Fic hetero de Heiligtkt483
Capítulo 117
BARCELONA
—¿Bill? —preguntó Miguel a su hija sin agrado.
—Lo que falta… ¿La nenaza ha vuelto? —comentó la madre.
—Ven conmigo —dijo el cabeza de familia a su hija dirigiéndose al despacho— ¿Qué significa eso de vivir tu vida con Bill?.
—Anoche hablamos y estamos arreglando las cosas —respondió Kayla.
—¿Has vuelto con él? ¿Después de dejarte? No pensaba que te dejaras influenciar tan fácilmente —dijo Miguel a su hija ya que desde el incidente no soportaba a Bill.
—Durante estos meses me he puesto en el lugar de Bill muchas veces y yo hubiera hecho lo mismo en el fondo, así que no le reprochó nada. Yo fui la culpable de todo y ahora él también ha recapacitado, papá —le dijo su hija.
—Si lo hizo una vez puede volver a hacerlo. No quiero verte mal de nuevo. Entiende que su vida y su mundo es de altos y bajos imagínate que un día se siente hundido y te destroza así porque si —intentó hacer razonar.
—No sabes lo que paso, así que no digas cosas —dijo Kayla a su padre.
—¿Entonces que realmente pasó? —preguntó Miguel a su hija.
—Es mejor que no lo sepas. No quiero que juzgues y te enfades conmigo —respondió su hija.
—¿Le engañaste? —preguntó.
—No… —miró a su padre y decidió contárselo— Me quedé… embarazada —espero algún tipo de grito por parte de su padre pero no fue así le miraba confundido ya que no veía la barriga abultada por ningún lado— Aborté sin decírselo a nadie.
—¿Por qué lo hiciste? —fue la simple pregunta que formuló Miguel.
—Por mis estudios y el trabajo de Bill… Pensé que lo mejor era que yo hiciera mis estudios y no estropear la vida de él con un bebé —explicó.
—Supongo que Bill te dejó cuando se enteró. Normal, que reaccionará así, pero fue bastante idiota y aun así no te perdonó. Debió de apoyarte de todos modos por muy difícil que fuera, pero aun y así decidió actuar como un cobarde dejándote —dijo— Tampoco debió ser fácil para ti.
—Eso ya no importa. Vamos a arreglarlo —aseguró la chica.
—Eso no significa que esté de acuerdo. Tendrá que ganarse mi amistad, que no va a ser tan fácil ahora —dijo seriamente Miguel.
Tras esa conversación no se habló más del tema. Kayla días después consiguió convencer a su padre para que Bill pudiera volver a vivir con ella por un tiempo y así Bill no pagara un hotel ya que tanto el como Tom y Laia tenían pensado quedarse en Barcelona hasta que Kayla hubiera acabado finalmente su curso primer año de universidad.
Todos los días Kayla se iba por las mañanas iba a la universidad para recibir las ultimas clases. Sus amigos muchas veces la acompañaban y luego se quedaban por los alrededores. Los días que Kayla no iba a la universidad aprovechaban los cuatro para ir a diferentes puntos turísticos de Barcelona a hacer turismo con sus novios, como por ejemplo la Sagrada familia y el parque Güell, la pedrera y la casa Batlló, para luego aprovechar e ir a la Plaza Catalunya y las ramblas donde habían tiendas que estaban en el mismo lugar, el Parque de la Ciutadella e incluso un día decidieron ir al recinto donde habían dado más de una vez un concierto los chicos, Al Palau Sant Jordi que tenía grandes alrededores con fuentes y césped para poder pasar un día agradable.
Esos días, como los pasaban fuera haciendo turismo y pasando tiempo juntos, Kayla hacia algún que otro trabajo que le ponían por la noche antes de irse a dormir, aunque se sentía cansada ya que estar todo el día de un lado para otro resultaba cansado. Ella y Bill hacían su vida lo más amena posible cuando estaban en casa ya que Miguel aun desconfiaba mucho de Bill ya ni contar con la madre, no lo soportaba y los evitaba constantemente.
