bill cogiendo la pulsera de la mano de su novia para ponérsela en la muñeca— Esta pulsera simboliza que tú tienes la llave de mi corazón…

—Oh… cariño —susurró Kayla para luego abrazar a su novio y besarlo dulcemente en los labios— Yo también tengo que darte un cosa.

—¿Así…? —preguntó Bill intrigado, arqueando una cesa mostrándolo más interesante que nunca.

—Espero que te guste —dijo Kayla mientras se acercaba al cajón de su mesilla y cogía un paquete de regalo de pequeño volumen— Me he roto la cabeza buscándote el regalo perfecto.

—Y será perfecto… —dijo Bill sonriendo a su novia.

—Toma —entregó Kayla el paquete a su novio que comenzó a abrir con intriga.

—Oh es mi perfume favorito —dijo emocionado Bill viendo su nuevo perfume de One million de Paco Rabanne— Gracias, cielo.

—De nada, mi vida —sonrió Kayla para luego acercarse a su novio y comenzarlo a besar.

Tras varios besos cargados de pasión y de deseo, ambos acabaron tumbados en la cama de nuevo. Bill acaricia el cuerpo de la chica, provocando en ella descargas eléctricas y placenteras. El cuerpo de Kayla poco a poco iba más ardiendo en deseos, de que su novio la hiciera completamente suyo. Besos desesperados cargados de lujuria hicieron que poco a poco la ropa fuera desapareciendo de sus cuerpos, hasta mostrarse tal como eran, dos seres humanos que se amaban locamente sin medir las consecuencias de sus actos. Bill comenzó a embestir a la chica, mientras que de la garganta de la chica comenzaban a surgir pequeños suspiros ahogados de placer, con sus brazos fuertes y tonificados, Bill agarró fuertemente la cadera de la chica, para poder penetrarla con más fuerza haciendo que ambos se perdieran en un mar de suspiros. Sus cuerpos se empezaron a perlar, haciendo que estuvieran más resbaladizos.

—Te quiero… —susurró Kayla mientras sentía como Bill la embestía de una manera salvaje y excitante. Nunca había tenido sexo de esa forma, nunca había conocido el lado salvaje de Bill en la cama, y ahora el chico lo estaba mostrando. Sino fuera porque Kayla estaba completamente segura de que era Bill, hubiese pensado que era el hermano gemelo de su novio, el cual muy conocido por sus prácticas sexuales fogosas y salvajes.

—Te amo… —susurró Bill mientras besaba los labios de las chicas, y enredaba sus largos dedos en la cabellera de su novia —Te he extrañado tanto…

—Yo también te he extrañado… —susurró Kayla mientras elevaba sus caderas para que este la penetrará aún más con intensidad— Sigue… Ooohhh…

—Oohhh… —gimió Bill embistiendo con fuerza a su novia.

Poco después ambos acabaron teniendo un gran orgasmo. Bill recargó su cuerpo sobre el de su novia, mientras que la besaba con pasión, poco después salió del interior de ella y se tumbó mejor en la cama. Ahora ambos estaban abrazados acariciando sus cuerpos desnudos y sudados, esperando a que sus respiraciones volvieran a ser más acompasadas.

—Ha sido un gran polvo… —dijo Bill satisfecho de lo que había hecho.

—Sí… Lo he disfrutado mucho —sonrió Kayla para luego Bill besarla con dulzura.

—Te quiero, mi princesa —susurró de nuevo Bill.

Entre caricias y arrumacos, poco a poco se fueron quedando dormidos. Kayla y Bill esa noche durmieron en la habitación de la chica, sin importarles que los padres de Kayla hubieran impuesto por norma, que Bill durmiera en la habitación de invitados. Ya de madrugada ambos jóvenes seguían durmiendo, Kayla se había abrazado al cuerpo desnudo de su novio. Pasadas las horas, una luz tenue comenzó a entrar por las rendijas de la persiana de Kayla, ambos jóvenes se movieron un poco como queja de la inminente claridad que se iba a hacer presente en la habitación de la chica. Cuando la intensidad de la luz se hizo presente, los dos jóvenes abrieron sus ojos.

