Sin ventanas 11

Fic TOLL de Kasomicu

Capítulo 11

Bill aprendió, a punta de gritos de Tom, cómo conducir el auto y la motocicleta.

—Es bueno que aprendas en este momento y no en el mundo de antes, porque aquí si atropellas un zombie no importa, algo que sí habría dado problemas cuando no habían zombies —comentó Tom luego de que Bill hubiera atropellado sin querer como cuatro zombies con el auto.

—¿Pero entonces lo hago bien, Tom? —cuestionó Bill girando a verlo.

—¡Fíjate en la pista…! Y ahí va el quinto zombie —terminó por decir Tom, después del impacto que dio el muerto viviente sobre el parabrisas.

—Perdón, Tomi —masculló Bill, volviendo a fijarse en el frente.

Con la moto, Tom es quien se subió, mostrándole cómo encenderla y todo, aunque se percataba que Bill estaba más distraído viéndolo que escuchándolo, por lo que Tom le chasqueó la lengua.

—¡¿Qué tanto me ves?! ¿Por qué no prestas atención? ¡Te estoy hablando! —habló Tom fastidiado.

—Sí te escucho, Tom. Sólo que… Cuando subes a la moto con tus piernas abiertas… Me haces recordar cuando te montas sobre mi pene —confesó Bill avergonzado por ello.

Tom de lo que estaba sulfurado, suavizó su ceño fruncido y después comenzó a carcajearse.

—Sí sabía que eras un degenerado a pesar de tu carita tierna, sólo que me reconforta saber que eres lo suficiente degenerado para pensar en coger ahora mismo, ¿entonces las veces que hemos andado en moto y te sentí duro es porque te prende, no? —interrogó Tom, cruzándose de brazos sobre la motocicleta, arqueando una ceja con una sonrisa ladeada.

Bill asintió con timidez.

—Ahora mismo estás excitado, y antes de que quieras responder, no es pregunta, se te nota por el bulto en tus pantalones —soltó Tom, relamiéndose los labios.

Bill se sonrojó y bajó la mirada, sí, se había hecho una tienda de campaña por ver Tom sobre aquella Harley Davidson, que Bill no sabía qué modelo era pero era lo suficientemente grande para entrar ambos en ella, y que era negra y bonita… Que sólo hacía lucir más a Tom encima, el cual se fijó a ambos lados.

—Aún estamos de día… Y no hay zombies cerca, tal vez podamos volver más entretenida esta lección, ¿no? Quizá lo que necesitas para aprender es tener un mejor refuerzo positivo —acotó Tom con la misma sonrisa traviesa, y Bill lo observó, con confusión en su semblante.

—¿Qué es eso? —preguntó Bill.

Tom se relamió los labios, y bajó de la moto.

—Siéntate en la moto y te explicaré —ordenó Tom, sintiendo su propio deseo aumentando a cada momento por lo que iba a hacer, decidiendo que ya que estaban en el jodido fin del mundo, un poco de sexo al aire libre no les vería mal, igualmente tenían armas cerca en caso de que se acercara algún zombie.

Bill se acercó y sentó en la moto, pero se sentía extraño sin Tom con él.

—¿Entonces ahora lo enciendo como me dijiste? —cuestionó Bill.

—No —respondió Tom, poniéndose de rodillas, y abriéndole el cierre a Bill, dejándolo confundido porque seguía sobre la motocicleta.

—Tom… Estamos afuera… ¡Ooh! —gimió el menor cuando sintió cómo Tom sujetó la base de su verga, y embocó lo demás, haciendo que Bill percibiera la calidez de la boca del mayor, sus labios acolchados alrededor de su miembro, en lo que Tom comenzaba a succionarlo, con Bill aún encima de la moto.

