Notas: Premio para VictoriaValove del sorteo de diciembre 2025 de mi canal. Oneshot de 3000 palabras del fandom de Tokio hotel.

«Captive Hearts»

(One-Shot de Kasomicu)

Bill estaba conversando con Georg, quien se había vuelto su mejor amigo en la universidad, cuando observó cómo es que pasó el muchacho rubio con lentes con su mochila al hombro.

—¿Y qué sucede, Kaulitz? ¿Otra vez estás usando la ropa de tu abuelo para venir a la universidad? —se burló Bill y el aludido frunció el ceño, con Georg riéndose entre dientes.

—Yo no debo preguntar dónde consigues la tuya, Trümper, que es más que evidente que sigues buscando en la sección femenina —respondió Tom la burla del pelinegro.

—Uy… —se rió con más ganas Georg mirando a su amigo.

Bill miró con fastidio hacia Tom y luego hacia Georg, dándole un codazo, que hizo que el castaño se quejara.

—Ten cuidado, Listing, Bill nunca mide las consecuencias de sus actos cuando se trata de pensar en otros o incluso él mismo —aconsejó Tom al castaño, y Bill se puso de pie, con el ceño fruncido.

—¿Tienes algo que decir, Kaulitz? Dímelo directamente, carajo —instó Bill, dándole un empujón que hizo que el de lentes chocara contra la pared, con el pelinegro arrincondándolo.

Tom apretó los labios en una fina línea. —No sé, tú eres quien siempre me está molestando, Trümper —dijo el apellido de Bill con un tono de retintín, y Bill sin medirse, volvió a empujarlo, sujetándolo por las solapas de su camisa, cuando uno de los catedráticos los encontró.

—¡Trümper y Kaulitz, irán a detención! —ordenó el profesor, separándolos para tomarlos a cada uno del brazo.—No es posible que tengan estos comportamientos de escuela ahora que tiene diecinueve años, ¿qué les sucede? —inquirió el mayor, viéndolos recriminatoriamente.—Ni siquiera hay un aula de detención como tal, eso es la para el colegio, los voy a dejar que reflexionen de sus acciones en una de las aulas vacías —terminó por decir el profesor Schäfer que les enseñaba a ambos, y los encerró.

Bill y Tom se miraron uno a otro, con Tom sentándose mientras ponía su mochila sobre su regazo, enfurruñado.

—Voy a llegar tarde por tu culpa —acusó Tom a Bill sin mirarlo.

—¿Mi culpa? ¿Crees que no me interesa perderme una clase? ¡Fuiste tú el culpable, Kaulitz! —recriminó Bill acercándose hacia a Tom.

—Kaulitz… —habló Tom para sí mismo y soltó una risa amarga—. Hablas de mí como si fuera un desconocido, Trümper —terminó por decir el rubio, apoyándose sobre sus brazos.

—¿Pues eso somos, no? Un par de desconocidos, porque tú sueltas indirectas frente a Georg de que soy un mal amigo, ¡cuando no lo soy, yo no te dejé solo, tú te fuiste y me abandonaste, Tom! —acusó Bill, gritándole frustrado por todo lo que tenía apretado en su pecho.

Tom se giró a verle indignado.

—Yo no te abandoné. ¡Mis padres me obligaron a alejarme de ti, Bill! Porque siempre fuiste… Tan rebelde, tan… Insoportable, tan egoísta. Yo lo soporté por años, siempre justificándote, ocultando las cosas hasta esa reunión… Tú sólo pensabas en saltarte la reunión de nuestros padres para el concierto de Alea, y de no ser por eso, ¡no habría terminado hospitalizado de los golpes que recibí por defenderte cuando intentaron secuestrarnos al tener dieciséis años! Si no fuera por mi chofer que nos fue a rescatar… Ni siquiera habríamos salido de aquella situación. Mis padres evidentemente no querían que siguiera siendo tu amigo, porque ya no era algo de una vez, desde siempre por irte de boca nos ponías en peligro, arriesgándonos a los dos… Y yo siempre lo soporté sólo que ya no pude hacer más. No me fui por querer, aunque era lo más sano y tú… Sólo me hiciste la vida imposible desde ese momento —contó Tom, soltando todo lo que había tenido guardado desde hacia tres años.