—Buenos días, cariño —susurró Kayla a su novio.

—Buenos días, princesa —se acercó Bill a su novia para abrazarla frotando ambos cuerpos desnudos— Te quiero…

—Y yo te quiero a ti —dijo la chica pasando sus finos dedos por la espalda desnuda de su chico— Me encanta el tatuaje de tu espalda al dorso… Está muy chulo.

—Tu tatuaje también está muy chulo —dijo Bill a su novia.

—Me gustan mucho más los tuyos —sonrió la chica traviesamente para luego comenzarle a hacer un recorrido por el tatuaje de la estrella del abdomen de Bill con su lengua.

—Oh… —suspiró Bill al sentir los labios de la chica haciendo que se excitará un poco— Kayla…

La chica se escondió debajo de las sábanas de la cama, y se encontró con el miembro de su novio que estaba un poco excitado, así que Kayla comenzó a jugar con este, hasta que acabó masturbándole con la boca. Bill respiraba entrecortadamente, hacía mucho tiempo quizás años que nadie le había hecho ese tipo de cosas. Kayla era un diosa en la cama, sabía perfectamente tocar en el sitio adecuado de Bill para excitarlo de sobremanera extrema. El chico estaba tan excitado que cuando Kayla se separó del miembro suyo, la arrastró hacia arriba para luego hacer que Kayla quedará debajo de él, y sin previo aviso la penetro volviendo a embestir enérgicamente. La cama comenzó a moverse, provocando el típico ruido de cuando alguien está teniendo sexo.

—¡Bill! ¡Bill! —comenzó a gemir la chica en voz alta sin reprimirse— Sigue… Sigue… Oohhh.

—Shifft… —dijo el chico poniendo su mano en la boca de la chica para callarla— Estás loca, nos van a oír tus padres.

—Lo siento… —susurró Kayla cerrando de nuevo los ojos concentrándose en el placer que le producían las embestidas de Bill sobre su sexo— ¡Dios! Eres una máquina…

—¿Mejor que mi hermano? —preguntó Bill mientras seguía moviéndose cada vez más enérgicamente.

—Sí… Oh dios mío —gimió la chica deshaciéndose entre suspiros.

—Me voy… —avisó Bill aumentando más rítmicamente sus movimientos hasta que sintió como una oleada de calor recorría su cuerpo hasta la punta de su pene, y explotando en el interior de la chica pero sin cesar sus movimientos.

Minutos después, Kayla llegaba al segundo mejor orgasmo de su vida, el primero había sido por la noche con su novio cuando este la tomo rudamente, haciendo que la chica se pusiera más excitada todavía. Le gustaban los chicos malos, y claramente Bill se estaba comportando como un chico malo en toda regla.

—Me gusta tu nueva faceta —dijo Kayla para besar el cuello del chico— Me excitas demasiado…

—De eso se trata, pequeña —dijo Bill para luego darle un beso en la frente a su novia— Tus padres van a pensar que soy un impresentable.

—Me da igual lo que piensen mis padres, ya soy mayorcita para andar con la persona que quiero —dijo Kayla a su novio— Además una vida sin sexo sería demasiado aburrida. Sé que contigo viviendo, nunca me voy a aburrir.

—Eso tenlo por seguro —dijo Bill a su novia— Aún no has conocido el lado oscuro de Bill Kaulitz.

—Ouhhh eso suena mucho a tu hermano —dijo Kayla a su novio— Yo sabía que no podíais ser tan diferentes, y que tu guardabas muy escondido tu lado salvaje.

—Bueno, a veces me gusta sacar mi lado salvaje, pero la mayoría de las veces soy muy manso —respondió Bill a su novia— ¿Qué te parece si me dejo barba?.

—¡¿Barba?! —preguntó confundida Kayla— ¿A qué viene eso ahora?.

—Quizás si me dejo barba a tu madre no le parece tan crio y quizás me tenga un poco más de cariño —dijo el chico un poco preocupado por la actitud de la madre de Kayla hacía él.

