Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 7

By Tom

—¿Qué estás bebiendo? —me preguntó para acercarse a mí, y sentarse sobre mis piernas para luego cogerme el vaso de mi whisky— Huele a whisky —dijo acercando su nariz para olerlo.

—Hey ¿Qué haces? —recriminé a mi hermana al ver que le daba un pequeño sorbo— Eres aún pequeña para probar bebidas alcohólicas.

—Vamos Tomi, déjame probarlo —me respondió mi hermana mirándome— No voy a estar toda la vida bebiendo bebidas refrescantes.

—No te va a gustar, te sabrá muy fuerte —dije intentando convencerla de que no bebiera.

—Eres una aguafiestas —se quejó mi hermana quintándome de la mano el vaso y dándole un pequeño sorbo al whisky. Viendo como después le volvía a dar otro trago.

—No bebas más mocosa —le recriminé para luego quitarle el vaso de las manos, no vaya a ser que se bebiera todo el contenido antes de que me diera cuenta.

—Eres un aburrido… —bufó mi hermana, para luego acomodarse mejor sobre mis piernas. Bajé la mirada y no pude contenerme en reparar en sus piernas largas y desnudas. Me estaba poniendo realmente enfermo, se veía tan sensual, pero a la vez tan inocente.

—Deberías de irte a dormir. Has tenido un día muy agotador —insistí.

—Tomi… —hizo un puchero— ¿No quieres compartir un momento de hermanos conmigo? No soy capaz de dormir, y hablar un poco contigo me vendría bien para entretenerme, mientras que no me vuelve otra vez el sueño.

—Claro que me gustaría pasar el tiempo contigo, y disfrutar como cuando éramos pequeños —dije a mi hermana— Pero es de noche, y deberías intentar dormir.

—Sabes muy bien que cuando me desvelo no soy capaz de dormir, desde que era pequeña —dijo mi hermana.

—Lo sé, Nai —susurré a mi hermana.

—Solo era capaz de quedarme dormida de nuevo, si te sentía a mi lado —dijo mi hermana mirándome a los ojos. Sentí un nudo en el estómago, me sentía tan culpable por pensar esas cosas tan impuras con mi hermana— Te acuerdas, que cuando tenía miedo por las noches me colaba en tu habitación, y dormíamos juntos en la misma cama. Sobre todo, en aquella época en que mamá y papá discutían todas las noches —mi hermana me había recordado un momento duro de nuestras vidas, cuando sufrimos en carnes propias la separación de nuestros padres. Recuerdo que Naia se asustaba mucho con los gritos, y siempre acababa despertándose, y yo salía de mi habitación en busca de ella, para evitar que sufriera al ver a papá gritar a mamá. Después acabábamos Bill, ella y yo durmiendo en la misma cama. Cuando éramos aún inocentes, y no sabíamos las penurias que traía la vida consigo misma.

—Sí lo recuerdo. Eras muy pequeña en ese entonces. No levantabas ni un palmo del suelo —sonreí recordando a mi hermana, cuando era una niña inocente, con su carita redonda iluminada por dos pares de ojos azules relucientes, y dos coletas rubias como el oro— Siempre serás mi hermana pequeña, por eso por más que dices que ya eres grande siempre te veré como aquella niña asustadiza, que se arropaba en mi cama para intentar quedarse dormida.

—Te he extrañado tanto —susurró Naia para luego abrazarse a mí. Mi corazón empezó a latir a mil por hora. El roce de su cuerpo sobre el mío estaba llegando a descontrolarme.

—Yo también te he extrañado —susurré abrazándola, sintiendo la dulce fragancia que despedía su pelo y piel.

Después de un buen rato, abrazados, sentí que mi hermana apenas se movía, y su respiración estaba completamente acompasada y tranquila. Se había quedado dormida en mis brazos, como lo hacía de niña, y tenía miedo por las noches, cuando se colaba en mi cama.

—Será mejor, que te lleve a tu cama —susurré a su oído, pero ella apenas me escuchó ya que estaba completamente dormida.

