Fic hetero de Heiligtkt483
Capítulo 33
By Naia
Acabamos de comer, salí de la cocina y me dirigí hacia mi habitación, necesitaba alejarme de la presencia de mi hermano. A veces me abrumaba demasiado. Llegué a mi cuarto, y lo primero que hice fue abrir mi armario. Necesitaba escoger la ropa que me pondría esa tarde. Estuve observando detenidamente toda mi ropa y al final me decidí por una falda cortita vaquera, y una camiseta en forma de palabra de honor. Era verano y hacía calor, así podía ir perfectamente enseñando mis hombros. De calzado me puse unas bailarinas.
Antes de empezar a vestirme, me dirigí hacia mi tocador. Me peiné mi pelo largo dejando que mi melena me cayera sobre mi espalda. Muy raras veces, solía sujetarme el pelo. Me apliqué un poco de rímel en mis pestañas, haciendo que estas fueran más esbeltas y largas, y algo de colorete sobre mi cara, aunque levemente, no me gustaba ir muy exagerada maquillada. Y, por último, para acabar me eché un poco de gloss en mis labios de color rosado. Después me puse la ropa que había elegido, y cogí mi bolso donde metí mis llaves, mi móvil y mi cartera con algo de dinero. Salí de mi cuarto y me dirigí hacia el salón, para esperar a mi amiga Amy mientras tanto me puse a ver un poco la televisión, minutos después mi hermano Tom hacía acto de presencia en el salón, sentándose conmigo en el sofá, sentí como mi cuerpo se tensaba con solo sentir su presencia. Antes de sentarme me echó una miradita asesina, como revisándome la ropa que llevaba puesta. Después me acordé de las amenazas que me había hecho, y tenía que pensar en algo que decirle a mi amiga, omitiendo lo que realmente había ocurrido. Segundos después, mi hermano Bill también se sentaba en el sofá con nosotros, viendo la televisión.
—Nai, ¿Has quedado? —me preguntó Bill.
—Sí, va a venir Amy a buscarme para ir a dar una vuelta —respondí un poco cohibida, mi hermano Tom me incomodaba mucho.
—¿Y vas a ir con esas pintas? —escuché increparme a mi hermano Tom.
—Sí, ¿Te importa? —respondí algo molesta. Estaba muy harta de que siempre me dijera que no le gustaba como vestía.
—Mucho… —susurró. Me miró fijamente— No quiero que vayas como una puta —dije sin más.
—Tom te estás pasando —dijo nuestro hermano Bill— Últimamente no haces más que gritar a Naia, y ponerles impedimentos a cualquier cosa que hace. Naia no le hagas caso a Tom, estás muy guapa con esa ropa.
—Gracias, Billy —respondí sonriéndole tímidamente.
A los pocos minutos, el timbre de mi casa sonó haciéndome a entender que mi amiga Amy, ya había llegado a buscarme. Me levanté a abrir la puerta de manera un poco apurada, ya que quería irme cuanto antes de mi casa. No ver a Tom delante de mí durante unas cuantas horas. Efectivamente, mi amiga Amy ya había llegado, nada más abrirle la puerta entró al interior de la casa y se puso a gritar de alegría y muy emocionada cuando vio a mis hermanos, ya que ella es una gran fan de Tokio Hotel, aunque había sabido mantener bien el secreto de que mis hermanos, eran los famosos gemelos Kaulitz. Era la mejor amiga, que una podía tener.
—Hola Bill —saludó Amy emocionada a mis hermanos— Hola Tom.
—Hola… —respondió mi hermano Tom sin apenas prestarle atención.
—Hola Amy —saludó Bill sonriéndole dulcemente. Me cuestionó si mi hermano Bill no siente algo por mi amiga Amy, el otro día, cuando nos había llevado hasta los billares, parecía que el tiempo se había detenido entre ellos, cuando se miraron. Ojalá que sea cierto, que a mi hermano Bill le gusta Amy, seguro que a mi amiga que daría muchísima alegría saberlo— ¿Qué tal estás?
—Ahora estoy mejor —respondió mi amiga, pude ver claramente como miraba a mi hermano con cara embobada. Es que no sé cómo Bill es tan ciego, mi amiga está colada por él hasta la médula.
