Notas: No hay contexto JAJAJAJ, mentira, sí, la verdad es que viendo tiktok la otra vez me salió un muchacho con sus transmisiones, y me inspiró para escribir esto en unas horas. Es una excusa para porno con un poco de trama, humor y sexo.

«Show me»
(One-Shot de Kasomicu)
Tom siempre había sido sólo su mamá y él, su padre lo abandonó, nunca supo ni siquiera su nombre, él llevaba el apellido de su madre, y Charlotte no había hecho que faltara un plato sobre la mesa aunque ella misma ni siquiera había terminado la escuela, y a lo único que pudo aspirar es vender, primero para otros, hasta ella misma juntar un capital, y alquilar un puesto en una galería, donde llevaba mayormente a Tom desde pequeño.
El muchacho había observado cómo es que su madre pese a todo, siempre tenía una habilidad para vender, incluso con cansancio, porque su meta era conseguir dinero, para ellos poder comer, para que Tom tuviera sus útiles escolares, todo para salir adelante.
El ir a la escuela pública, porque su mamá no quería que Tom tuviera su mismo futuro, quería que él estudiara, y al menos al pudiera acabar el colegio para aunque sea intentar ingresar a una universidad del Estado o una carrera técnica, aunque al regresar sí hacía sus tareas en el puesto de mamá en lo que la ayudaba a vender.
Siempre habían sido muy unidos, y Tom adoraba a su madre, ya no queriendo refutarle el que él podía trabajar solamente y no estudiar, comprendiendo que Charlotte quería algo mejor para él.
Sólo que con el paso del tiempo, conforme Tom seguía creciendo, sí había notado más cansancio en su madre, y viéndola más débil, sólo que Charlotte siempre decía que no era nada, hasta que se desvaneció y Tom la llevó de emergencia al hospital.
Para ese momento, Tom ya había terminado la escuela, con dieciocho años de edad, Charlotte le decía y repetía que había juntado algo de dinero para que dentro de unos años, Tom pudiera tener lo suficiente para sus estudios superiores, sólo que en ese momento, es que Tom mismo priorizó la salud de su mamá, gastándose casi todos los ahorros aunque no fue suficiente…
Su mamá falleció, y él mismo se quedó con una deuda pendiente, dónde hasta el mismo dueño de la galería donde estaba el puesto de su madre, dijo que tendría que sacar todo por los meses que debía, que iba a alquilarle a alguien que sí pudiera pagar, por más que su madre le pagó por años.
Al sacar la mercadería, no le dejó ni llevarse los maniquíes a forma de “pago” por los meses de deuda.
Tom en su propio departamento que vivía con su mamá, se sentía destrozado, asolado por las deudas, sin siquiera poder tener su luto como tal, no le alcanzó para un funeral, la opción más económica fue la cremación y él tenía a su mami en el monoambiente en el que vivía, donde él usualmente dormía en el sillón y su mamá en su cuarto.
En un momento de desesperación, sí pensó en matarse, sólo que… Luego de tanto esfuerzo de su mamá, viendo las ropas que era el dinero invertido de su mami, que no pudo vender, entre ropas de varias tallas, lencería y demás. Ya no tenía un puesto en la galería, ¿qué podría hacer?
Y se puso a ver su teléfono, pagándose a duras penas con recargas, y teniendo sólo para comer sopas instantáneas en aquel instante es que lo supo… Podría vender sin necesidad de tener un local.
Había un sinfín de personas ofreciendo ropas y demás en redes, de esa forma podría vender con envíos a domicilio, o hasta provincias si iba a las agencias. Sólo debía captar público, enseñar las prendas y darse a conocer.
De aquel modo es que Tom comenzó a vender, sólo que sí era un poco complicado e impráctico el estar solo, teniendo que hacer malabares para acomodar el teléfono sin un soporte, y enseñar las ropas… No tenía maniquíes dónde enseñar cómo se veía puesto, ni una modelo que usara las prendas, que así estirara las ropas en cámara era abismalmente distinto a que se mostrara cómo se veía en cuerpos reales.
De ese modo es que Tom pensó en una solución, lo más cercano a un modelo era él mismo, sólo que no era mujer, pero sí servía lo suficiente para mostrar que hasta le quedaban las prendas a un muchacho, consiguiendo así que muchos rieran pero también convenciéndolas de que compraran.