—¡Yo no quería hacerte la vida imposible, sólo quería tener tu atención, maldita sea, Tom! —se quejó Bill, y Tom se puso de pie, frunciendo más el ceño.

—¿Llamar mi atención insultándome de diversas formas? Menuda forma infantil de hacerlo —rebatió Tom, acomodándose las gafas.

Bill se sujetó del cabello, soltando un bufido de exasperación.

—Es que no lo entendía… Siempre estuvimos juntos y luego… Te fuiste, aún así, no podía acercarme, sólo peleando, molestándote, hacía que me vieras, Tom, cuando yo sólo quería que tú… —se trabó Bill al ver sus ojos color miel detrás de aquellos anteojos, su cabello rubio despeinado y su rostro tan perfecto, tragó saliva duramente.

—¿Qué yo qué? —preguntó Tom, sintiendo su corazón latir acelerado, observando los ojos delineados de quien fue su mejor amigo de infancia, los mismos que refulgían del brillo que poseían, Bill estaba sonrojado, relamiéndose los labios, mientras intentaba encontrar las palabras que quería decirle a Tom, sólo que era tener el corazón en sus manos, estar con la piel expuesta en carne viva…

Tom soportó mucho por años porque estaba enamorado de Bill, aún seguía estándolo, sólo que nunca se lo confesó a Bill, siendo el amigo incondicional desde siempre, y ahora… Parecía que sí era correspondido.

Bill apretó sus manos en puños, y lo vio con determinación, él no era ningún cobarde, y era tiempo de hablar con la verdad.

—Me dolió perderte no sólo porque eras mi mejor amigo, sino porque siempre estuve enamorado de ti, Tom —soltó Bill viéndolo con fijeza—. No sólo perdí un amigo, sino también al amor de mi vida… Sé que suena algo dramático, y quizá lo sea en parte, pero si bien he tenido otros novios, e incluso novias al inicio antes de entender que era gay, ninguno hacía que sienta algo tan fuerte como lo que siento por ti —se sinceró el pelinegro—, y entiendo que quieras mandarme al diablo que… —Antes de que Bill pudiera seguir su discurso de odio a sí mismo, Tom acortó la distancia, besándolo, con Bill abriendo los labios por la sorpresa, y sintiendo cómo es que el rubio introducía su lengua, ambos suspirando, cerrando los ojos, permitiendo moverse uno contra otro al compartir aliento.

Aquel no era su primer beso en general, pero la carga emotiva de haberse amado por años implosionó en sus pechos, y les hizo sentir que era su primer beso… Suyo, Tom jugando con el piercing en la lengua de Bill, mientras Bill le chupaba el labio inferior regordete, que cuando se separaron por aire, se vieron y fue como si lo hicieran por primera vez, con unas sonrisas.

—Yo también siempre estuve enamorado de ti, Bill —confesó Tom, sintiéndose un tanto tímido luego de que había demostrado mucha habilidad en el beso, pero era distinto sólo dejarse llevar por el amor de años a mirarlo confesándose.

—Entonces seamos novios, yo le pediré disculpas a tus padres, yo… No quiero tener que esconderme ni esconderte, no quiero alejarme de ti, nunca más —dictaminó Bill, porque no podía perder a Tom, no podía, ahora que se sabía correspondido, sólo quería seguir estando a su lado por siempre.

Tom asintió, sonriendo, dando comienzo a su relación.

