
Fic TOLL de unicornlitz
Capítulo 5
By Bill
¿Cuándo conocí a Tom? Bueno, teníamos siete años cuando ocurrió, yo era perseguido por mocosos que querían robarme la comida en primaria. Tom, él me salvó ~por así decirlo~ recuerdo ese día, junto a sus amigos rodeó a los imbéciles que querían joderme y les golpeó, aunque no había sido tan grave, siendo niños los golpes suelen ser patadas o puños ~pero, leves~ los mocosos que querían robarme la comida cayeron al suelo llorando y retorciéndose, en cualquier momento las profesoras saldrían y no nos vendría nada bien si nos acusaban o peor aún, si nos expulsaban. Reaccioné ante el hecho de que él me había salvado y lo tomé del brazo. Ambos echamos a correr, escondiéndonos en la biblioteca vieja de la escuela entre risas traviesas. Incluso sus amigos nos siguieron.
Desde ese día todo cambió.
Con los años, Tom se ganó su lugar en la escuela, en los pasillos se hablaba de él con sigilo, y era conocido como Kaulitz, el problemático. Era poco hablador, solitario y se metía en peleas por su enorme arrogancia, no pedía disculpas por lo tanto, siempre se metía en problemas.
Los rumores siempre andaban por ahí, sin embargo, nunca me separaba de él, estar con él era de lo más tranquilo, él era tan sereno…
Mantuvimos una extraña amistad durante muchos años, donde yo lo buscaba ~desde que tuve memoria~ para comer en la cafetería juntos o hacer tarea por las tardes, conforme íba pasando el tiempo comprendí que Tom era un fiel amigo, no importaba si yo tenía dificultades él me apoyaba y era el único indicio que me mostraba que yo le caía bien.
En secundaria, justo a medio transcurso académico, aparecieron Georg , Gustav y Andreas, ellos eran acosados por los mayores en la escuela. Un día Tom y yo pasábamos por ahí encontrando a los tres cubiertos de harina, no comprendimos que pasaba pero Tom se metió como si estuvieran torturándolos. Tom dijo que eran amigos suyos y que no iba a permitir que los maltrataran más, desde entonces los tres seguían a Kaulitz como si fuese un héroe. Incluyéndome.
Los cuatro teníamos la misma opinión sobre Tom, él es una buena persona pero nunca te dirá nada lindo. Puedes confiar en él pero si lo traicionas te matará.
Así que, durante nuestra amistad decidí planear cosas para hacer juntos, como pijamadas. Fue el peor error en toda mi vida. Tom tiene un problema y no como los demás pensaban, es extremadamente ordenado mantiene todo alfabéticamente, su cama impecable, el color en las paredes deben ser fríos o según él le provocan migraña. Él mantenía un calendario cerca de su cama donde detallaba cada acción durante la semana.
Era como: Dormir, despertar, desayunar, asistir a clases, realizar tareas, preparar deberes y dormir.
Así desde que comenzó su adolescencia.
El primer día de pijamada cometí el error de dejar mi comida sobre la colchoneta. Su cama. Él me dio mi primer regaño y fue tan fuerte, tan autoritario que no volví jamás a dejar algo fuera de su lugar. Nuestra amistad se convirtió en cierta manera en él indicándome las cosas que no debía hacer y yo lo obedecía. O yo le indicaba cuando estaba siendo un completo cínico con nuestros amigos y paraba. Teníamos quince en ese entonces.
Me acostumbré a Tom después de años de amistad, comenzando siendo solo unos niños.
Tom desde su adolescencia tomaba decisiones como si se tratase de un adulto, su madre sufre de bipolaridad, ella no tomó sus medicamentos casi la mitad de su vida por lo cual se volvió muy inestable. Tom era llamado solo para autorizar el forzamiento del tratamiento en ella. Era como mi padre haciéndose cargo de su empresa. De los gastos, todo. Lo que más me preocupó fue que faltó a clases por casi una semana entera y ¿lo peor? El muy imbécil ni siquiera me había llamado o enviado un simple mensaje. Pero, cuando regresó a clases no pude evitarlo y me lancé a él abrazándole con fuerza, le había extrañado porque ni siquiera me recibía en su casa, pasaba horas tocando el timbre y nadie abría. Pero, para mí buena suerte él me correspondió al abrazo.
“—Te extrañé…
—Venga, ya. No seas tan niño— me riñó burlón mientras me miraba con esa sonrisa perfecta —Solo fueron un par de días.
