Administración: Demos la bienvenida a Alejo, nuevo miembro del staff de escritores y quien ha inspirado varias de las historias de Kasomicu por sus manips y dibujos. Vamos a disfrutar de su talento.

(One-Shot de Alejo TwcLover)

«Oso Teddy»

Osos de peluche son lo que Bill ama en segundo lugar, el primero lo ocupa su hermano Tom, su adoración, su todo.

Él es, literalmente, la razón de que siga vivo y Bill no puede estar más agradecido, sí, quizá después de aquel accidente ya no era igual, sin embargo, ya no importaba más ese asunto.

—¿Por qué te vas, Tom? —cuestionó Bill mientras sostenía fuertemente un oso de peluche entre sus brazos.

—Tengo que salir, Bill, entiende, no puedo estar aquí todo el día —explicó Tom al guardar en su maleta objetos que Bill no reconocía, sólo sabía que decían «vodka» y «tequila».

—¿Pero por qué no te quedas conmigo? Siempre tienes que salir, no quiero estar solo —acusó Bill, quién frunció el ceño y apretó más al oso.

Desde que Bill se accidentó en un fuerte choque automovilístico había comenzado a tener un comportamiento infantil porque su mente se había quebrado al punto de tener una regresión y pensar que era un niño, claro, entendía lo básico pero a veces Tom no podía soportar verlo así, yéndose a beber con amigos y dejándolo solo.

—Toma el oso que te regalé y no sé, dale de comer y cuídalo hasta que yo regresé, ¿está bien? —intentó convencer Tom a Bill, suspirando, frustrándose cuando lo escuchó llorar.

—¡No te vayas, Tom, no me dejes aquí solo, me da miedo! —pidió en un grito Bill entre lágrimas y pequeños sollozos, Tom se acercó a él y acarició su mejilla, consolándolo a pesar de que incluso en altura Bill fuera más alto que él.

Bill era un año mayor que Tom, siendo más alto y más fuerte que este mismo, pero no siendo consciente de aquello, viendo a Tom como el mayor, su «héroe».

—Bill, lo sé, es difícil estar solo, pero…—Tom soltó un suspiro, cansado mentalmente de todo ese tema.—Pero yo no puedo llevarte, entiende, por favor.

Bill no dijo nada, aún con Teddy en brazos y los ojos llorosos, sorbiéndose la nariz.

—Sólo imagina que yo soy Teddy, ¿sí? Era mi oso de pequeño y ahora es tuyo, agárralo fuerte y piensa que él soy yo, que no puedes dejarlo ir —agregó Tom, Bill lo entendió al instante, sonriendo.

Tom cuando lo vio sonreír, él mismo le correspondió la sonrisa, dándole un beso en la frente para terminar por tomar su maleta e irse, no sin antes recalcarle a Bill lo anterior.

—Recuerda, Bill, no lo dejes ir —terminó por decir el de rastas, volteándose y cerrando la puerta a sus espaldas, dejando a Bill solamente con el pequeño oso de color marrón y una tierna sonrisa pegada a su rostro.

—No voy a dejarte ir, Tommy —abrazó Bill al muñeco, manchándolo de sus lágrimas negras por usar delineador, mismo que Tom le ponía ya que Bill no sabía hacerlo.

&

Tom lloraba constantemente cada vez que tomaba, odiándose a sí mismo por el accidente, culpándose de que Bill estuviera así y nada de lo que pudiera hacer por él lo curaría, no había cura, deseo o milagro que devolviera a Bill a la normalidad, su mente se había roto por completo.

Aún solía recordar aquellos momentos donde Bill estaba enamorado de él, eran hermanos pero la sangre que los unía era lo de menos cuando hacían el amor, amando a Bill tanto, más que él mismo pero ahora no pudiendo hacer nada por miedo a quitarle la inocencia que ahora tenía, era un niño mentalmente, uno que le dolía el poder lastimarlo, y por eso ya no lo trataba igual, sólo besos en la frente y una que otra caricia sin otras intenciones.

Muchas veces Bill tenía sueños húmedos con Tom, amaneciendo con los pantalones de pijama mojados y pegajosos, incómodo por aquella sensación y corriendo hacia el cuarto de Tom para que este le ayudase.

