“Mi querido Profesor” Fic Twc / Toll escrito por Medianoche
Capítulo 4: Extraño
El reloj marcaba las 15:20 cuando el timbre que daba el fin de clases sonó para aquellos que aún no terminaban, los pasillos estaban prácticamente desiertos que hasta daban escalofríos cuando las pisadas hacían eco por el lugar.
Se plantó frente a la puerta del salón de arte y tocó quedamente, mientras un suave “adelante” le dio pase. Abrió la puerta y asomó la cabeza, en el interior el moreno le sonrió.
—Pasa Tom, acompáñame —pidió poniéndose de pie contra la pizarra, el rastudo hizo como le dijo y se sentó en el borde del escritorio, delante de su profesor. Estuvieron en esa posición largos minutos, sin mediar palabra, únicamente mirándose a los ojos, pronto el rastudo se comenzó a sentir nervioso bajo la atenta mirada avellana que lo hacía delirar.
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Mientras tanto, al final del pasillo se encontraban Louis y Elliot caminando sobre sus puntas hacia la puerta del salón del pelinegro. Se colocaron tras la puerta y con delicadeza se asomaron, encontrándolos viéndose únicamente. Se agacharon para que no los vieran y esperaron a que hablaran. Bien sintieron que pasaron horas hasta ese momento.
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—y… —comenzó el rastudo viendo la respingona nariz de su profesor. Subió la mirada a sus ojos y al encontrarlos enarcados desvió la mirada sonrojado, justo en el momento que el moreno de rizos se volvía a asomar, tomando nota mental de ese hecho. Con cuidado se quedo ahí por si veía algo más— uhum…
— ¿tienes planeado entrar a los encuentros?
— ¿disculpa? ¿Qué encuentros?
—Quiero que vayas en pintura, te daría asesorías por las tardes para corregir los errores que tienes, pero en sí eres muy bueno y me encantaría que participaras en mi área
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—Creo que no es muy interesante, lo siento—murmuro Elliot que estaba sentado contra la puerta
—Shhh —pidió el mayor que miraba muy interesado por la ventanilla, el profesor tenía sus manos a los lados del cuerpo del blondo y sus rostros estaban a escasos centímetros de tocarse—. Demonios, necesito una cámara o un teléfono…
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—Aaa-chú —estornudó inoportunamente su compañero a lo que el moreno tuvo que bajarse rápidamente para no ser descubierto.
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— ¿escuchaste? —preguntó el rubio mirando hacia la puerta, con sus mejillas inundadas en un rosa muy tierno para el mayor. El pelinegro se separó lentamente y comenzó a subir los escalones con la esperanza de encontrar a sus espías, para su mala suerte ya habían huido. Caminó algunos pasos por si veía a alguien pero no había nada.
— ¿Bill?
—Sí, vamos —cedió volviendo al aula, pensando finalmente que era alguien que se dirigía a la salida, es decir
¿por qué habría de espiarlos? no es que estuvieran haciendo algo malo… y de esta misma forma hicieron respirar con alivio a los dos chicos que se escondían tras la pared siguiente.
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—Lo lamento Louis —se disculpó el rubio con la cabeza gacha
—descuida, encontré algo muy valioso, solo necesito tomar muestras
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—Hey Tom, al fin llegas, ¿para qué te quería Bill? —preguntó Andreas desde la cocina mientras preparaba unas patatas fritas, sentado en la mesa Gustav se comía sus fideos con mucha dificultad. Era hasta entones que recordaba el por qué siempre se negaba a comerlos
—go me ghigas gue a fin golghierom (no me digas que al fin volvieron)—parloteó el de gafas con la boca llena de pasta colgante, Andreas hizo una clara mueca de disgusto mientras que a Tom le dio por soltar una risa burlona
—No, aun no golghemos —contestó imitando la voz que usó antes— quería hablarme sobre unos encuentros, que participara en pintura
— ¿y que le respondiste? —indagó nuevamente el rubio acomodándose sus gafas—según sé odias pintar
— ¿que no es obvio Gus? ¡Acepté! Me dará asesorías por las tardes, es decir, estaré con él casi todo el día
— ¡pues yo pienso que eres un idiota al aceptar hacer algo que no te gusta, sólo por un imbécil que no te supo valorar! —gruñó el platinado dejando la sartén sobre la llama de la estufa, a punto de salir de la cocina hacia su habitación, dejando a los otros dos con una interrogación debido al repentino comportamiento de su amigo.
Más tarde Tom se preparaba para su primera asesoría con el ahora profesor de rastas bicolores, algunas hojas echando en su mochila cosas básicas como lápices y los pocos pinceles que ahí tenía, y su paleta, algunas frituras y agua y ya estaba listo para irse. Salió despidiéndose únicamente de Gustav ya que Andreas aún no salía de su habitación y se encaminó hasta la parada del autobús que estaba a dos cuadras de su departamento.
Algunos minutos más tarde ya se encontraba en la escuela, dirigiéndose al jardín trasero donde habían decidido verse su profesor y él. Al llegar lo encontró haciendo una pintura, teniendo a un costado un caballete libre que seguro sería destinado para él. Se acercó y miró el cuadro, era el que había hecho durante su clase, pero estaba mucho mejor de lo que a él le estaba quedando.
—Es precioso —soltó con voz cortada ¿cómo era que Bill siendo tan buen pintor se había fijado en él para participar en los encuentros? ¿En verdad tenía talento y él no lo notaba? ¿O sólo lo decía porque lo quería?…
“Seguro tengo talento, no creo que Bill lo haga por sentimientos, ya me dejó en claro que nada sucede entre nosotros”
—Gracias Tommy, lamento haberte copiado, pero no pude evitar hacerlo, es que al ver tu pintura me tele transporto, ¿y qué mejor que unirte creando tú mismo? —murmuró mirando ambas obras y finalmente al otro rastudo— tú debes saber que cuando un artista está haciendo sus obras lo que hace es centrarse tanto que te sientes en ese lugar, eso es amor… —”amor… ¿eso es el amor para él?”
—sí… —dijo a duras penas, él no sentía nada de eso al pintar, en realidad lo detestaba (a excepción del grafiti, ese pintar lo adoraba), sólo lo hacía cuando definitivamente no tenía nada que hacer, o cuando olvidaba que iba a ser alguna celebración de su madre y no había comprado nada—.
—Tom… Empecemos…
—si, humm, lo siento.
—y dime, ¿cómo está Simone?
— ¿es que aún sigues queriendo ser mi padrastro?
— ¿qué? No… No podría… por dios, era un enano que aún no comprendía las cosas, por favor…
—ella está bien… —Interrumpió con notable irritación en la voz que sobresaltó al otro— Se casó hace tres años con Gordon, parece ser feliz…
— ¿y tú?
—soltero… Algunas aventuras… Tú sabrás, apenas estoy en mi etapa de no comprender las cosas…
—sólo no cometas errores de los que te arrepentirás…
—es difícil saber en qué te estás metiendo hasta que es muy tarde ¿no crees?
—Claro que lo sé —ladró molesto, esta vez exaltando al menor—. Iré por un café… Termina tu pintura. —
finalizó yéndose a buscar su tan preciado café, dejando a un Thomas confuso por ese repentino cambio, él no dijo nada que pudiera realmente molestarlo a ese grado ¿cierto? Tan sumergido estaba en sus pensamientos que no se percató de la persona que estaba detrás de él sino hasta que sintió unos brazos rodearle la cintura y colocar su rostro sobre su hombro.
& Continuará &