Tom sabía que no era lo más prudente, pero quería algo de adrenalina aprovechando la excitación, si bien no era la primera ocasión que había tenido sexo en la calle, cuando precisamente en el apocalipsis zombie uno tenía que ver la forma de coger cuando tuviera oportunidad, en realidad, la idea de hacer sobre la moto lo estaba poniendo muy duro, haciendo que él mismo liberase su erección, masajeándosela con la mano libre, bajando su prepucio, esparciendo el preseminal gozando de su puño envolviendo su virilidad palpitante, en lo que tarareaba contra la dureza de su novio, subiendo de arriba abajo, haciendo que Bill creciera aún más.

Bill se aferró a la parte trasera de la moto, bizqueando por momentos, era inútil intentar mantenerse enfocado en que estaban al aire libre, no cuando sentía la forma en que Tom lo chupaba, apretándolo deliciosamente entre sus labios, y haciendo que el menor se olvidara hasta de quién era en aquel instante.

Tom seguía ayudándose con la mano en la erección de Bill, porque con aquel tamaño, no le entraría completa ni haciéndole una garganta profunda, así que mantenía un bamboleo en la base, en lo que chupaba con ahínco el sabor de su novio, sintiendo su preseminal amargo rico contra su lengua, en lo que él mismo generaba más saliva, no sólo por la excitación, sino también para facilitar el oral.

Bill veía a Tom, subiendo y bajando, cómo su miembro se hundía en su boca, o cómo ladeaba un poco el rostro, haciendo que se notara contra su mejilla con barba, luego sacándeselo de la boca, dándole unas lamidas por encima que hiciera que su pene diera más botes, en lo que el mayor se reía, con los labios hinchados y rojizos, y apoyando la virilidad de Bill contra su rostro, que lejos de Bill quejarse por lo áspero de la barba corta, Bill sólo se excitó más, pensando que quizá sería cómo esas veces donde Tom lo masturbaba y ponía el rostro para que se corriera en él, si es que no lo hacía dentro de su boca, pero Tom mantuvo el bamboleo en su erección para luego parar de golpe.

—No quiero que te vengas, Bill… Al menos no por ahora —avisó Tom, poniéndose de pie, quitándose los pantalones por completo, dejándose las botas de combate, tanto en su prótesis como en la pierna buena, y ubicándose sobre la moto, como si fuera a conducirla, dándole la espalda a Bill, pero arqueándose más, enseñándole el trasero, en lo que apoyaba sus manos sobre el manubrio—. Ahora, ¿qué dijiste sobre verme montado en tu verga era similar a verme subirme a la moto?

Bill tragó saliva, apretando las nalgas firmes del mayor, pero inclinándose, para separarlas, y comenzar a lamer en medio, sin responderle a Tom, porque quería comérselo.

—¡Por la gran puta, oh sí…! —gimió Tom, que esperaba que Bill se lo cogiera, pero ahora su novio estaba comiéndole el culo con él aún sobre la moto.

Bill siguió saboreando a Tom, disfrutando su almizcle, pero aún manteniendo sus agarre entre sus globos de carne, en lo que chupaba por fuera el culo de Tom, imitando los movimientos de los besos, tal cual le había instruido el mayor, sintiendo cómo es que Tom temblaba contra sus labios, tensando más sus esfínteres en lo que soltaba gruñidos y jadeos fuertes por el placer que le atravesaba al percibir la lengua larga de su novio en su trasero.

Bill después jugueteó encima, haciendo una leve presión, para meterle la lengua, sintiendo aquella calidez en su músculo, moviéndolo de adentro hacia afuera, sólo para sentirlo más… Tom sabía maravilloso, y los ruidos que hacían sólo lo dejaban más deseoso, con su miembro goteando por el deseo que lo inundaba por el mayor.

—Bill… Carajo, voy a correrme y ni me la he tocado. ¡Métemela! —ordenó Tom, aún aferrado al manubrio.

Bill sacó la lengua de dentro de Tom, levantándose.

—¿Sólo lo hago así o te volteo? —interrogó Bill, a sabiendas de que Tom a veces sí o sí quería verlo cuando hacían el amor.