La cargué en mis brazos, y me dirigí hacia las escaleras que daban al piso superior de la casa. Mi hermanita se abrazó más a mí pasando sus brazos por mi cuello, mientras que yo la mantenía sujeta por su cintura y por sus piernas. Subí las escaleras con cuidado, para evitar que cayéramos por las escaleras. Una vez arriba me dirigí a la habitación donde dormía mi hermana. Con algo de dificultad abrí la puerta para luego entrar en el interior del cuarto, caminé hacia la gran cama con las sábanas revueltas, para depositar a Naia en ella. Me costó mucho hacer que se soltará ya que cada vez más se apretaba a mí, se le notaba que en todos estos años me había echado demasiado de menos.

—Buenas noches, princesa —susurré a mi pequeña para luego depositar un pequeño beso en su mejilla, aunque no me sobraron ganas de probar sus labios.

By Naia

Abrí los ojos a causa de la suma claridad que estaba inundando la habitación en ese momento. Miré desconcertada a la habitación, ya que no me acordaba haber regresado a ella, después de haberme despertado de madrugada, a causa de los ruidos de la noche de pasión que tuvo mi hermano con su novia. Miré el reloj despertador que se encontraba sobre la mesilla de noche, para darme cuenta que era las doce y media del mediodía. Sí que había dormido bastantes horas. Me estiré lo máximo que puede para desperezarme, y sentir crujir mi espalda, no me vendría mal un buen masaje para eliminar tensiones del viaje.

Me levanté de la cama, para luego dirigirme al armario y escoger la ropa que me pondría ese día. Me cogí unos pantalones vaqueros cortos y una camiseta de tirantes, para estar cómoda ese día. Después de calzado me pondría unas bailarinas. Cogí mi ropa interior y me la puse, para luego acabar de vestirme completamente. Fui al baño, para peinarme y lavarme la cara. Después salí de la habitación, para bajar al salón. Se escuchaba todo tan silencioso.

—Buenos días, ¿Qué tal has dormido? —me giré y me encontré a Kelly que salía de una de las habitaciones que rodeaban el salón.

—Bien… —susurré un poco cohibida. La verdad es que no me daba buena impresión la novia de mi hermano, había algo que no me convencía— ¿Sabes dónde están mis hermanos y mis padres? —pregunté sin parecer grosera, ya que no tenía mucha confianza en ella.

—Tus hermanos se han ido al estudio de grabación, les llamó su manager —respondió Kelly mientras no dejaba de mirarme con intensidad— Tus padres se han ido a visitar algunos museos, que tenían ganas de ir.

—¿Y por qué no me han avisado? —le pregunté con algo de enfado.

—Estabas durmiendo muy plácidamente, y no quisieron interrumpirte en tu sueño —me respondió— Ayer estabas muy cansada en la hora de la cena. El jetlag suele jugar malas pasadas.

—Lo sé… —resoplé para luego sentarme en uno de los sofás. La verdad es que no me daba muy buena sensación quedarme a solas con la novia de mi hermano, se le notaba que tenía un aura misteriosa, que hacía que se me erizará los vellos de mi cuerpo.

—¿Quieres desayunar algo? —me preguntó de nuevo— Si quieres ordenó a la chica del servicio que te preparé algo para desayunar.

—No gracias, tengo el estómago un poco revuelto —le respondí— Creo que me voy a ir de nuevo a mi habitación.