—Una semana entera, Tom— me crucé de brazos —y para colmo, no sabía nada de ti, nadie sabía dónde estabas Thomas, me preocupé…
La mirada de Tom se suavizó en ese instante —Pero, ya estoy aquí, perdóname ¿Si? Por no dar “señales de vida”— rió bajito.
—Solo si me dices la razón por la cuál has faltado a clases y todo eso…”
Recuerdo cuando me lo confesó, y cada palabra suya.
“—¿Sabes, Bill? No todos tenemos una vida de comodidades— empezó diciendo en su usual voz calmada y ronca —si quieres juzgarme o contarle a alguien sobre lo que pasó aquí, puedes hacerlo pero me gustaría decirte algunos detalles. Hace poco mi padre nos abandonó por una mujer con bastante dinero. Recuerdo a mi padre siendo cariñoso conmigo así que no lo culpo por abandonarnos cuándo no teníamos dinero y su esposa era una bipolar que lo maltrataba. A la mujer la conoció en su trabajo como mesero en un bar de mala muerte, no tengo idea que vio esa mujer en él pero nos lo arrebató y él se fue. Desde entonces trabajo los fines de semana, y cuido de mi madre a pesar de que ella me culpa porque él nos dejó. Yo no culpo a nadie. Tengo una vida y puedo hacer de ella lo que quiera. Así que trabajo en lo que mi edad me permite, es por eso que no nos vimos por todo este tiempo y sostuve mi casa. He ganado cada beca para seguir estudiando. Las personas son crueles sino tienes dinero o estudios, no iba a permitir que eso continuará. El estado me ha quito a mi madre, ellos fueron quienes la metieron a un hospital luego de escuchar quejas de los vecinos cuándo ella me golpeaba, no era su culpa está enferma. Mi abuela falleció hace tres días, estuve en su funeral y en la lectura de su testamento, me ha dejado toda su herencia, pero no puedo recibirla hasta ser mayor de edad. También es por eso que no te he invitado a mi casa o que no te haya recibido todos estos días que has ido allí… y también por lo que he estado distante, pero ahora, ya lo sabes… ¿por qué te cuento esto? Porque desde hace mucho has decidido ser una piedra en el zapato y no has querido alejarte de mi, Bill. Asi que, debes saber lo que soy para que pienses un poco en si de verdad quieres seguir metiendote en mi vida”.
Desde entonces no conseguí juzgarlo, no cuando su vida era tan dura. Sin yo conocer toda la historia.
&
Nos volvimos inseparables con el paso del tiempo, incluso nos alegramos cuando quedamos en la misma universidad, pasamos por un montón de estupideces juntos y también con Georg, Gustav y Andreas. Tom salió con varias mujeres, en realidad él no salió, sólo tenía sexo con ellas. Él decía que era un observador, nadie es suficiente para amar.
En cambio, yo me volví adicto a salir con diferentes personas. Simplemente quería estar con alguien que me amara, ese sentimiento es increíble los primeros momentos después te rompen en pedazos. Tal vez era mi culpa.
Cuándo conocí a mi primera novia ella era perfecta físicamente y también estudiaba medicina, siempre iba impecable y era muy organizada en su vida. Ella realmente me gustaba, salimos por un tiempo hasta que comenzaron las peleas, es decir, ¿por qué ella nunca podía tomar decisiones? Constantemente era yo quién tomaba la iniciativa o buscaba los lugares para tener citas, y entonces me dejó.
Mi corazón se partió. Recuerdo llegar a la habitación y llorar, dolía ser dejado después de tanto tiempo de salir con alguien. Tom es una persona de pocas palabras, ese día él no habló simplemente se sentó sobre mi cama y acarició mi espalda. Fue insólito, el dolor disminuyó en segundos, y mi cuerpo trabajó involuntariamente, me moví buscando la fuente que sanaba mi dolor y la encontré abrazando el cuerpo caliente de Tom. Su corazón es tan constante y ruidoso que se convierte en una canción de cuna. Esa noche dormimos juntos en mi cama porque honestamente no dejé ir a Tom a ningún lado y él no protesto, sólo me dijo “mañana es un nuevo día”. Superé mi primera relación después de una semana, volví a ser yo después de llorar como un niño, lo importante fue que Tom siempre me consoló y no me juzgó.
Al parecer mi mente se confundió durante esa semana.