—Me alegro —dijo mi hermano Bill un poco cortado sin saber cómo seguir la conversación. Incluso pude notar que sus mejillas se tornaban un poco ruborizadas. ¡Qué mono, mi hermanito! — Bueno, Naia nos ha dicho que vais a ir a dar una vuelta —creo que ahora empieza sesión interrogatorio. ¡No, por favor!
—Si… —dijo Amy sonriente— Nai me tiene que contar unas cositas. ¿A qué sí? —me preguntó. A los minutos me tensé, al recordar que había quedado con ella exclusivamente para hablar sobre mi hermano Tom. Noté la mirada de mi hermano penetrante sobre mí. Sentí que la sangre se me helaba.
—Cosas sin importancia… —respondí. Intenté quitarle hierro al asunto.
—Para ser cosas sin importancia, estabas bastante mal por la mañana cuando hablamos por el Messenger —dijo Amy haciendo pusiera más nerviosa.
—Bueno… —susurré— Creo que será mejor que nos marchemos ya —teníamos que salir cuanto antes de mi casa, sino me vería ejecutada por las miradas asesinas de mi hermano Tom. Agarré a mi amiga de su brazo y comencé a tirar de ella para sacarla de casa.
—Hasta luego chicos —dijo Amy girándose a la vez que era arrastrada por mí, para despedirse de mis hermanos.
—Pasároslo bien —dijo mi hermano Bill, haciendo que me girará para mirarlo— Anda con cuidado.
—Vale… —respondí para luego cerrar la puerta de casa.
Amy y yo salimos por la puerta de casa, y comenzamos a caminar en silencio. No sabíamos dónde ir, pero al final fuimos a parar a un parque que había cercano a mi casa. Nos sentamos en un banco, para luego observar como niños pequeños jugaban infantilmente entre ellos. Sentía un nudo en la garganta, no sabía cómo iba a salir del lio que me había metido. Y lo peor de todo, es que tenía miedo de lo que haría mi hermano si se llegará a contar lo ocurrido.
—Y bien… —dijo mi amiga rompiendo el silencio que se había formado sepulcralmente— ¿Qué es lo que me tienes contar? Me asustaste mucho, por la forma en la que me escribiste por el Messenger —me dijo con cara de preocupación.
Me quedé muda. No sabía que contestarle. Un sudor frío comenzó a recorrer mis manos.
—Naia… —llamó de nuevo mi amiga, intentando captar mi atención.
—Lo siento… —susurré.
—¿Qué diablos ha pasado con tu hermano? —volvió a preguntar mi amiga de manera insistente.
—Son puras tonterías, Amy —respondí a mi amiga con la esperanza de que desistiera en hacerme preguntas.
—No son tonterías, Nai —me dijo mi amiga arqueando sus cejas— Te noto preocupada…
Me mordí el labio inferior, no sabía qué hacer, que decirle. Si le contaba la verdad, seguramente que me mirará como una depravada sexual, y mi hermano Tom seguramente le contaría a mamá lo que había pasado cargándome completamente con la culpa, y en ese caso, perdería a mi amiga y a mi madre.
—Tom a veces es un pesado… —susurré— Siempre me está regañando por cualquier cosa que haga… Simplemente me cabrea que siempre me esté increpando, por mi forma de vestir o por cualquier cosa que hago —mentí.
—Tu hermano solo se preocupa por ti —respondí mi amiga— No veo nada de malo. Actúa como un hermano mayor celoso, no quiere que te hagan daño, por eso seguro se comporta así.
—Ya… —susurré, quedándome pensativa.
—¿Te apetece tomar un helado? —me preguntó mi amiga.
—Sí —sonreí. Mi amiga sabía que los helados eran mi debilidad.
—Vamos, a esa heladería de ahí —mi amiga me señaló una heladería que estaba situada en el parque.
