Fic TOLL de unicornlitz

Capítulo 24

—¿Qué acabas de… de…?— no consigo terminar la pregunta.

Me levanto rápidamente de la cama, cubriéndome con la sábana que logré agarrar en cuanto me puse de pie. Le miro con el horror pintado en la cara, ¿cómo podía ser posible? Tenía que ser una broma suya porque no me creía lo que había dicho, las palabras que salieron de su boca formaron una frase que me erizó la piel y puso a mi corazón a mil por hora.

Hijo de un narcotraficante.

Buscado.

Cómplice.

Hijo.

Hijo.

Hijo.

Ay, no.

—Tom, dime que no es verdad…— le pido y él bufa. Se pone de pie, coge sus calzoncillos y se los pone; yo solo lo miro con pánico, ¡¿Por qué demonios no me responde?! —¡Tom!

—Ya, no grites, moreno— susurra y se acerca a mí para abrazarme; sin embargo, doy un paso atrás alejándome, dándome la vuelta y cruzándome de brazos. Siento cómo me abraza por la espalda y cierro los ojos respirando hondo en silencio porque no tengo fuerzas suficientes para apartarlo de mí. —Si me dejas hablar antes de montar un circo, lo sabrás todo…

—Empieza— le ordeno con voz dura y una ligera punzada en el corazón. —¿Cómo es que no me lo dijiste antes, desde el principio? ¿Por qué tenías que esperar hasta ahora para decírmelo, eh? ¡Habla, Tom!

Él suspira. —Si no te lo conté antes es porque tenía miedo.

—¿Miedo de qué?

—De que quisieras alejarte de mí, Billie. De que pudieras dejar de quererme. No quería que te asustaras y acabaras huyendo— musita en voz baja, siento cómo pone su mentón sobre mi hombro y su respiración roza el lóbulo de mi oreja. —Te he amado desde siempre y… sabía que al acercarme a ti podías simplemente no querer tener algo conmigo si te lo decía.

Frunzo el ceño. —¿Amado desde siempre?— repito confundido y me doy la vuelta para mirarlo. —¿A qué te refieres con eso, Tom?

Me mira fijamente con una expresión suave en el rostro, acaricia mi mejilla y relame sus labios como pensando en qué decirme al respecto, como si estuviera buscando las palabras adecuadas mientras yo me moría de intriga, hasta que separó sus labios y murmuró: —Yo te conozco desde hace tiempo… cuatro años…

—¿Qué?— articule ahogadamente.

—La primera vez que te vi fue en una revista. Tus padres celebraron tu cumpleaños número trece con una pedazo de fiesta de la que todo el mundo habló y salieron muchos artículos sobre eso— comienza a contarme. —Cuando te vi… no sé cómo explicarlo, me fascinaste. Y sé que sonará loco, pero me enamoraste y no pude hacer nada para evitarlo. No sé si fue tu mirada o la bonita sonrisa que tenías en la foto, pero quedé hechizado por ti y no hubo vuelta atrás. Fue tanta mi necesidad por saber de ese niño que logró poner mi corazón a mil por hora que empecé a investigar sobre tus padres, a saber de ti, a seguirte…

—¿Me acosabas, Tom?

—No… bueno, sí… pero no para hacerte daño. Solo quería verte, como no podía acercarme a ti en ese momento porque tenías a los guardaespaldas que no dejaban que nadie te mirara… ni siquiera podía raptarte, ellos siempre estaban a tu alrededor y para matarlos… bueno, no quería traumatizarte— me alejo de él y me toco la cara mientras lo escucho —Te cuidaba sin que te dieras cuenta…

—Esto es un montón, yo…— inhalo y exhalo un par de veces. Entonces, en ese momento empiezo a atar cabos y mi cabeza trabaja rápido hasta que caigo en la cuenta —Por eso sabías todas esas cosas de mí… que tengo un horario, que mi diamante favorito es el Excélsior. ¡Como me veías sin maquillaje…! ¡Oh, Dios mío!

—Logré averiguar cada cosita con el tiempo y lo del maquillaje… nunca te vi por la calle sin él, solo aquí…

—No entiendo, ¿qué quieres decir?

—Bueno… mi hermano es un buen hacker, le pedí el favor de que hackeara una de las cámaras de esta mansión sin que los vigilantes se dieran cuenta.