—Bill Kaulitz, a mi me gustas como eres sin ningún adictivo ni nada —dijo Kayla claramente— Y mi madre no va a tener sexo contigo, así que quítate esa idea de dejarte barba. No quiero compartir a mi hombre…

—¿Entonces a tu madre le gustare con barba? —preguntó Bill moviendo sus cejas.

—Ni hablar, no te quiero compartir —dijo Kayla poniendo morros— Será mejor que te vistas y te vayas a la habitación, mis padres se levantan temprano. No querrás que nos encuentre en esta guisa, ¿verdad?.

—Ya ahora por encima tengo la culpa yo —se quejó Bill— Fuiste tú quien me provocó y la que empezó todo esto.

—Si lo estabas deseando —dijo Kayla resueltamente— A que uno se queda muy a gusto cuando tiene un buen polvo.

—Sí, ojala todas las mañanas fueran así —respondió Bill a su chica— Bueno, será mejor que me vista para evitar encontrarme a tus padres de buena mañana y recibir una gran regañina.

—Sí, aunque lo más seguro es que te los encuentres —sonrió Kayla— Acabó de escuchar cerrar la puerta de la habitación de mis padres.

—¡Mierda! —dijo Bill asustado.

Como si fuera un leopardo, Bill se vistió a una velocidad vertiginosa. El ambiento se tensó un poco cuando escuchó pasos que se acercaban a la habitación de Kayla, contuvo la respiración, mientras que su novia lo miraba divertido, rogando a los cielos que su futura suegra o futuro suegro no abrieran la puerta. Pero no estaba de suerte, un leve golpe sonó en la puerta.

—¡KAYLA! Abre la puerta ahora mismo —escucharon a la madre de la chica, desde el otro lado de la puerta.

—¿Qué pasa mamá? —preguntó la chica poniéndose sus braguitas y una camiseta por encima de sus pechos desnudos.

—¡Qué pasa me preguntas! —dijo Laura con voz cabreada— Que sea la última vez que te pones a follar con tu novio en mi casa, me has entendido.

—Mira mamá yo con mi vida hago lo que me da la gana —se impuso Kayla a su madre— Me importa un pimiento que no te guste Bill, porque a mí me gusta y me basta. La que va a tener sexo con él, voy a ser yo no tú. Y si tú y papá no lleváis una vida sexual activa, no tienes porque venir a joderme la mía.

—Cuida ese vocabulario que soy tu madre y merezco tus respetos, igualada —dijo Laura cruzándole la cara a su hija con una gran bofetada en su mejilla derecha.

—Te odio… —susurró Kayla a su madre— Ojála papá y tú os hubierais divorciado hace años.

—Creo que hubiera sido lo mejor, así no te aguantaba tus tonterías ni a tu padre —dijo con cabreo Laura para luego irse dejando solo a Kayla y a Bill en la habitación con un silencio extremo.

—No debiste hablar así a tu madre —dijo Bill a su novia— Se nota que se preocupa por ti.

—Mi madre nunca se ha preocupado por mi… —susurró Kayla mientras unas cuantas lágrimas comenzaban a recorrer sus mejillas.

—Venga, cielo… —abrazó Bill a la chica para ver si se calmaba.

Mientras tanto en la casa de Laia, todo estaba en silencio. La chica se había acostado enfadada con su novio, por la forma que este la había tratado cuando había intentado tener sexo con él. Tom no quería que empeorara la relación de Laia con su padre, por culpa de él, así que reprimiendo sus deseos le paró los pies a su novia, provocando que esta se enfadara por sus palabras, que habían sido un poco bruscas. El sol comenzó a penetrar por la ventana de la habitación de Laia, apenas eran las diez de las mañana, así que se dio media vuelta y volvió a dormirse, total por la noche se iría a cenar con sus padres y los padres de Kayla y demás familiares a un hotel de Barcelona, donde servían la cena y después una fiesta con barra libre.

Continúa…

Gracias por la visita. Te invitamos a continuar con la lectura.

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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