
Fic TOLL de Medianoche
Capítulo 6: Celos
Tal como pasó en su sueño, Bill llamó a la escuela del menor para informar acerca de su estado, y de su inasistencia a clases ese día, aunque afortunadamente había mejorado notablemente, aún así el frío recorría al pueblo entero.
Al terminar la llamada se dispuso a hacer el almuerzo, unos deliciosos panqueques para él y una sopita de letras para el menor, un café para Bill y té de limón con miel para Tom. Tras terminar su comida se levantó a llevarle a Tom la suya. Al llegar a la habitación tocó un par de veces pero no obtuvo respuesta alguna, entonces se preocupo ¿y si había vuelto a huir?
—¡TOM! –Gritó entrando de golpe, exaltando al niño que asustado soltó un “¡¿Qué?!” enredándose entre las sábanas y casi cayendo de la cama. El moreno soltó un suspiro y luego un pequeño alarido por la quemadura del caldo y té sobre su delicada piel. Dejó la bandeja sobre el armario del menor y se acercó al rubio.
—Creí que te habías vuelto a ir —soltó junto a él en la cama— ¿cómo te sientes?
—Bien… pero me duele la garganta –respondió recostando la cabeza en su mullida almohada, y el mayor sintió la extraña necesidad de acariciarle la frente sudorosa, acto que relajó al de rastas hasta el punto de adormecerlo, viéndose tan lindo a los ojos del otro.
—A dormir, a soñar, a dormir angelito, a dormir, a soñar, que durmiendo soñarás: con ser libre, con ser bueno, a dormir a soñar…
E inmediatamente Tom cayó en los brazos de Morfeo, el moreno se alistó para ponerse en pie cuando algo se lo impidió.
—Te quiero Bill –murmuró en su mundo de ensoñación, robando una amplia sonrisa del mayor
—Y yo a ti, Tommy –acercó sus labios al rostro del menor y depositó un delicado beso en la frente, lo abrazó y se acurrucó contra él, yéndose rápidamente al mundo de los sueños.
&
El reloj marcaba ya las 12:00 pm y el chico pelinegro comenzaba a abrir los ojos, esforzándose bastante, al abrirlos totalmente admiró un punto fijo y volvió a cerrarlos, acomodándose boca abajo y estirando su cuerpo entero hasta que recordó algo de suma importancia.
—¡TOOOOM! –Se levantó de golpe y comenzó a correr por toda la habitación— Cama, armario, sábanas… —mencionó cuanto veía a su alrededor, procurando localizar al menor, pero no estaba en la habitación. Corrió fuera del cuarto al pasillo y remiró en él, nada tampoco, ahora le tocaba ver en las demás habitaciones
—Regadera, retrete… cama, cómoda, tocador…. ¿Dónde te metiste Thomas? Dime que no en la azotea, soy tan idiota a qué hora se movió –se reclamaba en voz alta a la vez que bajaba lo más rápido que podía— Estufa, fregadero… lavadora, planchas, detergentes… —salió de esas habitaciones y corrió a la sala— Sofá, desconocido rubio, Thomas… —Estaba a punto de salir cuando reaccionó— ¡THOMAS! –Corrió a él y lo estrechó entre sus delgados brazos— ¡Casi me da un paro! ¿Dónde estabas? –Pregunto gruñón apartándolo de su pecho, momento que Tom aprovechó para respirar, acto algo exagerado por los cuatro ojos en la sala, pero cierto para él.
—Pasa que Andy llamaba a la casa y tú no despertabas con nada ¡parecías oso en hibernación!
—Quizá no hubiera pasado si no te hubieras enfermado
—¿Y fue mi culpa? –No dudó en preguntar, haciendo sonrojar a Bill y luego hacerlo fijar su vista en el otro niño ahí presente.
—¿Y tú quién eres? –soltó con cierto enojo ¿por él Thomas le había dejado? ¡¿Por nada?!
—Andreas, amigo de Tom, le estoy pasando la tarea y algunos regalos que el enviaron
—¿Regalos?
—¡Sí! –Respondió Tom— ¡Mira! Alexa me envió esto –grita mostrándole una gran barra de su chocolate favorito en el mundo entero— ¡Bryan me envió una paletota!— Laura unas flores de la jardinera de la maestra Margaret, y…
—¡No me importa! –Grita recogiéndole todas sus cosas y tirándolas al suelo, más que nada por los celos fluyendo a través de sus venas— ¡Tú! ¡Rata rubia, ya vete! ¡Y tú! Trapeador andante, báñate que apestas y baja a comer cuando te hable ¡Así estés con jabón! –ordenó por último yendo a la cocina. Los niños rieron.
—Rata rubia –se burló Tom
—Trapeador andante –contestó el otro, ambos sin borrar aún la sonrisilla de gracia.
&
—Bill
—¿Qué quieres Thomas?
—¿Andy puede comer hoy?
—Ajá –responde aún malhumorado ¿por qué? Ni él sabía y el hecho de estar cocinando no mejoraba su estado ¡Sopa de pollo! ¡Pollo! Él que lo detestaba hacer— ¡¡AAHHH!! –Grita impactando su cuchillo contra la tabla de cortar, incrustándolo en la madera, y asustando a los niños— ¡Estúpido pollo! –Gritó y volteó a verlos. Frunció el ceño— ¿Se bañaron juntos? ¿O por qué la rata está mojada?
Ambos asintieron y el rodó los ojos ¿por qué le molesta que la rata rubia se asee con su —¡SU!— Trapeador? Algo malo pasaba, pero para alivio suyo y el de su cabeza el timbre de la casa sonó y fue él quien corrió a atender, encontrando tras la madera a su gorila personal, sorprendiendo a ambos.
Mientras tanto Andreas y Tom se quedaron platicando en la cocina
—¡¿Por qué no me dijiste que la sabrosura era quien te cuidaba?! Hubiera mandado al carajo mi convención de cómics ¿sabes?
—Sí, sí sé, por eso no lo hice. Bill es miiiioooooo
—¿Tuyo? ¡Sueñas! Te apuesto que me besa a mi primero ¡Así como Claudia!
—a mi Claudia no me interesa nada, y te apuesto mi colección de muñecos de Marvel que me besa antes
—Yo te daré mi colección de dinosaurios si así es
—¿Con todo y el Super T—Rex?
—¡¡SÍ!!
—¡YA ESTÁ!! –Estrecharon sus manos con la mirada fija en el otro, de ser posible lanzándose rayos, mas su momento de competencia fue interrumpido por las risotadas de Bill y un acompañante desconocido para ambos que entró junto al moreno a la cocina, ambos tocándole el trasero al otro en palmadas repentinas.
Los menores conocieron a, al parecer, su peor contrincante, sin embargo Bill sería de uno de ellos dos, no más.
Continúa…
Gracias por la visita.