Tom, yo y los chicos fuimos a un bar a celebrar como cada fin de semana. Bebimos como locos, y comimos pizza hasta reventar entonces como el ambiente era muy bueno decidimos bailar. Algunas chicas se acercaron y todos tonteamos. De repente Tom desapareció, no le encontré nada de inusual hasta que fui al baño, cuando estaba haciendo mis necesidades escuché ruidos en una de los cubículos, claramente alguien tenía sexo. Lo ignoré, lavé mis manos y entonces la puerta se abrió, Tom salió subiéndose el cierre del pantalón junto con una chica despeinada que huyó tratando de arreglarse. Nuestros ojos se encontraron… y sufrí el peor episodio de celos de toda mi vida.
Esa noche se convirtió en la peor.
Mi mente es traicionera y con una imaginación muy vivida, todos regresamos a nuestras casas después de media noche pero no podía estar cerca de Tom. Cada vez que lo miraba podía imaginarlo a él y la chica, el sentimiento ardiente en mi pecho fue creciendo como una bola, cuándo descubrí que ella y cada chica con la que estaba/estuvo pudo tener su cuerpo, tocarlo, besarlo… nació en mí un sentimiento de posesividad. Y me estremecí de miedo. No pude ver a Tom durante unos días, dormí en casa de Andreas y él solo comprendió que nosotros habíamos peleado.
La tercera noche mientras dormía en el suelo de la habitación de Andreas llegué a una conclusión. Estaba enamorado de Tom pero él jamás me amaría de regreso, a Tom no le gusta sentir. Me prometí una cosa, pasara lo que pasara no iba a perderlo, él era demasiado valioso en mi vida como para arruinar las cosas con ese tipo de amor.
Y entonces, se hizo un círculo vicioso. Yo salía con personas, duraba un tiempo con ellas y terminaba en los brazos de Tom.
He tenido 4 años de relaciones fracasadas. Inconscientemente sé que estoy buscando a Tom en otras personas, pero nunca voy a admitirlo. Mi vida se siente completa con solo tenerlo en ella. Sin embargo, es verdad que quiero a alguien que me ame, formar una familia y ser felices. «A pesar de salir con alguien, que me dejé y terminar como niño llorando porque lo dejaron» continúo pensando que existe alguien más para mí.
Sarah era un buen partido. Ella decidía la mayoría de las cosas que hacíamos juntos, era resuelta, inteligente, organizada aunque había un inconveniente y es que no quería una familia. Ella me engañó y lo peor de todo, se llevó consigo mi poca autoestima. El hecho de que me haya engañado con otro chico provoca sentimientos de inferioridad viril en mí, es decir, ¿tampoco soy bueno en la cama?
Y una vez más regresé a molestar a Kaulitz. Mis amigos tenían escrito en sus frentes “ya vas de nuevo a llorarle” me importa un comino, solo él puede calmar mi dolor y nunca se ha quejado.
Al contrario, me deja entrar a su casa, su vida y cuida de mí. El primer día luego de la ruptura con Sarah él me llevó directamente a su casa. Compartió conmigo su habitación de huéspedes y me brindó ropa. Sin embargo, si amé a Sarah y esa noche no pude controlar mi llanto. En ocasiones odio ser una persona con un lado tan sentimental. Lloré sobre la almohada hasta que escuché la puerta abrirse.
—¿Quién te está acuchillando?— preguntó Tom en voz baja metiéndose en la cama, rodeando mi cintura con su brazo y apretándome contra su pecho.
Mi cuerpo dejó de temblar por el llanto, los espasmos se redujeron así como el río de lágrimas y sobre todo mi dolor como arte de magia se calmó…
—Nadie— murmuré avergonzado, soy hombre pero Tom me hace sentir como si yo fuese un niño pequeño que no debería actuar así.
—¿Entonces por qué lloras como si te estuvieran matando? Cálmate.
Y mi cuerpo obedeció.
—¿Sabes, Bill? Estamos por cumplir veintiún años, ya no puedes llorar como un bebé— dijo dándome su usual masaje en mi brazo.
—No puedo evitarlo— me quejé.
Tom bufó sobre mi cuello, provocando un escalofrió.
—Si puedes controlarte. Te he visto en la universidad, con ese porte tan autoritario y frío. Nadie puede meterse contigo, sobre todo esos idiotas que envidian tu belleza.
“Es una fachada, Tom”– Pensé –“Solo te estoy imitando porque esas personas son realmente crueles y pueden herirme con sus comentarios por mi apariencia, a algunos les parece raro que un chico se maquille…”
—No, no puedo.
—Deja de ser tan terco— gruño Tom dándome un pellizco sobre el brazo, yo me removí por el dolor —No dejes que Sarah tenga control sobre tus emociones, ella te engañó, se fue y punto. Ahora deja de lamentarte.
