It’s just a dream 99

Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 99

BARCELONA (ESPAÑA)

—Nuestro hijo… —volvió a decir Bill a su chica, haciendo que Kayla se quedará pálida, y Laia empezará perder la respiración— ¿Cómo pudiste deshacerte de él sin consultármelo?.

—No me puedo creer que hayas tenido la desfachatez, y el descaro de decirle eso a Bill —dijo Kayla a Dan con odio en español, para que Bill no pudiera entenderla— Eres un hijo de puta.

—Se te ha olvidado que he ido a clases de español, y puedo entender lo que dices —dijo Bill a su novia—Me alegro de que por lo menos Dan haya tenido la sensatez de mostrarme realmente como eres…

—Bill… —susurró Kayla con lágrimas en los ojos— Yo solo quería…

—No me dirijas la palabra, me das asco —dijo Bill a su novia— Como pudiste matar a un ser inocente, era nuestro hijo… Y aún por encima tienes el descaro de decir que me quieres cuando has matado la única cosa que nos unía.

—Lo hice por ti… —dijo Kayla llorando a su novio.

—Eso no es excusa suficiente, Kayla —dijo Bill con rabia— Lo nuestro ha acabado.

—¿Cómo que ha acabado? —sollozó Kayla— No puedes dejarme, Bill. Te quiero…

—Comete tus lágrimas de cocodrilo porque no me vas a convencer —dijo Bill con enfado— Que disfrutes en tu nueva vida sin mí.

—Noooo, Bill no me dejes —siguió llorando Kayla mientras que Bill cogía su chaqueta para luego dirigirse hacia la entrada.

—Tom se encargará mañana de ir a buscar a tu casa mi maleta, hasta nunca —volvió a decir Bill para luego desaparecer entre la multitud de gente, que estaba bailando como loca en la discoteca.

—Vete de aquí desgraciado —dijo Tom reaccionando y echando a patadas a Dan— Ya has destrozado la vida de muchas personas, ahora no te quiero ver delante de mis narices.

—Tom… —susurró Kayla llorando intensamente— Haz que tu hermano vuelva, por favor…

—Yo no puedo hacer eso después de lo que tú has hecho. ¿Eres consciente de que has destrozado a mi hermano? —dijo duramente.

—Lo hice por él… por su trabajo lo es todo para él… —sollozó.

—¡Era una decisión para tomar entres dos! No tenías porque hacerlo sin su consentimiento —le reprochó.

—Ya la intenté convencer yo, pero no dio ningún resultado —dijo Laia metiéndose en la conversación.

—Dudo que Bill te perdone. Yo hubiera hecho lo mismo, Kayla —le dijo claramente.

—Está bien… No te voy a pedir algo que no quieres hacer… —con impotencia se limpió las lágrimas aunque seguían saliendo sin cesar— Hasta nunca supongo… —dicho eso se marchó perdiéndose entre la multitud. Laia sin poderlo remediar también lloraba, el dolor de su amiga le había llegado por completo a ella.

La chica se abrazó a Tom y lloró sin poderse aguantar las ganas.

—¿Porqué? —susurró Laia sin especificar.

—Por que las mentiras tienen las patas cortas Laia, y cuando se descubren siempre hay algo que se quiebra… en este caso una pareja —dijo Tom.

—Me da mucha pena Kayla —volvió a decir Laia sollozando.

—Si a ti te da pena Kayla, a mi me da mucha pena mi hermano que fue engañado por tu amiga —dijo Tom con dureza.

—Lo siento… También siento tristeza por Bill, pero Kayla es mi mejor amiga… —susurró Laia apenada.

—Será mejor que regresemos a tu casa, ha sido una noche muy larga —dijo Tom a su chica— Te acompaño a tu casa, y después me voy a buscar a mi hermano, no creo que esté muy lejos de aquí. Me da mucho miedo de lo que pueda hacer.

—No, más desgracias no —dijo Laia llorando.

Tom y Laia salieron de la discoteca, con caras tristes y apenadas, ambos tenían a personas cercanas que lo estaban pasando mal. Una vez fuera de la discoteca, se dirigieron a una parada de taxis, era la forma más rápida de llegar a casa de Laia, y así Tom después ir a buscar a su hermano. Una vez que llegaron con el taxi a la casa de Laia, bajaron del coche, pagando Laia la carrera del taxi. Tom la acompañó hasta la puerta después él seguiría su camino, para buscar a su hermano.