—Primero así… Luego veremos —respondió Tom, escuchando cómo Bill escupía sobre sus dedos, llevándolos hacia su trasero, haciéndolo sisear, aunque en sí ya se había dilatado algo con la lengua de Bill, quien ahora los giraba y hacía los movimientos de tijera que estremecían a Tom, para luego curvarlos, haciendo que Tom maldijera en latín pero no por algo negativo, sino porque había dado con su próstata—. ¡Basta, apúrate! —instó el mayor, empujando su trasero contra la muñeca de Bill, porque ya no sólo quería los tres dedos que tenía adentro, quería sentir a su novio latir dentro suyo.

Bill sacó los dígitos, escupiendo ahora sobre su palma para embadurnar su erección, porque el aceite de bebé estaba dentro del búnker, y Tom no quería entrar a casa, aún sintiéndose un tanto nervioso porque alguien los viera allí, de todas formas empapó bien su miembro, y, aún sentado en la motocicleta, es que guió su hombría contra la entrada de Tom, gimiendo cuando es que se la metió por completo.

—Tan apretado… —dijo Bill, en lo que se ceñía contra la espalda de Tom, aferrándose a sus caderas, dejando un beso contra la nuca del mayor, porque estaba con su moño puesto, y empezaba el vaivén.

Como la moto tenía el seguro puesto se mantenía en el mismo lugar, evitando que ambos se cayeran, sin embargo, sí se mecía bajo los movimientos de ambos, con Bill aferrado a las caderas de su novio, embistiéndolo aún sentado sobre la motocicleta, mientras que el mayor empujaba su culo contra la pelvis del pelinegro.

Tom estaba viviendo la fantasía de ser cogido sobre una moto, con Bill dándole estocadas certezas, apretándolo por las caderas, en lo que sentía su piel sobre el asiento de cuero, boqueando al punto de salivar, soltando un extremo del manubrio para sujetarse el pene, en lo que Bill no se llegaba a salir por la cercanía, teniendo su aliento caliente contra su cuello, y percibiendo los dientes que usaba para morderlo, porque su cachorro amaba mordisquearlo o chuparlo, dejándole marcas de la efusividad que tenía con él en el sexo, pero Tom no se quejaba, por lo mismo cuando Bill succionó con más fuerza sobre la piel sensible de su cuello, sólo se puso más duro, aumentando el bamboleo sobre su polla, en lo que seguía ese viene y va sobre la motocicleta.

Bill sólo sabía que el interior de Tom era delicioso, ya fuera que lo sintiera con sus dedos, lenguas o con su erección, y que cada que Tom lo apretaba más, como buscando absorberlo por dentro, era porque estaba bien, porque él disfrutaba, así que siguió presionándolo, dándole estocadas, en lo que las sensaciones se multiplicaban a mil, sintiendo aquella tensión en sus testículos, mientras Tom movía las caderas de esa forma que Bill se quedaba un tanto privado, porque Tom siempre era muy sensual en cada cosa que hacía, incluso ese movimiento de caderas que hacía como que pudiera estar aún más profundo dentro de Tom.

Bill arremetió con más fuerzas, escuchando cómo Tom se paralizaba por momentos, blanqueando los ojos por aquella forma tan potente de darle en la próstata, iba a explotar definitivamente pronto.

Bill se la metió un par de veces más, mordiéndole la unión del cuello con hombro, incluso por encima de su camiseta, sin importarle el sabor a tela, sólo tener que morderlo por lo intenso que era sentirlo, teniendo relaciones afuera en algo que no estaba diseñado para ello, y Tom se corrió ante la mordida, ensuciando su propia mano, y apretando tanto a Bill, que también se vino dentro suyo, pero Bill no se salió.

—Ngh… Qué rico aún estás ahí —soltó Tom, moviendo las caderas, para percibir aquella longitud aún llenándolo.