Tom y Laia seguían su vida pasaban gran parte del tiempo con ellos. Laia no vio a su familia en ningún momento a pesar de que ellos sabían que se encontraba en la ciudad. Más de un día los chicos tuvieron alguna cruzada con alguna fan española y contentos les firmaron o hicieron una foto. La verdad, se sentían muy cómodos estando en la ciudad natal de sus parejas y la gente era agradable. Su padrastro Gordon las veces que estuvieron de conciertos también se cruzó con grupos de chicas y estas no le acosaron para nada y ellos ahora lo estaban comprobando.
El día de entrega de notas llegó, su novio y amigos la acompañaron para darle ánimos, Kayla estaba que no podía de los nervios que tenía, ya que pensaba que después haber estudiado tanto durante todos esos meses le quedarían alguna pendiente para el curso siguiente.
Una vez que le entregaron la notas, Kayla respiró con tranquilidad ya que afortunadamente había aprobada todas las asignaturas de su primer año de carrera. Después de pasar el agobio de hacer exámenes y trabajos, ya sin estrés y con tiempo planearon una escapada a un parque acuático los cuatro solos disfrutando de la amistad, el sol, el agua y la diversión.
Ya habían preparado los bocadillos, la bebida, las toallas y la crema, todo lo esencial para el día que iban a pasar hoy.
—¿Papá dónde están las llaves del coche? —preguntó Kayla.
—Te las he dejado en la mesa del salón junto con el GPS —respondió su padre que le ayudaba a meter las cosas en la nevera portátil que llevarían— Ten cuidado en la carretera.
—Conduzco yo porque entiendo los letreros, Bill y Tom no tienen ni idea y Laia aún no tiene el carnet. Además sabes que soy buena —le besó a su padre.
—¿Kay y la cámara de fotos? —preguntó Bill en inglés, se había acostumbrado a hablar con ella en ingles en presencia de sus padres para que entendieran cada una de las palabras que decía.
—La deje cargando anoche en la mesa grande del salón —respondió— Bueno ya estamos listo —dijo.
—Recuerda de poneros crema, no quiero ver a mi hija roja como una gamba al regresar a casa —le recordó su padre riendo— Llámame cuando lleguéis. Bill ven aquí y coge las cosas. ¿No pretenderás que las lleve mi hija no?.
—Ya voy, ya voy —desde que Bill se reconcilio con Kayla el padre de ella no deja de presionar a Bill, aunque no le odia, pero le guarda rencor por lo que hizo.
—Hasta la noche papi —besó la mejilla de su padre.
Bill cogió todas las mochilas y salió de la casa junto con Kayla. Colocaron las cosas en el maletero y se adentraron en el coche. Antes de encender el motor Kayla se encargó de poner el GPS con la dirección del parque acuático al que irían.
—Esto está listo —Kayla lo colocó en su lugar.
—Tengo miedo… ¿No nos estrellaras verdad? —preguntó en broma Bill.
—¿Quién se ha sacado el carnet de conducir a la segunda vez, y a tenido un accidente? ¡Porque no he sido!—le picó Kayla— Reconoce que tu novia es mejor conductora pequeño Billy.
—Si claro —trató de ser indiferente.
Kayla encendió el coche y condujo hasta el Hotel donde se hospedaban Laia y Tom. Al llegar esperaron en la puerta hasta que vio salir a sus amigos por la puerta con una mochila al hombro de Tom donde llevarían las toallas, Kayla y Bill se encargaron de la comida de todos.
—Baja tú, yo no pienso salir con estas pintas —dijo Bill avergonzado de su aspecto.
—Pijo de mierda… —murmuró Kayla saliendo para ayudar a sus amigos— ¡Hey que tal! —preguntó abriendo la puerta trasera del coche.