Lo que salió como un chiste terminó por ser una buena idea si demostraba la suficiente seguridad al ponerse los leggins, vestidos y demás prendas femeninas, aunque Tom más bien fuera un muchacho de usar ropas anchas, con un look masculino, y, si bien le gustaban los chicos, ya que no había podido tener como tal una relación estando muy ocupado entre la escuela y ayudar a su mamá, sí se había besado con uno que otro muchacho, y, ¿sexo casual? También, su primera vez fue en el asiento de atrás del auto, apresurado pero con condón, y con excusas pobres para no preocupar a su mamá.
Sólo que Tom mismo nunca había sido de esos gays afeminados, siendo muy discreto con su orientación, porque no quería darle más pesar a su mamá. Así que en las transmisiones no es que cumpliera una fantasía oculta, simplemente que al mostrarse muy seguro de sí mismo, incluso recibía comentarios positivos, diciéndole que tenía más piernas con qué llenar que a diferencia de algunas clientas, y claro que habían comentarios desatinados, sólo que Tom se los tomaba deportivamente.
La verdad es que sí estaba vendiendo mucho, incluso al poner su WhatsApp y método de pago, recibía las separaciones de los productos, después de las transmisiones se dedicaba a coordinar todo lo demás, y aquel esfuerzo rendía frutos en ventas concretadas.
Tom aún tenía que pagarse sus propias cosas, para comida, para el alquiler del departamento, los recibos, para las deudas, pero le estaba alcanzando poco a poco, incluso invirtiendo un poco en nueva mercadería, no pensando en alquilar un nuevo puesto, no, la verdad es que el ahorro en local era una gran ventaja. Y de hecho terminaba el usar las prendas sirvió como marketing, incluso algunas poniéndoselas encima durante las transmisiones, no estando desnudos pero sí con shorts cortos ajustados deportivos de hecho, que también tenía en venta y tops que le cubrían el área superior, para evitar ser denunciado por indecencia o alguna cosa así de las reglamentaciones de Tiktok.
La verdad es que el joven de trenzas se sentía muy feliz, porque todo lo que hizo su mamá, no había sido en vano, y si él seguía así, podría terminar de saldar sus deudas, y seguir invirtiendo para llegar hasta pensar en estudiar en algún momento.
Aparte Tom tenía un plus, que eran los regalos que le daban por transmisiones, las vistas y demás, iba sumando dinero real, y el de trenzas se hizo Paypal para poder sacarlo una vez se juntaran todos los diamantes posibles. Él jamás pensó hacer algo así, pero estaba haciéndolo, usando sus habilidades de vendedor que le enseñó su madre, ofreciendo sonrisas y toda la actitud en sus transmisiones.
Luego de uno de sus lives, es que Tom estaba respondiendo y coordinando por mensajes a quienes le hicieron separaciones con adelanto de dinero a su cuenta, sin embargo, luego de responder, vio que tenía un abono sin indicar qué producto era ni nada, por lo que sintió curiosidad, ya que mayormente tomaban captura de la prenda que deseaban y le decían talla o color.
“Hola, el pago está confirmado, pero por favor, indícame sobre qué prenda es la que desearías comprar, también tus datos, para poder seguir atendiéndote y el envío por favor”, le escribió Tom.
“Hola, soy Bill 👋. Sólo que de las prendas, la verdad es que quisiera ver si es posible que me hagas una asesoría, porque lo deseo para mi novia👉👈”, escribió el hombre.
“Un gusto, Bill. Claro, dime en qué puedo ayudarte para tu novia, dime por favor su talla, y también el tipo de prendas que podrían gustarle 😊”, pidió Tom.
“Eso es precisamente para lo que quiero ayuda 🥺. ¿Sería posible que me brindes asesoría presencialmente? En realidad me interesa comprarte varias prendas, y el adelanto sólo quédatelo para ti 🫶. Sólo que no sé su talla y sería mejor ver la textura de las ropas para ver si no le molestaría al momento de usarlas, ya que es algo delicada de su piel. Se nota que eres muy amable resolviendo dudas en las transmisiones 🤗, por eso me tomé el atrevimiento de mandarte un mensaje junto con el voucher de pago 🥹”, escribió el hombre.