—Es que quiero más, Tom… ¿Me dejas? —cuestionó Bill, acariciando con sus pulgares las caderas desnudas del mayor.

—Sí… También quiero más —cedió Tom, con su propio miembro cobrando vida, en lo que sentía cómo Bill mismo iba poniéndose rígido en su interior, por lo mismo es que siguió aquel meneo sin ver a su novio todavía.

—Pero quiero verte, Tom —rogó Bill, dejándole un beso en el costado del cuello, haciendo que Tom jadeara, con los vellos erizados.

—Entonces salte… Intentaremos hacerlo funcionar —comentó Tom.

Bill obedeció, saliéndose con cuidado del interior del mayor, en lo que Tom se levantaba de la moto, y el pelinegro, lo jalaba para echarlo de espaldas sobre el asiento, con Tom abierto de piernas.

Bill se lanzó a besarlo en la boca, con Tom correspondiéndole de inmediato, abrazándolo tanto con sus piernas como con sus brazos en nuca, en lo que Bill alineó su erección contra el culo de Tom, que aún tenía el semen dentro, la preparación previa, y también el coito, así que fue más fácil ingresar, con Bill creciendo más y más dentro del mayor, comenzando a mecerse sobre la motocicleta.

Tom sabía que iba a dejarle marcas a Bill en la espalda, incluso con las uñas cortas, por la forma en que se las inscrustró, incluso teniendo el menor una camiseta negra pegada puesta, que sólo lograba encenderlo más, así que jugueteó con su lengua en la boca de Bill, y disfrutó de ser cogido nuevamente en la motocicleta, aunque ahora frente a frente, haciendo que aquello tuviera un aire romántico sumado a la adrenalina de poder ser descubiertos y el morbo de hacerlo sobre un vehículo.

Bill se aferró a los muslos del mayor, sin dejar de darle estocadas, haciendo que Tom se quebrara sobre la moto, que bueno, siendo sinceros, no era el lugar más cómodo para hacerlo, limitando un poco los movimientos, aunque estando con Tom así de aferrado, en un peculiar abrazo donde Bill seguía embistiéndole… Pues al menos con ello podrían asegurarse de que no se caerían, o, en su defecto, de poder caerse lo harían juntos.

Después de que se volvieran a correr, no juntos pero sí uno tras otro, es que tuvieron que detener las actividades amatorias, debido a que habían zombies cerca, así que Tom se vistió, mientras que Bill se acomodaba la ropa, estando despeinado, al igual que el mayor, pero feliz.

—Al final no aprendí a conducir la moto —farfulló Bill, notándolo, en lo que iban en dirección al búnker.

—Pues lo tendremos que intentar en otra ocasión… Al menos tendrás recuerdos buenos de esta lección, infructuosa en el aprender a manejar motocicleta, pero exitosa en corrernos sobre ella. El refuerzo positivo es una técnica de enseñanza donde se presenta un estímulo agradable después de una conducta, esperando que se repita en el futuro. Básicamente te di una buena asociación a la moto, así que te será más fácil cuando te explique cómo debes conducirla la próxima vez —masculló Tom, sonriendo.

—Oh… Sí, ahora pensar en estar en la motocicleta sólo me hará recordar este momento que tuvimos, tan romántico y nuevo —mencionó Bill correspondiéndole a la sonrisa.

Tom se relamió los labios. —Lo cual me da una idea para hacer que mejores en la conducción de auto…

—¿Sí? ¿Cuál sería esa idea, Tomi? —interrogó Bill, animado con pensar que podría mejorar su conducción de auto, ya que si bien no interesaban las muertes de los zombies, era más en caso de que ellos mismos se lastimaran o quizá matar a alguien que no se lo merecía, que bueno, Bill no era consciente de ello, pero sí tenía la mentalidad de que había gente que merecía morir si le hacían algo a Tom, o la gente mala, sin embargo, ese deseo que tenía no era algo que lo pensara con todos.