—Bien. Aunque la gente del hotel nos miraba raro —dijo Tom. Colocaron la mochila y todos entraron al coche.
—¿Por qué os miraban raro? —preguntó Kayla.
—Estamos en un hotel de lujo y nos ven vestidos así… con chanclas, bañador. Con unas pintas de… ¿Cómo nos llamáis a los extranjeros con estas pintas? —preguntó Tom.
—¡Guiris! —respondieron ambas chicas a la vez.
—Eso guiris —repitió.
—Pues yo no le veo el problema. Me encantan los guiris con su piel blanquita, y bañador y más si están buenorros… —dijo Kayla emprendiendo camino.
—¡Eh! —se quejó Bill.
—Por eso me encantas con esas pintas que tú odias. Pero a mí me ponen que no veas… —suspiró haciendo reír a todos y poner rojo a Bill.
—¡Vaya mierda música quita eso! —se quejó Tom al escuchar la música que sonaba.
—Tom cariño, respóndeme algo. ¿Quién conduce? —preguntó Kayla.
—Tú, ¿Y qué? —preguntó.
—Laia respóndele por favor. Explícale la regla esencial —dijo Kayla con autosuficiencia.
—Quien conduce elige la música —respondió Laia— No sé de qué te quejas, esta música es la que bailas en las discotecas.
—Se supone que tienes que apoyarme a mí que soy tu novio y el padre de tu hijo —se quejó.
—Nop, Kayla es mi mejor amiga, la conozco desde antes. Tiene muchos puntos de más —dijo para hacer molestar a Tom.
—¿Qué le has hecho a mi novia, bruja? —preguntó Tom.
—Cállate y observa el magnífico paisaje de Barcelona. Te estoy haciendo una ruta turística que lo sepas, y encima gratis —le dijo para que la dejara estar pendiente de la música y las indicaciones del GPS.
—Vaya carácter que tienes últimamente… Se supone que la embarazada es Laia. ¿No lo estarás tú también? —comentó Tom.
—¡Por supuesto que no! Solo que no me dejas concentrarme. Así que cierra el pico si no quieres que te deje en medio de la autopista haciendo autostop —respondió en broma Kayla, en realidad no estaba molesta, solo que amaba molestar a Tom.
—Conduces como una abuelita, no ves que nos están adelantando todos —le picó Tom.
—¡Hay radares! Y aquí si que hay límite de velocidad no como en Alemania cabezón —Laia le dio un empujón a Tom.
—Da igual sigue conduciendo como una abuelita y con ese carácter es una abuelita menopáusica —Bill rió al ver como Kayla se pasaba la lengua por los labios mal humorada.
—Reza para que no te ahogue en una de las piscinas —le amenazó.
—Antes de que puedas ahogarme ya lo has hecho tu enana de medio metro —se metió con ella.
—Laia plántale un morreo y que me olvide ya o de verdad lo dejo haciendo autostop —le dijo a su amiga.
Finalmente Tom decidió callarse si no Laia le castigaría y ya sabe cómo son los castigos de su novia, así que decidió mirar por la ventana escuchando de fondo la música y como el GPS daba algunas indicaciones de vez cuando en español.
Siempre y cuando podía Kayla aceleraba y cuando el GPS le indicaba que había algún radar cerca disminuía, no quería que le pusieran una multa y le quitaran puntos del carnet. A pesar de las reprimendas de Tom tenía que reconocer que para ser una chica conducía bien, no como otras que eran de lo peor.
Después de tres cuartos de hora en el coche divisaron el parque acuático no muy lejos, ya estaban casi llegando. Y buena hora, tan solo hacia media hora que habían abierto las puertas, así que encontrarían un buen lugar donde estacionar el coche.
—Bill saca de mi bolso el monedero —le indicó Kayla a su copiloto.
—¿Para qué quieres dinero si aún no hemos llegado? —preguntó Tom.
—Hay un peaje —le dijo Laia explicándole.
