Fic Twc / Toll escrito por Medianoche

Capítulo 13

A la mañana siguiente no tuve clases, era sábado después de todo, fui a desayunar y de ahí me dirigí de nuevo a mi alcoba junto con Georg. Acomodados en la cama viendo libretas mías y aparatos eléctricos que traje de casa, platicando sobre mi relación con Bill; terminé contándole sobre nuestros besos y roces, sobre la amenaza de Andreas, y sobre lo que sentía respecto al tema. En ningún momento se burló.

—Ya veo, ¿entonces si ha habido besos?

—Sí Georg, y no sé qué hacerle a eso, no puedo dejarlo, pero tampoco puedo seguir… es… es…

—Imposible –concluyó por mí—. Para empezar tú no tienes poderes, sin ofender, Tom

—¡Para nada! –Respondí feliz de que no se burlara, sin duda Geo era un gran amigo—. Apropósito Georg

—¿Humm?

—Ayer… bueno, no sé si te he dicho que no sé nadar y que le temo al agua –me rasqué la nuca— bueno… ayer entré a la piscina, no me pude mover por un momento y sentí que moría, pero en eso una luz brotó del collar, me rodeó y… pude respirar y moverme… ¿Qué sucedió?

—No tengo idea ¿le contaste a Bill? Quizá él sepa, después de todo es un experto en respirar bajo el agua, según me contaste.

—Sí, pero realmente no sé si ir a verle –Mi castaño amigo palmeó mi espalda en señal de apoyo

—No sé ni cómo ayudarte, pero bueno mi niño humano, yo debo ir a un entrenamiento que tú no llevas, te veré más tarde

—Claro, nos vemos –Y se fue, ¿ahora qué hacer? ¿Preguntarle a Bill? ¿Investigar en la biblioteca? ¿O simplemente lo paso por alto, como aquella vez en que mi mano escamó? Creo que iré con Bill, podría despejar mis dudas así como no y con probar no pierdo nada.

Bajé y me encaminé a sus tierras, saludando a quienes me encontraba en el camino. Llegué a los arbustos y bajé, pero no había nadie en la primer piscina, por lo que me dirigí a la segunda, ahí estaba Bill, saltando por el agua, al lado de un hombre, bueno, un pez, de pelo negro y corto, con cuerpo musculoso. Al verme se detuvieron.

—¿Necesitas algo Tom? –Preguntó Bill de forma dura y sentí la mirada de su acompañante clavarse en mí

—Creo que mejor me voy, volveré luego –Dijo el otro colocando su mano en el hombro de Bill

—No… yo… vengo en otro momento… —Respondí adelantándome a la salida

—¡TOM! ¿No me escuchaste? ¿Qué necesitas?

—Vine a preguntarte sobre lo de ayer, pero no importa, vendré cuando no estés ocupado, con… —Miré al hombre— quien sea…

—Su nombre es Marcus, y es mi instructor ¿creías que no estudiaba? ¿Qué crees que hago en la escuela, entonces?

—No… yo… —¿Por qué su agresividad? ¿Qué le hice? Odié a ese tipo en un instante—. ¡¿Qué importa quién sea?! Igual vendré cuando ya no moleste tus saltos de delfín

Me gritó algo más pero decidí no escucharlo, de pronto me sentí un toro embravecido, lo único que deseaba era relajarme antes de decidir volver a partirle la cara a ese tipo “Marcus” –a lo que seguramente él me la partiría—.

Dirigí mis pasos de regreso a mi habitación cuando divisé unas diminutas chispas brillantes, lo que significaba que ahí se encontraban mis amigas haditas. Me acerqué y me sorprendí de sólo encontrar a Lilial.

—Lilial ¿Cómo has estado? –Dije como saludo. Di un beso a mi meñique y lo dirigí con cuidado a la mejilla del hadita. Ella se sonrojó.

—¡Tom! Muy bien, gracias ¿a dónde te diriges?

—Ah, a mi habitación…

—¿Fuiste a ver a Bill?

—Algo así… estaba ocupado… humm… te quería hacer una pregunta…

—Sí, dime –Tomó una enorme taza y la dirigió a su pequeñita boca, con delicadeza sorbió

—Este collar –lo tomé entre mis dedos— ¿tiene la capacidad de… no sé, hacerme nadar? ¿Aún cuando temo al agua y no sé?

—N-no… no entiendo –Frunció su ceño y soltó la taza con té

—Verás… —Tomé aire y suspiré—, no sé nadar y temo estar rodeado de agua, sin embargo, por equis motivo entré a la piscina, al principio creí que moriría, pero en algún momento, del collar, brotó una luz blanca y de ahí pude moverme, y… respirar…

—Mmm… —Volvió a fruncir el ceño y negó con su cabecita—. Verás Tom, desde el momento en que aceptaste el collar, este se unió a ti… al ser de mágicos podría tener reacciones como la que hubo, sin embargo no sé nada de eso. No soy hada de agua, y aquí no hay ninguna… pregúntale a la bibliotecaria, la directora o incluso a Bill, él sabe mucho más de lo que tú crees, es como si tuviera la sabiduría de 5000 años

—¡Pff!… Gracias Lilial, te veré luego –Me despedí con la mano y me fui a mi habitación, tomé el celular que, desde mi llegada a este lugar, no lo había utilizado, ni encendido. Tenía 43 llamadas perdidas de mis padres, 3 de un amigo y 87 mensajes en la bandeja de entrada. Como no tenía nada que hacer me puse a revisarlos, había uno de un número no registrado, pero que sin embargo conocía.

