Notas: Día 15, esto es mucho humor, necrofilia consensuada y… Bueno, degenere.
Día 15: Soulmates o destinados moralmente incorrectos.
Tom sentía que tenía todo en contra, porque sólo le quedaban dos años para encontrar a su predestinado, y sin él… Todo sería soledad, ¿por qué la vida parecía odiarlo tanto?

Día 15 Incestember
«Muerto pero feliz»
Tom se sentía muy frustrado porque si bien debería estar feliz de que hubiera cumplido dieciocho años hace poco… La verdad se sentía más bien apesadumbrado el haber cumplido dieciocho años quería decir que sólo le quedaban dos años más para que pudiera hallar a su predestinado, su alma gemela, que en sí muchos incluso nacían con ella, poseyendo su pequeña marca rojiza en alguna zona de su cuerpo, pero sólo tenían plazo hasta los veinte años para encontrar a su predestinado, de lo contrario, estarían destinados a la soledad…
Porque los únicos que no tenían marca eran los betas, pero Tom era omega, apenas nacían se sabían sus castas, en el caso de los omegas porque le palpaban el vientre, sintiendo su útero dentro, y en los alfas, fueran mujeres u hombres, porque poseían pene, y no útero, sólo que alfas mujeres no tenían los testículos bajados hasta los cinco años.
Tom había sido testigo de muchos alfas y omegas desde que estaba en kínder, cómo presumían su marca, y él pensando, añorando algún día tener una. Pero no, pasaron los años… Y su marca nunca apareció.
Al joven rubio de cabello largo esos dos años le estaban respirando en la nuca, pensando que quizá se quedaría solo, que su alfa no había nacido ni nacería en este tiempo que le quedaba, que estaría destinado al fracaso, por lo mismo Tom se mordía el labio inferior, apretando los puños con impotencia, porque él quería ser un chico omega como el resto, que pudiera presumir de que tenía a su alfa, al cual conocería y tendría esa conexión única, hechos a la medida… Tom quería tener aquel final feliz, aquella normalidad. Si bien sabía que habían movimientos en contra de los predestinados, que incluso había alfas y omegas que rechazaban a sus almas gemelas, sin importarles lo que aquello representara, quitándose las glándulas, y no sólo haciéndose daño a sí mismo, sino también perjudicando a su contraparte… Tom se sentía tan frustrado, porque esa gente que sí tenía su alma gemela, la rechazaba, y él… No tenía a nadie.
La otra opción era que Tom se consiguiera un novio beta varón para poder tener un bebé, que era otro de los sueños del omega, casarse y tener hijos, pensaba tener más de uno, y vivir en una casa con un patio donde sus cachorros pudieran jugar, pero… Sabía lo complicado que también era para un omega que fuera rechazado por su alfa, o simplemente nunca tuviera su predestinado, porque los hacía verse como “omegas fallidos”.
Y Tom no quería verse así…
Su malestar se acentuaba porque estaba solo, ya que después de su cumpleaños, sus padres viajaron, y no lo llevaron con él porque Tom tenía que “cuidar” la casa, lo cual consideraba absurdo, porque era un omega de dieciocho años que evidentemente no podría atacar a algún ladrón que se metiera en su casa, pero claro, tanto Simone como Gordon le habían dicho que en sí era para que la gente notara actividad dentro del domicilio, y por eso no luciera como un blanco fácil para ser allanada.
Tom bufó, dejando caer su cabeza sobre el respaldar del sillón, pensando en si llamar a Georg y Andreas, sus amigos omegas, para que vinieran a ver películas, o una pijamada improvisada para distraerse de su situación estresante con las exposiciones con diapositivas hechas en Canva en menos de quince minutos para hablar de cualquier cosa, ya fuera sobre uno de sus crush, alguna hiperfijación que tuvieran en aquel momento, o lo que sea, incluso soportaría a Andy con sus ganas que que todos se vistieran de chicas porque los tres omegas tenían el cabello largo, por lo que se podían hacer peinados, y tener esos momentos travestis donde agudizaban su voz solamente para sentirse unos payasos, no lo sabía pero Tom necesitaba despejarse, hacer lo que fuera para ya no lidiar con este estrés, aunque…
Tom sabía que sus dos mejores amigos ya habían encontrado a sus destinados alfas, Georg a un alfa rubio más bajito con lentes que se llamaba Gustav, que de hecho ya se los había presentado, y si bien el alfa no era muy sociable, tampoco es que fuera desagradable, sólo que sí se le notaba más cohibido entre los omegas.
