Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 6

By Naia

—Estás disculpada… —susurró mi madre, concentrándose de nuevo en su plato de comida. Se formó un silencio incómodo. Nadie pronunciaba palabra.

—En todo caso, seguro que llegarás a ser un gran abogado —sonrió mi hermano rompiendo el silencio— Después te podremos contratar para que nos ayudes con nuestros temas legales.

—Ya… —sonreí un poco aliviada.

—Hija no has comido nada —dijo mi madre reparando en mi plato, después de unos minutos, ya que seguía estando lleno.

—Es que tengo el estómago un poco revuelto —expliqué a mi madre— Me siento muy cansada.

—Entonces será mejor que te vayas a acostar —dijo mi madre— Tienes que descansar, mañana te encontrará mejor.

—Si… —asentí— Bueno… hasta mañana. Buenas noches —me despedí de los demás.

—Hasta mañana enana —dijo mi hermano Bill para luego abrazarme y darme un beso de buenas noches.

—Sueña con los angelitos —dijo esta vez Tom, acariciándome mi mejilla derecha, y darme un beso después en la frente.

Me levanté de la silla, y me dirigí hacia las escaleras, para luego subir e irme a mi habitación. Una vez que llegué a mi habitación, abrí mi armario y cogí una muda limpia de ropa interior y mi camisón de verano, para luego entrar en el interior del gran baño que había en mi habitación. Necesitaba darme un baño relajante antes de meterme a la cama a dormir, seguro que así por la noche descansaría mejor. Comencé a llenar la gran bañera con agua templada, para luego esparcir sobre ella varias clases de sales, que había en varios recipientes de cristal en una estantería cercana a la bañera. Después me desnudé completamente para meterme en el interior, dejando que el agua templada y las sales relajarán mi cuerpo. Sentía que el dolor y el cansancio se evaporaban de mi cuerpo.

Mi cuerpo comenzó a temblar, abrí los ojos y me percaté que me había quedado dormida en el interior de la bañera. La espuma y las sales ya habían desaparecido, quedando el agua transparente. Podía ver mi cuerpo desnudo debajo del agua. Acaricié mis brazos notando que estaban completamente arrugados a causa del frio que sentía sobre mi piel. Me levanté de la bañera, estirándome un poco para alcanzar la toalla, que había dejado sobre el taburete al lado de esta. Cubrí mi cuerpo con la toalla, y comencé a secarme quitando la humedad de mi piel, y de paso dándome un poco de calor. Luego me mi ropa interior y por último el camisón. Salí del baño, y me fui directamente sobre mi cama, para tumbarme en ella y taparme con las sábanas. Enseguida los ojos me volvieron a pesar hasta que poco a poco me fui quedando dormida.

By Tom

Después que salí de la habitación de mi hermana, me fui a junto de mis padres y mi hermano Bill, que se encontraban sentados en el sillón del salón hablando. Kelly también estaba sentada en unos de los sillones individuales, escuchando atentamente la conversación de mis padres. Presentía que esa noche sería un poco estresante, ya que me esperaba que mi madre le hiciera preguntas incomodas a Kelly. Esas típicas preguntas, que siempre hace una madre para poder conocer mejor a la novia de su hijo, pues eso, mi madre haría eso. La conocía tanto, como si la hubiera parido. Más tarde, la chica que teníamos contratada en el servicio, para que nos limpiara la casa, y de vez en cuando preparará la cena, cuando se trataba de cenas importantes, vino a informarnos que tenía la cena casi lista, y que comenzaría a preparar la mesa para que cenáramos. Mi hermano y yo asentimos como buenos anfitriones de la casa.

Cuando la mesa estuvo completamente lista, y a punto de ser servida la cena, Bill subió a avisar a nuestra hermana Naia que seguía en su habitación. Minutos después ambos bajaron al salón, nosotros ya habíamos ocupado nuestros asientos, dejando libres el de Bill y el de Naia. Mis hermanos se sentaron en ellos, y Alison sirvió la cena. Después se retiró dejándonos cenar. La cena tenía una pinta exquisita, y tenía ganas de hincarle el diente, pero mi madre como era de esperar empezó con sus típicas preguntas a Kelly, notando como mi novia se ponía tensa por momentos. Supongo porque se sentía incomoda. Naia contemplaba su plato, mientras nuestra madre hablaba con Kelly, haciendo un monologo, ya que la conversación solo estaba formada por ellas dos.

