Fic TOLL de Unicornlitz

Capítulo 15

—¡But it doesn’t mean that i’m serious, ‘Cause to lose all my senses! ¡That is just so typically me! ¡Oh baby, baby!— bailo cantando con fuerza mientras miro a mi mejor amiga —¡Oops, I did it again! ¡I played with your heart, got lost in the game!

Esta canción es una de mis favoritas de Britney Spears y también de Adrianne, ambos tenemos gustos parecidos, por eso somos mejores amigos. La droga hace lo suyo en mi sistema y me hace disfrutar de todo, ni siquiera mi tío se ha dado cuenta a pesar de ser un experto en identificarlo. En mi defensa, solo puedo decir que soy joven y tengo derecho a divertirme.

—¡Oh baby, baby! ¡Oops, you think I’m in love! ¡That I’m sent from above, i’m not that innocent!

Así seguimos cantando la canción hasta que el DJ la cambia; se mezcla la actual con otra también adictiva que me encanta: ‘Pornstar’. ¡Cómo amo esa canción! La gente grita ante la mezcla y parece una auténtica discoteca. No mentía cuando dije que el hermano menor de Valerie es un crack en esto. Empiezo a moverme al ritmo de la canción, poniéndome de lado; siento cómo Adrianne se acerca a mí y Valerie está al frente. Nos movemos sensualmente mientras yo me divierto en medio.

Todos bailan a nuestro alrededor e incluso mis tías disfrutan. ¿Dónde está mi tío Tom? Bueno, él está en la barra del mini bar que tiene el padre de Valerie en la sala de estar. Bebiendo una cerveza, apoyado en la barra mientras me mira; por eso me esfuerzo por verme lo más sexy posible. Quiero repetir lo de aquella vez.

Bailo con mis amigas moviendo las caderas sintiendo la mirada de mi tío; alzo la mía y conectamos al instante. Muerdo mi labio inferior mientras enrosco mis brazos en el cuello de Adrianne y bajo meneando el trasero lentamente, bajando mis manos por su pecho y volviendo a subir. Lo provoco y sé que lo consigo al ver cómo me sonríe y sus ojos brillan llenos de deseo. Me encanta.

—¿Qué tramas, eh?— me pregunta Adrianne —¿No te bastó con una follada?— comenta burlona y yo sonrío.

—¿Tú estarías conforme con una sola? Porque si fuera así jamás lo hubieses vuelto a hacer con tu primo…

—Tienes razón— responde y nos reímos.

—¡Una selfie, zorritas!— exclama Valerie mientras saca su móvil.

Nos acomodamos para la foto y yo me preparo. Cierro los ojos, abro la boca, saco la lengua y hago el signo de los cuernos con mi mano derecha mientras con la izquierda me sujeto el sombrero. Mi pelo está algo desordenado y eso hace que la foto quede aún mejor. Nos tomamos otras tres: una donde junto los labios lanzando un beso, otra donde guiño un ojo y saco la lengua nuevamente, y la última donde todas salimos serias y con esas miradas que enamoran y nos hacen ver sexys.

—¡Para Instagram!— grita y Adrianne y yo abucheamos al instante gritando.

Valerie se pone a publicar las fotos y Adrianne es arrastrada del brazo por Andreas Gühne, quien me guiña el ojo al verme y yo hago una mueca. ¡Perro! Me acerco a mi tío y suspiro.

—¿Por qué no vamos a bailar?— pregunto y él bebe un sorbo de su cerveza para mirarme.

—¿Para que vuelvas a dejarme tirado? No gracias— responde con desdén y yo resoplo.

—¡Lo siento! Es que Adrianne empezó y me dejé llevar…

—No me interesa…

—¡Tío! ¡Por favor!

Me mira de reojo y suelta un suspiro —¿Para qué quieres que bailemos juntos si no puedo tocarte como me gustaría, eh?— pregunta, y yo me relamo los labios con picardía.

—Bailemos esta última y luego nos vamos a algún sitio más privado…— susurro.

Él levanta las cejas —Tentador…

—¿Sí?

—Vale, pero no me dejes otra vez o me enfadaré— sonrío y lo agarro de la mano.

No sé cómo Dimitri, el hermano de Valerie, consiguió mezclar Pornstar con otra canción que no tenía nada que ver. Hizo su magia y las luces bajaron al instante en tonos rosas y rojos.

—Sé que no es San Valentín, pero Valerie y yo hemos decidido hacer algo esta noche para las parejas que están aquí— comenta Dimitri por el micrófono, haciéndose oír por los altavoces —Todos buscad a vuestra pareja y disfrutad…

Subió el volumen de la canción. Mi tío frunce ligeramente el ceño hacia donde estaba el DJ Dimitri y sonríe —¿Be More?— pregunta sorprendido.

—¿Conoces la canción?— le pregunto, y él asiente…

—Recuerdo que la pusieron en la fiesta después de la graduación— dice —La bailé con la chica que quedó como Reina de la noche, yo fui el Rey. Nos obligaron a bailar— ríe suavemente —Esa vez lo hice más por obligación que por gusto.