Nos levantamos del banco, y comenzamos a caminar hacia esa heladería. Ahí hacían helados artesanos, que estaban muy buenos. Nos pusimos a la cola, ya que había un par de personas esperando a ser atendidas. Finalmente, cuando nos atendieron, pedimos dos tarrinas de cuatro bolas cada una, con diversos sabores de helados. Pagamos los helados y nos volvimos otra vez hacia el banco donde habíamos estado sentadas anteriormente. Estuvimos durante un buen rato hablando de otras cosas sin importancia, mientras tomábamos nuestras tarrinas de helado.
—Y bueno, ¿Qué harás con respecto a Dereck? —me preguntó mi amiga.
—No sé… —dije dudosa, era tan guapo que no era capaz de sacármelo de la cabeza.
—Nai tienes que olvidarte de él —dijo Amy intentándome convencer— Tiene novia, no quiero verte llorar por alguien tan estúpido como él.
—Es qué… —dije suspirando— Es tan guapo…
—No tienes remedio amiga, estás completamente enamorada de un chico que ni si quiera sabe que existes —dijo mi amiga molesta— Vas a sufrir mucho, Nai.
Me quedé pensando en las palabras que me había dicho mi amiga. Debería de fijarme en otro chico, para olvidarme de Dereck, no tenía caso que siguiera suspirando por él, si total no me hacía caso. Seguimos hablando de otras cosas, cuando un grupo de chicos se fue acercando a nosotros. Me puse nerviosa, sobre todo al descubrir a uno de los chicos que venían en el grupo. Era Dereck, me quedé mirando tontamente para él, tenía una sonrisa perfecta. Cuando llegaron a nuestra altura se pararon junto a nosotras.
—Hola Amy —saludó Dereck a mi amiga dejándome descolocada, no sabía que él se hablara con Amy.
—Hola Dereck —respondió mi amiga, tratando de sonar indiferente.
—¡Ey, tío! Te esperamos más adelante —dijo uno de los chicos, para luego comenzar a andar seguimos por los demás chicos que los acompañaban. Dereck se quedó de pie mirándonos. Sentí como un rubor comenzaba a teñir mis mejillas blanquecinas.
—No me vas a presentar a tu amiga, Amy —dijo Dereck fijando su mirada en mi por completo. Me acabé de sonrojar, con solo sentir sus ojos sobre mí.
—Es mi amiga, Naia —susurró Amy diciéndole mi nombre.
—¿Naia Kaulitz? —preguntó dudoso Dereck, mirándome.
—Sí… —asentí tontamente.
—Estudiaste en mi antiguo colegio, ¿verdad? —me volvió a preguntar.
—Sí… —susurré con voz inaudible, ya que sentía mi garganta secarse.
—Oye… Amy quería invitarte a una fiesta, que daré este fin de semana —dijo Dereck fijándose en mi amiga— Si quieres tú también puedes venir, Naia —me dijo sonriéndome. Casi muero de un infarto— Realmente me gustaría verte en mi fiesta —sentí como el corazón se me aceleraba al escuchar sus palabras— Bueno, tengo que irme —concluyó— Ha sido un placer conocerte, Naia —se acercó a mi susurrante para luego depositar un beso en mi mejilla— Nos vemos en la fiesta… —alzó su mano de forma de despedida, y siguió caminando hacia donde estaban sus amigos.
Me quedé estática hacia donde había caminado Dereck, junto a sus amigos. Al poco rato, lo vi riéndose con sus amigos, seguramente de alguna broma que se habían hecho, para luego dirigir la mirada hacia donde estábamos sentadas mi amiga y yo. Ciertamente no entendía nada de lo que había ocurrido, era como un sueño demasiado real.
—Nai… —me llamó mi amiga Amy, al ver que me perdía en mis pensamientos— Llamando desde la tierra a Naia ¡Ey!
—Lo siento… —susurré de mi ensimismamiento.
—¿Qué ha sido eso? —preguntó mi amiga desconcertada— Dereck ha estado flirteando contigo descaradamente.
—Calla Amy, vas a conseguir que me ponga más roja de lo que estoy —dije completamente avergonzada.
—¡Wow! —dijo mi amiga asombrada— Naia creo que pronto vas a poder resolver tu completo sexual, que tienes con Dereck —soltó mi amiga, haciendo que la mirará con el ceño fruncido— Tendrás oportunidad de acercarte a él, en la fiesta.