Andy también tenía su novio alfa, desde hacía cinco años, que se llama Ruben, y bueno, era unos años mayor, por lo mismo es que cuando se encontraron, el alfa fue más racional que su rubio amigo, que quería lanzarse a él y pedir que lo anudara desde los trece, pero no, Ruben había sido muy paciente, diciéndole que no lo rechazaba, sin embargo, debían esperar, conocerse y a futuro casarse y tener hijos.
Por lo mismo es que Andy en dos años se casaría con Ruben, aunque sí se habían acostado desde hace un año, porque nadie lo callaba a su mejor amigo oxigenado con los detalles de todo lo que hizo al perder la virginidad.
Georg si bien había conocido a su predestinado hace un par de años, con Gustav siendo un año menor que su mejor amigo, que bueno, en sí Georg sí tuvo sexo con otros alfas antes, porque pues quería tener práctica para cuando le tocara su alfa, y él mismo les dio consejos y trucos para cuando Tom y Andy perdieran la virginidad, o también para dar orales.
Andy sí había empleado sus trucos, pero Tom no, era lo suficientemente atractivo como para salir con alguien, sí, lo sabía, un omega de cabello largo, rubio, piel bronceada, cuerpo delgado y no tan alto, era lo que se consideraba hegemónico en su sociedad, aunque en sí Tom se vistiera más bien sencillo, con jeans que se ajustaban a sus muslos, y capas que cubrían su parte superior, con una camiseta sin mangas debajo, una camisa de cuadros encima y luego un abrigo, no usaba ropa provocativa, y fuera de travestirse con sus mejores amigos, no lo hacía en la calle, ni mucho menos frente a sus padres.
El único placer hedonista que tenía Tom era poseer una colección secreta de ropa interior de encaje, que había comprado él mismo con el dinero que sacaba en su trabajo de vacaciones. Muchas veces el rubio se dormía con las prendas puestas bajo su pijama, o también se veía a sí mismo al espejo, sólo usando aquellas pantys decadentes, y masturbaba con su reflejo, tocándose el miembro y metiéndose los dedos, también se probó a sí mismo, curioso por el sabor de sus fluidos, tanto de su semen, que era un tanto dulce, y también como el líquido de su entrada, y le parecía también muy delicioso, él tenía todo el potencial de un omega digno de recibir a un buen alfa, así que no quería practicar como Georg con otros alfas o betas varones, no, Tom quería perder la virginidad con su alfa, con su predestinado, y se sentía tan frustrado por ello…
Tom quería un alfa, o una alfa, no le importaba realmente, sabría que sería fantástico quien estuviera con él… No quería tener que seguir escuchando las burlas que recibió desde siempre, cómo se jactaba el resto de que ellos tenían un predestinado y Tom no.
Ya había terminado su Gymnasium, y era legalmente un adulto desde hacia unas semanas, así que… Debía intentar pensar con cabeza de adulto.
Pero Tom sintió que las lágrimas se agolpaban en sus ojos, definitivamente un adulto no estaría llorando, mordiéndose el labio inferior, por algo como esto.
Tom tecleó en su grupo de tres de Whatsapp con un nombre cuestionable, poniendo un: “Perras, S.O.S”.
“Saliendo de la chamba me voy brincando a tu casa”, escribió Georg.
“Siempre tú de brincona, amigaaaa, pero sí, yo también, Tomi, llevaré helado y más cosas ricas que tendremos que bajar haciendo cardio, putas”, texteó Andy.
“Ay sí, “cardio” dice esta, por no decirle Ruben”, bromeó Georg.
“Ay dejen de comer pan frente a los pobres, perras, precisamente por eso los necesito en mi casa hoy”, escribió Tom.
“Tomi, ya tienes dieciocho, bebé. Cómprate un dildo, sal con un alfa o beta, no te aferres tanto, corazón. No se acaba el mundo porque no tengas a tu predestinado”, intentó tranquilizarlo Georg, que era como la madre del grupo al ser el mayor. Tom soltó un suspiro.
“Para ustedes es fácil porque ya tienen a su predestinado, y yo no”, respondió Tom.
“No todo es como lo pintan, Tom. O sea también me harta Ruben. Por eso muchas veces que me quedo en su departamento el fin de semana, luego me salgo antes, porque si bien estamos juntos hace años, es difícil, un alfa no es como un omega, y soportar a otra persona es complicado, no sólo coger y sonreír y ya”, texteó Andreas.
“Sí, yo también a veces me peleo con mi Gusti Pooh, aunque mayormente es porque él es muy frío”, acotó Georg.