Dejé a Kelly sola en salón, y me volví otra vez a mi habitación. Deseaba con toda mi alma, que regresaran mis hermanos del estudio, y poder ir con ellos a algún sitio, y conocer algo de Los Ángeles. No quería pasarme todas mis vacaciones de verano encerrada en la casa de mis hermanos. Me tumbé de nuevo en la cama y cogí mi Ipod para escuchar un poco de música, últimamente escuchar música me relajaba mucho. Después de estar cerca de una hora, me comencé a aburrir, así que me levanté de la cama y me asomé por la ventana de mi habitación. No me había dado cuenta, pero mi habitación daba para la parte trasera de la casa, en la cual había un amplio jardín y una piscina enorme con unas cuantas tumbonas para tomar el sol, ya que en ese momento daba el sol de pleno. Sonreí pensando que sería una forma de relajarme tomando un poco el sol, así que me dirigí hacia el armario para coger mi ropa de baño. Enseguida me puse mi bikini, para luego ponerme de nuevo mis shorts vaqueros y mi camiseta de tirantes. Cogí una toalla para echármela sobre el cuello, y la crema solar. No quería quemarme el primer día de mis vacaciones.

Bajé rápidamente las escaleras, evitando así encontrarme de nuevo con Kelly. Con mucha suerte encontré una de las puertas, que daban al gran jardín trasero, así que salí de la casa, para dirigirme hacia la piscina. Coloqué primero mi toalla sobre la tumbona, para luego quitarme mis shorts y mi camiseta quedándome en bikini. Luego me eché un poco de crema solar, por el cuerpo y me tumbé en la hamaca. Se sentía tan bien estar bajo el sol, que me sentía completamente relajada a la vez que escuchaba el sonido de las hojas de los árboles moverse por una suave brisa, que hacía que se estuviera agradable. Cerré los ojos intentándome relajar lo máximo posible.

—Naia… —una voz me llamaba, aunque no conseguía saber de quién era esa voz. Me sentía tan a gusto con los ojos cerrados— Vamos dormilona, despierta —sentí como me movían mi cuerpo— Vas acabar en la piscina… —me advirtió esa voz.

Abrí los ojos deprisa para encontrarme con la cara de mi hermano Bill. Me incorporé de la tumbona, para quedarme sentada en ella. Mi hermano Bill me había imitado, sentándose también al lado mía.

—Tienes que echarte más crema, sino quieres quemarte —me riñó mi hermano— Tienes la piel roja.

—Solo ha sido un ratito al sol —me defendí.

—Bueno, venía a preguntarte si quieres venir conmigo de compras —me dijo mi hermano.

—¡¿Enserio?! —pregunté emocionada. Por fin iba a ir a tiendas caras, y poderme comprar ropa que no encontraba en Alemania.

—Sí —sonrió mi hermano al verme a mi tan emocionada— Te espero dentro de cinco minutos en el salón.

Mi hermano se levantó y me dijo de nuevo sola en el jardín. Miré a la piscina, y me llamaba darme un buen chapuzón, pero tenía que irme a poner algo más decente, si quería irme de compras con mi hermano. Íbamos a ir a tiendas caras, y no podía ir con unos shorts cortos vaqueros y una camiseta de tirantes. Me vestí de nuevo, y entré en el interior de la casa. Mi hermano Tom estaba hablando con Kelly, ambos estaban un poco serios.

—Hola enana —me saludó mi hermano al verme entrar por la puerta que daba al jardín— ¿Dónde estabas metida?

—Al lado de la piscina tomando un poco el sol —contesté a mi hermano, para luego seguir con mi camino— No puedo perder mucho tiempo, Billy me va a llevar de compras —expliqué con emoción, para luego subir las escaleras como un rayo.

Una vez que llegué a mi habitación de nuevo, abrí mi armario de par en par. Tenía que buscar la ropa adecuada, después de estar unos minutos analizando mi vestuario me decanté por con un vestido veraniego, pero elegante. Me puse una ropa interior limpia, y después el vestido. En menos de cinco minutos, ya estaba lista para salir por la puerta de mi habitación, e irme de compras con mi hermano mayor. Cuando regresé de nuevo al salón, mi hermano Bill me estaba esperando sentado en uno de los sillones.

—¿Ya estás listas? —me preguntó al verme bajar por las escaleras.

—Sí —asentí acercándome a él.

—Este vestido te queda muy bien —dijo mi hermano echándome una visual completa— Has hecho una buena elección. Se nota que te he enseñado bien.

—Tú has sido un buen maestro —sonreí— Bueno, será mejor que nos marchemos ya.