“Es que yo no tengo un local, Bill 😔. Al ser tienda virtual, sólo estoy en mi departamento, aquí grabo y todo 😥”, respondió Tom con pesar, ya que si bien la idea de un emprendimiento virtual le ahorraba el local, entre otros, era cierto que no se podía hacer cosas de aquella índole que sí hacían con su mamá en su puesto.
“Es que se viene el cumpleaños a mi novia, entonces quisiera comprarle un montón de conjuntos para sorprenderla, ya que la vi observando tu live en una ocasión y le brillaron los ojitos 🥺, ayúdame a darle un lindo detalle ❤️, Tom, no te haré problemas en tu casa 🥺”, le insistió Bill y Tom suspiró.
Tom se quedó pensando, era un joven queriendo sorprender a su novia, que pensaba comprarle bastante, y se notaba que debía ser joven para usar emojis, así que terminó por ceder, coordinando el encuentro para el siguiente día por la tarde, ya que en la mañana debía ir a la agencia a dejar todos pedidos, sin mencionar que ahora mismo debía embalarlos, y hacer el registro de cada uno de los envíos en la página del servicio de courier.
Bill accedió y Tom le brindó su dirección.
Debía hacer muchas cosas todavía antes de irse a dormir.
&
Al día siguiente, Tom se levantó temprano, aunque hubiera dormido hasta tarde por coordinar con los clientes, hacer los registros y embalar todos los pedidos, pero eran sus cuatro horas de sueño y su determinación para seguir lo que lo mantenían en pie.
Fue a la agencia luego de desayunar, y regresó a casa, donde se puso a limpiar y hacer el almuerzo, ya que nunca tenía visitas en su monoambiente, y si bien hacía limpieza, normalmente no era tan seguido, y por lo mismo también tenía un poco de desastre en sus cosas, sólo dejando un espacio “bonito” el que se veía durante sus grabaciones, pero ahora Tom sí tenía que acomodar y limpiar todo a conciencia.
Cuando terminó, es que almorzó rápido para bañarse, porque no quería recibir tampoco sudado de haber estado en todo el trajín desde temprano.
Tom se quedó sentado en el sillón, observando cómo estaban sus percheros, la ropa sí toda ordenada, y soltó un suspiro, aún faltaba media hora para que fuera el momento pactado, así que se quedó viendo su teléfono hasta que sonó el timbre, y el de trenzas se paralizó, fijándose en la hora, todavía faltaban veinte minutos. ¿Sería Bill?
“Hola, ¿estás afuera?”, le escribió Tom a su cliente.
“Hola, sí, perdón, llegué antes”, respondió.
Tom se levantó del sillón, y se acercó a la puerta, abriéndola y viendo al muchacho sonreírle con timidez, era más alto que Tom, sí, pero por poco.
—Hola, ¿Bill? —preguntó Tom estúpidamente, y él asintió.
—Sí, hola, Tom, soy Bill —respondió Bill.
—Ah, sí, pasa, por favor, disculpa más bien que me quedara un poco tonto, sino que… Te imaginé diferente —mencionó Tom, haciéndose a un lado, en lo que observaba al joven entrar.
Era alto, cabello negro lacio sobre sus hombros, usaba prendas oscuras pero ajustadas, delgado con uñas negras y maquillaje, a simple vista hubiera dado la impresión de que era una muchacha y no un joven, por lo que Tom mismo se sentía un poco conflictuado al pensar que Bill tenía novia, y no novio, sin embargo, no podía juzgar ni nada, ya que hasta en las expresiones de género se rompían moldes, de igual modo se acercó a él.
—Siéntate, por favor, mientras me hablas sobre tu novia, ¿cómo se llama? —inquirió Tom, en lo que señalaba el sillón, y Bill sonrojándose se sentaba a su costado.
—Ah, sí, mi novia eh… Se llama Emma —respondió Bill en lo que sonreía nuevamente.
—Oh, bueno, ¿y qué clase de ropa es la que usa Emma o le gusta? —preguntó Tom, cerca de los percheros, listo para que el joven le dijera y así ofrecerle opciones.
—¿Puedes mostrarme? —cuestionó Bill nuevamente un tanto tímido, y Tom asintió, sonriéndole, en lo que sacaba algunas prendas y las acercaba al más alto, sentándose a su lado.