Bill se despojaba de sus prendas en esas situaciones y Tom tenía que bañarlo, asqueado pero no por su hermano si no por él mismo, excitándose al verlo desnudo ya que físicamente tenía diecinueve años y era obvio que varias partes del cuerpo tenían un tamaño acorde a su edad, pajeándose con culpa después de bañarlo, sintiéndose miserable porque extrañaba mucho a Bill quien lo amaba como su hermano, su amante, como hombre y no como un niño al que cuidar.

Tom sabía que Bill aún gustaba de él pero no podía corresponderle a cómo lo hacían antes, su madre ya no estaba, murió de depresión a causa del accidente de Bill, podían hacer lo que quisieran pero no con el Bill así, de esa forma no podía darle el consentimiento.

Después de Tom beber en completa soledad, ya que sus amigos no aceptaron ir con él, se dispuso ir camino a casa, lamentándose por volver a ver a Bill sin esperar nada, no podía llegar y verlo como si nada hubiera pasado, había bebido lo suficiente como para tambalearse de lado a lado pero aún seguía en su mente el hecho de que Bill nunca mejoraría.

A veces Tom deseaba terminar con su propia vida, sin embargo, no lo hacía, Bill mismo moriría si lo notara no regresar en días y, definitivamente, lloraría si lo viera colgado en su propio cuarto, quizá no entendiendo al principio pero sí comprendiendo que ya no tenía vida cuando tocara su cuerpo muerto y frío colgado al techo, no podía hacerlo sufrir así.

Con pasos torpes es que finalmente Tom logró llegar a casa, tardando en abrir la puerta porque no podía controlar su propia mano, frustración al no poder meter la llave en la cerradura y, con mucha paciencia y concentración, abriendo la puerta después de casi veinte minutos.

Tom se extrañó al sentir su propia casa en tanto silencio, ¿Bill estaría dormido? No, él siempre lo esperaba despierto, no importaba la hora.

Todo estaba tan oscuro que a simple vista no podía ver nada, cayendo al suelo cuando se tropezó con algo duro en el piso y las luces inmediatamente se encendieron.

—¡Tom, llegaste, te extrañé tanto! —dijo Bill con toda la emoción del mundo, tirándose encima de Tom con alegría, no siendo consciente de que ya no tenía el cuerpo de un niño aunque sí la mente, por lo que lastimó al de rastas, Bill terminó jadeando adolorido cuando Tom lo pateó fuera de su alcance.

—Maldición, Bill, ¡eso me dolió! —se quejó Tom en voz alta mientras se levantaba del suelo, percatándose de su error cuando Bill no se levantó y, al contrario, lloró.

—¡Mierda, mierda, mierda! ¡Lo siento! —intentó disculparse Tom con su hermano, acercándose rápidamente al pelinegro que aún yacía en el suelo.

Bill estaba consciente, la patada no había sido tan fuerte como para desmayarlo pero, al tener mentalidad de niño, lo había sentido como si su cuerpo fuera de cristal, como un golpe, un rechazo de su hermano al cual amaba.

—Bill, yo, yo no… Oh, joder, no fue mi intención. —Tom trató de remediar su error, fallando terriblemente cuando Bill no le dio respuesta.

—¿Por qué eres tan malo, Tom? —preguntó Bill.

Realmente no le estaba respondiendo a Tom, parecía una pregunta al aire, Bill no lo miraba.

—Yo te quiero y tú, tú no me quieres, Tom, me odias, me odias tanto y me dejas aquí, solito —siguió hablando Bill, levantándose del suelo él mismo, negándose a que Tom lo ayudará.

—¿Por qué no me quieres, Tom? ¿¡Por qué no me quieres!? —alzó la voz Bill con evidente molestia.

—Bill, yo te quiero, eres mi hermano, ¿cómo no podría hacerlo?… —Tom se preocupó, Bill nunca se comportaba así con él, el pelinegro lo empujó con fuerza hacia atrás, era notorio su enojo.

