Un pequeño OS sobre como han sucedido algunas cosas respecto a la relación de los gemelos.

(One-Shot de Drivialida)

«Nostalgia» 

Bill tomó asiento en el césped, allí con el sol de la tarde cayendo sobre Los Ángeles recordó lo que fue, aquel niño delgado y pálido que se vestía con un estilo punk y cantaba en la regadera, ¿a dónde se había ido? ¿Dónde estaba aquél que no era famoso? A veces extrañaba la simpleza de la vida. En Estados Unidos habían hallado algo de eso, un poco de paz, pero aun así, a veces deseaba sólo ser un humano común y corriente, haber ido a la universidad, estudiar una carrera seria y pensar que se forjaría un futuro con esos conocimientos. La excitación de una vida sin mucho, sobreviviendo en una sociedad que se convertía en una mole mucho más agresiva, luchar con toda su fuerza por ser alguien. 

No es que estuviera descontento con lo que tenía, pero se hallaba en una zona de confort bastante amplia en la que no tenía ya por qué pelear. Todo lo que deseaban lo tenían: autos, casas, viajes… sin embargo sentía que algo faltaba. De los cuatro pubertos que iniciaron con el maravilloso sueño de llegar a triunfar en la música muy poco quedaba, sí, eran amigos, casi hermanos. Pero Georg y Gustav decidieron quedarse en Alemania y ellos empezaron una nueva vida en Los Ángeles. Conocieron personas y sinceramente enviaron todo a la mierda con mucha facilidad. Para él que jamás había visto tanta porquería junta fue un shock enterarse de cómo se hacían las cosas en ese mundillo, de a poco fue dejando su hábito de cuidarse y se entregó a los buenos tragos, las fiestas nocturnas y los brownies con ingrediente especial. Tom también había marchado en la misma dirección pero no lo había elegido como compañero para esa aventura. Había hallado a muchas más personas que lo llevaban cada vez más lejos sacrificando lo poco que tenían. 

Y sí, Bill a veces creía que no debía volver a mencionar ese tema, era algo cerrado, incluso Tom omitía esas partes. Ya nada decían de esa unión de gemelos que tanto había encantado a las fans y al mundo entero, se había acabado, eran solo dos hermanos, buenos hermanos, pero nada más. Parecía que ambos vivían en mundos distintos. 

El nuevo disco fue la excusa perfecta para terminar de zanjar todo. Con la excusa de que tanto sus fans como ellos mismos habían cambiado, omitieron las melodías y letras alusivas a esa conexión y dieron paso a algo más comercial, mucha más mierda de la que a veces le gustaba admitir. A veces tomaba la pluma e intentaba volver a escribir algo sincero, algo de aquello que lo hacía sentir vivo y muerto a la vez, aquello donde exteriorizaba todo. Era inútil… se sentía ajeno al mundo de los sentimientos, tan lastimado se hallaba que el sexo era su única salida. Fantasiosamente había declarado que deseaba encontrar el amor verdadero. Jamás mencionó que creía ya haberlo hallado, sí. Su gemelo. Tom. 

Su relación había iniciado a los dieciséis, mucho después de lo que supondrían algunas fans, sí, lo sabía, al final las verdades los alcanzaron a todos, y para cuando se dieron cuenta ya su intimidad paseaba libremente en Internet. En su momento las odió, como odió a ese grupo que decía apoyar su relación, ¿por qué no los apoyaban sinceramente y cerraban la boca de una buena vez? Tuvo miedo en ese entonces porque era algo imposible de controlar. No podría borrar toda evidencia de Internet, y aún si lo lograba, habría mucho más por venir. Con el tiempo se fue resignado y convenciendo que realmente los respaldarían así que lo dejó fluir libremente. A puerta cerrada no importaba mucho, sólo le interesaba que Tom le arrancara la ropa y pudieran llenar esas horas de gemidos y placer… 

“Te amo” se dijeron en tantas ocasiones que perdió la cuenta, y sonaba sincero, lleno de honestidad, podían tener a quién quisieran pero eligieron estar juntos, amándose a puerta cerrada, corriendo el riesgo de ser señalados por el mundo entero. “¡Al demonio!” había dicho Tom en más de una ocasión limpiando las lágrimas de Bill cuando su madre llamaba para recordarles que la vida era un asco de mentiras y falsedades. 