—Mira, aquí puedes ver la textura, ya que me comentaste que Emma es algo sensible —recordó Tom, mientras le extendía las ropas a Bill, quien las sujetó, mirándolas y luego regresando la vista al de trenzas—. Lo que sí debes ver es sobre la talla, ¿más o menos de qué contextura es Emma? —interrogó con suavidad, no queriendo hacerlo sentir incómodo, ya que en sí, Tom empezaba a pensar que Bill quería las prendas para él mismo, porque incluso por el corte del pantalón parecía de mujer, y no juzgaba, sólo que quizá por eso es que había insistido en que fuera personalmente.
—Como la tuya —respondió Bill casi de inmediato, y Tom parpadeó confundido.
—¿Qué? —cuestionó Tom, y Bill se sonrojó.
—Sí, es que cuando haces los en vivos, tu cuerpo se parece —soltó Bill, sin poder sostenerle la mirada, aún con las mejillas calientes—. Las caderas estrechas, los muslos más notorios, el trasero respingado, la curvatura de la espalda, la cintura… Así que creo que es de tu talla —acotó el pelinegro.
Tom catapultó la teoría de que fuera entonces ropa para él, porque quizá cuando estaba más joven y no hacía ejercicio en casa, podría haber sido lo suficientemente delgado sin ejercitar como Bill, pero ahora no, entonces sí existía Emma, aunque su cuerpo era como el suyo, que no es que tuviera cuerpo de mujer, sólo que entendía que las proporciones de otra forma podrían funcionar en una.
—Entiendo, entonces si son las prendas de mi talla, sólo quedaría ver cuál de todas serían del estilo de Emma para que elijas —farfulló Tom—. ¿La textura sí está bien?
—Sí, está bien sólo que… ¿Y si me lo muestras? —inquirió Bill costándole mirar a Tom.
—Lo estoy haciendo, ¿o te refieres a una prenda en especial? —sugirió Tom con tono suave.
—Me refiero si me lo muestras… En ti, como en las transmisiones para verificar si le quedará bien a Emma —aclaró Bill y Tom abrió grandemente los ojos.
—Oh, es que… Eh, supongo que puedo hacerlo —terminó por decir Tom, ya que si bien había sido su marketing, en este caso, sí tenía más sentido si su tipo de cuerpo era similar a la de la novia de Bill, quizá era una chica trans ahora que lo pensaba.
Bill asintió con una sonrisa, y Tom se puso de pie, sujetando un top y una short deportivo para meterse al baño, era un tanto extraño pensar hacer eso frente a alguien, aunque ya lo hiciera frente a miles de personas por transmisiones, era distinto a hacerlo en persona, sin embargo, dinero era dinero, así que salió, fijándose cómo es que Bill seguía sentado en el sillón, y bueno, él ahí sintiéndose un poco desnudo aunque estuviera vestido, acercándose hasta él y Bill se quedó mirándolo.
Había algo en la manera en que Bill lo vio que hizo que Tom mismo sintiera cómo se le calentaban las mejillas, ¿qué estaba pasándole? Tal vez sólo era porque Bill era atractivo, sólo que… Negó con la cabeza.
—¿Cuáles prendas le gustarían a Emma? —preguntó Tom, para enfocarse que esto era por trabajo, y no algo más, y de hecho por más que Bill fuera un muchacho guapo, y él pensara que era gay, en realidad había ido a comprarle ropa a su novia, y Tom debía ayudarlo.
—Esos vestidos de allá… Y la minifalda también —empezó a decir Bill, señalándoselos, y Tom se los puso encima, primero con el vestido.
—Bueno, este tiene un buen corte en la parte inferior, que resaltará la figura de tu novia, y evidentemente lucirá mejor el escote que yo —comentó Tom tomándoselo natural al sonreír, porque no tenía busto, sólo pectorales algo marcados por el ejercicio en casa que incluía cargar pesas que él mismo se hizo con una botella llenándola de piedras pequeñas.
Bill se puso de pie y se acercó a Tom, haciendo que él se sintiera un tanto nervioso por la cercanía, al momento que el muchacho maquillado sujetó la tela en la parte inferior.
—¿Y trasluce? No me deja verlo por tu short debajo, no quisiera que se le viera algo a Emma, se sentiría muy incómoda —musitó Bill y Tom se estremeció ante el tono del joven.
—Eh… No, no trasluce —respondió Tom un tanto agitado, y Bill lo vio a los ojos, y luego a sus labios, haciendo que el de trenzas se relamiera los suyos por inercia.