—Tom, no puedo— insistí molesto. “Ya Tom, dame un abrazo, no me estés sermoneando”.
—Si puedes, tienes una semana para controlar tu llanto y entonces sigues avanzando. Por ahora llora o haz lo que quieras.
—Mañana es un nuevo día…— murmuré.
Después de eso nadie habló. Y ambos nos quedamos dormidos.
Durante cuatro días fue lo mismo, lloraba por las noches, él venía y ambos dormíamos. Sin embargo, yo me quedé dos semanas en su casa porque sinceramente no quería irme a ningún lado, y terminé invadiendo su cama porque él ya no me escuchaba llorar. Extrañaba su calor y su olor así que mentía diciendo que los amigos deben dormir juntos, él llegaba muy tarde la segunda semana y no me interesó, ¿soy infantil? No me importa, él es mi persona y haré cualquier cosa por tenerlo cerca aunque a veces deba ser terco.
Tom es una persona sin emociones. Siempre es centrado y calculador. Conforme el tiempo pasaba él se convertía en un ser inimaginable, incluso llegando a ser rico por la herencia que recibió de su abuela. Algo que él consiguió con esfuerzo y dedicación, mi admiración creció a pasos agigantados, nadie en la universidad se mete con él. Los destroza con sus poderosas frases o una mirada, sino lo hace a golpes…
&
Un jueves por la noche, cuando regresaba de la visita en casa de mis padres, Tom me asustó hasta la muerte. Lo encontré en el sofá tirado en una posición muy mala. Lo primero que hice fue revisar su pulso, él nunca dormiría en otro lugar que no fuera su cama, al percatarme que estaba vivo me regresó el alma al cuerpo.
Él lucía cansado. Tenía ojeras bajo sus ojos, su piel estaba algo pálida y su cuerpo sin duda mostraba signos de un bajo peso. “Esto es extraño, él no se descuida tanto”, ¿tal vez estaba pasando por un mal momento en su trabajo o cuidarme había sido demasiado en su vida? No lo sabía, nunca dice lo que pasa con él.
Me puse en cuclillas y acaricio su frente comprobando su temperatura, él está bien. Su piel es caliente pero normal, estar tan cerca me permite tener el aroma masculino y dulce de Tom. Solo tengo estos momentos robados, cuándo él está dormido y puedo tocarlo con cuidado. Su cabello es áspero en mis dedos y oscuro a comparación de mi piel, bajo los dedos por su frente que tiene arrugas marcadas levemente por su constante ceño fruncido, su nariz respingada y labios rojos sin necesidad de maquillaje, Tom es el hombre más guapo que he visto. Por último, la yema de mis dedos se instalan en su mejilla regordeta y suave, si tan solo tuviera permitido acariciarlo cuándo yo quisiera y él fuera mío…
“Si tan solo Tom tuviera sentimientos nosotros quizás…” detengo ese pensamiento.
Y Tom se mueve.
Parece desorientado, lo incitó a dormir de nuevo y lo llevo a la cama. Usualmente Tom no necesita que nadie lo cuide pero hoy, su cuerpo se ha rendido. Una vez que lo instalo en su cama, me recuesto a su lado, rodeo su torso con mi brazo y lo acerco a mí, él se acomoda sobre mi pecho y nos quedamos lo más cerca que jamás podremos estar. Me permito acariciarle el rostro una vez más, memorizando sus facciones, él esta tan cerca y lejos de mí. Cierro los ojos, pensando en que somos mejores amigos que se cuidarán, apoyarán y amarán por siempre.
Y le prometo que mañana será un nuevo día.
&
«En la actualidad..»
Tom se ha ido y no lo he detenido.
Aún estoy procesando su confesión. Mi cuerpo no puede responder correctamente, es la primera vez que no siento… nada. Creo que estoy muy sorprendido. Es decir, acepté hace años el hecho de que Tom es una persona sin emociones, que no podría amar a nadie y hoy, todo ha cambiado.
Permanezco en el muelle por bastantes horas, solo mirando los botes pasar y el sonido del agua al moverse. No logro pensar en otra cosa que no sea las palabras de Tom, él me ha confesado cosas importantes y de cierta manera, algunas las sabía. Mark es una persona que regresó hace unos días y tuvo el placer de contármelo pero no le creí. Tom es capaz de hacer todo lo que ha dicho pero mí me mente no cree nada sino es dicho por él, y sin embargo, aquí estoy procesando el hecho de que él realmente hizo todo lo que dijo.