—Será mejor que cenemos o sino la cena se enfriará —dije a mi madre cortando la conversación, ya que se estaba volviendo un poco tensa, y la verdad es que la cena fría no servía mucho.

Mientras estábamos cenando, observé a mi hermanita callada y sumida en sus pensamientos. Me estaba empezando a preocupar ya que no había probado apenas ningún bocado de lo que tenía servido en su plato. ¿En que estaría pensando?

—Así que mi hermanita estudiará el próximo curso de nuevo en su antiguo colegio —dije a mi hermana quitándole de sus pensamientos, después de que mi hermana hubiera dicho todo lo que pensaba a mi madre sobre haber estado durante varios años encerrada en casa, y sobre todo para quitar la tensión que se había formado en el salón.

—Sí… —asintió mirando nerviosamente sus manos, creo que se sentía observada por todos los que estábamos en el salón.

—Naia es buena estudiante, nos costó tomar la decisión —comentó nuestra madre— Pero el médico dijo que es conveniente, que empiece con la vida normal poco a poco, y no tiene peligro de un posible nuevo contagio.

—¿Y por eso habéis decidido volver a meterla en el mismo colegio donde se contagió con el virus? —pregunté con tono enfado. No me gustaba nada la idea, de que regresará a ese colegio donde había sido infectada por la meningitis. ¿Y si volvía a haber otro brote, y mi hermanita recaía?

—Hijo, sabes que ese colegio es lo mejorcito que hay en Hamburgo. Allí tu hermana podrá acabar sus estudios con éxito, aparte de estar más controlada que yendo a un colegio estatal —respondió nuestra madre.

—Quiero sacarme la carrera de derecho —interrumpió nuestra hermana, la conversación que manteníamos nuestra madre y yo— Necesito mejorar mi nivel académico, y ese colegio me lo puede proporcionar. Estoy harta de vivir encerrada en una burbuja, que siempre me protejáis demasiado, no tengo doce años, ya tengo dieciséis años y me mosquea que otra gente de mi edad salga por ahí a divertirse, mientras que yo me quedó encerrada en casa, por el simple hecho que tengáis miedo que vuelva a enfermar.

—Hija, no tienes por qué ponerte así —dijo mamá con semblante serio— Sabes que te hemos cumplido con todos tus gustos hasta este momento. La mayor prueba la has tenido ayer, cuando fuimos a echar la matricula a tu colegio. No queremos que te pases encerrada toda tu vida, pero ese tiempo que estuviste en casa estudiando era por prevención. Quedaste muy débil de la enfermedad, cualquier resfriado que te contagiarán tus compañeros podría hacer correr peligro tu vida —añadió con los ojos medios lloroso.

—Lo siento… —mi hermanita se disculpó apenada.

—Estás disculpada… —susurró nuestra madre, concentrándose de nuevo en su plato de comida. Se formó un silencio incómodo. Nadie pronunciaba palabra.

—En todo caso, seguro que llegarás a ser un gran abogado —sonreí cariñosamente— Después te podremos contratar para que nos ayudes con nuestros temas legales —Naia se podría dedicar a los asuntos jurídicos como firma de contratos de conciertos, etc… cuándo acabará de estudiar la carrera.

—Ya… —sonrió tímidamente. Nunca la he recordado tan tímida, de pequeña no se veía tan cohibida.

Mi madre se percató de que mi hermana apenas había probado bocado, tal y como yo había hecho desde hacía un buen rato que la estaba observando. Mi hermana se disculpó diciendo que tenía el estómago revuelto, y que se sentía muy cansada. Cosa que hizo que mi madre mandará a Naia a irse a cama a descansar. Era lógico después de un viaje tan largo, que se sintiera así, además incrementándole el factor de la diferencia horaria. Su cuerpo aún no se había adaptado al cambio, con apenas unas horas que lleva en suelo americano. Recuerdo que cuando mi hermano y yo llegamos por primera vez a Los Ángeles, también nos había costado adaptarnos. Mi hermana se despidió de nosotros y se fue a dormir.