—Pues esta vez será por gusto y mejor, porque será con tu sobrino…

Mi tío me sonríe y enrosca sus brazos en mi cintura para acercarme disimuladamente a su cuerpo. Yo, por mi parte, pongo mis brazos en su cuello y apoyando mi mejilla en su pecho. Antes de hacerlo me aseguré de cerrar las alas para que no molestaran, y nos dejamos llevar por la canción y su ritmo. No voy a mentir, la canción es preciosa. De esas que te atrapan con solo escucharla una vez y se vuelven tan adictivas que podrías repetirlas mil veces al día si fuera posible. Su letra, lo que transmite, joder.

La canción empieza a llenar el aire con su suave melodía; en medio de la pista solo estamos nosotros dos, los demás invitados desaparecen, como si el mundo entero se redujera a esta fragilidad compartida. La canción es lenta, etérea, y mientras nuestros cuerpos comienzan a moverse al ritmo, el espacio se desvanece. Mi tío se acerca más, su pecho rozando ligeramente el mío, y la conexión es instantánea, profunda. No necesitamos hablar porque el baile parece hablar por nosotros: un paso hacia adelante, otro hacia atrás, pero siempre regresando el uno al otro, como si un hilo invisible de destino nos uniera.

Quizás así está destinado a pasar.

Quizás mi tío es para mí.

O puede ser que no.

Los dedos de mi tío se deslizan suavemente por mi espalda, y ese simple contacto me hace estremecer; mantengo los ojos cerrados, perdiéndome en la sensación de tenerlo tan cerca que puedo sentir su respiración, el sutil aroma de su piel y el latido acelerado de su corazón.

—No me dijiste nada sobre cómo me veo cuando lo pregunté en casa— murmuro con voz suave, apenas un susurro.

Le escucho reír suavemente —No hacía falta, pero si querías oírlo aquí lo tienes— siento sus labios rozar el lóbulo de mi oreja y mi cuerpo reacciona —Te ves hermoso, tan etéreo…

Suspiro —¿De verdad?— pregunto.

—De verdad…— asegura.

Sonrío, abriendo los ojos. No hay palabras que puedan describir lo que siento en estos momentos. Solo la certeza de que, en este instante, todo encaja. Su cuerpo sigue el ritmo de la hermosa canción, pero su alma, esa parte tan vulnerable de él, está completamente rendida al baile, al momento, a mí.

Los dos giramos lentamente, como si el tiempo se hubiese ralentizado para darnos ese espacio, ese segundo eterno donde todo lo demás pierde sentido. Cada movimiento es una promesa, un acercamiento; se siente tan real, cálido, casi perfecto.

Finalmente, la música disminuye, su último acorde flota en el aire. Mi tío y yo nos miramos fijamente a los ojos; aún sin soltarnos, nos sonreímos con complicidad.

—¿Te ha gustado este baile, tío?— le pregunto.

—Claro que sí, mocoso— dice mirándome con ternura. —¿Bailamos otra?

Justo en ese momento, empieza a sonar una nueva canción. No me puse a pensar en lo que sonaba de fondo; solo negué con la cabeza, tomé a mi tío de la mano y lo llevé a la habitación de Valerie, ignorando a los chicos que estaban en las escaleras y me ofrecían un vaso de plástico azul con «refresco», aunque sé que esos llevan algo más y no los bebo. Ni siquiera cuando vengo solo con Adrianne. Porque una cosa es meternos una línea de cocaína y estar más o menos cuerdos y otra muy distinta que te duerman con lo que sea que le echen a esas bebidas para hacer de las suyas.

Entramos en la habitación de Valerie y me aseguro de cerrar bien la puerta. Antes de que mi tío pueda decir algo, le agarro las mejillas, me pongo de puntitas con ayuda de los tacones, le cojo del rostro y estampo mis labios contra los suyos mientras lo empujo hacia la cama. Hago que se siente en ella y yo quedo sentado a horcajadas sobre él.

—Alguien está muy travieso esta noche— susurra mi tío mientras baja sus manos por mi espalda —¿Quieres que te toque otra vez?— pregunta en un susurro y yo asiento con la cabeza.

—Por favor…

Pido y él no me hace esperar. Vuelve a besarme y siento el sabor amargo de la cerveza que se estuvo tomando, en mi boca. Me gusta la sensación, me embriaga. Me separo un poco y me quito el top dejando al descubierto mi pecho desnudo, mi tío me mira y el brillo en sus ojos se intensifica. Se acerca y comienza a lamer uno de mis pezones poniéndome inquieto y deseoso de más, siento cosquillas y ese nervio que hace que todo tipo de sensaciones que sienta se acumulen en un solo lugar. La punta de mi miembro.

Echo mi cabeza hacía atrás disfrutando de los movimientos de su lengua, poniendo sensible mi pezón y luego lo cepilla suavemente con sus dientes haciéndome sicear de placer…

—Oh…— jadeo ahogadamente cuando repite las mismas acciones con mi otro pezón dejándolos a ambos rosaditos, mojados por su saliva e hinchados..

