Notas de la autora: SOY PÉSIMA EN DEPORTES, DISCULPEN MI IGNORANCIA PARA LOS JUEGOS :C ASÍ QUE LA DESCRIPCIÓN SERÁ CORTA -MUY, MUY, MUUUUY CORTA JEJEJEJ-]

“Mi querido Profesor” Fic Twc / Toll escrito por Medianoche

Capítulo 13: Propuesta

Con paraguas en mano los tres rubios se dirigían a la escuela para un nuevo día de clases, cubiertos hasta las orejas y Tom estornudando seguidamente y sonándose la nariz en un pañuelo, pero sin duda había valido la pena el haberse enfermado. Llegaron a su destino justo cuando el tiempo parecía empeorar y no perdieron más tiempo para entrar al aula que era su primera clase y salvarse del frío salvaje que les golpeaba en el exterior. Dentro muchos de sus compañeros platicaban amenamente mientras apartado casi al otro lado del salón su profesor mantenía una llamada telefónica.

El timbre sonó y el moreno seguía ahí hablando en susurros ininteligibles, muchos le miraban hacer todo tipo de gestos e intentaban leer sus labios pero nunca se esperaron que saliera corriendo repentinamente como alma que lleva el diablo, ignorando el golpecillo que se dio contra un rubio rastudo que lo miraba dolido, no le dirigió ni una simple mirada.

Poco tiempo después llegó Andrej diciendo que por ese día suplantaría a Bill, ya que tuvo una salida repentina y urgente, Tom comenzaba a pensar que todo era por culpa suya, no debió besarlo, ni siquiera debió haber tenido ese pensamiento en su mente. Su corazoncito volvía a doler. Durante la primer hora su profesor sustituto les estuvo dictando unas páginas que el pelinegro había marcado, caminando por los escalones que llevaba a la segunda parte, no perdiendo tiempo en coquetearle a Tom, algún roce en su mano que escribía sus palabras, miradas coquetas y sonrisas insinuantes. El pequeño miraba todo eso y no sabía cómo reaccionar.

Antes hubiera pensado “un profesor no viejo, guapo y sensual me coquetea, eso está de lujo, y más en mis calificaciones”. Él no era pan de Dios, todos lo supieron, (pero hubo la extraña excepción de que su madre jamás lo notó). Muchas chicas de su edad, algún que otro chico, y claro, su profesora de lenguas, una mujer rubia voluptuosa de 37 que parecía de 20, y quien solía ponerle algunas ayuditas en las calificaciones. Sin embargo ahora se decía “¿cómo debo responder? ¿En qué términos me encuentro con Bill?”

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A la hora de deportes Georg decidió darle entrenamiento a Tom junto a otros chicos de atletismo, poniéndolos a calentar con unos pequeños ejercicios y luego ponerlos a dar vueltas en la pista sólo con un ligero trote, Louis y él compitiendo nuevamente, pero esta vez de una forma menos tensa.

Por otra parte a los demás les puso a jugar un partido de baloncesto, donde jugarían por una calificación de 60-100 ó 0-50 y algunos puntos extra. Sonó el silbato y les tocó a Andreas y Gustav saltar, claro en equipos contrarios. El balón terminó yendo hacia el equipo del rubio platinado, aunque rápidamente fue adoptada por los de Gus, a quien estuvieron ignorando por bastante tiempo, el profesor mirándolos con enfado y desaprobación.

Casi terminando la clase el partido se dio por finalizado y por empatado, así que tocaba dar algunos tiros para mirar quién se quedaba con los puntos extras y las mejores calificaciones. Primero pasaron los del equipo de Andreas, pasando un chico alto de piel clara y cabello castaño que le pareció apetecible a su compañero platinado, logró encestar el balón y les subieron un punto. Luego tocó al equipo del de gafas y ya estaba por pasar un moreno de piel tostada cuando la potente voz del profesor lo detuvo.

—Schäfer pasa a hacer el tiro —demandó sin dar opción a protesta y pronto el rubio tragó saliva, sus compañeros lo miraron casi asesinándolo, advirtiéndole que si fallaba iba a ser hombre muerto. Para ese entonces Tom y los otros ya habían terminado de correr y saltar bayas, y justo en ese momento se secaba el sudor con una pequeña toalla que el profesor les ofreció, se estaba preparando para atacar a quien se metiera con su osito Gustav.

Indeciso se puso en su sitio y botó el balón queriendo así calmar sus nervios y todo su cuerpo que parecía gelatina. Los contrarios riéndose por lo patético que se miraba y los de su propio equipo viéndolo como lo peor del mundo. Botó una vez más y lanzó el balón anaranjado, todos sin perderlo de vista hasta que éste cayó dentro del aro en un tiro limpio. Tom corrió a él y lo abrazó fuertemente al igual que Andreas -quien fue visto como un traidor-. Pero aún no terminaban.