—Vaya robo… —murmuró Tom.
Pasaron el peaje y a dos minutos ya estaban en la zona exterior. Ahora tenían que encontrar un buen sitio bajo la poca sombra que había en el aparcamiento. Laia le indico un sitio que había visto, estaba muy bien ubicado así que allí se estacionaron.
—Por fin… —todos estiraron las piernas al bajar del coche y fueron a la parte trasera para empezar a sacar las cosas.
—¿Preparados para un día de diversión? Vais a poder disfrutar como unos adolescentes —dijo Laia animada.
—¡Por supuesto! —respondió Tom besándola.
—Anda Tom guapo ten coge esto —dijo Bill pasándole lo más pesado de todo.
—Pobrecito… —dijo Laia.
—Es que es el más mayor, así que le toca joderse —se aprovechó Bill al ser el hermano menor por una de tantas veces.
Bill cogió el resto de cosas y Kayla se encargó de llevar el bolso con las toallas, Laia como era de suponer iba con las manos vacías por su embarazo. A Tom se le veía muy gracioso con el bolso de Laia, que era de rayitas de muchos colores, de daba a Tom un toque demasiado gracioso y su novia, hermano y cuñada se reían de él.
—Tom te sienta muy bien ese bolso, te ves tan femenino que me pones cachondo —rió Bill.
—Enano de los cojones… —murmuró Tom mordiéndose la lengua.
—No enserio Tom, y mira que yo llevó muchos bolsos pero a ti te da un toque especial —Bill se encargó de sacar del bolso de Kayla su cámara de fotos, iba a inmortalizar ese momento. Como Tom iba delante no se enteraba de nada y no se dio cuenta de lo que hacía su hermano menor— Tom —le llamó, este te giro y quedo inmortalizado en la cámara haciendo reír a carcajada limpia a su hermano mejor— ¡Esto lo voy a filtrar en Internet! ¡Tiene que verlo todo el mundo! —ya habían llegado al puesto de las taquillas, así que Tom dejó las cosas en el suelo y se acercó a su hermano amenazante.
—Como esa foto salga a la luz, prepárate para lo que saldrá tuyo, tengo muchas fotos comprometedoras —le amenazó Tom.
—Ya empiezan a divertirse —sonrió Laia orgullosa de ver que empezaban a pasárselo bien y a disfrutar del día.
—Este día no lo olvidaremos nunca, será épico lo presiento —sonrió con maldad su amiga.
—No lo pongo en duda —dijo cómplice Laia y las chicas se abrazaron.
—¡Tom mira un Alien! —gritó Bill de repente corriendo hacia el muñeco pegado a la pared.
—Sabía que haría eso —dijo Laia riendo.
—Una foto, una foto —pidió Bill como un niño pequeño. Ese Alien azul era la mascota del parque y era un medidor para los niños más pequeños. Bill y Tom se situaron al lado y les tomaron una foto.
—Ya tenéis vuestra foto ahora ir a pagar chicos sexys —Kayla y Laia les dieron a los chicos sus carnets de identidad y una tarjeta con la cual les harían un descuento del 50% en las entradas.
Laia se sentó sobre la nevera portátil para esperar más cómodamente. Tom y Bill se acercaron a las taquillas y fueron a sacar sus entradas.
—Cuatro entradas —pidió Tom en inglés. Y luego mostró los carnets de Laia y Kayla.
—Esto no es de vosotros —dijo con obviedad la chica que los atendía.
—Es de nuestras novias, están allí —señaló Bill para que la chica les creyera. La mujer les sacó las entradas con el descuento y se encargaron de pagar.
Una vez pagaron regresaron junto con sus novias y volvieron a coger todo el equipaje y se encaminaron hacia la entrada. Allí un hombre cogió las entradas y las rompió y les revisó los bolsos para asegurarse que no llevaban nada de cristal y les dejo pasar.
Continúa…
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