“Y tú muy caliente”, bromeó Andy mandando stickers sexuales.
Tom se rió al observar cómo es que sus amigos se estaban molestando entre sí, al menos relajándose un poco, incluso a sabiendas de que sus mejores amigos querían animarlo explicándole la situación, Tom sabía que no sería fácil, pero igualmente lo quería, quería tener su predestinado.
Cuando en la noche llegaron sus amigos, poniéndose a hacerse skin care, al comer helado con un montón de toppings, mientras reproducían su novela favorita de Netflix, “Almas gemelas”, la serie que hablaba de una familia tan grande como las de Bollywood y las diferentes vivencias de los padres, y los hijos con sus parejas… Tom pensando que sería más fácil si realmente fuera un universo así, donde los predestinados fueran escasos, y no lo común.
Los tres estaban usando un babydoll, ¿por qué? Porque a Andy se le ocurrió, y los compró, sabiendo su talla el desgraciado, así que estaban allí, con mascarillas en los rostros, con dos coletas, en lo que comían, pero el castaño boqueó sorprendido viendo a Tom.
—¡Tom, Tom, tu marca! —vociferó Georg señalando el hombro desnudo de su mejor amigo, ya que tenía un babydoll rosa que pues tenía tirantes y dejaba la zona expuesta.
Tom se miró el hombro y notó… Una marca en forma de luna, la misma que salían a los omegas que habían hallado su predestinado pero… No era una luna roja como normalmente debía ser, sino… ¿Era gris?
—¿Por qué está gris? —inquirió Tom, parpadeando confundido.
—Ay no… Eso lo leí una vez, significa que tu alfa está enfermo —mencionó Andreas con expresión dolida—. Tal vez es un alfa viejito.
—¿De qué hablas, Andy? Ya le habría salido antes, sólo tienen plazo hasta los veinte, en todo caso, tal vez su alfa es un bebé recién nacido que está en riesgo de muerte —acotó Georg.
Tom los miró asustado. —¿Entonces mi alfa va a morir? Y yo… Ni siquiera lo conozco.
El omega bronceado comenzó a sollozar, mojando su mascarilla, en lo que se metía una cucharada de helado a la boca, odiando a su puta vida por ser así de cruel con él, de que cuando por fin nacía su predestinado, se iba a morir.
—No, bebé, tal vez sí vive, hay que manifestar y esperar lo mejor, mentalízate de que tu bebé alfita le eche ganas a la vida para que cuando crezca te busque —buscó alentar Andreas, abrazando a su mejor amigo por su hombro.
—Sí, mi amor, ya vas a ver que todo saldrá bien. Seguro tu bebé alfita está dándolo todo, no pensemos negativo —farfulló Georg, acariciando la espalda de Tom, en lo que el rubio bronceado seguía llorando, después de tragarse la cucharada de helado.
—Tomémonos de las manos y hagamos una oración por el bebé alfita, hermanas. Dame la mano, Sor Rita —pidió Andreas, extendiendo la mano hacia Tom, quien se la puso encima—, y ahora tú, Sor Bete, también toma mi otra mano y agarra una mano de Sor Rita —instó el rubio oxigenado, y Georg le obedeció.
—¿Puedo guiar la oración, Sor Raimunda? —cuestionó Georg.
—Sí, hermana, adelante —soltó Andreas.
—Bien, hermanas —aclaró su garganta Georg—. Querido Dios que todo lo que ve, que todo lo siente y que todo lo presiente. Te encomendamos al bebé alfita que le dará como cajón de no cierra a nuestra querida Sor Rita, tristemente tendrá que estar en ayuno de carne, con sustituto de plástico hasta que crezca, pero lo importante es que ese bebé alfita sobreviva y le dé bien a nuestra Sor Rita de aquí hasta que sea legal. ¿Quién me da un amén?
—Amén, hermanaaaa —soltó Andreas, y Tom asintió, apretando las manos de sus mejores amigos, esperando que en serio todo saliera bien.
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Al día siguiente, es que los tres omegas estaban apretados en la cama de Tom, donde se levantaron y bostezaron.
—Ay, mierda, me siento tan anciano —mencionó Georg, después de estirarse.
—Sólo tienes veinte años, Gigi —masculló Andreas.
—Ay, yo sólo quiero dormir más —musitó Tom, tapándose con la colcha.
—Duerme más, princesa de cabellos de oro —chanceó Georg, dejándole un beso en la frente al menor, y levantándose para quitarse el babydoll verde y ponerse su ropa normal.