Me enteré que conseguiste una beca para Cafkigh, cielos, felicidades, Tom, muero por saber cuánto duras entre personalidades magníficas, tú no casas nada, seguro eres un punto negro e insignificante. Vaya risa que me das.

—Susana –Apreté el móvil entre mis manos y lo aventé contra un espejo ovalado de cuerpo completo que reposaba en la pared, estrellándolo por completo. Algunos pedazos de vidrio cayeron y dejaron al descubierto un pasadizo oscuro en la pared. Sentí mi corazón agitarse y sin pensármelo un poco más me acerqué a él. Un olor penetrante atacó mi nariz, lo que me hizo retroceder. Tomé algunas de mis colonias, un ventiladorcito que tenía, mi celular –que por cierto sobrevivió al golpe— y una linterna, lo eché todo a una mochilita y, abriendo más el pase por el espejo, entré, aluzando el camino con el celular y bajé con cuidado los peldaños desgastados de la escalera. Era frío y apestoso—.

—¡Agh! Debería recordar que la curiosidad mató al gato, no sé si valga la pena este penetrante olor –Me cubrí la nariz con la mano—. ¿A dónde llevará el camino? ¡Agh! Ya me volví loco, ando hablando solo y en voz alta –me golpeé la cabeza con la mano y en ese instante un paso mío abrió un agujero en el escalón, dejándome caer a la nada.

Desperté rodeado de oscuridad, no recordaba mucho, en realidad no recordaba nada después del agujero en el escalón. A tientas busqué el móvil entre las sombras, andando a gatas cuando algo se golpeó contra mi cabeza. Un cuerpo pequeño, cuadrado, que cabía en mi mano. Era el celular. Lo tomé y presioné una letra cualquiera, la luz recorrió el espacio, mostrándome nada. No había nada. Ni paredes, ni suelo, ni techo. Me moví y roté, estando boca abajo –¿O quizá estaba de pie?— Vi sobre mi cabeza un traga luz, me impulsé como pude y me dirigí a él, a través de él encontré las escaleras ¿ya tenía luz? Momento, ¿significaba que todo estaba de cabeza? Ya no sentía orientación, no tenía gravedad ¿cómo saberlo? Rotando, el sentido cualquiera en que me encontrara me sentía bien, nada de sangre a la cabeza ¿era común? No ¿o quizá sí? No sé.

Pasé mis brazos a través del agujero y este se recorrió, dejándome otra vez en medio de la nada. Tomé mi celular nuevamente y me moví otra vez, hacia ningún lado, sentido contrario a la luz que no debía existir. Una caída y choque contra algo firme. Ahora estaba en una sala circular, hecha de piedra, con una ventana que dejaba ver un cielo estrellado y una puerta severamente cerrada, había grilletes en la pared y barrotes por toda una parte de esta, detrás de los cuales había otra puerta.

Me aproximé a la primera y jalé una de las cadenas que la cubrían, rápidamente todo cedió y cayó al piso – ¡no me hubiera sorprendido si hubiera caído al techo!—, empujé la enorme puerta de madera y pasé al interior, cayendo nuevamente a quien sabe qué lugar. Cuando me alegré de golpearme contra algo firme otra vez abrí los ojos y descubrí que me había estampado contra la pared, caí hacia atrás y toqué el suelo.

Frente a mí encontré una puerta grande de madera que se veía hinchada, pero al parecer necesitaba de una llave para poder abrirla. Giré en mi sitio y la busqué con la mirada, vi algo brillante en lo alto de una pared, me acerqué y era justo lo que buscaba, ahora el problema era cómo tomarla.

—Desearía tener una escalera o que la llave quedara a mi alcance –Para mi sorpresa el techo bajó y junto con este la llave, sólo me falto alzar el brazo para alcanzarla. Volví a dar media vuelta y me encontré con una puerta distinta, azul turquesa con una cadena plateada, me acerqué e intenté introducir la llave en su cerradura. No cedió—. ¡Maldita puerta! ¡Ábrete! ¡Te lo ordeno! –Y otra vez se cumplió lo que pedí. Las puerta se abrieron de golpe y una ola de agua inundó toda la habitación. Intenté huir pero por supuesto la ola me ganó, más tarde me veía arrastrado por ella “mágicamente” por un corredor lleno de puertas rojas y azules. Luché por salir de la corriente como pude pero era clara mi desventaja, sobretodo en este elemento.

Alcé mi cabeza para mirar al frente ¿y cuál fue mi sorpresa al saber mi destino? Una enorme puerta marrón contra la que me impacté con tal fuerza que esta cedió.

—¡¡TOM!! –Gritó Bill a mi brutal llegada a su ¿habitación?

& Continuará &

por Medianoche

Escritora del Fandom

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