&

Toda la rebeldía que le había caracterizado a Bill desde siempre, la encaminó hacia el ponerse los pantalones y arreglar las cosas con Charlotte y Jörg Kaulitz, quienes fueron casi como unos tíos para él, porque sus propios padres, Simone y Gordon, si bien nunca fallaron en lo económico, sabía que Bill carecía del calor de hogar, así que fue sincero con sus ahora suegros, diciéndoles que ya no era el joven imprudente de hace tres años, que les pedía perdón y una nueva oportunidad, y el hecho de que fuera con la cabeza gacha y no el típico aire imponente, sino con rastro de humildad, es que hizo que los Kaulitz aceptaran sus disculpas, y Tom se sintió feliz, agarrando de la mano a Bill en todo momento.

El pasar de odiarse públicamente, a ser una pareja oficial, era ciertamente confuso para todos sus compañeros de universidad, aunque en realidad Georg sentía paz, porque ya había pensando que lo que tenía Bill con Tom era tensión sexual no resuelta, sólo que… Bueno, en realidad aún no tenían sexo, por más que ambos ya no eran vírgenes, estaban recuperando los años perdidos, teniendo citas como tal, disfrutándose mientras se volvían a conocer, ya no como amigos, sino como pareja… Aunque entre ambos siempre salían las chispas, como ahora mismo, donde habían ido a cenar después de tener clases con puentes que los tuvieron casi todo el día en la universidad, y estaban riéndose al comer.

Sólo que Bill dejó de reír cuando se percató cómo es que Tom se metió un maki a la boca con los palillos, la forma en que sus labios envolvieron la comida, y se los relamió quitándose los pedazos de arroz, había algo en aquel gesto, o quizá sólo era su mente podrida, pero fácilmente podría imaginarse los labios llenos del rubio alrededor de su hombría, y es que no habían parado de besarse, o incluso toquetearse un poco por encima de la ropa, sin embargo, Bill quería más, y es que si bien en la relación él era quien mandaba, no se había atrevido a simplemente exigirle a Tom que tuvieran sexo, por más que lo había sentido duro contra su cuerpo cuando se frotaron, quería… Que Tom tomara la iniciativa, Bill sentía que la había cagado mucho como para querer forzarlo a algo que no estuviera listo su novio.

Pero la forma en que estaba comiendo Tom, lo tenía hipnotizado, incluso la manera en que sorbía de la pajilla, Bill se sentía un completo degenerado por mal pensar tanto.

—Tom… ¿Y si nos vamos de aquí? —preguntó Bill, sintiendo el estómago apretado que ya no podía comer más, estaba con el miembro imposiblemente duro debajo de la mesa.

Su novio arqueó una ceja. —¿A dónde?

—A mi departamento, al tuyo, donde sea, yo… Quisiera que estuviéramos solos —pidió Bill completamente azorado por su creciente excitación, que si bien no quería obligarlo a tener sexo, al menos un poco de sexo en seco para no quedarse con las ganas.

Tom se sonrojó y mordió el labio inferior en un gesto de timidez, asintiendo.

Bill lo veía tan inocente, aunque tuvieran la misma edad, no quería corromperlo… Pero aún recordaba cómo es que lo había visto correrse, su rostro tan hermoso contraído por el placer, perlado en sudor, con sus cabellos desordenados, y los sonidos magníficos que emitía y sólo hacía que Bill de pajeara furiosamente en su cuarto en soledad, imaginando cómo se vería Tom sin ropa, lo que sería estar dentro suyo…

Cuando llegaron al departamento de Bill, es que ambos se besaron, sintiendo la menta en sus bocas por siempre cargar con sus cepillos y pasta dental por la universidad, así que sintieron sus lenguas colisionando la una contra la otra, sin embargo, en esta ocasión, Tom tuvo más fuerza que antes, no sólo dejándose hacer… Sino que empotró a Bill contra la pared, dejándolo sin aliento cuando el rubio se fue a su cuello, comenzando a chupárselo, y Bill sintió que iba a correrse allí mismo, ¿esto era un sueño? Tom estaba… Tomando la iniciativa, y vaya de qué forma… Porque no sólo delineó con su lengua su cuello sino que se separó por aire, para alzarle la camiseta negra y besarle el vientre bajo, mientras se ponía de rodillas, viéndolo con fijeza desde abajo, entre tanto le desabrochaba el cinturón, quitándoselo para luego bajarle los pantalones con bóxers, liberando su erección, la cual masajeó, esparciendo el preseminal pero sin dejar de ver a Bill.

