Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 16

By Naia

Me desperté con un dolor de cabeza tremendo. Parecía que me hubiera atropellado un camión el día anterior. Me sentía desorientada, desconcertada… Sentí el rocé de unas manos cálidas ciñéndose sobre mi cintura. ¿Qué diablos había ocurrido? Enfoqué mejor mi vista, ya que estaba media nublada porque había acabado de despertarme. Me encontré encima de mi hermano Tom. ¿Qué hace aquí? Me pregunté con desconcierto. Su respiración estaba completamente tranquila, ya que estaba durmiendo plácidamente, su rostro mostraba tranquilidad. Lo observé durante unos minutos, hacía años que no amanecía con mi hermano en la cama. La última vez que dormí con él apenas era una mocosa de unos ocho años, y él era un adolescente. Su rostro había cambiado considerablemente, su cara de niño había desaparecido poco a poco dando paso a una cara más adulta… Intenté moverme de encima de él, pero sus brazos me tenían aprisionada, y no había forma de salir. Le empecé a soplar en la cara, para ver si así conseguía que desaflojara la presión de sus brazos sobre mi cuerpo, pero era inútil mi hermano estaba profundamente dormido. Volví a apoyar la cabeza sobre su pecho desnudo, y cerré los ojos esperando a que diera una muestra de movimiento. Tenía muchas preguntas que hacerle, porque los dos estábamos en mi cama. Lo último que recuerdo, fue que había ido a la fiesta con mis hermanos, me bebí una copa de vino, desobedeciéndolos y ese chico… Ian, tenía unos ojos muy bonitos, después ya no recordaba nada más.

—Naia… —escuché la voz susurrarme al oído— ¿Estás despierta? —preguntó con duda. En ese momento, me había movido un poco.

—Sí… —susurré contra su pecho— Me duele mucho la cabeza… —comenté levantando mi cabeza, para fijar mi mirada en la de mi hermano— ¿Qué haces aquí en mi cama? —pregunté confusa.

—Ayer por la noche bebiste demasiado alcohol, y eso hizo que te pusieras mal —respondió mi hermano, a la vez que se incorporaba de la cama, quedándose sentado haciendo que yo quedará a horcajas encima de él. Sentí como sus manos bajaban por sus caderas, para tocarme sin querer mis piernas. Noté un escalofrío recorrer mi cuerpo— Vomitaste mucho, y cuando te ibas a acostar me pediste que me quedará —siguió explicando.

—Oh… menos mal —suspiré aliviada, ya estaba pensando que había hecho algo indebido con mi hermano— Me dejas aliviada.

—¿Por qué? —me preguntó mi hermano mirándome fijamente.

—Bueno… es que… —me callé sin continuar lo que iba a decir— No me hagas caso —le dije finalmente, desechando lo que le iba a decir.

—Tú y yo tenemos una conversación pendiente —me dijo mi hermano en tono serio.

—Lo siento… —respondí apenada— No se volverá repetir, no volveré a beber alcohol.

—Exactamente, Naia —dijo mi hermano— No volverás a beber alcohol, porque no volverás a ir con nosotros a ninguna fiesta. Sabía que era una mala idea que acudieras con nosotros…

—Te he dicho que lo siento… —volví a decir arrepentida.

—Naia tienes que ser consecuente con tus actos —me regañó mi hermano— Si ayer por la noche no llego a encontrarte, te hubieras acostado con un chico mucho más mayor que tú.

—¿Y eso que tiene de malo? —le pregunté indignada— Tú te acuestas todos los días con tu novia, y es unos años mayor que tú.

—En mi caso, ambos somos mayores de edad —respondió mi hermano con cierto tono cabreado— Tú eres menor, y el tío con el que estabas tenía treinta y cinco años, además te emborrachó para poder obtener mejor tus favores sin tener resistencia por tu parte.

—Eso no es verdad, Ian fue muy simpático conmigo y no me haría nunca eso —respondí con enfado— Además fue el único que me hizo caso en la fiesta, porque Bill y tú no perdisteis tiempo para dejarme sola e iros con vuestros amigos sin prestarme atención.

—No quiero volverte a ver con Ian —dijo mi hermano enojado— No te conviene…

—¿Por qué? —le pregunté cruzándome de brazos y frunciendo el ceño.

—Porque le gusta de ir en cama en cama con cualquiera mujer que se encuentre —respondió mi hermano Tom— No le importa en absoluto lo que sientan las mujeres con las que se acuesta, porque para él es solo un pasatiempo y divertimiento.