Recordaba la ocasión en que accidentalmente llegó un par de fotos comprometedoras a manos de su madre, ese día las cosas cambiaron. Para la gira de Humanoid se habían hecho unas fotos para una revista y en algunas lucían bastante normal, pero existían dos que sacaron sin preguntarles, de esas que son de prueba, que podían interpretarse de muchas formas. En una Bill sonreía ampliamente a Tom mientras éste posaba una de sus manos en las caderas de su hermano. La segunda, la más escandalosa, los mostraba echados en un sillón largo abrazados con las piernas entrelazadas. Simone había llamado inmediatamente a sus hijos y pedido explicaciones. 

Ambos dijeron que eran imágenes fuera de contexto y a regañadientes ella tuvo que aceptar la explicación, aun así algo cambió entre ellos. De a poco y muy sutilmente lo hermoso que habían construido en esos años se iba cayendo. A pedazos pequeños veía al amor de su vida alejarse y él mismo se alejaba de Tom, Los Ángeles les ofrecieron la ruptura definitiva, allí Tom halló a Ria y él a suficientes hombres y mujeres para no morir de soledad, no estaba seguro si ella era la persona que Tom necesitaba pero ya no le importaba, su madre por otro lado parecía complacida con la forma en que se destruían sus hijos, todo era bueno siempre y cuando no se hallaran más de esa forma tan escandalosa y enferma, fue tanto el gusto que incluso consintió un par de novios a Bill. Claro, los fans jamás se enterarían de la vida de diversión desenfrenada de sus ídolos. 

Todo hubiese ido de maravilla si David Jost no se asqueara de ellos, había que entenderlo, los amaba casi como un padre y ellos habían hecho de todo para volverse basura. ¿Quiénes eran? ¿A dónde se habían ido los gemelos con grandes sueños que llevó al estrellato? Había visto de todo en su trabajo, pero no creyó que ellos serían de la clase que se pierde. 

“Están solos, no me quedaré a ver como mandan al demonio todo” fue lo último que dijo y con ello finalizó toda relación con ellos. Al verse solos algo tuvieron que hacer, era un país desconocido en muchas formas, así que inmediatamente llamaron a Georg y Gustav quienes volaron desde Alemania para hablar de ello. Jost había intentado convencer a Gustav de dejar la banda y unirse a él como manager de otro proyecto, a Georg le ofreció trabajar en solitario con colaboraciones con grandes bandas de metal, sin embargo ambos se negaron admitiendo que aunque los Kaulitz no se hallaban en su mejor forma actualmente seguían siendo familia. Suerte para esos dos que aún sus amigos confiaban en ellos. Quizás los rumores no los alcanzaron. 

El bip de su teléfono anunció nuevo correo, abrió el mensaje y vio con gusto que una de las historias que seguía había sido actualizada, sí, ahora leía el trabajo de sus fans sobre ellos. A veces se sorprendía la cantidad de detalles capaces de describir, detalles que en otros tiempos hubiesen podido comprobar si se hallaran en la misma habitación cuando ellos se entregaban el uno al otro. 

Ahora solo le quedaban las fantasías de lo que fue, Tom actuaba mucho más serio, había madurado y comparado con él seguía siendo una nena de catorce años deseando gritarle al mundo que lo dejaran en paz, que podían tragarse toda su mierda y de paso darle una visita al demonio. En el fondo seguía siendo el mismo. Tan así era que aún fantaseaba con el amor no correspondido de su hermano, ese acuerdo doloroso que los llevó a romper, en la realidad jamás podrían estar juntos, jamás podrían salir de la mano a dar un paseo, pensar en formar una familia o tener algo tan básico como la oportunidad de casarse. Sí, los matrimonios entre personas del mismo sexo estaban permitidos pero no creía que entre hermanos fuese legal. No podría volver a Alemania jamás sin ser perseguidos por las leyes de su país… por eso leía todas esas historias, le brindaban consuelo, a pesar de muchas cosas casi siempre terminaban juntos, en un mundo que los aceptaba tal y como eran. 