—Tom… Tú… —empezó a hablar Bill, con la manzana de Adán moviéndose por cómo sentía que iba a correrse sólo con la visión erótica de su novio masturbándolo con su tersa piel de su mejilla chocando con su dureza, y notó el brillo en los orbes del rubio, esa picardía que no le veía desde que hacían travesuras cuando eran niños, al momento de que Tom embocó la punta para comenzar a bajar sobre su erección.—¡Aah…! —El pelinegro sintió que se quedó sin aire, empujándose dentro del rubio, quien comenzó a ahuecar sus mejillas, retrayendo los dientes, y comenzando a demostrarle todo lo que le había buscado decir con indirectas al comer estos meses.

Tom se sentía feliz de tenerlo en su boca, con su propio miembro apretado en sus pantalones, sintiendo el amargor del preseminal entre sus labios, rodeándolo con su lengua, y siguiendo un vaivén, sintiéndolo palpitar, había querido tanto tenerlo dentro, añorando que fuera suyo desde antes…

Bill apoyó su mano sobre el cabello rubio de Tom, acariciándoselo con torpeza, pero a la vez embebido por la imagen que tenía que Tom comiéndoselo, con sus lentes con el vapor por su deseo, se los quitó con la otra mano, su nerd precioso, de ojos color caramelo derretido, que tenía esos labios llenos chupándolo tan bien, y sólo podía pensar en lo mucho que lo amó siempre, mientras acariciaba sus cabellos rubios…

—Te amo… —dijo Bill, con sus testículos apretados a punto de correrse, y Tom chupó más hasta que Bill gritó, viniéndose dentro, y entreabrió sus labios, habiéndose tragado casi todo pero con rastro de semen en sus labios.

—Yo también te amo… —correspondió Tom aún de rodillas.

—Pero quiero hacerte el amor también —instó Bill, haciendo que Tom se pusiera de pie, volviendo a besarse, saboreándose a sí mismo en los labios del rubio, separándose por aire, mientras Tom lo tomaba por la mano y se iban a la habitación, porque habían tenido todo ahí contra la pared de la sala.

Tom nuevamente fue quien tomó las riendas, sacando lubricante de su cajón, también tenía condones pero no quiso que Bill los usara con él, porque a él quería sentirlo directamente en su interior, ambos se cuidaron con sus exs, así que Tom sabía que necesitaba con ansías aquel palpitar que tuvo en su boca en su canal.

—Yo me haré cargo —masculló Tom cuando observó la duda en Bill al sujetar el tubo de lubricante y verse las uñas, ya que no se las cortó antes de salir, porque no planeaba hacer algo más que sexo en seco, pero asintió mientras veía cómo su novio se desprendía de aquellas “prendas de abuelo”, que él mismo se había burlado, demostrando el cuerpo trabajado que tenía debajo, juntamente con el miembro erecto que hizo que se la aguara la boca a Bill, y fue peor cuando Tom se abrió de piernas, sujetando una copiosa cantidad para situarla entre sus dedos, dirigiéndolos hacia su trasero, comenzando a dedearse para dilatarse a sí mismo, soltando suspiras de excitación mientras su miembro daba botes, y seguía abriéndose.

—Eres hermoso, tan delicioso —halagó Bill, acariciándole los muslos con su miembro nuevamente duro por Tom.

—Ya estoy listo para ti —soltó Tom en un jadeo, con los labios entreabiertos, sacándose los dedos, con un sonido de humedad que hizo que Bill sintiera más hambre por él.

