Fic hetero de Heiligtkt483
Capítulo 49
By Tom
Salimos de casa, y nos dirigimos hacia mi Cadillac Escalade. Abrí las puertas del coche, para sentarme en el asiento del conductor, mientras que Bill lo hacía en el asiento del copiloto. Nuestra hermana se sentó en los asientos traseros. Nos pusimos el cinturón de seguridad y comencé a conducir el coche. Mi hermana se puso a mirar por la ventana, mientras que yo no dejaba de mirarla a través del espejo retrovisor. Estaba tan hermosa, con ese vestido rosa, que no sé cómo podría resistirme a no estar con ella. El tráfico era bastante, así que tardamos como una media hora en llegar al local donde celebraríamos mi hermano y yo nuestro cumpleaños. Metí el coche dentro del parking privado, que tenía el local. Ya había bastantes coches, así que supongo que llegarían ya la mayoría de nuestros invitados. Durante esos años en Los Ángeles habíamos hecho buenas amistades, a las que invitamos al igual de viejos amigos que conservábamos en Hamburgo. Salimos del coche, mientras mis hermanos iban caminando, yo cerré bien el coche con las llaves, y me encendí un cigarrillo.
—¡Tom! —se acercó a saludarme Alex, un amigo que habíamos conocido en Los Ángeles, y que por cuestiones de negocio había viajado a Alemania, coincidiendo con nuestro cumpleaños— ¿Qué tal todo tío? —preguntó.
—Muy bien —respondí— ¿Y tú?
—Bien —me contestó— ¿Quién es esta bella señorita? —preguntó fijándose en mi hermana pequeña.
—Nuestra hermana pequeña, pero cuidado con ponerle una mano encima —advertí de forma bromista, ya que sabía que tenía novia— Sino me veré obligado a castrarte.
—Está bien —dijo el chico riéndose. Captó mi broma.
Estuvimos saludando a otros amigos, para luego entrar en el interior del local. El ambiente se estaba poniendo movidito. La música sonaba fuertemente, y ya había mucha gente bailando y bebiendo mientras se reían. Georg, Gustav y Andreas se acercaron a nosotros cuando nos vieron, para saludarnos.
—¡Hey chicos muchas felicidades! —nos dijo Georg, para luego chocarnos las manos a mi hermano y a mí— ¿Qué tal el día? —preguntó— Hay que celebrarlo bien… Esta noche tenemos que triunfar…
—Sí —respondí para luego fijarme en mi hermana.
—¡Naia! ¿Eres tú? —preguntó Georg fijándose en ella— ¡Dios como has crecido! —dijo alucinando.
—Hola Georg —se acercó a saludarlo, para luego ser abrazada por él, levantándola en el aire.
—Pero si hace nada eras una mocosa que no levantaba ni un palmo —dijo Georg. Mi hermana sonrió— Tom vas a tener que cuidar de tu hermana, no vaya a ser que se vaya con algún enamorado esta noche.
—Tranquilo la tendré muy vigilada —respondí mirando fijamente a mi hermana, sentí como se tensaba ante mi mirada.
—Hola Gustav —saludó mi hermana a nuestro amigo.
—Hola princesa —se abrazó a mi hermana. Gustav era muy cariñoso, con nuestra hermana. Sentí celos de él, a no ser que sabía perfectamente que Gustav quería a nuestra hermana como si fuera su hermana pequeña, ya que cuando éramos todos niños habíamos compartido juegos infantiles todos juntos, cuando decidimos formar nuestra banda musical, cuando éramos Devilish.
—Hola Andi —saludó nuestra hermana a nuestro mejor amigo.
—Como sigas creciendo así, vas a pasar a tus hermanos en altura —dijo nuestro amigo.
—No exageres Andi —dijo Naia riéndose ante las palabras de nuestro amigo.
—¡Hola chicos! —se acercó nuestra prima Danielle— Naia estás muy hermosa —dijo fijándose en mi hermana. La verdad es que Naia estaba realmente hermosa esa noche, y no podía dejarla de mirar, no dejar de desear besar sus labios. No podía dejar de desear lo prohibido.
Mientras mi hermana se ponía a hablar con nuestra prima, aproveché a acercarme a la barra para darle unas indicaciones al camarero, y de paso pedirme mi primera copa de la noche. Bill estaba entretenido hablando con nuestros invitados, así que podría hacer negocios con el camarero sin que me molestara.