—Ay, quisiera quedarme pero debo irme con Ruben porque es sábado —acotó Andreas, soltándose las coletas, en lo que se quitaba su babydoll azul, y ponía su top y pantalón de tiro alto.
—Que te detonen bien, Andy —alentó Georg.
—Gracias, sí, Gigi —soltó Andreas, riéndose, con Tom tapándose sobre el rostro para no escucharlos hablar de su vida sexual activa.
Cuando sus mejores amigos se fueron, es que el teléfono fijo sonó, y Tom frunció el ceño, la vida parecía seguir conspirando en su contra, porque no le dejaría dormir más. ¿Quién diablos usaba el teléfono fijo? Si sus padres se comunicaban con él por el celular, pero soltó un suspiro de fastidio, y se paró, porque seguía sonando, quien sea que fuera, no iba a parar de llamar.
—Buenos días, ¿qué desea? —inquirió Tom al contestar.
—Buenos días, ¿se encuentra Simone Trümper? —preguntaron del otro lado.
Tom frunció el ceño, porque Trümper era el apellido de soltera de su mamá, sólo que ahora era Kaulitz por su papá.
—Ella está de viaje, ¿desea dejarle un recado? —cuestionó Tom.
—¿Qué parentesco tiene con ella disculpe? —interrogaron del otro lado.
—¿Por qué quiere saberlo? ¿Quién es usted? —inquirió Tom, no iba a soltar información personal así como así.
—Soy el agente Meier, de la policía federal de Suiza. Hay un reporte de desaparición de hace dieciocho años del hermano menor de Simone Trümper, Bill Trümper —explicó el agente Meier.
Tom lo sabía… Algo así le habían mencionado, que su mamá tenía un hermano menor, que desapareció y por eso es que Tom nació prematuro a sus siete meses y tuvo que estar en la incubadora por bastante tiempo, de la impresión que tuvo su madre por la desaparición de su tío de veinte años.
—Buscamos los datos de los padres pero figuran como fallecidos —siguió hablando el hombre.
Era cierto, sus abuelos murieron hace años.
—Yo soy Tom Kaulitz, Simone es mi madre, ¿encontraron a mi tío? —cuestionó Tom.
—Pues verá… Debido al descongelamiento por el calentamiento global, es que encontramos el cuerpo de su tío, muy bien conservado pese a los años, dentro del río Rin. Por ello queríamos comunicarnos con su madre para extraditar el cadáver a Alemania y puedan darle el sepelio adecuado, al parecer su tío se cayó de la montaña, muriéndose durante la caída y congelándose en el fondo del río —comentó el agente Meier.
Tom sintió pena por la muerte de su familiar, tan solitaria y accidentada, lo único que sabía de su tío, al que sólo conocía por fotos, era que pues no encontró a su predestinado a sus veinte años, y viajó por el mundo, por lo mismo es que cuando desapareció no supieron en específico dónde había sido su última parada, porque no se comunicaba diario con su mamá.
—Hace poco acabo de cumplir la mayoría de edad, ¿no sería posible que yo pudiera realizar el trámite? Porque mis padres volverán en un par de meses todavía, y lo mejor que podría hacer es recibir el cuerpo de mi tío —masculló Tom.
—Pues tendría que hablar con un abogado, pero creo que sí, joven Kaulitz —respondió el agente Meier.
—Está bien, agente. Entonces voy a hablar con mis padres, y el abogado de mi familia para ver cómo solucionar esto —acotó Tom.
—Nos mantendremos en contacto. Hasta luego —farfulló el agente y colgó.
Tom tendría que hacer varias llamadas, pero era necesario, esperaba que su madre por fin tuviera algo de paz al tener un cuerpo de su hermano, un lugar donde llorarle en su tumba, y no sólo la incertidumbre de que podía o no estar vivo, aunque evidentemente su mamá hacia mucho tiempo había sabido que su tío había muerto, incluso comentando en ocasiones que creía que su hermano menor se había suicidado por no encontrar a su omega.
Luego de hablar con sus padres, donde su madre, quien evidentemente lloró durante toda la llamada, es que Tom se comunicó con el abogado, empezando todos los trámites para luego decírselo al agente Meier, en unos días llegaría su tío, y Tom tenía la tarjeta de crédito de sus padres, quien también les hablaron de los sitios donde podría realizar el sepelio, no queriendo esperar más en lo que ellos regresaban, porque pues aún faltaría mucho para su regreso, y Simone quería que ya su hermanito estuviera en su tumba cuando ella volviera.