Bill abrió el tubo para echarse lubricante en el pene, y luego ubicarse entre las piernas de Tom, comenzando a situar la cabeza de su miembro en el apretado agujero de su novio, y empezando a meterse a pocos, con Tom tomándolo por los hombros, siseando un poco por el tamaño de Bill en su interior.

—¡Aah! —soltó Tom cuando Bill entró por completo, y el pelinegro se ciñó sobre su rostro, besándolo nuevamente, mientras Tom relajaba su interior, haciendo que su novio comenzara el vaivén.

Ambos compartían aliento, conforme se iban moviendo uno contra el otro, Bill sintiendo directamente a Tom, estando donde sentía que pertenecía, habiendo visto su magnífico cuerpo que sus ropas anchas no le hacían justicia, sintiendo aquel calor y estrechez envolverlo, y bajó su mano para masturbarlo sin dejar de batir sus caderas, con Tom empujándose contra su pelvis, y mordiéndole el labio inferior, apretándole más de forma intencional.

—Siempre te quise aquí… —jadeó Tom con ojos brillantes, incluso viéndolo borroso por no estar usando los lentes, lo sabía, que siempre fantaseó con estar con Bill haciéndole el amor.

—Siempre quise estar aquí… —correspondió Bill, mirándolo con adoración, en lo que volvía a bombear dentro suyo, masturbándolo pero sin dejar de penetrarlo, con Tom arqueándose, mientras sentía sus pezones ponerse más duros, conforme Bill se arrastraba dentro y fuera de él, haciendo que su próstata se estimulara maravillosamente, y más porque seguía el bamboleo de su manos sobre su hombría.

—Voy a venirme… —advirtió Tom, totalmente perdido por el placer acuciante que era sentir la presión en su punto dulce mientras su miembro henchido era tocado diestramente.

—Hagámoslo juntos, mi amor —gruñó Bill contra su oído, mordiéndole el lóbulo y comenzando a embestirlo más profundo y rápido, jugueteando con la cabeza de su pene, mientras Tom se sentía gelatina entre sus manos, con las piernas temblándole por todo el gozo que tenía hasta finalmente explotar en la mano de Bill, quien se vino con fuerza en su interior.

Ambos gritaron en su punto de culminación, viéndose con ojos brillantes, Bill aún dentro suyo, totalmente enamorado de Tom, y Tom, gozando el peso de su novio sobre él, sintiéndolo incluso en descanso, lo amaba, por lo que le acarició las mejillas, mientras Bill hacía lo mismos con sus caderas.

—Eres lo más bello que tengo, y lamento haber sido un idiota por no haberlo notado antes, tuve que perderte para añorarte… Y valorar todo lo que no supe aprovechar antes —farfulló Bill, dándole un beso corto en los labios.

—Yo tampoco te lo confesé, pero te perdono todo, Bill, porque te elegiría una y mil veces… No te mandaba al diablo con la esperanza de algún día… Tener la oportunidad de decirte lo que sentía por ti —respondió Tom.

—Te amo, te amo, te amo —susurró Bill contra sus labios para volver a besarlo con la misma pasión del inicio, el amor que habían guardado en sus pechos desde que “sólo eran amigos”, ya no tendrían que fingir serlo o incluso enemigos, no… Se odiaban porque del amor al odio a un paso y viceversa, se odiaban porque al amarse tanto, no podían ser indiferentes.

—Te amo, mi amor —correspondió Tom, mientras ambos sabían que la noche aún era muy joven y no les interesaba llegar cansados a la universidad al día siguiente.

Al final Bill sí seguía siendo una mala influencia en el chico nerd, pero… Ahora para bien, Tom se permitiría ser un chico rebelde si era para hacer el amor con su novio.

F I N

Gracias por la visita. Si les gustó, no olviden comentar 😉

por Kasomicu

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!