Sus manos se meten entre la falta y es ahí cuando se da cuenta de la tanga que traigo puesta, es negra también, como todo mi vestuario. Mi tío sonríe juguetón mientras me baja la falda y yo suspiro. Hago lo que puedo por desabrochar sus pantalones y los bajo completamente junto a los boxers, vuelvo a tomar asiento sobre sus piernas y me alzo un poco rozando su entrepierna dura con la mia. Lo siento duro y se me hace agua la boca por querer probarla.

—¿Como es que te vuelves tan adictivo, mmm?— pregunta, su aliento rozando la piel de mi cuello —Siempre que te toco me quedo con ganas de más…

—Y yo…— suspiro —Quiero que me folles de nuevo, tío.

Susurro mientras tomo su entrepierna dura y la acomodo entre mis nalgas alineandola en mi entrada. —Billie, déjame prepa… ¡Ah!— suelta ahogadamente en cuánto, sin esperar a que termine de hablar, meto su polla en mi interior.

—Oh, sí…

Ambos soltamos un jadeo, la siento tan profundo que me envió calambres a la punta de mi pene haciéndome contraer el abdomen reiteradas veces. Me arde porque no dejé que me dilatara, pero no me interesa, lo quiero así, duro y sin preparación. Comienzo a moverme, a montar su polla como una maldita perra. Creo que son los efectos de la droga los que me tienen así, me siento increíble, en el puto cielo con mi tío jadeando en mi oído mientras me toma de la cintura y controla mis movimientos. Mis rápidos sentones.

Abro mi boca para gemir mientras lo miro fijamente al rostro, gimo como un loco porque la música se escucha a alto volumen y me tomo la libertad ya que en casa tengo que tragármelos todos para no hacer tanto ruido.

—¡Oh sí! ¡Oh sí, dios!— exclamo a gritos —¡Mmm!

La polla de mi tío entra y sale de mi interior, me fascina y nunca dejaré de amar lo que me hace sentir cuando toda mi próstata, es como si pudiese ver las jodidas estrellas, tocar las nubes y estar en el cielo por unos cuantos segundos y me siento dichoso.

—¿Te gusta que te folle así?— pregunta con voz ronca y yo asiento.

—Me gusta, me gusta… ¡Ah, ah! ¡Dios sí! ¡Oh!

Mi tío, en un rápido movimiento, hace que yo quede sobre la cama acostado y él en medio de mis piernas penetrándome con urgencia. Al sentirlo nuevamente en mi interior, arqueo mi espalda sobre la cama y chillo por el mero placer y mi tío se aprieta contra mí bombeando con fuerza. El sonido de nuestros cuerpos al chocar es opacado por la música, mi tío posa sus manos sobre mi pecho, me pellizca los pezones haciéndome gemir con fuerza. Se inclina y comienza a chuparlos nuevamente. Sin parar de penetrarme, me los mordisquea y yo jadeo gustoso por el dolor y el placer mezclado.

Mi tío vibra cada que se entierra dentro de mí y yo tiemblo con cada estocada. Y, completamente cegado por el placer, se incorpora, me coge de las piernas, se las sube a los hombros y, mirándome, dice con la voz sensual y rasposa:

—Me fascina follarte, Billie…— yo gimo.

Oírle decir estas cosas en estos momentos es morboso, muy morboso.

El éxtasis que me provoca lo que él me hace y dice me deja sin fuerzas, aprieto las sábanas entre mis dedos y mi esfínter, ahogando a su polla y mi tío gime, vuelvo a chillar de placer. Mi tío es tremendamente bueno follando. Sin descanso, mi tío continuó penetrándome con rapidez hasta que grité al llegar al clímax.

—Tom…— gimo su nombre mientras convulsiono por el placer.

Mi tío me mira y admira mientras ve el goce en mi rostro, parecía excitarlo aún más, y segundos después, tras un fuerte empellón que me hizo volver a gritar, mi tío se corrió. Dentro de mí. Siento su semen empapándome por completo, llenándome. Con nuestras respiraciones agitadas, mi tío me baja las piernas con cuidado y, tumbándose sobre mí, murmura contra mis labios:

—Me encanta el sexo contigo…

Yo sonrío, porque a mí también me encanta el sexo con él. Es algo extraordinario, me gusta lo que siento, las nuevas cosas que experimento. Él como golpea una y otra vez mi punto dulce y mi pene palpita, como me hace temblar.

Pero, solo es sexo. Mi tío no me gusta, no estoy enamorado de él como tal, solo es deseo… nada más…

Continúa…

Gracias por leer. Te invitamos a comentar.

por unicornlitz

Escritora del Fandom

2 comentario en “Touch me 15”
  1. El tío Tom está enamorado de Bill, y algo me dice que es desde hace mucho tiempo y que le gusta más de lo que a Billie le gusta él 🤭😍❤. ¡Quiero más!. Amo este fic ❤.

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