—¿Qué desea para beber? —me preguntó el camarero, que estaba detrás de la barra.
—Un whisky Jack Daniels —le respondí.
El camarero comenzó a prepararme la bebida. Esa noche había barra libre, ya que mi hermano y yo la habíamos contratado para toda la noche. Una vez que acabó de preparar la bebida me la puso sobre la barra.
—Gracias —le dije una vez que me sirvió la bebida.
—¿Algo más? —me preguntó al darse cuenta que no me movía del sitio.
—Sí… —susurré acercándome un poco más a la barra— Necesito que me hagas un favor…
—Si puedo ayudarlo —me respondió.
—Necesito que le sirvas varias copas de alcohol bastante cargado a aquella chica que tiene el vestido rosa palo —le señalé a mi hermana— Y también necesito que eches esto en la bebida… —le mostré una bolsita de droga.
—No puedo hacer eso, señor —dijo el camarero abriendo los ojos desmesuradamente— Puedo perder mi puesto de trabajo, si pasa algo.
—Si no lo haces, lo perderás igual —le amenacé— Ten en cuenta que podrás llevarte una jugosa cantidad de dinero, si haces el trabajo que te mando. Solo tendrás que repartir el contenido de la bolsita, en cada copa que le sirvas a ella —le expliqué, a la vez que le mostraba un cheque firmado por mí, con bastante dinero.
—Es bastante dinero, señor —dijo el camarero abriendo los ojos al descubrir la jugosa cantidad que tenía el cheque.
—Y será todo tuyo, si aceptas el trato que te propongo —le susurré— Solo tienes que servirle alcohol… Nada más… —le guiñé un ojo, para luego coger mi copa y alejarme de la barra.
Me acerqué a mi prima y a mi hermana, que seguían hablando entre ellas.
—Hola princesa —saludé a mi prima— Estás hermosa —sonreí mientras comía con la mirada a mi prima.
—Hola Tomi —me saludó embobada, a la vez que me sonreía.
—Bueno, chicos os dejo solos —dijo mi hermana, para luego comenzar a caminar hacia otro lugar más alejado. Mientras que se alejaba, no dejaba de ver hacia el sitio donde se quedaba. Estuve durante varios minutos vigilándola, hasta que mi prima me llamó.
—Tomi… —captó mi atención— ¿Te apetece ir a otro lugar más privado? —me preguntó sonriendo.
—Tan pronto… —le respondí mordiéndome el labio— Todavía acaba de empezar la noche.
—Venga tonto… vamos… —sonrió provocativamente, mientras que me cogía de la mano para llevarme a un sitio más privado.
Fuimos caminando entre la gente, hasta que finalmente llegamos a una zona más privada del local. Había unos sillones color rojo pasión, según pude apreciar a pesar de la poca iluminación que había en la sala. Nos sentamos en el sillón, a la vez que apoyaba mi copa en la pequeña mesita que había al lado del sillón. Observé a mi prima, que me miraba con ojos golosos.
—¿Y bien por donde nos hemos quedado? —pregunté a mi prima, mientras me iba acercando más a ella.
—Creo que en esto… —susurró contra mis labios.
Comenzamos a besarnos de forma salvaje. Mi prima se sentó encima de mí, mientras que yo comenzaba a acariciarle el culo a la vez que me besaba el cuello de una forma desesperada. Suspiré. Sus manos comenzaron a tocarme, haciendo que poco a poco la excitación fuera aflorando en mi piel. Noté como sus manos, comenzaron a buscar el broche de mi cinturón. Sabía exactamente lo que quería hacer.
—Danielle… —suspiré— No creo que esto sea el lugar apropiado…
—Déjame darte mi regalo de cumpleaños —susurró contra mis labios.
Me volvió a besar a la vez, que desabrochaba mi cinturón, luego sus dedos hábiles y agiles bajaron la cremallera de mi pantalón. Su mano empezó a masajear mi entrepierna, que en seguida por el tacto de sus manos comenzó a ponerse dura. Mis manos se metieron por debajo de la falda de ella, para luego comenzar a acariciar su sexo. Sentí como su excitación iba poco a poco humedeciendo su ropa interior.
—Te quiero… —susurró entre mis labios. Me quedé callado, no pude contestarle a lo que me dijo, porque yo no la amaba.