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Tom les contó a sus mejores amigos toda la situación rara en la que estaba, y bueno, que su mancha seguía gris. Tanto Georg como Andreas estuvieron sorprendidos por la situación del tío de Tom, pero lo apoyaron cuando pudieron, como al ir al aeropuerto a recoger el cuerpo, y luego con la movilidad llevarlo a la capilla que contaba con servicio de embalsamamiento y demás para el sepelio del alfa fallecido hacia dieciocho años atrás.
Tom no había visto el cuerpo de su tío, y pues, en realidad, no sabía qué podría hacerle a un cadáver con tantos años muerto, pero, le habían comentado que sí estaba muy bien conservado, que le quitarían los órganos, coserían los orificios y todo lo demás. Tom se estremecía al escuchar lo detallado del proceso, pero bueno, se mantendría al margen, dejándoselos a los del servicio fúnebre.
Pero a Tom le habían dicho un tiempo referencial de dos a tres días, y cuando pasaron cuatro sin que se comunicaran con él, con Tom ya demasiado tenso porque en la madrugada hubo una tormenta eléctrica terrible, que hizo que el cielo soltara un montón de rayos, y todavía su marca había cambiado de color, volviéndose azul, así que Tom no sabía qué hacer, no había dormido bien y fue directamente a la capilla con servicio fúnebre, fijándose que tenían un vitral roto, con los encargados comiendo dos sándwiches como si nada afuera del lugar.
—Buenos días, vengo a ver cómo sigue el cuerpo de mi tío, Bill Trümper, se supone que tendría que estar listo de dos a tres días, y ya pasaron cuatro —comentó Tom viendo a los hombres.
—Ah sí, buenas, joven Kaulitz, sí, es que de madrugada por la tormenta pues cayó un rayo que rompió el vitral y le dio al cuerpo de su tío antes de poder embalsamarlo —masculló uno de los hombres como si nada.
Tom sintió que iba a salírsele los ojos. —¡¿Qué?! ¿El cuerpo de mi tío se achicharró? —cuestionó el rubio, totalmente absorto, no sólo había muerto por un accidente, sino que ahora, cuando por fin iba a tener su descanso eterno, se había electrocutado, ¿qué tanta mala suerte podía tener su tío incluso después de muerto?
—Pues debe ser, es que huimos cuando pasó —comentó el otro hombre.
—¡¿O sea que no han visto en qué estado se quedó?! —increpó Tom, no pudiéndose creer, y se abrió paso para ingresar al recinto, fijándose en la camilla que tenía señales de la caída del rayo.—¿Dónde está el cuerpo? —preguntó.
Los hombres se miraron entre sí. —Pues debería estar ahí.
—¿Cómo así? ¡¿Perdieron al cadáver de mi tío?! —interrogó Tom, sintiendo que le iban a salir canas del estrés.—¿Cómo se les puede perder el cuerpo de un hombre muerto hace dieciocho años?
Tom gruñó exasperado, en serio sentía que iba a estallar de la rabia al ver cómo se alzaban de hombros como si nada.
—¡Son una bola de irresponsables! —gritó Tom.—¿Dónde está el baño? —inquirió, necesitaba mojarse el rostro para calmarse y luego buscar dónde había caído el cuerpo de su tío.
Uno de los hombres señaló la dirección, y fue allí, notando que era un baño con cubículos, y Tom se fue a mojar la cara, totalmente enajenado por aquella situación. No quería ni decírselo a su pobre madre.
—Hola, ¿sabes cómo se saca papel de esta caja? —cuestionó una voz detrás de Tom, el cual parpadeó confundido, notando que había alguien dentro de uno de los cubículos, de donde venía la voz.
Pero, ¿cajas con papel? ¿Acaso esa persona se refería al dispensador de papel higiénico? ¿Quién no sabría usar uno automatizado en pleno 2025?
—Hola, hay un sensor al costado, que es como una parte de vidrio que se enciende roja cuando pasas tu mano, eso lo activará para que salga papel —explicó Tom, sintiéndose extraño al hablarle a aquella persona.
—Oh, sí, gracias —comentó la voz que era de un hombre.
Tom puso sus manos juntas, haciendo que más agua cayera en ellas, y luego mojándose el rostro, en lo que escuchaba el movimiento detrás suyo al abrirse la puerta del baño, con él aún frotándose la cara, en lo que abrían el caño que estaba a su costado, cuando dejó de mojarse el rostro, es que vio de reojo las manos que estaban enjabonándose, percatándose del color pálido y las uñas… Negras, uñas que… Se cayeron sobre el lavabo.