—Y si yo me quiero divertir con él, ¿Cuál es el problema? —le pregunté con insistencia. Estaba harta que me controlaran, que no me dejaran tener contacto con chicos, por una vez en la vida que un chico se da cuenta de que existo, y me tira los tejos, me prohíben estar con él. Me había cansado de ser una mocosa, tenía ganas de divertirme como los adultos, y disfrutar de la vida, como Amy me había dicho. Era hora de que saliera del cascaron.

—Naia, no quiero verte más con él —me respondió mi hermano en tono cortante.

—Y yo estoy cansada que me des todas las noches con tu novia —le respondí enfadada— Las paredes son de papel…

—Ponte tapones, y problema resuelto —me respondió mi hermano, empujándome haciendo que perdiera el equilibrio, y me cayera sobre el otro lado de mi cama.

—Eres un odioso —le dije incorporándome de la cama. Mi hermano se había levantado de la cama, y ahora estaba de pie. Podía ver sus brazos musculados, y ese tatuaje que tenía en su brazo derecho. Era tan sensual…

Mi hermano no me respondió, solo se limitó a caminar hacia la puerta de mi habitación, y salir de esta dando un portazo. Me quedé sola de nuevo en mi habitación, me senté en mi cama, con la mirada perdida durante unos segundos. La resaca era bastante fuerte, así que tenía un dolor tremendo de cabeza, y me molestaba mucho la luz. Suspiré… me levanté de nuevo y me dirigí hacia el baño. Me quité el camisón quedándome solo con mis braguitas, para luego abrir el grifo del agua de la ducha y dejar correr esta para que se calentara un poco el agua. Cuando estuvo ya a la temperatura agradable, me quité la ropa interior y me metí en el interior de la ducha. Dejé que el agua fuera recorriendo mi cuerpo, mientras que disfrutaba del agua caliente. Cogí el gel de ducha, sobre una esponja y comencé a frotar mi piel delicadamente para quitarme la suciedad, después me apliqué un poco de champú sobre el pelo para quitar el olor a tabaco y el sudor de este. Una vez que me acabé de duchar, me enrollé una toalla sobre mi pelo, y otra en el cuerpo acabándolo de secar. Regresé de nuevo a la habitación. Me quité la toalla, para luego secarme por las piernas por donde aún había quedado algún resto de agua. Me dirigí a mi armario para escoger la ropa, que me iba a poner ese día. Luego me comencé a vestir, a la vez que escuchaba a mi hermano Tom discutir con su novia Kelly, ambos estaban en la habitación de mi hermano. Era la primera vez que los oía discutir, aparte de escucharlos otras veces teniendo sexo.

¿Por qué diablos no nos avisaste a tu hermano y a mí de que te regresabas a casa? —le recriminó Kelly a mi hermano— Estábamos muy preocupados por vosotros.

No tenía tiempo para ponerme a avisaros, en el estado que estaba mi hermana —le contestó mi hermano— Además tenía pensado avisar a Bill cuándo llegará a casa, pero después se me pasó.

¿Por qué no dormiste en nuestra habitación? —volvió a preguntarle Kelly— Te estuve esperando desde que llegué.

Estuve con mi hermana, ella estaba muy mal —respondió mi hermano— Estuvo durante bastante rato vomitando, hasta que se quedó dormida entre mis brazos. No la iba a dejar en ese estado, por eso me quedé con ella en su habitación.

Sabes… estoy un poco harta de tu hermana —dijo con enojo Kelly— Solo lleva tres días aquí, con tus padres, y ha conseguido acaparar toda tu atención.

Llevo mucho tiempo sin verla, es lógico que pase tiempo con ella y que me preocupe por ella —respondió mi hermano.

A veces te comportas como un novio celoso con ella —se atrevió a decir Kelly— Siempre tienes que estar recriminándole lo que hace y deja de hacer, la controlas demasiado.

Soy su hermano mayor, y me preocupa lo que haga —respondió mi hermano Tom— Naia es una niña todavía, inocente y vulnerable. Siempre ha estado alejada del mundo, a raíz de su enfermedad, no quiero que nadie le haga daño.

Tu hermana ya es mayorcita… no necesita que seas su niñera —le respondió Kelly— Deberías de centrarte más en tu trabajo y en mi…

No estás en ninguna condición de exigirme nada, Kelly —le amenazó mi hermano— Recuerda, que todos los caprichos de tus operaciones de estética, te los he pagado yo. No tienes dinero para poder llevar ritmo de nivel de vida que llevas. Todo lo que tienes es gracias a mí, así que no me calientes de más los cojones, o me veré obligado a tomar medidas drásticas contigo.