—¿Es por qué no te cuido bien? Tom, voy a cuidarte bien, ¡puedo cuidarte bien!, ¡déjame cuidarte! —Bill siguió empujándolo, más fuerte, más repetitivo y Tom frunció el ceño.

—Bill, te estás alterando demasiado, cálmate —tomó Tom de las manos a Bill, sin embargo, eso no bastó y Bill utilizó toda su fuerza, lanzando a Tom contra el piso y haciendo chocar su cabeza contra la punta afilada de una de las esquinas de la mesa de la sala.

—Tú no deberías de irte, Tommy no se va, tú tampoco —agregó Bill entre sollozos, porque un niño no sabía lidiar con la tristeza que se volvía enojo, porque Bill sólo sabía que me ponía triste que Tom era muy malo con él, no comprendiendo los matices del comportamiento, sólo viendo el blanco y negro.

Bill tomó a Tom entre sus brazos, abrazándolo con fuerza a pesar de que Tom no le correspondió al gesto.

—Tommy no dice nada, Tommy no se mueve, tú tampoco deberías de hacerlo, Tom —musitó Bill, sujetando a Tom de las mejillas, acariciando su bello rostro y sus hermosos labios.

—¿Tú ya no vas a irte, cierto? Prometo ser un mejor hermano menor —afirmó Bill aún sin dejar de ver al de rastas que, incluso si no le respondía, Bill le preguntaba, tomando su silencio como algo bueno—. Haces sonidos raros cuando te haces esas cosas en tu parte de abajo, no sé qué haces pero se siente bien, ¿no? Son cositas de personas felices, puedo hacer eso para ser mejor hermano, Tom, puedo hacerte feliz —explicó el de cabello negro, bajando su mano hasta la cinturilla del pantalón de Tom.

Tom no respondió ni reaccionó a todo lo que hizo Bill después de eso, Bill no sabía qué hacer, aburriéndose después ya que sin Tom tener una erección no se podía hacer nada como lo que había observado hacer su hermano, Bill no comprendía eso aunque intentó hacer otro tipo de cosas.

—Tom, me siento tan extraño, se siente bueno aquí —masculló Bill sin dejar de moverse ya que al parecer entre más lo hacía más se sentía mejor—.Esto hacen los mayores, Tom, ¿te gusta? —Evidentemente Tom tampoco respondió, sin embargo, Bill se sentía bien, ¿por qué Tom no?

Bill siguió moviéndose hasta que se cansó, asqueándose por el líquido blanquecino que salió al final, el mismo que tenía en su cuerpo después de esos sueños raros, corriendo a limpiarse y dejando a Tom en el suelo.

Bill sin saberlo había tenido relaciones sexuales con Tom, Tom nunca lo sintió, nunca lo vio, nunca lo supo, Bill supuso que sí pero no podía decir esas cosas indebidas, era algo malo.

&

—Come, Tommy, prometí cuidarte bien y no puedes no comer, mira, lo hice para ti, es sopa —le ofreció una cucharada de lo que parecía ser cereal con alguna mezcla extraña de jugo, leche y chocolate líquido.

Tommy se veía muy feo por lo que Bill había decidido ponerle algo lindo, tapándolo con sábanas y dibujando una cara feliz con dos orejas circulares a los costados, manchando su cara de sopa.

—Oh, Tommy, tienes que abrir la boca —explicó Bill un poco fastidiado, había intentado darle de comer varias veces pero Tommy no entendía, ¿quizá tenía que enseñarle mejor?

—Bueno, no importa Tommy, no estés triste, haremos cosas felices después —intentó consolar Bill a Tommy, mismo que se le regó el crayón de la cara, pareciendo estar triste y llorando.

Tommy había dejado de responderle a Bill con palabras desde hace mucho, mucho, mucho tiempo pero Bill le restaba importancia, Tommy no hablaba, era normal.

Los osos de peluche se habían vuelto sus favoritos en primer lugar, no, Tommy se había vuelto su favorito y, además, ya no lo dejaría ir por nada del mundo.

Por qué Tommy ya no se movía.

F I N

Espero disfrutaran de este one-shot tanto como yo disfruté escribirlo :333

por admin

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