—Aún estás aquí— dijo una voz detrás de mí. No había necesidad de girarme, ya sabía quién era…
—¿Cómo sabias dónde encontrarme?— pregunté sin voltearme.
—Tom me envió un mensaje, una palabra y una dirección. Ya lo conoces.
Eso capta mi atención. Me volteo y veo a Gustav, se encuentra parado a unos metros. Tom realmente debe pensar que necesito más apoyo que él y eso duele porque la única persona que puede sanar mis heridas es él, y el hecho de pensar que no será más él me mata, me ahoga.
—¿Dónde está él?
Gustav suspiró —Amigo, no tengo idea que tipo de pelea tuvieron, el hecho de que no sepas dónde está Tom, me preocupa, él me envió aquí por ti y para serte sincero eso da miedo. Ustedes son inseparables.
—Ya no más— digo con tristeza volviéndome hacia el muelle.
Gustav de repente se coloca a mi lado y se recarga sobre la barra.
—¿Qué sucedió?
Niego. No quiero hablar del tema, sinceramente ni yo mismo lograba comprender la situación, todo pasó tan rápido, tan repentinamente. Mis planes eran pasar el día con él, estar bien y ha acabado de forma contraria. No lo ví venir, simplemente creí que nada podría cambiar y ahora… ahora no se qué pensar, me siento solo, y un vacío se ha instalado en mi pecho, no se qué pueda pasar después de esto…
—Debe ser algo importante, Bill. Él confía en mí, tanto que me envió por ti. De nuevo, ¿qué sucedió?— insistió mirándome.
Suspiré profundamente —Tom, siente algo por mí— murmuré controlando mi voz, no me permito llorar enfrente de nadie excepto frente a él…
—Ese maldito finalmente se decidió, ¿y cuál es el problema?
Miro a Gustav atónito, no me lo puedo creer —¿tú lo sabías?
—En realidad, no. Ya sabes que Tom es una persona inexpresiva y poco empática, aunque él cambia estando contigo— respondió Gustav mirando hacia los barcos —hace un par de meses le pregunté si sentía algo por ti, me gané un buen puñetazo.
—Oh, ¿el golpe en tu mejilla con el cuál apareciste en clases un día?— pregunté distraído.
—Ajá. Ya sabes que nadie se atreve a tocarme desde que me hice amigo de Tom.
—Todos temen de Tom— recordé melancólico.
—Sí, así es él. En realidad estoy feliz que él sienta amor, él merece felicidad y tú amigo has encontrado el amor más de una vez; perdóname que no seas capaz de defenderte por inestable.
—¿Qué dices?— pregunté ofendido.
—Quiero saber tu verdadero problema, ¿por qué no has ido detrás de Tom? Sé que también sientes algo, tu mirada me lo dice.
Gustav en ocasiones da un poco de miedo por ser tan exacto.
—Temo a perderlo, a que las cosas cambien, que me deje como los demás y honestamente no puedo perderlo…
—Lo harás. Estoy siendo sincero aquí. Estés o no con él, lo perderás. Conozco a Tom, una vez que se decide no hay vuelta atrás.
—No estás ayudando en nada Gustav— me quejé mirándolo.
Mi amigo se encogió de hombros y resopló.
—Yo estoy de lado de Tom aquí.
—Entonces, ¿dices que debo ir y hablar con él?— repliqué ácido.
—Digo que no seas un cobarde, continuamente terminas en brazos de Tom llorando la perdida de alguien y has dejado que él tome el control, lo que hizo o deje de hacer, ambos sabemos que Tom tiene una forma peculiar de lidiar con los problemas pero siempre es por un buen motivo— dijo Gustav tranquilamente. Entonces echó a reír: —Y tú no podrías estar menos enamorado de él.
Abrí mis ojos en demasía y le propiné un golpe en el antebrazo —¡ERA UN SECRETO DE BORRACHOS GUSTAV!— grité enojado.
Un fin de semana decidimos salir a beber y despejarnos un poco de tanto estrés en la universidad, y como era de esperarse me puse bastante borracho tanto que terminé llorando a lado de Gustav, le confesé mis sentimientos por Tom y cómo eso podría afectar nuestra amistad. Ninguno dijo nada a la mañana siguiente… hasta ahora.
—Haz lo que quieras, Bill. Por ahora regresa conmigo a mi casa, Tom no te quiere en la suya. Habla con él por la mañana, ahora déjalo descansar.
Gustav tenía razón. No tenía idea como solucionar las cosas aunque una cosa era segura desde que Tom soltó aquello, no quería perderlo.
Continúa…
Gracias por la visita. No te vayas sin comentar 😉