—¿Me muestras, por favor? Quítate el short y así podré corroborarlo —pidió Bill, nuevamente con ese tono cálido pero dulce, y Tom asintió, con el más alto separándose, mientras el de trenzas con las piernas temblando se bajó el short por debajo del vestido, y luego fue consciente de que no fue al baño a hacerlo, enderezándose de golpe sonrojado, sin embargo, ya estaba sin nada debajo, fuera de sus bóxers—. Lindo… —halagó el muchacho.
—¿Eh? —cuestionó Tom, sintiendo que latía su corazón con rapidez.
—El vestido es lindo, lo quiero —aclaró Bill, sonriéndole—. ¿Te pones la minifalda por favor? —era una petición que más sonaba a orden, sólo que Tom mismo se sentía perdido, porque estaba obedeciéndole sin chistar, aunque claro, el vestido de por sí ya al menos estaba asegurado.
—¿Cuál de todas? —inquirió Tom, sintiéndose un tanto cohibido, porque Bill seguía muy cerca.
—Todos los modelos que tengas, me gusta verla con ellas puestas, y por favor, no te pongas el short, tengo que asegurarme que esté a una buena altura, porque me gusta que Emma lo use en otros contextos —farfulló Bill, nuevamente era una orden pero dicho de una forma que estaba haciendo que Tom sintiera más calor, y temor de tener una erección.
—Pero la talla es la misma… ¿No crees que basta con que sólo me pruebe una más? —sugirió Tom, tragando saliva en lo que esbozaba una sonrisa intentando convencerlo.
—Te compraré todas si me gusta cómo se ven —repuso Bill, y era como si hubiera una dualidad entre la timidez del inicio a la forma en que le hablaba ahora, y Tom se relamió los labios y asintió, poniéndose la falda por debajo, y quitándose la anterior, este modelo se alzaba un poco más.
—Si ella tiene menos muslos no se le va a alzar tanto —comentó Tom, intentando bajar el dobladillo de la falda.
—Me gusta que se le alce, principalmente cuando la tengo en mi regazo —dijo Bill pero mirándole fijamente la parte inferior a Tom, y el de trenzas volvió a sentir el estremecimiento llegarle.
¿Estaba dándole una insinuación? Se lo comía con los ojos… Tom estaba conflictuado, porque claro que quería vender, el problema era que le gustaba mucho ese cliente que parecía que estaba coqueteándole o usándolo para saciar algún fetiche.
—¿Sí vas a poder comprar todo? Es que aún no te he mencionado los precios —mencionó Tom, intentando desviar su atención de aquel momento tenso.
—Los vi en tu catálogo —respondió Bill, sacando su teléfono de su bolsillo—. Por ahora te dije el vestido, y dos faldas, que… Sí, ahora te voy transfiriendo eso —habló, en lo que pagaba frente a Tom sin problemas el costo de las prendas—. ¿Puedes seguir mostrándomelo? —repitió el muchacho.
Tom mismo escuchó el sonido de que le llegó el pago en su teléfono, dinero real, no era un juego, estaba comprándoselo, se aclaró la garganta, en lo que se ponía otra falda, pero esta vez fue Bill quien tocó el borde del dobladillo, pasando sus dedos, tocándole sin querer la zona de su muslo, y el de trenzas se mordió el labio inferior porque quería guiar su mano hacia su entrepierna, ¿qué mierda le pasaba?
—Me gusta mucho —musitó Bill mirando las piernas de Tom, y casi respirándole contra su cuello ya que el de trenzas se giró para morderse el labio y no gemir—. Te quedaría bien con ese top y el abrigo… —agregó el muchacho, Tom por buscar alejarse de Bill, es que fue por las prendas.
—¿No sería “le” quedaría? —cuestionó Tom, ya que se percató que Bill dijo que “te quedaría”, en referencia a él y no a su novia.
—Le quedaría, sí, va con su estilo —dijo Bill, y Tom empezó a creer que había oído mal.
Se puso las prendas, y Bill nuevamente tocó las telas… Cerca del escote, con el dorso de sus dedos acariciando su piel, lo mismo con su vientre trabajado, y Tom tuvo que apretar sus labios, en lo que Bill hacía la transferencia del costo de las ropas.