—Crearte buenos recuerdos dentro del auto, tontorrón —dijo Tom, en lo que terminaban de entrar al búnker.

Bill sonrió. —¿Entonces podemos seguir haciendo más buenos recuerdos pero ahora en la cocina? ¿Podemos, podemos? —inquirió el pelinegro.

Tom se rió, pero lo tomó por la mano, yendo en dirección a la comida, haciendo que Bill se sintiera feliz de que le haría caso para hacer el amor en la cocina, pero también viendo lo lindo que era tener a Tom agarrándolo por la mano. Bill consideraba que era muy hermoso el hecho de que amara tanto a Tom, que todo se sentía bien con él, y que el sexo no sólo lo disfrutaba por no haber tenido ninguna experiencia previa al mayor, sino porque era Tom, él hacía que cada cosa simple se volviera extraordinaria, y bueno, Bill no había hecho ninguna cosa de adultos con nadie, pero tenía la certeza de que el hacer el amor era especial, siendo así de único y delicioso porque lo hacía con Tom.

Bill se sentía tan feliz con el mayor, quien pasó de gritarle a darle aquella experiencia única, haciendo que se olvidara su nombre y que en la calle debía estar en modo alerta, no, cuando estuvo sobre la moto el mundo se eclipsó y todo giró alrededor de Tom, como cada vez que hacían el amor, y sí, Bill relacionaba a Tom sobre la motocicleta como alguien magnífico y lleno de poder, por la manera en que lucía todo rudo sobre ella, aferrándose al manubrio, con Bill pensando que sí, abierto de piernas y espalda recta le hacía recordar a Tom haciendo lo que él denominaba “sentones”, al bailar sobre su erección, y ahora pues tuvo la oportunidad de pensar en ello y luego hacerle el amor a Tom, quien se notaba muy efusivo o emocionado por cosas así.

Bill sólo sonrió más, cuando Tom abrió la puerta de la cocina, jalándolo en su dirección, definitivamente había sido un buen día, y eso que aún tenían la noche por delante, así que sólo pararía cuando Tom le golpee o diga que realmente no quiere, aunque a veces sí Tom mismo se refutaba, porque le decía que ya no más, pero igualmente lo apretaba más dentro su cuerpo, meciendo sus caderas para poner su miembro erecto nuevamente.

Bill, pese a las señales contradictorias de Tom, igualmente buscaba comprenderlo y hacer lo que mayor deseara, lo bueno era que si Tom se enojaba, luego debía besarlo, y aquello hacía que Bill sintiera el pecho caliente, porque diario recibía más de un beso de Tom por enojarse seguido.

—En el mundo de antes, cuando uno decía groserías se ponía dinero en el jarrón de insultos —contó Tom, sonriendo con nostalgia al pensar que sí, él mismo tenía uno cuando era niño, que se llenaba constantemente por culpa de Tom y su papá—. Lo recordé cuando tú pides beso cada que nos enojamos desde que expliqué de las peleas de adultos y sus reconciliaciones. Y claro, me gusta besarte, sólo que me quedé analizando sobre ello.

—Los besos de Tom siempre saben dulces, no como la piña en almíbar, sino por ser tú —comentó Bill, sonriendo—. Y me gusta mucho, porque te enojas pero me das besitos, muchos besitos que me ponen feliz —terminó por decir el menor.

Tom sonrió. —Eres un cachorro tierno y cursi.

—…Y tuyo —terminó de decir Bill.

Tom asintió, besándolo de nuevo. Amaba a su cachorro.

Continúa…

El próximo capítulo es el final… Y aquí… Cumplí una idea que siempre quise hacer XD coito sobre motocicleta JAJAJAJ varias oportunidades tuve que desaproveché. Pero en fin JAJAJAJ. No olviden dejar su apoyo en comentarios :3

por Kasomicu

Escritora del Fandom

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