—¿Estás impaciente? —preguntó mi hermano al verme tan apurada.

—Sí —contesté para luego agarrarlo del brazo y arrastrarlo.

Salimos de la casa, dejando solos a Tom y a Kelly, que estaban en silencio sentados en el sofá. Bill abrió el garaje para sacar su coche descapotable. Me encantaban los descapotables, sentir como el aire movía mi cabello mientras que el coche iba a toda velocidad. Entramos en el interior del coche, ocupando yo el asiento del acompañante, me puse el cinturón de seguridad y mi hermano accionó el contacto del coche, para arrancar. Salimos de la casa de mis hermanos. En un acto reflejo me solté la coleta que sujeta mi largo cabella dejando que este volará rebeldemente al compás del viento.

—Billy puedes conducir un poco más apurado —le pedí a mi hermano. Quería sentir el viento sobre mi cara.

—¿Desde cuándo te gusta la velocidad, enana? —me preguntó levantando una ceja a modo de expresión intrigante.

—Desde siempre, me gusta sentir la libertad. Y la velocidad me hace sentirla —le expliqué mientras me desabrochaba el cinturón, y me sentaba de otra forma en el asiento, sintiendo como el aire daba de pleno en mi cara.

—Vamos enana, siéntate bien —me regañó mi hermano— No quiero que nos pase nada.

—Está bien —respondí un poco enfadada, me había fastidiado la diversión.

—No te enfades, lo hago por tu bien —me dijo mi hermano al darse cuenta que estaba un poco molesta.

—¿A dónde vamos a ir? —pregunté curiosa.

—A un gran centro comercial en el cual tiene muchas tiendas de ropa —respondió mi hermano mientras seguía conduciendo sin perder la vista de la carretera.

—¿Cómo se llama? —pregunté de nuevo.

—Heron City —respondió mi hermano— Lo abrieron el año pasado, tiene tiendas y restaurantes muy lujosos.

—Suena interesante —sonreí a mi hermano ansiosa por llegar a ese centro comercial.

Una vez que llegamos donde se encontraba el centro comercial, mi hermano metió el coche en un parking privado, para luego salir de este y dirigirnos hacia el interior del centro comercial. Cuando estuvimos en el interior, pude ver que había mogollón de boutiques con ropa muy cara y elegante. Sonreí mirando a mi hermano, tenía ganas de comprarme algún modelito nuevo que poder lucir cuándo llegará a Alemania.

—¿Te gusta pequeña? —me preguntó mi hermano Bill al verme risueña, mirando todas las boutiques que había en el centro comercial.

—Sí, estoy deseando entrar en una de las tiendas —confesé a mi hermano.

—No perdamos el tiempo —me sonrió mi hermano, para luego agarrarme de una mano, y guiarme hacia una de las tiendas— Si ves algo que te guste, aunque sea caro, no dudes en llevártelo. Pago yo.

—Pero Billy, no quiero ser una aprovechada —le dije con algo de culpa, no quería que después se quedará sin dinero en su tarjeta de crédito.

—Tómalo como un regalo—volvió a decir.

—Gracias, Billy —abracé a mi hermano. La verdad es que mis hermanos eran los mejores hermanos mayores de mundo.

Entramos en una boutique, y comencé a observar la ropa que había colgada en las perchas, y puesta en los estantes. Mi hermano Bill también se dedicó a mirar algo de ropa para él. Había una ropa muy bonita, y no sabía porque cual decidirme para probar. Había cogido un vestido muy bonito, palabra de honor, que tenía unos zapatos de tacón a juego. No era capaz de apartar la vista de ellos.

—Si quieres probártelo puedes hacerlo —me susurró mi hermano al oído. Él ya venía con varias prendas de ropa para probar— Ese vestido te quedará muy bien, para estrenar en una fiesta que tenemos que asistir Tom y yo dentro de dos días. Había pensado que podrías ser mi acompañante. Como Tom va con su novia.

Continúa…

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por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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