Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 45

By Naia

—No sé de qué hablas… —le respondí frunciendo el ceño.

—Claro que sí sabes de lo que habló —me volvió a decir en susurros, a la vez que me apoyaba contra la pared, sintiendo su aliento sobre mi cara.

—Suéltame —le exigí molesta.

—Sí quieres te puedo hacer una demostración completa, para evitarte que me estés espiando por la noche —volvió a decir, sonriendo retorcidamente— Te aseguro que te lo pasarás muy bien conmigo…

—Estúpido… —dije separándole bruscamente de mi— Eres un cerdo…

Entré en el interior del baño, cerrando la puerta tras de mí. Le puse seguro para que nadie entrara en el interior, mientras me estaba duchando. Me quité el pijama, para luego dejar correr el agua hasta que alcanzó la temperatura adecuada. Me metí en el interior, dejando que el agua caliente mojara por completo mi cuerpo. Después de acabar de ducharme, me sequé y me vestí. Peiné mi melena mojada, para luego salir del baño. No me volví a encontrar con mi hermano Tom en ningún momento, tampoco quería verlo. Su presencia me había sentir incomoda. Entré de nuevo a mi habitación, para dejar mi pijama, y acabar de hacer mi cama, para luego salir de esta y bajar a la cocina a desayunar.

—Buenos días, cielo — me saludó mi madre, nada más entrar por la cocina, mientras que ella acababa de hacer unas tortitas. En la mesa tenía puestas las tostadas recién hechas, huevos con bacon, una gran jarra de zumo natural recién exprimido y mi taza de desayuno.

—¡Qué buena pinta tiene todo, mami! —le dije para luego acercarme a ella y depositarle un beso sonoro en su mejilla.

—Gracias, hija —me sonrió— No tienes buena cara…

—No he podido dormir bien anoche… —le respondí— Pero ya se me pasara en cuanto desayuné tu rico desayuno.

—Hola Naia —me saludó mi hermano Bill entrando por la puerta de la cocina.

—Hola Billy —le saludé— ¿Qué tal la reunión de ayer? —le pregunté interesando.

—Bien —sonrió— Mis amigos quieren que desfilé en un importante desfile al que van a acudir en un mes… Pero tengo dudas, si podré acudir por el calendario del DSDS.

—Vaya… —susurré— Sería una pena que no pudieras acudir, con lo que te gusta desfilar.

—Lo sé… pero es un compromiso que adquirí antes de este, así que si coincide no podré ir —respondió mi hermano.

—Ya… —susurré.

Acabé de desayunar, para luego irme de nuevo a mi habitación. Eran mis últimos días de vacaciones, así que tenía que disfrutar de ellos antes de que las clases empezasen. Mis dos hermanos se fueron al estudio de grabación, para seguir grabando maquetas y arreglando otras canciones para su próximo disco. Me quedé observando el calendario, cuando me di cuenta que solo faltaban unos días para el cumpleaños de mis hermanos. Eso es un horror, porque ni si quiera había pensado en que comprarles. Tenía que ir a comprarles algo a mis hermanos. Cogí mi móvil, y le mandé un mensaje por WhatsApp a mi amiga Amy.

Amy te apetece acompañarme al centro comercial por la tarde, para ir a comprar unos regalos

A los pocos minutos, me respondió al mensaje.

¿Los regalos de cumpleaños de tus hermanos? *-* Claro que si me encantaría ir contigo

Sonreí al ver su respuesta. Mi amiga era muy entusiasta al escuchar cualquier cosa de mis hermanos, sobre todo de mi hermano Bill.

Ven a recogerme a las cinco de la tarde

Le respondí.

Vale 🙂

Me respondió.

Dejé mi móvil sobre la mesilla de noche, y me tumbé en mi cama. No había dormido bien por la noche, así que iba a aprovechar a echar una pequeña siesta hasta la hora de la comida. Hoy, solo comeríamos mis padres y yo, ya que mis hermanos se quedarían en el estudio como casi siempre hacían cuando iban a trabajar en él. Un ruido en mi puerta hizo despertarme de golpe.

—¡Naia hija! —escuché la voz de mi madre llamarme— La comida ya está lista —me informó.

—Ya bajo ahora mamá —respondí mientras me levantaba de mi cama, y me estiraba completamente para desperezarme.

Me miré al espejo del tocador, y tenía cara de dormida, así que cuando salí de mi habitación, primero antes de bajar, me dirigí hacia el baño para lavarme la cara con agua fría y así quitar el aspecto de dormida. Después bajé a la cocina. La mesa ya estaba puesta, y mis padres estaban esperándome sentados en sus respectivos puestos.

—Lo siento… —me disculpé— Me quedé dormida…

—Estás disculpada —respondió mi madre— Ahora será mejor que empecemos a comer, antes de que la comida se enfrié.

—Vale —asentí.

—¿Qué vas hacer hoy por la tarde? —me preguntó mi padre mientras empezábamos a comer.

—Tengo pensado ir al centro comercial con Amy —le respondí— Tengo que ir a comprar los regalos de cumpleaños de Bill y Tom —sonreí— Casi me olvidaba de que su cumpleaños es en unos días.