—Creo que se te cayeron tus uñas postizas —musitó Tom, sintiéndose confundido porque debajo no lucía como unas uñas normales…
—No eran postizas —acotó la voz, y Tom levantó la cara, fijándose en el rostro pálido con partes verdosas y azules, y sus ojos… Que no lucían naturales, percatándose de inmediato de que aquel hombre era el cuerpo de su tío muerto, y soltó un grito fuerte porque estaba hablándole como si nada, y Bill también gritó frente a la exclamación del menor.
—Espera… Espera… ¿Por qué gritas tú? ¡¿Cómo estás vivo?! —inquirió Tom, no pudiéndoselo creer.
—Pues… Me asustó tu grito, la verdad. Y no sé cómo es que estoy vivo. Lo último que recuerdo es que estaba en los Alpes Suizos, me caí, todo se puso negro y… Bueno, desperté en la camilla de este lugar, vine al baño, y luego te sentí … ¿Eres mi omega, no? —inquirió Bill, levantando el borde de su casaca roja, enseñándole la marca de sol azul en su muñeca pálida.
Tom boqueó sorprendido, bajándose la casaca, y camisa, mostrando el hombro, la marca de luna azul en ella, y cómo resplandecieron juntas ambas marcas.
—¿Eres mi alfa? —cuestionó Tom, sin podérselo creer, su alfa era su tío que había muerto dieciocho años atrás.
—Sí, la verdad me parece raro. Es decir, cuando me morí no sabía de tu existencia, nunca me salió esta marca —farfulló Bill—. ¿Cuál es tu nombre?
—Es que yo no nacía aún por eso no la tenías, existía sí, pero aún no nacía, tengo dieciocho años, el tiempo que llevas muerto, mi nombre es Tom Kaulitz, soy… Hijo de Simone, tu hermana mayor —masculló Tom con temor a ser rechazado por su tío, ni siquiera le interesaba que su alfa fuera un muerto viviente, realmente el alfa era atractivo, incluso después de muerto, alto, de cabello negro corto, y bien conservado.
Bill abrió grandemente los ojos. —¿Eres Tomi? ¿Tomi el bebé de Mona? Recuerdo que dijeron que eras un varoncito y que te llamarían Tom… Mierda —soltó el muerto—. ¿Es posible que mi hermana mayor me intente matar por ser el predestinado de su hijo aunque ya esté muerto? —cuestionó el alfa más para sí mismo que para Tom.
Tom se rió, su tío era gracioso, y el alfa se dio cuenta que le gustaba el sonido de la risa del menor, su sobrino era un bello omega rubio, de facciones redondeadas, cabello rubio, piel bronceada, más bajito que él, muy hermoso, y Bill se sentía un poco mal porque era su sobrino, pero en sí, aquellas uniones eran respetadas porque se podían dar casos de predestinados en familiares que no fueran padres con hijos, o abuelos con hijos.
—Tienes una risa preciosa, Tom —halagó Bill, sintiendo que incluso su lobo interno lo reconocía, sin comprender cómo es que realmente estaba vivo, respirando sólo para olisquear el aroma del menor, que era tan atrayente, que se hacía que cuestionase si realmente estaba teniendo sangre fluyendo por sus venas.
—Y tú luces muy bien para ser un señor de treinta y ocho años —masculló Tom, sonriéndole, y Bill se rió, dudando si acercarse o no al rubio.
—¿Puedo acercarme o es muy desagradable la idea de que sea un muerto viviente? —cuestionó Bill, para saber cómo proceder con Tom.
—Puedes acercarte —respondió Tom, sonrojándose levemente, el alfa acortó la distancia, acariciando las mejillas del rubio.
—Eres tan cálido —comentó Bill, bajando su rostro hacia el contrario.
—Y tú tan frío —farfulló Tom, sintiendo cómo Bill acortaba la escasa distancia hacia el menor, y lo besaba, haciendo que el omega gimiera ante el contacto, pero luego se separara del mayor—. Besos con la boca cerrada hasta que podamos comprarte unas mentas —acotó con la nariz arrugada.
—Perdón —masculló Bill con expresión de disculpa, y de hecho se puso a toser, haciendo que Tom le palmeara la espalda, hasta que escupió unos gusanos—. Vaya, cuánto tiempo habría estado allí —exclamó, y mejor le mostró el brazo al rubio—. Mejor toma mi brazo, y vayamos a tu casa, para ver la forma de ponerme más presentable para ti —terminó por decir.
Tom asintió, enroscando su brazo contra el de Bill, y saliendo los dos del baño, para dejar sorprendidos a los encargados del recinto.
