
Fic TOLL de Medianoche
Capítulo 5: Dulces Sueños
—Ya vine Tom –avisó Bill entrando a la recamara con una bandeja llena de frutas, jugo rico en vitamina C y leche tibia que serviría de cena para el chico— ¿cómo sigues?
—Bien –contestó con voz gangosa— ¿tú estás bien?
—mis defensas son excelentes, es difícil enfermarme, por eso casi nunca falto a clases –suspira “decepcionado”
—jijiji…
—Aquí está tu cena –dice ahora poniendo la comida en las piernas del niño
—No tengo hambre
—Tienes que comer para recuperarte –toma una de las uvas y la dirige a la boca del rubio que la abre inmediatamente para recibirla— Hazte a un lado, enano –rió mientras Tom se movía y Bill se sentaba a su lado. Tomó esta vez un trozo de sandía y lo dirigió a donde mismo. –Llamaré mañana a tu escuela para avisar que no irás ¿ok?
—¡Pero tengo que ir! Si no me castigarán
—Yo no, y no harás nada para evitarlo, Rodolfo –se burla a la vez que pellizca la nariz enrojecida del niño— ¡IUGH! ¡MOCO!
—¡Pues no me toques! –Y el pelinegro muy “disimuladamente” se limpió en la ropa del menor— ¡BILL! –Giró su rostro hacia arriba para mirar al mayor, cosa que le causa ternura, ver al rubio con las mejillas encendidas tal como su nariz respingona, su labio inferior fruncido hacia a fuera y sus ojos vidriosos.
No lo resistió y frotó su nariz contra la del niño, haciéndolo abrir grandemente los ojos y boca, momento que Bill aprovechó para introducir su lengua. El rubio tras un segundo se retiró asustado.
—¡No Bill! –Gritó, entonces Bill entendió: “no me beses que no me gustas, sólo me ensucias, lo de antes fue un error”. El pelinegro bajó la mirada y el rubio captó su entendimiento. Arrojó la comida al suelo, estrellando los trastos de su madre, se hincó y volvió a atrapar los labios del mayor, mismo que tomó al rubio de la cintura y lo sentó sobre sus piernas, apretándolo contra sí.
—No puedo respirar –chilló separándose de los jugosos labios del pelinegro, casi contra su voluntad, pero al moreno no le importó. Recostó al de rastas en la cama y comenzó a devorar su cuello con besos y lamidas, ganas no le faltaban de marcarlo como suyo, pero debía ser indiscreto.
Sin embargo Bill era débil.
Recorrió la manga del hombro izquierdo de Tom y en ese sitio se dio lujo de hacer todo lo que su mente elaborara.
—¡Mgh!
—Tommy… —suspiró y comenzó a tantear todo el cuerpo del menor—
—Bill… me gustas Bill… y mucho, mgh… —El mayor se separó y lo miró a los ojos
—Tú también me gustas Tommy… —le depositó un casto beso en los labios y volvió a separarse— No, te amo
—Bill –los ojos del menor brillaron con emoción. Elevó sus brazos para atrapar el cuello de Bill y probar nuevamente sus labios— Hazme tuyo Billy
—Tommy… ¿me dejarías? –Preguntó masajeando las nalgas del menor quien sólo asintió— ¡Oh, Tommy!
Tomó nuevamente esos pequeños labios y comenzó a desprender la ropa de ambos. El mayor tras desnudar al niño bajó a besar cada poro de su ser, hasta llegar a un punto que ciertamente lo volvía loco.
Posó sus labios en uno de sus pequeños botones rosados y empezó a estimularle con su lengua, saboreando lo salado de su cuerpo, sus manos viajaron por las piernas del chico. Una terminó acariciando el otro pezón del niño y la otra comenzó a masajear el miembro del niño.
—Mmmm…. ¡Ngh!
—¿Te gusta pequeño? –Preguntó ya sabiendo la respuesta, mirándole a los ojos, no consiguió respuesta, entonces le mandó una mirada lasciva y bajó su boca al pene del niño.
—¡¡¡AHH!!! –Gimió de excitación arqueando su espalda y abriendo sobremanera los ojos y boca cuando el pelinegro lamió la extensión de su miembro, acto que le envió corrientes eléctricas a todo su ser. Pero esa sensación de satisfacción aumentaba a cada segundo que pasaba.