—Menos mal que te has dado cuenta —dijo mi madre— Que, si no se iba a liar, no creo que a tus hermanos les gustará mucho que te olvidarás de su cumpleaños, y más estando en Alemania.

—Ya… —susurré— No sé qué comprarles… Hace tanto tiempo que no he estado con ellos, que desconozco sus gustos… Me temo que igual, lo que le regale pues no les guste.

—Pues no sé… hija —dijo mi madre mostrándose pensativa— A tu hermano Bill podrías regalarle algo de ropa, y a tu hermano Tom pues no lo sé, quizás algo para su guitarra.

—Ya… —respondí dudosa— Quería que fuera un regalo más personal para Tom, que un simple accesorio para su guitarra. ¿Y si le regalo una pulsera mona de cuero y plata?

—Sería una buena opción… —respondió mi madre.

—Menos mal que Amy me acompañará, así que podrá ayudarme a elegir —sonreí, para seguir comiendo.

Mis padres y yo seguimos comiendo tranquilamente, mientras seguíamos manteniendo una conversación agradable. Después de acabar de comer ayudé a mi madre a recoger la cocina, y a fregar la loza, para luego irme a mi habitación. Me conecté un poco en el ordenador para navegar por internet, a la vez que me entretenía escuchando un poco de música. Sobre las cinco menos cuarto, apagué el ordenador, y cogí mi bolso con todas mis cosas, para disponer a bajar al salón. En un rato llegaría Amy a buscarme, y no quería hacerla esperar. Cuando llegué al salón, me senté en el sofá para ver un poco la televisión, mientras esperaba a mi amiga. Finalmente, diez minutos después el timbre de mi casa sonaba. Era Amy.

—Hola Nai —sonrió mi amiga— ¿Tus hermanos están en casa? —preguntó más bien interesándose por saber si Bill se encontraba en la casa.

—No —respondí— Se han ido muy temprano desde la mañana al estudio, y hasta la noche supongo que no regresarán, así que tengo tiempo suficiente para luego llegar a casa y poder esconder sus regalos sin que los descubran —sonreí.

—Genial —me sonrió mi amiga.

Salimos de casa, y comenzamos a caminar por la calle. Teníamos que ir a una parada de autobús, para poder llegar al centro comercial, ya que este se encontraba en el otro lado de la ciudad.

—¿Tienes pensado que comprarles a tus hermanos? —me preguntó Amy interesada.

—La verdad es que no… —susurré— Voy a necesitar tu ayuda. Hace tanto tiempo que no estoy con ellos, que no sé los gustos que tienen.

—¿Por qué no les compras un perro? —dijo mi amiga.

—Un perro… —pregunté confusa.

—Claro a ellos les gustan mucho los perros —volvió a decir mi amiga.

—No sé si a mi madre le hará gracia para tener otro perro… —le respondí.

—Madly falleció el año pasado, y el otro perro que tenía tu hermano Tom falleció meses después —recordó mi amiga.

—Pero igual se me sale del presupuesto… —dije a mi amiga— Además donde lo voy a esconder hasta que les dé el regalo…

—Seguro que no tendrás ningún problema en poderlo esconder —sonrió mi amiga— Tienes una casa bastante grande.

—Lo sé… pero creo que eso debería de consultárselo primero a mi madre —le respondí— No puedo llegar con un perro a casa, sin que me dé su permiso.

—A ver puedes mirar otro regalo, pero no sabes que cogerles —me dijo mi amiga otra vez— El perrito les haría mucha ilusión, además puedes dejarlo reservado en la tienda, e ir el viernes a buscarlo así no estará en tu casa tanto tiempo.

—Bueno… ya veremos cuando lleguemos al centro comercial —dijo finalmente.

Estuvimos esperando durante varios minutos a que llegará el autobús. Finalmente, después de unos diez minutos subimos al autobús para luego sentarnos en unos asientos que había vacíos atrás. Durante todo el trayecto estuvimos hablando de posibles ideas, como regalo de cumpleaños para mis hermanos. Al cabo de media, llegamos a la parada donde nos teníamos que bajar, así que Amy le dio al botón solicitando parada. Segundos después, bajamos del autobús rumbo hacia el centro comercial. Una vez dentro de este estuvimos viendo tiendas de ropa y de accesorios, para ver si conseguíamos encontrar algo que me gustase para poder regalar a mis hermanos.

—No me convence nada… —dije desilusionada.

—Vamos a una tienda de animales, que hay en la segunda planta —me sugirió mi amiga.

—Está bien —asentí.

Fuimos hacia la planta segunda del centro comercial, donde había otras tiendas, entre ellas, la tienda de mascotas. Entramos en el interior de esta, observando a los animales que había allí. Mi amiga Amy enseguida se acercó a la zona donde estaban los cachorros de perros. Enseguida los pequeñines al ver nuestra presencia, se comenzaron a mover y a ladrar intentando captar nuestra atención.

—Mira Nai… —dijo mi amiga cogiendo a un perrito entre sus brazos— Es una cosita más mona.

—Hola pequeñín —saludé acariciándole la cabecita, mientras que el cachorrillo comenzaba a lamer mi mano.