¿Me estás amenazando? —dijo Kelly con voz incrédula.

No, solo te estoy informando. Simplemente… —respondió mi hermano. Acto seguido escuché un gran portazo proveniente de la habitación de mi hermano. Todo se volvió a quedar en silencio.

Acabé de vestirme, para luego ir a peinarme y secarme el pelo. Cuando acabé, salí de mi habitación. Bajé las escaleras, y llegué al salón. Mis padres y mi hermano Bill estaban desayunando, mi hermano Tom no se encontraba ni tampoco Kelly.

—Buenos días… —susurré a mis padres y a mi hermano Bill.

—Buenos días, hija —me dijo mi madre sonriente. Me daba la impresión de que ella no tenía ni idea de lo que había sucedido en la fiesta, aunque muy fácilmente pudo haberse enterado si escuchara la discusión de mi hermano Tom con su novia— ¿Qué tal en la fiesta?

—Bien… supongo —respondí titubeante, para luego sentarme en mi silla. Tenía estomago mareado, y no me apetecía desayunar. Enseguida la chica del servicio se acercó a mí, para servirme el desayuno— No, gracias. No voy a desayunar… —la muchacha regresó a la cocina.

—Deberías de desayunar algo, hija —me dijo mi madre.

—Tengo el estómago demasiado mareado, no podría ingerir algo sin vomitarlo después —reconocí.

—Para la próxima vez, haz caso de tus hermanos y no los desobedezcas —me dijo mi madre en modo calmado. ¿Por qué no me echaba la bronca como lo hizo Tom? — Ha sido muy imprudente de tu parte lo que hiciste en la fiesta, pero no te voy a reñir ya que tú misma debes reflexionar y darte cuenta de tus errores.

—No lo volveré a hacer, estoy muy arrepentida —dije apenada— Solo tenía ganas de probar lo que era por un momento sentirse mayor…

—Me alegro de que por lo menos reconozcas tu error —dijo mi madre— Espero que no se vuelva a repetir más.

—No te preocupes mami, que ya no volveré a hacer lo que no debo —le respondí con una sonrisa inocente, intentando romper un poco la tensión que había en la mesa.

—Ah, por cierto, estás castigada lo que resta del verano—me dijo mi madre con calma. Ya me parecía muy bonito, que no me castigará.

—¡¿Qué?! —abrí los ojos desmesuradamente— No puedes castigarme, que voy a hacer cuando regresemos a Hamburgo…

—Te quedarás en casa, y pasarás los fines de semana en casa de tu padre —me respondió mi madre— Asunto zanjado no quiero volver hablar de este tema.

—No es justo… —me quejé— Es la primera vez que me castigas…

—Tampoco me has dado motivos para castigarte antes —dijo mi madre con voz seria— Ya lo sabes…

—Te odio… —susurré para luego levantarme de la silla. Estaba muy enfadada, sobre todo con Tom, sino se hubiera ido de la lengua ahora no estaría castigada durante todo el verano.

—Naia, ven aquí —escuché a mi madre ordenarme. La ignoré por completo, total ya estaba castigada para todo el verano, otro castigo más no iba a influir.

Salí corriendo hasta el jardín, necesitaba estar sola, tenía demasiada rabia acumulada. Las lágrimas recorrían mis mejillas, ahora estaréis pensando que soy una niña malcriada, pero no es así. Siempre durante toda mi vida, he estado protegida cuando mis hermanos empezaron a ser famosos apenas era una niña, me llevaban al colegio en coche para evitar que fotógrafos o fans locas me mirarán. Después cuando ocurrió lo de mi enfermedad, me sacaron del colegio, me encarcelaron en mi casa sin tener apenas contacto con el mundo exterior… Y ahora que empiezo a tener esa libertad que perdí hace años, me la suprimen de nuevo. No es justo, estoy cansada de que me traten como una niña de cinco años.

Iba sumida tanto en mis pensamientos, y al tener los ojos humedecidos, mi visión se había nublado impidiéndome ver con normalidad. Me dirigía hacia una zona apartada del jardín, donde se estaba más tranquilo, donde no podrían molestarme, pero en mi trayecto choque con alguien, con mi hermano Tom.

—Quítate del medio, subnormal —le dije con rabia.

—¿Y ahora qué te pasa? —me preguntó mi hermano alzando su ceja derecha— ¿Te ha bajado la menstruación? Menudo genio tienes.

—Todo es por tu culpa… —susurré— Por no tener la boca cerrada, te odio.