Cubro mi boca sin poder creérmelo.

—La cámara que se hackeó fue…— se acerca a la ventana, levanta un poco las cortinas y allí estaba la cámara que daba a mi habitación. Siempre ha estado ahí según recuerdo, tiene el ángulo perfecto para ver mi cuarto aunque no se veía mucho a menos que te pusieras frente a ella. —Esa…— concluye bajando nuevamente la cortina. —Así podía verte, no siempre, pero sí por las noches antes de que bajaras las cortinas y te fueras a dormir justo a las ocho en punto.

Me quedo flipando. Todo este tiempo… Tom ha sabido de mí; es tan complicado y todo conecta perfectamente con lo que ha pasado. Dios, simplemente no podía creerme que esto estuviese pasando ahora.

—Esa noche en el pub clandestino… la primera vez que nos conocimos… ¿sabías que yo estaría allí?— pregunto con dificultad en mi voz, estoy tan impactado que asimilarlo me cuesta.

—Sí.

—Pero, ¿cómo? ¿Acaso había un micrófono oculto en mi habitación? ¿Una cámara tal vez? O ¡¿también hackeaste mi móvil?! Claro… podías escuchar mis llamadas, ver a quién le escribía, qué conversaciones teníamos… ay, mierda…

—En realidad… tenía pensado hacer eso también pero… sentí que era suficiente con hackear una de las cámaras de vigilancia— musita como si nada y yo lo miro con los ojos como platos. ¡¿Cómo puede estar tan tranquilo mientras me habla de todo esto?! —Supe que estarías allí porque seguí a ti y a tu amiga. Pude llegar antes que vosotros y pasó todo esto… lo nuestro.

—Tom… me acosabas— susurro con la voz ahogada cubriendo apenas mi boca con la mano derecha —desde siempre.

—No te pongas así…

—¡¿Y cómo quieres que reaccione ante todo esto?!— grito sobresaltándolo un poco —¡¿Qué esperas?! ¿Que te aplauda? ¿Que me ría por la situación y me lo tome con calma? ¡¿Eso esperas?!

—No grites… vas a llamar la atención de todos y no sería nada bueno que nos encontraran así: tú cubriéndote con una sábana y yo solo con los boxers puestos…

Gruño frustrado y me siento en la cama ocultando mi rostro con mis manos. Todo esto es una locura, algo que parece irreal; realmente esperaba que todo fuese mentira, una broma de Tom, pero no, él no se está riendo ni burlando y todas las cosas que me ha dicho están dando vueltas en mi cabeza. Hace unos momentos creía que todo lo nuestro podría estar bien porque pensaba, realmente tenía la esperanza de que Tom podría dejar esa vida de ladrón por mí para empezar algo nuevo juntos pero ahora que sé esto, que es hijo de un narcotraficante y puede acabar en la cárcel cumpliendo una condena difícil de ignorar, todas mis expectativas se desvanecen una por una dejándome sin nada. Sin esperanza.

Sé perfectamente que salir de ese mundo del narcotráfico no es fácil. Una vez que entras, ya no hay vuelta atrás, y Tom lleva metido en eso desde que nació.

Estoy hecho polvo mentalmente, buscando una salida a todo este lío y ignorando los temas legales, pero no la encuentro. Porque no la hay. Empiezo a sollozar sin darme cuenta y me aparto de él de golpe cuando siento que intenta abrazarme; me pongo de pie otra vez, me limpio las lágrimas y respiro hondo varias veces tratando de calmarme, pero es imposible. Todo esto me preocupa. Demasiado.

Ahora, con más razones aún, no puedo contarles a mis padres sobre Tom, no todavía. Papá podría acabar metiéndolo en la cárcel; rápidamente conocerían a Tom, le darían su condena y no habría nada que pudiera hacer para evitarlo.

—Perdón…— le oigo susurrar —Sabía que no debía acercarme a ti, sabía que tenía que conformarme con verte desde lejos, pero no pude… me ganaron las ganas de tenerte conmigo y no pude contenerme. Yo… sabía que mi vida podría arruinar la tuya… lo siento, lo lamento…

—Cállate— gruño mientras inclino un poco la cabeza hacia atrás para verlo de reojo.