El moreno lamía el miembro hasta que besó la punta del glande y después lo introdujo a su boca, acunándolo en su cavidad y acariciando la piel con su lengua y piercing, enredándola alrededor.
—Ahh…. Bi…Bill… ah… uh… —Cerró los ojos, echó la cabeza hacia atrás, arqueó la espalda y soltó cuanto retenía, llegando a experimentar su primer orgasmo, con el ser que amaba desde hace tanto…
El pelinegro se separó y tragó la semilla que llenaba su boca antes de besar nuevamente al pequeño. Se fundieron en un beso salvaje y hambriento, compartiendo sus sabores y friccionando sus lenguas. Tom fingía tener más experiencia de la que verdaderamente poseía.
Se separó de la boca del grande, descendió por su talle e intentó comerse de golpe el miembro del moreno, fallando en el intento ya que su pequeñita boca no lograba abarcar tal trozo de carne, Aún sin rendirse abrió la boca lo más grande que puedo y logró apenas introducir la punta, entonces optó por mejor satisfacerlo con su lengua.
El mayor le miró con ternura por tal intento y comenzó a acariciarle la cabeza con delicadeza, disfrutando del trato tan erótico que recibía.
Transcurridos unos segundos el moreno tomó al rubio de las mejillas y lo obligó a separarse de su entrepierna. Lo acercó a su rostro y besó sus labios con dedicación, paseando sus manos por el compacto cuerpo del otro hasta que ambas se reunieron al final de la espalda, roban un grito de boca del niño.
—Bi… Ahh… —el mayor subió uno de sus brazos a la espalda del niño y lo apretó antes de girar sus cuerpos y quedar encima nuevamente él. Mientras tanto, la mano que se quedó en sus glúteos comenzó a hurgar entre ellos hasta que dio con un pequeño hueco que comenzó a acariciar en el exterior
—Mgh… —le puso las manos en el pecho y con fiereza lo empujó. Se puso en cuatro, separó sus piernas y puso en alto su trasero— Quiero tu pene en mi culo, ahora –Dictó jadeando sin pudor alguno.
Bill sonrió de lado y en automático dirigió su boca a esa zona tan íntima del chico. Besó el pequeño orificio y en seguida rozó su lengua, restregando la bolita metálica contra Tom, intentó introducir el músculo, pero el anillo de músculos del rubio se lo impidió, entonces humedeció sus dedos con su misma saliva e introdujo el primero en el recto.
—¡¡Ah… Bill!!
&
—Uh… Bill…. Bill… Ah…
—¡¿Tom?! –El pelinegro salió de la habitación de Simone y corrió a la del niño, encontrándolo dormido aún. Se acercó a él y checó la temperatura con su mano, no le hacía falta un termómetro para saber que su temperatura era elevada. Corrió al baño a remojar un par de toallas para usar de compresas, volvió con ellas listas y colocó una en la frente del chico y le descobijo.
—Ahh… Bi—Bill… —¿Acaso estaba gimiendo? “¡Por Dios! ¿Esas son lágrimas? ¡¿Pero qué estará soñando el pobre niño?!” Se preguntó mentalmente. Se sentó a su lado y tomó sus mejillas hirvientes.
—¿Tommy? ¡Tom! ¡Tom despierta! –Lo movió con delicadeza y notó al otro queriendo abrir los ojos, después de rato lo logró— ¿Estás bien?
—¿Bill? ¿Uh..?
—¿Estás bien? ¿Tuviste una pesadilla?
—¿Qué cosa? –Se miró y frunció el ceño— ¿Por qué estoy vestido?
—No te podía dejar desnudo después de la ducha –ahora él lo frunció— Lamento lo de anoche, pero sólo quería descansar…
—Ya hablamos de eso, Bill –le miró a los ojos
—Pero si caíste dormido en la ducha, son las 03:00 am, dormiste todo el día
—Entonces… e—eso significa que… —Los ojos se le llenaron de lágrimas, todo cuanto hicieron fue sólo un sueño que se esfumó al abrir los ojos.
Y él que se sentía feliz.
Continúa…
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