—Espera… —dijo Laia separándose de la puerta— No puedes ir solo… No conoces bien Barcelona, te puedes perder.

—Laia metete a dentro de casa, es una orden —ordenó Tom a Laia.

—No… Yo también quiero buscarlo, Bill también es mi amigo y me preocupa como esté él —dijo Laia a su novio, separándose definitivamente de la puerta.

—Está bien… —susurró Tom para luego Laia y él comenzar a caminar en busca de Bill.

Estuvieron caminando por varios sitios concurridos de gente, intentando encontrar a Bill pero no aparecía por ningún lado. Tom comenzó a temer que su hermano se hubiera perdido, o que realmente le llegará a pasar algo.

—Prueba a llamarle al móvil… —sugirió Laia a su novio.

—Está bien —dijo Tom sacando el móvil de su bolsillo, para luego marcar el número de teléfono de su hermano. Espero varios tonos, y al poco rato le salió el contestador automático avisándole que el móvil estaba apagado o fuera de cobertura— No contesta, ha apagado el móvil.

—¿Ahora qué vamos hacer? —preguntó asustada Laia.

—Regresar a tu casa —susurró Tom a su chica— Ya mi hermano conectará el móvil cuando quiera ser encontrado, o lo más seguro es que no tarde en llamarme a mí para decirme donde está.

—Creo que mañana iré a casa de Kayla a buscar las maletas de tu hermano —susurró Laia apenada bajando la cabeza— No creo que sea buena idea que tu vayas a buscarlas…

—Tienes razón, no quiero ver a Kayla delante de mí nunca más— dijo Tom con rabia.

—Pues lo siento, pero Kayla es mi amiga, y si quieres estar conmigo vas a tener que estar algunas veces con ella —dijo con enfado Laia a su novio.

—Está bien… —dijo Tom a su chica— Vámonos a casa.

Los dos jóvenes estuvieron caminando durante más de media hora, los zapatos de Laia estaban comenzándole a hacer daño, ya que la chica no estaba acostumbrada a llevar zapatos de tacón, así que a mitad de camino hacia su casa acabó por quitarse los zapatos. Minutos más tarde, ya estaban abriendo la puerta de la casa de la chica, todo estaba silencioso y oscuro.

—Parece que no hay nadie en casa —dijo Laia al no escuchar nada en el interior de la casa— Mis padres han debido de irse con mis tíos de juerga.

—Si lo más seguro —corroboró Tom.

—Eso hace, que en estos momentos estemos solos en casa —dijo coquetamente Laia a su novio— Vamos…

Laia agarró a su novio de la mano, y lo arrastró escaleras arriba, para luego meterse en la habitación de invitados donde dormía Tom. Durante unos minutos, Laia miró coqueta a su novio, para luego abrazarse a él, y depositar unos cuantos besos en el cuello del chico.

—Oye Laia… —trató de pararla Tom.

—Estamos solos… —susurró Laia a su novio— Nadie nos podrá interrumpir. Sé que lo deseas…

—Laia no creo que sea lo correcto, recuerda que te desmayaste en la discoteca —dijo Tom a su novia recordándole lo que había sucedido— Además está lo de Kayla y mi hermano…

—Lo sé… pero eso no me impide que por un momento sea feliz —dijo Laia con franqueza— Kayla es mi mejor amiga, y me duele mucho lo que ha sucedido entre Bill y ella. Se amaban tanto… pero yo no voy a dejar a mi novio solo, por sentir pena por mi mejor amiga.

—Ya… —susurró Tom para luego acariciarse la cabeza con la mano algo nervioso— Oye Laia…

—¿Qué pasa? —preguntó confundida la chica— Ya no te gusto, o me quieres dejar como hizo tu hermano con mi amiga.

—No es eso… pero creo que tienes algo que contarme, ¿cierto? —dijo Tom mirando fijamente a su novia, y levantando la ceja derecha.