Mis padres, Kelly, mi hermano y yo nos quedamos un poco más hablando de cosas, que había sucedido en todo este tiempo que habíamos estado separados. Tomamos unas copas, que preparé yo. Ya de madrugada, mis padres decidieron irse a dormir, ya que lógicamente estaban cansados del viaje. Bill los imitó dejándonos solos a Kelly y a mí.

—Bueno, creo que nosotros también tendremos que ir a dormir —dijo mi novia sentándose sobre mis piernas, para luego darme un beso en los labios— ¿Estás cansado?

Sonreí mientras me besaba los labios, ya que sabía muy bien a lo que se refería con esa pregunta. Mi novia no estaba cansada, y le apetecía tener un poco de fiesta privada en nuestra habitación.

—Cariño, están mis padres en casa —le susurré al oído— Somos muy escandalosos, y no quiero que se asusten.

—Tomi… sé que lo estás deseando —me dijo melosamente, mientras sutilmente acercaba su mano a mi pelvis— Te notó un poco duro… Habrá que quitarte esa presión.

Sonreí. Realmente esta chica no sabía lo que hacer para tener una noche de sexo conmigo.

—Está bien —susurré besándola a los labios— Pero no podemos hacer mucho ruido, así que reprime tus gemidos.

Se levantó de encima de mí y me levanté del sillón, donde estaba sentado para luego entrelazar mis dedos de mi mano derecha con los de sus manos izquierda. Subimos las escaleras, para luego irnos a nuestra habitación. Cerramos la puerta con cuidado, procurando no hacer demasiado ruido y así no desvelar a mis padres que hacía poco tiempo que se habían acostado al igual que Bill. Naia debería de estar profundamente dormida, ya que hacía varias horas que se había acostado.

Abracé a mi novia por la cintura, para comenzarle a besar el cuello, haciendo que algunos suspiros ahogados y medio silenciosos salieran de su boca. Se giró quedando frente mía, para luego ponerse de puntillas, y besarme los labios. Sí… mi novia era un poco más baja que yo, y tenía que ponerse de puntillas para poder acceder a mis labios. Enredé mis largos dedos entre su cabellera larga, mientras nos devorábamos en un beso intenso y desesperado. Sus manos comenzaron a recorrer mi torso, por encima de la camisa, para luego meterlas por debajo de estas. Un pequeño escalofrío recorrió mi cuerpo con el contacto de sus manos, ya que estaban un poco más frías que mi piel. Mi cuerpo estaba ardiendo.

Lentamente comenzamos a despojarnos de nuestras ropas, mientras seguíamos besándonos intensamente para luego caer sobre la cama, aún en ropa interior. Kelly se puso a horcajas encima de mí y comenzó a besarme el cuello, succionando de vez en cuando haciéndome cosquillas. Luego sus labios pasaron por mi duro pecho, hasta situarse en mi bajo vientre. Mi miembro se estaba haciendo cada vez más presente debajo de mis bóxers. Estaba completamente duro. Me sonrió traviesamente para luego liberar la opresión que sentía por mi ropa interior. Con sus dedos largos, comenzó a recorrer mi miembro mientras unos pequeños gemidos graves se me escapaban de mi boca, aunque intentaba que estos no fueran demasiado altos. Mis manos se posaron sobre los senos de ella, y comencé a masajearlos notando como sus pezones se comenzaban a poner duros, por la excitación que estaba sintiendo. Desabroché su sostén, para luego atrapar con mis dientes unos de sus pezones y mordisquearlo. Notaba la excitación latente en ambos cuerpos. Tumbé su cuerpo por completo en la cama, quedando yo encima de ella, para luego con mis dedos ágiles deslizarle la única prenda que cubría su zona intima. Me situé entre sus piernas y comencé a besar sus muslos por la cara interior, notando como sus dedos se agarran a mi cabello.

—Oh… sí… —gimió en un susurró, como a alguien que se le va la vida.