—Te recuerdo que tiene novia… —susurré apenada, dándome cuenta de la realidad.
—Lo dudo —dijo mi amiga— Seguramente ha dejado a su novia, y ahora está interesado en ti.
—Sería muy bonito, que eso ocurriera —dijo esperanzada— Pero no soy bonita, para que se fije en mí.
—No digas tonterías Naia —dijo mi amiga frunciendo el ceño— ¿Vamos a los billares?
—Está bien… —susurré. Me sentía muy confusa.
Nos levantamos del banco de donde estábamos sentadas, y comenzamos a caminar en dirección hacia los billares, que quedaban a varias calles de donde estábamos. El olor a tabaco, inundó mis pulmones cuando entramos en el interior del local. Dentro de allí, había bastantes pandillas de chicos, de los cuáles la mayoría estudiaban en la escuela de Amy, y mi antiguo colegio. Amy y yo entramos hacia el final de la sala donde estaban los billares, y cuando pasamos por delante de unos chicos nos silbaron. Giré tímidamente mi cabeza, para verlo a él, Dereck Simons el chico más bonito de todo el planeta. Por fin hoy se había dado cuenta que existía, después de dos meses desde que lo había visto por primera vez, en los billares. Él me miró y me sonrió con su sonrisa perfecta, haciendo que me quedará como una tonta parada sin poder moverme, me había engatusado con su sonrisa.
Me quedé sola sentada mientras miraba como mi amiga se dirigía a la pequeña barra, que había en el billar. Sumidas en mis pensamientos, observaba como los amigos de Dereck jugaban al billar entre risas, mientras daban algún que otro trago a sus cervezas. A los pocos minutos, llegó mi amiga sonriente con los refrescos.
—Hey Naia deja poner cara de besugo —dijo Amy con una sonrisa.
—No estoy poniendo cara de besugo —dije a mi amiga molesta.
—Sí que la estás poniendo —volvió a decir riéndose.
—Está bien… —dije ruborizándome— Es que es tan guapo. Mira como sonríe…
—No tienes remedio amiga —suspiró mi amiga moviendo la cabeza en modo de negación, ya me daba por un caso perdido.
Pasamos toda la tarde hablando, y echando alguna partidilla al billar. Cuando las agujas de mi reloj marcaron las nueve de la noche, mi amiga y yo salimos del billar y nos dirigimos a nuestras respectivas casas. El sol ya había desaparecido por completo, y se notaba que las noches ya no eran tan cálidas como en las noches de verano, ya que la estación estival ya estaba llegando a su fin. Amy vivía a dos casas de la mía, así que cuando llegamos al portal de su casa, me despedí de ella y luego proseguí mi camino hacia mi casa. Las luces del interior de mi casa estaban encendidas, dándome a entender que estaba toda mi familia en casa. Me dirigí hacia la puerta de mi casa, y saqué de mi bolso mis llaves y abrí la puerta. En el salón estaban mis hermanos y mi padrastro gritando como locos viendo un partido de fútbol, tenían que ser hombres. Definitivamente, los hombres solo saben hacer dos cosas hablar de fútbol y de sexo…
Entre en el salón bajo la atenta mirada de mi padrastro, que justo en ese momento había despegado su mirada de la televisión, al percatarse de que se había abierto la puerta. Mi madre debería de estar haciendo la cena en la cocina, ya que se escucha ruido dentro de ella. Mis hermanos no apartaron la vista del televisor, al notar mi presencia, solo mi hermano Tom se dignó a decirme algo cuando me puse delante de él, y le impedí ver la televisión.
—Apártate estúpida —dijo mi hermano Tom agarrándome fuerte del brazo y tirándome bruscamente hacia otro lado para que no le molestará.
—Imbécil —respondí mirándole con odio.
—No me vuelvas a llamar así —dijo rabioso— Me has entendido, niñata —clavó sus dedos en mi brazo haciéndome daño
—¡TOOOM! —dijo nuestro padre gritándole a mi hermano mayor— Suéltala. Pero, ¿Qué diablos te pasa? ¿Qué manera de tratar así a tu hermana? Ven aquí princesa, ya pasó todo.
Continúa…
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