El ruido de Tom cerca provocó en sí un nudo en la garganta, jamás lo superaría, aun con el tiempo seguía sintiendo ese nerviosismo, ese deseo, ese amor intacto. Sólo por él. Sólo por Tom, no importaba lo mucho que se obligara a olvidarlo, todas las veces que estaba con otras personas, que gemía otros nombres, que lo tocaban otras manos, sólo podía imaginar que era él. Era patético. 

“Hey Bill, traje sushi” Tom asomó la cabeza al jardín donde Bill había pasado todo ese tiempo perdido en sus pensamientos. El cielo comenzaba a pintarse de naranja y rojo dibujando sombras cada vez más largas. “Ok” atinó a decir antes de clavar la vista en el cielo y dejar salir todo el llanto guardado en esos años, era silencioso, simplemente rodaba por sus mejillas mojando la tierra, cristalizando sus ojos y liberando su corazón. No se reconocía, tampoco lo reconocía a él. Ya no tenían esencia. 

Absorto como se hallaba en sus pensamientos, no oyó los suaves pasos avanzar a él, no supo cuando se acostó a su lado, y menos que todo ese tiempo Tom se había sentido exactamente igual. Que no lo mencionara, no quería decir que su conexión se hubiese jubilado, sentía cada sentimiento de Bill como propio. Ya no eran chicos que creían que todo sería eterno, eran hombres que se dedicaban a algo que les hizo perder mucho a lo largo del camino. 

“Billa” susurró apoyando su barbilla en el hombro de Bill como hacía años no pasaba. Un beso casto fue depositado en la comisura de sus labios con suavidad, allí estaban, fingiendo que no sentían, cuando en realidad se estaban muriendo el uno por el otro, pero no podían admitir que cada segundo separados están un paso más de la muerte, no, admitirlo significaba que jamás serían felices si no era con el otro y debían obligarse a ser normales, como el resto. “Billa” volvió susurrar y Tom no pudo negar que su amor estaba intacto, listo para seguir floreciendo. Tal vez si debían mudarse a ese planeta que Bill inventó para ellos, ese planeta Humanoid, posiblemente no serían más los reyes de nada, pero ganarían su felicidad. 

“Tomy” respondió Bill y no tuvieron que decir más. Les bastaba con ese momento, esos segundos y minutos, después tendrían que tragarse su amor y volver a fingir que nada pasaba. A eso estaban condenados, así vivirían siempre. Pero era mejor mentirse a vivir esperando algo que no llegaría nunca. 

Hay sueños que no se materializan nunca, amores que no podrán jamás florecer y canciones que hablaran de aquellas cosas que les pasa a personas como ellos. 

Inmóviles admiraron el cielo compartiendo un suspiro, prometiendo en silencio ser fuertes, quizás en la siguiente vida las cosas no fuesen tan complicadas y podrían vivir su amor libremente, tan libre como en esta vida no lo lograrían.

F I N

He escrito este pequeño pasaje pensando de forma un poco más realista, pesando las cosas en la balanza de la sociedad actual y los prejuicios que la mueven. Y muy a mi pesar admitiendo que una historia de amor entre gemelos está condenada al fracaso, no por falta de amor, sino por sobra de odio del mundo.  

No quiero herir la creencia de nadie, tampoco incitar al odio. Solo dejo algo en lo qué pensar. Gracias por leer. 

por Drivialida

Escritora del Fandom

Un comentario en «Nostalgia»
  1. Ah, por Dios, me hiciste sufrir. Entiendo lo que acabas de expresar, sin embargo, prefiero creer que pese a estar en su “Jaula dorada”, ellos se siguen amando a puertas cerradas. Gracias por el fic.

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