—Lo siento… Danielle —dije separando nuestros labios— Pero no puedo seguir…
—¡¿Pero por qué?! —me preguntó con decepción. Sus ojos parecían que querían humedecerse.
—Porque este no es el lugar adecuado para ponernos hacerlo —me excusé— En cualquier momento puede entrar cualquiera en esta sala, no es propio que nos pillé follando.
—Podemos irnos a otro lugar más privado… —me susurró, entrelazando sus manos detrás de mí cuello— Quizás a tu apartamento…
—Lo siento, pero tengo otros planes para esta noche —le dije sonando un poco borde, y haciendo que se levantará de encima de mí.
—Eres un desagradecido, Tom —me dijo dolida.
—Danielle entiende que lo nuestro es solo un juego, ninguno de los dos se comprometió desde el principio —le dije frunciendo el ceño, mientras me abrochaba mi pantalón, y acababa de ponerme bien el cinturón— Ahora tengo que irme a atender a mis otros invitados.
Salí de la sala, dejando a mi prima sola en esta. Comencé a caminar entre la gente, intentando buscar a mi hermano Bill, pero en vez de eso, divisé a lo lejos a mi hermana que comenzaba a caminar haciéndose paso entre la gente. Su manera de caminar era inusual. Se iba tambaleando, sus movimientos no eran muy coordinados. Lo que le había suministrado el camarero, había hecho efecto. La seguí con la mirada, comenzando a caminar detrás de ella sin que me viera. Hasta que finalmente, se paró enfrente de los servicios de mujeres. Abrió la puerta, y entró en el interior. Esperé unos segundos, y asomé mi cabeza por la puerta, no había nadie. Estaba todo en silencio. Era mi momento de comenzar con la segunda parte de mi plan. Me acerqué a la caja de fusibles, que estaba cerca del baño, y los bajé, causando que la luz del baño se fuera por completo. Mi hermana no debía de descubrir mi identidad. Entré en el interior de este.
—¡¿Qué diablos pasa?! —escuché decir en un susurro a mi hermana. Por su voz, se notaba que estaba asustada. Me mantuve en silencio.
Me dirigí hacia donde escuché esa voz. Abrí la puerta del cubículo del baño, para luego cerrar la puerta tras de mí. Mis manos rodearon su cintura, para luego empotrarla contra la pared. Sentí su respiración agitada, y me apoderé de sus labios de una manera furiosa y rabiosa. Sus labios instintivamente comenzaron a responder a mi beso, los cuales se abrieron, dando paso a que yo introdujera mi lengua en el interior de su cavidad bucal. Mis manos fueron subiendo por sus caderas, hasta que finalmente se apoyaron en su espalda. Seguimos con el beso desenfrenado y apasionado. Nos separamos para coger aire, a la vez que noté la respiración de ella completamente agitada. Podía escuchar su corazón latir fuertemente. Comencé a besar su cuello, a la vez que ella ladeaba su cabeza, para dejarme más hueco que besar.
Sentí como sus manos inocentes comenzaron a acariciar mi cuerpo. Me acarició mi vientre plano y duro, parándose a tocar mis abdominales bien marcadas. Después siguió bajando, y noté como sus manos se apoyaban entre mi entrepierna. Sonreí, a la vez que le besaba el cuello. Mi hermanita estaba aprendiendo muy rápidamente por instinto. Mi miembro se estaba poniendo más duro de lo que estaba, cuando dejé a Danielle en la zona vip del local. Bajé mis manos hasta que las metí por debajo de la falda de su vestido. Acaricié sus muslos. Suspiró hondamente. Comencé a acariciar su sexo, notando como sus braguitas se humedecían por los flujos de su vagina. Introduje uno de mis dedos en el interior de su sexo, y comencé a jugar en el interior. Acaricié su clítoris.
—¡Oohhh…! —suspiró. Me acerqué para besarla de nuevo, mientras acababa con mi trabajo. Tenía que guardar lo otro para el resto de la noche— ¡Humm! —se quejó cuando quite mi dedo de su interior, y mis labios dejaron de besarla. Aproveché que todavía estaba un poco aturdida para salir del cubículo, y salir del baño de una forma fugaz. No quería que me encontrara por esa zona.