Me acerqué a sus labios de nuevo mientras me deslizaba sobre su sexo haciendo fricción con mi miembro, ni siquiera la había penetrado pero sus gemidos se habían vuelto intensos. Me incorporé de nuevo para buscar en el cajón de la mesilla de noche los preservativos. Cuando lo tuve colocado me volví a tumbar sobre ella, y esta vez si la penetré. La cama se empezó a mover. Cerré los ojos disfrutando del momento, para luego abrirlos y ver como mi novia se derretía del placer. Parpadeé varias veces… esto se estaba volviendo irreal.

Oh sí… Tomi sigueme suplicó mi hermanita mientras la penetraba con intensidad.

Esto no es real, no puedo estar follándome a mi propia hermana esto tiene que ser un sueño, una mala pasada. Sus cabellos rubios se pegaban a su cara que estaba llena completamente de sudor, sus ojos azules claros se clavaban sobre los míos mientras me mecía sobre ella, a la vez que me clavaba sus uñas sobre mi espalda. Muy pronto ambos llegamos al éxtasis, para luego caer rendido sobre ella. Volví a abrir los ojos y descubrí que todo había sido una alucinación que realmente estaba con Kelly, suspiré aliviado, tenía que quitarme a mi hermana de mi cabeza no es ético.

—Ha sido fantástico cariño —me susurró mi novia, para besarle el hombro derecho— Me has dejado exhausta.

—Yo también estoy un poco cansado —respondí a mi novia, sin poderme quitar de la cabeza lo que me había ocurrido— Será mejor que nos acostemos a dormir.

Me levanté de la cama, y me puse de nuevo mi ropa interior, para luego tumbarme otra vez en la cama. Mi novia enseguida me abrazó por la cintura. Tardé varios minutos en quedarme dormido, aunque había cerrado los ojos aparentando estar dormido, pero no podía quitarme de la cabeza el rostro de mi hermana. ¿Qué clase de hermano soy cuando pienso que me la estoy follando? Soy un enfermo, pero parecía tan real. Intenté quedarme dormido, pero veía que la culpa por haber pensado esas cosas tan impuras, no estaban dejándome dormir. Sentí la respiración profunda de mi novia, ya se había quedado dormida. Con cuidado y tratando de no despertarla, me levanté de la cama necesitaba tomarme algo más fuerte para poder olvidar y quitar esos pensamientos.

Salí de la habitación, y caminé por el pasillo, para luego comenzar a bajar las escaleras, y llegar al salón. Me fui a la zona bar, donde teníamos las bebidas alcohólicas, y me preparé un whisky Jack Daniels con hielo. Cogí el vaso de whisky y me fui a sentar al sillón individual, dejando el salón en la semipenumbra. La luz de luna entraba por la gran ventana, iluminaba vagamente el salón. Di un pequeño sorbo, haciendo que el sabor del whisky inundará mi garganta. ¿Cómo he podido pensar en mi hermana? Soy un enfermo… No era capaz de quitarme eso de la cabeza, había tenido sexo con mi novia, pero a la vez había pensado que era mi hermana. ¿Qué clase de degenerado soy? Cerré los ojos intentando quitar ese recuerdo prohibido de mi mente, pero parecía que no se quería ir.

—Tomi… —escuché su voz susurrándome. Hasta en mis pensamientos me llamaba— ¿Qué haces? —me preguntó.

—Pensando en ti, nena —susurré con los ojos cerrados.

—Tom… —volví a escuchar otra vez la voz de mi hermana— ¿Qué has dicho?

Abrí los ojos desmesuradamente al escuchar su voz más cerca que antes. No lo estaba imaginando. Mi hermana se encontraba enfrente mía, con los brazos apoyados en su cintura, mirándome con el ceño fruncido. Llevaba un camisón corto de verano, de color blanco de seda, haciendo que todas sus curvas se le marcarán. Tragué saliva mientras que mi hermana me miraba acusadoramente.

—Tom… —volvió a decir, mirándome con el ceño fruncido.

—¿Qué haces aquí? —pregunté sonando desconcertado— Deberías de estar durmiendo.

—Y lo estaba haciendo, hasta que alguien me despertó por hacer ruido con su cama contra la pared de mi habitación —me informó mi hermana mirándome intensamente— Después no he sido capaz de volver a coger el sueño.

—Lo siento… —me disculpe con ella, sabiendo que era el causante de su despertar y de su desvelo.

Continúa…

Gracias por la visita. Te invitamos a dejar un comentario.

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!