—No, yo no tengo nada que contarte —dijo Laia sin mostrar apenas nerviosismo— ¿Dónde has sacado esa tontería?.

—Sabes que no me gusta que me mientan, de eso hemos sacado un parecido mi hermano y yo —dijo de nuevo Tom a la chica.

—Ya… —susurró Laia— Pero no tengo nada que contarte, te lo digo de verdad.

—Está bien tengo que creerte, pero si sigues teniendo esos vómitos y desmayos deberás ir al médico —dijo con preocupación Tom— No quiero que te pase algo.

—Está bien, pero ya no hará falta que vaya el médico porque me pondré bien —dijo Laia a su novio—

—Eso espero —susurró Tom a su novia.

—Te quiero… —susurró Laia acercándose a su novio para besarle dulcemente en los labios.

—Y yo pequeña —respondió a los besos de su novia.

—Estamos solos en casa, podemos aprovechar a pasar un rato intimo con tranquilidad… —le susurró provocativamente.

Tom se quedó mirando por un rato a su novia, para luego atraerla de nuevo hacia él, y comenzarla a besarla de nuevo mientras sus manos acariciaban el cuerpo de la chica. Laia se dejaba hacer sin ningún reproche, algún suspiró se le escapó de su garganta cuando Tom posó sus labios sobre el cuello de la chica, y comenzó a besarlo con pasión y deseo. Las manos hábiles y ágiles del chico comenzaron a desabrochar la cremallera del vestido de la chica, dejando a Laia media desnuda solo con su ropa interior. Laia no perdió tiempo tampoco, mientras que Tom iba desabrochándole el vestido, ella iba desabotonándole los botones de la camisa que llevaba ese día puesta, pronto dejó los pectorales al descubierto, bien del trabajados del chico, dando paso a los brazos fuertes y fornidos.

Poco a poco, el resto de la ropa que les quedaba puesta fue desapareciendo de sus cuerpos, mostrándoles tal cual habían venido al mundo. Ambos jóvenes cayeron sobre la cama grande, que había en la habitación, sus cuerpos cálidos de deseo, se comenzaron a rozar provocando la plena excitación en ambos cuerpos. Tom devoraba los labios de la chica, con urgencia y deseo, Laia acariciaba con sus manos todo el cuerpo del chico, no dejando ningún recoveco por recorrer. Tom metió su miembro en el interior de la chica, haciendo que Laia gimiera al no ser avisada por tal acción, los músculos de su torso se contraían y estiraban con el movimiento de sus caderas, mientras que su novia no dejaba de gemir al sentirse tan viva, haciendo que el chico aumentará sus movimientos con más fuerza, con más brusquedad… Llevaba tanto tiempo, sin poder tener plenamente a su novia, que llevaba tiempo ansiando poder estar con ella, tocarla, hacerle el amor lentamente sin que nadie pudiera interrumpirles.

—Ooohhhh… —gimió Laia al sentir el miembro de Tom en el interior de su sexo, estaba tan bien dotado, que con un simple embestida podía sentirlo en lo más profundo de su ser— Ooohhh…

—Te he extrañado tanto, princesa… —susurró Tom con voz entrecortada mientras no dejaba de moverse sobre el cuerpo de la chica, haciendo que sus cuerpos desnudos y sudados rozarán entre sí—Solo tú… me haces sentir plenamente.

Estuvieron durante un rato más haciendo el amor, hasta que ambos llegaron a un sonado orgasmo haciendo vibrar las paredes de la casa, que estaba completamente vacía, solo ellos dos… Tom salió con cuidado del interior de Laia, y se tumbó al lado de la chica, respirando entrecortadamente y cogiendo aire sin cesar para recuperar pronto su respiración. Laia estaba tumbada boca arriba, aun respirando también entrecortadamente. A pesar de lo sucedido entre Kayla y Bill, su noche dentro de lo cabe, no había estado mal. Por fin había podido estar con su gran amor, sin que su padre pudiese ser un impedimento para tener ese encuentro carnal. Tom abrazó a la chica por la cintura, atrayéndola más hacia él, para luego cubrir sus cuerpos después con la sábana de la cama. Poco a poco, fueron cerrando los ojos agotados, del esfuerzo hecho. Dormirían hasta la mañana del día siguiente.