Salí caminando con algo de prisa de los servicios, comencé a hacerme hueco entre la gente, para acercarme a la barra. Necesitaba beber una copa, estaba muy excitado. Mi hermanita había conseguido ponerme bastante, y no llegará a irme acabaría corriéndome en el mismo servicio. Me bebí la copa casi de un sorbo. Me dediqué a observar a mis invitados como estaban disfrutando de la fiesta, y de la buena música que estaban tocando en el local. Minutos después, vi aparecer a mi hermana que iba tambaleándose aturdida. Hasta que se acercó a nuestro hermano Bill, que le hizo un gesto para que fuera. Estuvieron unos minutos hablando. Finalmente, me acerqué a donde estaban ellos. Tenía que comprobar como estaba el estado de mi hermana. Muy pronto ya estaría a flor de piel, y tenía que ser muy hábil para poder cumplir con mi objetivo.
—¡Ey! —me dijo Gustav— ¿Dónde te has metido, Romeo? —ya que gran parte de la noche no me había visto.
—Estuve conociendo a chicas bonitas —susurré mientras sonreía mordazmente, a la vez que no dejaba de ver a mi hermanita.
—¿Pensé que estabas con Danielle? —me preguntó Gustav otra vez— Como te vi muy entretenido con ella, al principio de la noche.
—Ella solo fue el aperitivo… —respondí a la vez que miraba intensamente a mi hermana. Ella sería el gran plato de la noche.
—Yo… —escuché susurrar a mi hermana— Me voy a afuera… —consiguió decir. Se veía bastante acalorada y mareada.
Mi hermana comenzó a caminar hacia la salida del local, mientras que yo la observaba atentamente. Bill y Gustav tampoco dejaron de observarla. Observé a mi hermano Bill y parecía preocupado por Naia. Se veía a simple vista, que estaba bastante mal.
—Naia no está bien… —susurró Bill con preocupación— Será mejor que vaya a junto de ella, por si le pasa algo —comentó.
—No te preocupes tanto Bill —le dije a mi hermano quitándole importancia al estado de nuestra hermana— Seguro que ha bebido varias copas de más, y le ha afectado, al no estar acostumbrada a beber…
—No obstante, me preocupa su forma de moverse —volvió a insistir Bill— Se nota como estuviera torpe y mareada… Creo que debería de ir a junto de ella.
—No hace falta, Bill —le respondí. No quería que mi hermanito estropeara los planes que llevaba preparando durante toda la semana. Esa noche, nuestra hermana por fin sería mía, y no iba a consentir que Bill se la llevará a casa, y no poder disfrutar de ella— Voy a junto de ella, yo —me ofrecí— Seguramente que ahora cuando le dé el aire fresco de la noche, se pone mejor, y ya no parece tan mareada.
—Está bien —asintió mi hermano no mostrándose tan preocupado.
Comencé a caminar hacia la salida del local, dejando a Bill con Gustav hablando. Salí del local, y me fijé a mí alrededor, y allí estaba. Sentada en un banco de madera, mientras se sujetaba la cabeza. Caminé hacia ella sentándome al lado de ella. Encendí un cigarrillo, enseguida la nicotina calmó mi ansiedad.
—¿Te encuentras bien? —pregunté a mi hermana, mientras expulsaba el humo de mi cigarrillo.
—Lárgate —me dijo molesta— Vete a junto de Danielle, como has estado durante toda la noche —me ordenó. Sonreí para mí mismo, había hecho efecto mi plan. Había conseguido que mi hermanita se pusiera completamente celosa.
—¿Celosa? —pregunté.
—No, para nada —me respondió rápidamente. Era una mentirosa, si estaba muy celosa— Solo quiero estar sola, déjame en paz —me volvió a decir molesta. Se echó una mano a su cabeza sujetándola de nuevo.
—¿Qué te pasa? —le pregunté de nuevo, aparentando preocupación. Realmente sabía perfectamente lo que le pasaba. Yo había sido quien había ordenado, que le pusiera droga en su bebida, y tenía sus pupilas completamente dilatadas por eso no era capaz de mirar bien— Te has pasado con el alcohol —le reclamé.
—No tengo porque darte explicaciones —me respondió con molestia. Se levantó del banco para irse, pero no llegó muy lejos. Su cuerpo perdió el equilibro para casi caerse al suelo completamente.
—¡Naia…! —le dije al verla media inconsciente. La agarré fuertemente para evitar que se pegara un gran golpe.
Continúa…
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