Estaban en las regaderas cuando Listing dictó los resultados de sus calificaciones, pero los tres rubios le ignoraron y se entretuvieron platicando de cosas sin importancia. Ya eran los últimos cuando una grande y pesada mano se cernió sobre el pequeño hombro de Gustav, quien aún temblaba ligeramente por lo antes ocurrido. Al final ellos perdieron, pero después de haber tenido que hacer unos siete tiros extras.

—te quiero aquí en dos horas—demandó con fuerza intimidando a los tres pequeños ahí presentes y recibiendo el asentimiento del de gafas. Estaba por irse cuando la voz del menor lo detuvo.

—¿sabes por qué se fue Bill? —Andreas rotó los ojos y salió molesto, los demás sólo lo miraron extrañados por esa actitud, aunque no le dieron mayor importancia—.

—asuntos personales Thomas, hay cosas en las que ni tú ni yo podemos meternos—fue su fría respuesta y se marchó con cierto mal humor que le provocó un temblor al rastudito. Después de eso debieron separarse a su siguiente clase, Tom tenía matemáticas con Andrej, y al parecer debía dirigirse al salón de artes. Tocó un par de veces y el pase le fue concedido, la risa coqueta del rubio le hizo correr un escalofrío por toda su columna.

Al entrar notó que de ahí había varios que no reconocía y asumió que eran de la clase de Bill pues había dos grupos haciendo cosas distintas. No podía sacarse de la mente la salida repentina de su moreno de rastas y el por qué de ésta, tampoco entendía por qué cuando pasó por su lado sin percatarse de su presencia sintió frío, un frío de esos que te hacen dudar si realmente estas vivo.

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Gustav había pedido permiso en su clase de informática para ir con el profesor castaño, quien lo fue a recoger y dirigió a unas mesas ubicadas fuera del comedor, sin nadie a la vista que pudiera interrumpirles.

¿Y bien? –Preguntó tímidamente el rubio, como esperando ser azotado por esa cuarta que era jugada por unas grandes manos que se miraban ásperas… y extrañamente ese pensamiento le hizo recorrer electricidad hasta reunirse en su entrepierna. Sonrojado apretó sus piernas lo más que pudo.

–Estaba pensando… que no eres muy bueno en mi clase –“¿En serio?” se vio tentado a preguntar sarcásticamente pero se detuvo al ver el pedazo de cuero alzado en el aire. Estaba corriente un aire muy helado que le erizaba los vellos cada que tocaba su calentita piel–. ¡Y eso me da mala reputación! Estaba viendo la posibilidad de tener algunas clases extras para ponerte en forma como es debido –subió sus botas estilo militar a la mesilla y se recargó contra las patas traseras de su silla. Miró inclinándose a un lado a su alumno y aguardó por una respuesta que se tardaba en llegar.

¿Realmente esperaba que Gustav se creyera eso? Claro que no, había algo más, aunque no sabía qué “Quizá sólo busca estar cerca de Tom, después de todo es obvio que le tiene cierto aprecio” se dijo a sí mismo “aunque ya lo tiene en un equipo de atletismo…” se respondió más tarde, y es que, cierto era terrible en la clase, pero también sabía que había peores, Andreas por ejemplo “¿Será que se refiere a mi sobrepeso?” Pensó después bastante ofendido y haciendo un puchero a la vez que se cruzaba de brazos sobre su pecho.

– ¿Qué gano yo? –eso no se lo esperaba el mayor ni por asomo, por lo regular sus alumnos aceptaban sin rechistar sólo viendo sus poses duras y su semblante frío. Nadie le pedía nada a cambio, sonrió por ese atrevimiento

–Buena condición física –sugirió acomodándose debidamente en la silla y lo retó con su fiera mirada, el rubio acostumbrado a amenazas similares de Andreas no se movió.

–Me gusta mi pancita –dijo sin moverse aún–

–Puntos extra –ofreció esta vez

–Soy bueno en laboratorio e informática, todas las materias en realidad… incluido deportes…

–Tiempo extra a mi lado –jugó acercando su rostro con una mueca de coquetería pura que sonrojó grandemente al menor–. He notado como me mira, Schäfer –decidió llamarlo por su apellido, acariciándolo lentamente en su boca al momento de pronunciarlo, se divertía por las expresiones que el otro ponía–, y puede que yo este metido en una situación similar a la tuya –se recorrió a otra silla y colocó su mano sobre el muslo del otro y acercó lentamente su rostro al del contrario que temblaba en una mezcla de temor y, debía admitirlo aún contra su voluntad, excitación, le gustaba esa mirada pervertida que su rudo profesor le dedicaba–, aunque debe quedar claro que me gusta el fuego y no miro las cenizas que dejo. Si aceptas ni por poco es que te este dando rosas…

Soy más de los juegos rudos.

& Continuará &

por Medianoche

Escritora del Fandom

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