Los ruidos de unas voces, hicieron que Laia se despertará bruscamente. Eran sus padres, que habían acabado de llegar a la casa. Laia se levantó rápidamente de la cama, y se vistió sin demorar mucho, no quería que su padre la encontrara de esa forma con Tom, ya que se lo había prohibido. Observó a Tom, unos segundos, el chico dormía plácidamente en la cama. Se acercó a él dándole un leve beso en los labios, que apenas hizo que el chico se moviera, después salió de la habitación tratando de no ser descubierta. Ahora escuchaba las voces de sus padres en la habitación de ellos, Laia caminó hacía su habitación, para luego volverse a desnudar y ponerse su pijama y meterse en la cama y seguir durmiendo un par de horas más. Pasadas dos horas, Laia tuvo que levantarse forzosamente ya que las náuseas volvían a estar presentes en su estómago, yendo al baño al momento.

Sobre el mediodía, Laia ya se encontraba en la cocina tratando de tomar algo. Sus padres aún no se habían despertado, de seguro habían tenido una noche muy movidita con sus tíos y los padres de Kayla. Su corazón le dio un vuelco cuando se acordó de su mejor amiga, ahora estaría en su casa llorando sin cesar y penando por su ruptura con Bill, y eso la hacía realmente triste. Más tarde, debería ir a buscar las pertenencias de Bill para que después Tom se las llevara a su hermano, una vez que este se pusiera en contacto con él. Laia estaba sumida en sus pensamientos, cuando Tom entró por la puerta de la cocina. Laia miró a su novio, para luego sonreír y acercarse a él para besarle. Enredó sus dedos sobre las trenzas del chico mientras lo besaba intensamente.

—Buenos días, mi amor —susurró Laia separándose de su novio.

—Buenos días, princesa —susurró Tom atrayendo nuevamente a su novia hacia él— Me dejaste solito en la cama…

—No quería que mis padres me pillarán en la habitación contigo —susurró la chica para evitar ser escuchada por sus padres, si se les daba por entrar por la puerta de la cocina ya que aun no se habían levantado.

—Ya… Te extrañé tanto —dijo Tom abrazando a su chica para apoyar su cabeza sobre el hombro de su novia.

—Yo también te extrañé… Sobre todo tus caricias —dijo Laia mientras que Tom había comenzado a besarle el cuello dejando pequeñas marcas rojizas sobre su piel.

—Tomi… no creo… que sea apropiado hacer esto ahora… —susurró entrecortadamente Laia a su novio— Creo que me estoy excitando demasiado.

—Últimamente tienes las hormonas muy revolucionadas —dijo Tom viendo a su novia— Bueno, supongo que será normal si vas a estar en tus días.

Laia bajó la cabeza, y no contestó. Se quedó pensativa, pensando en como le diría la verdad a su novio. Como le iba a decir que llevaba en su vientre un hijo de ambos, creado con el amor de ellos dos. Por un momento, otra vez tuvo la sensación de querer ir a vomitar otra vez, pero se aguantó las ganas. Debía de aparentar que estaba bien, sino tendría problemas demasiado pronto, y quería asegurarse de que no se enterará nadie hasta que no hubiera remedio, y que nadie pudiera dañar a su bebé.

—Laia… —llamó Tom a su chica sacándola de sus pensamientos— ¿En qué piensas cielo?.

—Tienes que llamar a tu hermano, para saber donde está —dijo Laia a su novio sin dar ningún detalle más— Yo iré a casa de Kayla a buscar sus maletas con su ropa.

—Sí… —dijo Tom en susurró a su novia— Mi hermano lo debe de estar pasando muy mal, lo presiento.

—Ya… —respondió Laia acercándose a su novio para luego abrazarse a él— Pero yo no puedo dejar de pensar en lo mal que lo deberá estar pasando mi amiga.

—Está bien, vete a junto de Kayla y así coges las maletas de mi hermano —dijo Tom a Laia— Yo voy a llamarlo para saber donde anda, después te espero que a que vengas con las maletas, y se las llevo.

—De acuerdo —dijo Laia a su novio para luego besarle los labios dulcemente— Voy a vestirme para ir después a casa de Kayla.

Continúa…

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por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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