Tom apenas llegó a su casa, es que le ayudó a Bill a asearse bien la boca, haciendo que soltara todo lo que tenía dentro, que eran como hojas, más gusanos y demás cosas no identificadas, luego de ello, es que su boca con un montón de enjuague bucal, mentas y hasta aromatizante, ya olía mejor. Después, es que se metió con él a la ducha, ayudándolo a bañarse a consciencia, notando que pese al maltrato que se notaba en su ropa, y heridas por la caída, ciertamente no tenía afecciones tan dramáticas, más que… El cuerpo blanco con partes verdosas y azules, en lo que suponía se había aletargado su estado de descomposición por el congelamiento, y… Tom tragando saliva al percatarse del tamaño del miembro de su tío.
Bill también estaba observando al omega, que era muy delicioso sin nada puesto, y lo enjabonaba con ganas, haciendo que su pene comenzara a cobrar vida… Aunque sonaba algo irónico dado su estado actual. ¿Cómo es que podía tener una erección? No le interesaba realmente, pero podía olisquear la lubricación de su omega.
—¿Quieres…? —preguntó Bill, porque no quería obligar a Tom a nada.
El rubio con el cabello mojado asintió, poniéndose de rodillas frente al alfa, apoyando la mano en la base de la verga verdosa de Bill, relamiéndose los labios, había un aroma todavía, pero no le interesaba, realmente su deseo era más, quería tener a Bill, era su alfa, así estuviera muerto, de algún modo parecía funcionar para ambos, incluso si no pudiera quedar embarazado al menos podrían adoptar o inseminarse, ya verían después… Pero lo tenía y eso era lo que interesaba, así que suspiró contra la polla de su zombie, chupándole la cabeza, y comenzando a introducirlo, succionándolo, haciendo sus dientes para atrás, recordando todos los tips de sus mejores amigos, y Bill jadeó para tomarlo por el cabello rubio, jalándoselo un poco al empujar su pelvis contra los labios acolchados de su omega.
A Tom no le entraba completa, de hecho se le activaba un poco el reflejo nauseoso, y no por el sabor, sino por lo profundo que le llevaba, haciéndolo lagrimear un poco, pero manteniendo más apretado el sello con sus labios, comenzando a subir y bajar con sus boca, en lo que masajeaba la base, escuchando complacido a su alfa gruñir, meciendo sus caderas, follándole la boca, y el omega se sentía feliz… Tan realizado de por fin tener a su alfa, medio muerto, pero igualmente con erecciones funcionales.
Con la otra mano estaba acariciándole los testículos a Bill, sintiendo la tirantez al estar cerca de correrse, aquello le había explicado Georg, y se detuvo, sacándolo de su boca, Tom relamiéndose los labios, que habían quedado rojizos e inflamados por la actividad previa, con la garganta un tanto maltratada, y un leve sabor a larvas que esperaba se fuera después.
—Quiero que corras dentro mío, que te anudes en mi interior —rogó Tom aún de rodillas, y Bill gruñó, porque sabía que su omega estaba chorreando lubricación por su entrada, y también veía la erección del menor alzada.
—Entonces vayamos a la cama —indicó Bill con voz de alfa, y Tom asintió con sumisión, obedeciéndolo.
Tom se abrió de piernas en la cama, tragando saliva con nerviosismo, y Bill podía notarlo, su omega era virgen… Lo sentía mediante la unión, y se maravilló frente a la visión magnífica de su entrada rosada apretada emanando sus fluidos que lo hacían salivar, aparte de su linda polla contra su vientre, por lo que Bill acarició los muslos internos de su omega.
—Voy a ser delicado contigo, Tom —soltó Bill con voz aterciopelada, y Tom jadeó ante el tono.
—No… Sé rudo, sé que soy virgen, pero necesito sentirte, por mucho tiempo te esperé, por favor, Bill… Hazme gritar tan alto —rogó Tom en un tono apretado, y Bill siseó, apretándole más los muslos, alzándoselos, para luego soltar un lado, guiando su erección hacia la entrada del menor.
—Si quieres que pare, lo haré —masculló Bill, Tom asintió, y el de cabello corto comenzó a ingresar, jadeando al percibir aquella estrechez envolverle, tan lubricado y latiendo por el deseo… Hacia mucho tiempo que Bill no estaba dentro de alguien, porque él no era virgen antes de morir, si bien esperaba encontrar a su omega, tuvo sexo sin compromiso antes, pero… Ahora era diferente, no sólo estaba ingresando en una cavidad cualquiera, podía sentirlo, era suyo… Su Tom, su omega, su sobrino…
Por lo que se apoyó contra el cuello del menor, comenzando a embestirlo, en lo que Tom lo apretaba con sus piernas alrededor de su cintura, aferrándose a sus hombros, en lo que aquella verga estaba atravesándolo.