—Creo que le has caído bien —sonrió mi amiga.

—Sí —sonreí para luego quitársela de las manos a mi amiga y comenzarla a acariciar. Realmente me había enamorado de ese cachorrillo— Es hembra —informé a mi amiga una vez que me aseguré al verle por la parte de abajo.

—Seguro que a tus hermanos esta perrita le encanta —dijo mi amiga— Date cuenta que tu hermano está muy afectado por la muerte de su perrita Madly.

—Lo sé… —dije con tristeza— La echamos muchos de menos…

—Entonces no pienses más, y cógela —me incitó mi amiga.

—Pero seguro que valdrá lo suyo —le dije ya que era un animal con pedigrí.

—Vamos Naia ráscate el bolsillo por tus hermanos, y no seas tacaña —me dijo mi amiga.

—Está bien… —sonreí, para luego mirar al pequeño cachorrito— Te has ganado una buena aliada, eh.

Nos dirigimos hacia un empleado de esa tienda de mascotas, para poder comprar a ese cachorrito. Tenía que preguntarle si podría dejarlo en la tienda hasta el viernes, porque no quería llevarlo a casa todavía ya que el cumpleaños sería el sábado, día uno.

—Buenas tardes —saludé al empleado— ¿Quería saber cuánto vale este cachorrito tan mono?

—Pues vale 500 euros porque tiene pedigrí —me respondió el empleado.

—Ahh… —susurré— ¿Puedo pagarlo con tarjeta de crédito?

—Pues claro —respondió de nuevo el dependiente.

—Vale… —dije— Lo que pasa es que tengo un problema. No puedo llevarme a la perrita en estos momentos a mi casa, porque no tengo mucho sitio —mentí— Es un regalo de cumpleaños, y quisiera recogerlo el viernes. ¿Podríais tenerla en la tienda hasta el viernes que la venga a recoger?

—Sí, pero tienes que cubrir unos papeles con sus datos —me respondió el empleado— No podemos arriesgarnos a que no venga a buscarla, así le llamaríamos en caso de que no viniera.

—Oh no se preocupe, que si vendré a buscarla —le dije con una sonrisa— Lo que pasa es que no puedo tenerla en mi casa tantos días. No quiero que a las personas que se la voy a regalar, la descubran antes de tiempo.

—Perfecto, pero recuerde no olvidar venir a buscarla —me advirtió el dependiente— Porque haya hecho el depósito del dinero, en caso de que no venga a recogerla nos veremos en el derecho de vendérsela a otra persona.

—De acuerdo —le dije— Bueno pequeña, en unos días vengo a recogerte para llevarte a tu nuevo hogar —le dije a la perrita, que cariñosamente me lamió la cara— Eres una cucada.

Dejé de nuevo a la perrita en su lugar, para luego dirigirme a la caja para pagar la compra. Me tomó los datos míos, para tenerme localizada, y realice el depósito de importe desde mi tarjeta de crédito. Después salimos de la tienda, y nos fuimos a tomar un helado. Cuando acabamos de tomar el helado, regresamos a la parada de autobuses para coger el autobús que nos llevaría de nuevo a casa.

—Ya has llegado —dijo mi madre viéndome entrar por la puerta.

—Sí —asentí cerrando la puerta tras de mí.

—¿Qué le has comprado a tus hermanos? —me preguntó curiosa.

—Es una sorpresa —le dije misteriosamente, no quería que me hiciera devolver a la perrita. Estaba segura que a mi hermano Bill le haría mucha ilusión, al igual que al imbécil de mi hermano Tom.

Los días fueron pasando normales, yo procuraba hacer mis cosas y quedar con Amy a dar una vuelta antes de empezar con el colegio. Y sobre todo evitaba a mi hermano Tom, a toda costa. No quería quedarme a solas con él en ningún momento. Y siempre que coincidíamos en el mismo sitio, estábamos acompañados de mis padres y de mi hermano Bill.

Llegó el viernes por la tarde, y mis hermanos como siempre habían ido al estudio de grabación, así que no llegarían hasta bien entrada la noche. Aprovecharía para ir al centro comercial, para ir a buscar a la perrita que les regalaría a mis hermanos, pero necesitaba que mi madre me acercara, ya que no iba a venir con la perrita en el autobús.

—Mami… —dije a mi madre que se encontraba sentada en el salón viendo la televisión.

—¿Qué pasa hija? —me preguntó mi madre intrigada, ya que sabía que cuando la llamaba así era porque quería algo.

—¿Me puedes llevar al centro comercial? —le pregunté.

—¿Para qué? —preguntó extrañada.

—Tengo que ir a buscar el regalo de cumpleaños de Tom y Bill —le dije.

—¿Pero no lo trajiste el otro día? —volvió a preguntarme.

—No… —negué— El otro día solo lo compre, pero hoy tengo que ir a recogerlo. Si no voy perderé el dinero que invertir en él.

—Está bien —asintió mi madre— Espera a que vaya a coger las llaves del coche, y mi bolso.

—Vale —respondí.

Continúa…

Gracias por la visita. Te invitamos a dejar un comentario.

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!