Dejando de lado el hecho de que me había estado acosando durante cuatro años y lo enfermo y aterrador que suena eso, me importa una mierda mi vida. Lo que realmente me preocupa es él.

—No lo entiendes… debiste decirme esto desde el principio, Tom. No esperar hasta ahora que… que me has enamorado, que me tienes en tus manos, que me he entregado a ti… no ahora, Tom… ¿Por qué me haces esto, eh?— las lágrimas vuelven a brotar sin mi maldito consentimiento; Tom me mira con un poco de culpa en su expresión —Hijo de un narcotraficante, ¿sabes lo que significa eso?

—Sí, claro que lo sé… siempre lo he tenido en cuenta— me responde.

—No eres solo un simple ladrón… también eres un narcotraficante. No solo tu padre. Tu hermano también lo es, tu madre… Dios…

—Billie…

—Toda tu familia metida en ese mundo del crimen. Tom, no…— gimoteo —¿Por qué tenías que esperar hasta ahora para decírmelo? Mejor ni lo hubieses hecho.

—Prefiero contártelo ahora a que te enteres por otros. Si no lo hice antes, ya te lo he dicho, fue porque tenía miedo de que no quisieras saber nada de mí, de que quisieras alejarte— se acerca a mí y pone sus manos en mi rostro, sujetándome por las mejillas empapadas —No lo habría soportado, ¿sabes? Porque dentro de mis planes estaba formar una familia contigo. No quería que tuvieras miedo de mí, pero no pensé que reaccionarías así.

—¿Y qué esperabas? ¿Una fiesta para celebrarlo?

—No…— ríe suavemente —En realidad pensaba que me mandarías a tomar por saco. A lo que me refiero con que no esperaba esta reacción es que… aún no me has dicho que quieres dejarme, que no quieres saber nada de mí.

—¿Cómo puedo hacer eso si te amo?— le pregunto con la voz rasposa y temblorosa. —¿Cómo puedo decirte que no quiero saber nada de ti si te necesito a mi lado para sentirme bien? ¿Lo ves? Me tienes dependiendo de ti.

—Como yo dependo de ti, oye…— pega su frente con la mía y suspira mientras yo contengo ligeramente los espasmos del llanto. —No te pongas así, todo va a estar bien…

—¿Bien? ¿Cómo puede estar bien, Tom? Eres un narcotraficante— susurro. —Seguramente la policía no solo busca a tu padre, sino que también a ti… ¿Qué va a ser de ti cuando te atrapen? ¿Qué voy a hacer yo cuando pase esto? Es demasiado…

—Si me pides tiempo para asimilarlo, lo entenderé… te daré lo que necesites.

—No…— gimoteo de nuevo. —Yo no necesito tiempo, lo que quiero es que dejen de pasar estas cosas que ponen en riesgo nuestra relación.

—Ya te dije que jamás permitiré que nos separen, Bill. Si tengo que secuestrarte, lo haré, aunque no sería un «secuestro» si tú estás de acuerdo— me dice y luego me besa fugazmente en los labios, limpia mis mejillas y me sonríe. —Hagamos un plan…

—¿Un plan?

—Tú me dijiste que… si conseguía ganarme la confianza de tus padres, haría que Jhörg se olvidara de querer averiguar sobre mí— yo asiento levemente asegurando sus palabras. —Bueno, si eso funciona podremos estar juntos. Sin embargo, el único problema sería Marc, aunque sé que ese cabeza de huevo no va a abrir la boca si quiere seguir vivo. Pero si por alguna razón pasa algo, entonces tendremos un plan B.

—¿Y si la policía atrapa a ti y a tu familia? ¿O si mis padres se enteran por otro lado?

—Tendremos el plan B, moreno— me repite y yo frunzo ligeramente el ceño.

—¿Qué sería el plan B?

—Nos vamos a escapar, tú y yo…

Contengo la respiración y lo miro fijamente. «Escapar» es algo que me resulta peligroso. Tendría que dejar a mis padres y amigos, renunciar a saber de ellos; pero si solo así puedo estar con Tom, si solo así podemos asegurarnos de que estaremos juntos entonces estoy dispuesto a aceptarlo y correr el riesgo. Es eso o enfrentarme a vivir mi vida sin la persona que amo a mi lado.

Viviría infeliz.

Continúa…

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por unicornlitz

Escritora del Fandom

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