Tom extendió más su cuello, haciendo que el cabello cayera a un costado, pidiéndole con sus feromonas y su lobo interno, que lo marcase, y Bill lo hizo, mordiéndole en la unión del cuello con el hombro, haciendo que Tom se quebrase bajo suyo, para luego lamerle la marca, cauterizando la herida, mientras que el rubio gemía, apretando más su interior, sintiéndose feliz, y Bill lo besó en los labios, esta vez con sabor a menta y aromatizante, que fue más tolerable para Tom, quien sintió el gesto demandante de su alfa, en lo que seguía arremetiendo en su interior, llenándolo tan profundo, tocándole la próstata, haciendo que por fin Tom comprendiera del todo el afán de sus mejores amigos de follar tan seguido con sus alfas, porque sí, era algo por completo diferente a cuando se metía los dedos, Bill lo llenaba tanto… Dando directamente contra su próstata, haciendo que su cuerpo entero se estremeciera… Como si pudiera golpearlo hasta el vientre, y tal vez fuera así, por el tamaño enorme de la polla de su novio muerto.
Era tan peculiar sentir latir su miembro dentro suyo… Cuando no latía su corazón, ¿o sí lo hacía? Como fuera, besar a Bill se sentía bien, y Tom empujó su trasero contra la pelvis de su novio, sintiendo los testículos chocar contra sus nalgas, jadeando fuertemente hasta el punto de gritar por la forma en que el placer le daba ramalazos de excitación por el cuerpo entero…
Tom se vino fuertemente contra el vientre de ambos, y Bill lo siguió, corriéndose en su interior, pero… Soltó un olor nauseabundo, por lo que Tom tuvo que lavarse después de que se bajara la inflamación del nudo de Bill.
Fuera de ello, se asearon y durmieron tranquilos, con Bill abrazando a su sobrino por detrás.
Después es que Tom aprovechó a contarle a Bill toda su vida, con Bill también hablándole sobre lo que él hacía cuando estaba vivo, disculpándose por haberlo hecho esperar tanto tiempo, y por morirse, aunque no fue planeado, sólo un accidente, que Tom se lo perdonó, porque evidentemente no era su culpa.
Luego es que le hablaron de la situación a sus mejores amigos, presentándoselo, haciendo que ellos dijeran que realmente hubo entierro aunque no fuera el que esperaban.
Evidentemente la situación se les tuvo que explicar a sus padres, quienes… Bueno, lo aceptaron, con Simone feliz porque había recuperado a su hermano menor, pero también enojada porque era el predestinado de su bebé y…
En realidad luego supieron que el semen apestoso y verde de la primera vez… Había sido porque había estado aguantando en sus testículos por años, y… Sí tenía potencia, porque Tom se quedó embarazado de gemelos por su novio el zombie, que el doctor luego de exámenes les dijo que el resto de esperma que generaba Bill ya no tenía “vida”, así que sus cachorros eran un milagro básicamente, suponía que por la fuerza de ese rayo que lo resucitó mágicamente al tener el cuerpo bien conservado pese a sus años muerto por el congelamiento, y también el impulso del rayo juntamente con su omega que lo llamaba incluso desde antes de despertar por lo que por eso salió la marca gris antes de ponerse azul en vez de roja.
Así que lo hicieron funcionar, con Bill trabajando, incluso como zombie, y Tom embarazado en su primer año de universidad, en lo que le modelaba a su alfa todas su colección de lencerías, que incluso con Tom usando su babydoll rosa con una panza notoria y los pechos sobresaliendo de la prenda llenos de leche, el alfa seguía deseándolo como la primera vez, aunque su semen ya no tuviera el mismo hedor que antes, lo cual era bueno.
La vida era extraña… Había vida pese a la muerte, y Bill estaba muerto… Pero feliz.
F I N
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Jajaja 🤣🤣🤣🤣🤣míralo a Tom con tal de tener alfa le importo un comino que fuera muerto jaja y tenía gusanos en la boca una bañadita y para la cama por lo menos lo preñó de gemelos que risaaa me🤣🤣🤣🤣
Jajaja las prioridades de Tom estaban bien puestas 😹 qué importa que esté muerto mientras se le pare 🤣🤣 y sí, hasta preñado lo dejó, gracias por leer y comentar 🫂