—¿Qué culpa tengo yo de que tengas tan mal genio? —me preguntó mi hermano alzando la voz.

—Por tu culpa mamá me ha castigado durante todo el verano —dije con rabia— Ahora no podré salir por ahí con Amy, cuando regresemos a Hamburgo.

—Ese castigo te lo tienes bien merecido —respondió mi hermano con enfado— Sino hubieras sido tan imprudente, ahora no estarías castigada.

—Te odio… —dije entre dientes. Estaba rabiosa. Odiaba tanto control— Odio que me controles todo el tiempo…

—No te controlo, sino que me preocupo por ti y por tu bienestar —respondió mi hermano.

—Deja de meterte en mi vida… —susurré.

—Está bien, no meteré más en tu vida. Tenlo claro —respondió mi hermano apretando la mandíbula— Pero tampoco estaré para salvarte cuando estés en situaciones difíciles…

—Tampoco necesito tu ayuda, sé arreglármelas sola —dije con orgullo.

Mi hermano no me respondió y se fue para adentro de la casa. Me quedé sentada en un banco, debajo de un árbol casi toda la mañana. No quería volver a dentro de la casa, y tener que aguantar a mis padres, a mis hermanos, y sobre todo a la idiota de Kelly, se creía que era miss universo y en realidad era una Barbie plastificada sin gusto ni estilo.

&

La luz del sol comenzó a iluminar mi habitación. Me encontraba tumbada en mi cama, ese día como era habitual desde hacía ya varios días, desde que me habían castigado, me tocaría quedarme en casa. Mis padres decidieron, que otra forma de hacer mi castigo era no yendo a ningún sitio con ellos. Los odiaba, necesitaba salir para despejarme, estar tanto tiempo encerrada estaba afectando a mi humor. Solo podía estar en el jardín tomando el sol, pero no me dejaba salir fuera de la casa, salvo que fuera acompañada. Mis hermanos llevaban varios días en el estudio de grabación de manera intensiva, apenas venían a dormir a casa. Realmente dormían allí, no venían a casa, y eso se veía reflejado en el humor de Kelly porque llevaba varios días sin poder ver a mi hermano Tom, y pagaba su frustración conmigo.

Me levanté de la cama, dispuesta a hacer que ese día fuera diferente. Iba a tratar de escabullirme, sin que el servicio me viera ni Kelly, una vez que mis padres se fueran de visita turística. Mis hermanos no iban a estar en casa, en ningún momento así que si conseguía librarme de la vigilancia de Kelly podría salir de la casa sin ningún problema. Me dirigí hacia el baño para darme una ducha rápida, luego de ducharme me sequé y me vestí. Bajé al salón, Kelly estaba desayunando.

—Hola mocosa —me saludó al verme aparecer en el salón— ¿Hoy no tienes pensado quedarte en tu habitación? Realmente no tengo ganas de ser tu niñera.

—Tampoco te lo he pedido, así que puedes irte hacer lo que quieras —respondí haciéndole ver que tampoco la necesitaba.

—La verdad es que tengo que hacer muchas cosas, he quedado con una amiga mía para ir a una tienda de Chanel a comprarme un par de vestidos y de conjuntos —respondió con su voz de pija tonta. Me reí ante su respuesta— ¿De qué te ríes? —me preguntó arqueando sus cejas.

—No tienes categoría ni estilo para andar comprándote ropa de Chanel —le respondí sin pensármelo dos veces— Por más que quieras lucir elegante, siempre serás un adefesio —Kelly abrió su boca desmesuradamente mostrando indignación.

—Mira, mocosa —dijo con tono enfadado— No te voy a consentir que me hables así de esta forma, en cuanto vea a tu hermano Tom le informaré de todo lo que me has dicho —me amenazó.

—Hazlo, no me importa —respondí con suficiencia. Realmente estaba cansada de ser la niña obediente, que siempre mostraba una sonrisa, ya me había hartado de todo eso.

—Si lo hago, posiblemente te castiguen por perpetuidad —dijo sonriendo, mostrando su sonrisa de zorra.

—Me da igual, lo que hagas —le dije para caminar hacia la puerta de la casa.

—¿A dónde vas? —me preguntó alzando la voz— No puedes salir de la casa. Estás castigada —me recordó.

—A ti que te importa lo que haga, no te metas en mi vida —le dije, para luego abrir la puerta y cerrarla tras de mí. Segundos después, me di cuenta que no tenía llaves para luego volver a entrar en la casa.

Continúa…

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por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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