—¿También vendes lencería, verdad? ¿Me lo muestras? —preguntó Bill, después de que Tom hubiera “desfilado” varias de las ropas que tenía, y claro, todas las vendió, sólo que no era como tal un desfile porque Bill seguía muy cerca, tocándolo cada vez.
Aquello fue su límite, porque Tom no podía soportarlo más, así que arqueó una ceja y sujetó a Bill de los tirantes metálicos que tenía, acercándolo más hacia él.
—¿Entonces me vas a preguntar directamente para follarme o seguiremos jugando a esto? Tu novia no existe, estás despilfarrando tu dinero, lo cual no me molesta, pero estoy duro, y se me va a notar más con una tanga puesta, así que, ¿me lo vas a preguntar? —increpó Tom, ya estando demasiado excitado como para seguir con aquellos juegos y Bill abrió la boca como pez fuera del agua, pero Tom lo calló antes de que pudiera dar una excusa más, pegándose más hacia el más alto, juntando sus pechos planos, en lo que jugueteaba con la lengua de Bill, sintiendo el piercing, que éste pasó por la suya, empujando su pelvis contra la de Tom, y sí, Bill también estaba duro, bajando sus manos hasta el trasero del de trenzas, apretándole las nalgas, y juntándose aún más.
Tom jadeó contra su boca, Bill le mordió el labio inferior, justo en el piercing, jalándoselo, sin dejar de frotarse contra él ni masajear sus glúteos, alzándole la falda con aquel toque, mientras retrocedía, en lo que el de trenzas suponía para guiarlos al sillón.
Tom mismo no había tenido sexo últimamente, así que realmente iba a dejarse llevar por completo, cuando terminaron en el sillón, con Bill sentándose y haciendo que Tom se acomodara en su regazo, es que el muchacho más alto, masajeó sus muslos, apretándoselos con ganas, sin dejar de verlo, fascinado por su belleza.
—¿Tienes condones? —preguntó Tom, ya que si bien era un muchacho guapo, no podía sólo acostarse con él sin saber más que su nombre.
Bill asintió, sacando de su bolsillo una tira que extendió.
—Vaya, sí que estabas preparado —señaló Tom entre risas, sin quejarse realmente, podía decir que había sido la manera más imaginativa, y con beneficios económicos para él, en la cual le habían propuesto un polvo, así que tenía que concedérselo, que había sido interesante y ciertamente entretenido por la creciente tensión sexual, haciendo que el de trenzas se frotara sobre el regazo de Bill, sintiendo cómo es que estaban muy apretados los pantalones del más alto, por lo que quitó un botón y le bajó el cierre, para liberar la dureza del muchacho, lamiéndose su propia palma para bajar y comenzar a acariciarlo, sintiendo las venas latir contra su palma, y cómo tenía un buen tamaño al momento de tocarlo, escuchándolo soltar gimoteos, apretándole uno de sus muslos por debajo de la falda todavía—. ¿Por qué no sólo me invitabas a salir? —preguntó contra el oído de Bill, para lamérselo después, sintiendo cómo es que el más alto empujaba su pelvis contra su puño.
—Yo… Uhm… Te había visto muchas veces y no sabía cómo acercarme, creí que como lo mantenías muy respetuoso… Sólo podría intentar hacer algo si te tenía cerca, y… Aah… A ver si te gustaba —respondió Bill, apretándole una nalga por debajo de la falda.
—Uhm… Tal vez tienes razón… Sin verte ni nada no habría accedido, sólo serías un chico raro y no uno muy sexy raro —mencionó Tom, lamiéndole el cuello a Bill.
—Soy raro es cierto pero tú eres más sexy —halagó Bill, dándole un azote en el culo al de trenzas, que dio un brinco, soltándole el miembro, quitándose el abrigo, el top y queriendo hacer lo mismo con la falda, pero el joven lo agarró por las muñecas—. Déjatela puesta, sólo quítate los bóxers —instruyó el más alto, Tom volvió a temblar ante el tono dominante de Bill, levantándose de encima para bajarse los bóxers, fijándose cómo Bill sacaba también sobre de lubricante, el cual lo abría con los dientes antes de que el de trenzas retomara su lugar en su regazo, con el de cabello lacio echándose el gel sobre sus dígitos, para ubicarlos detrás suyo.
Tom se arqueó cuando sintió cómo es que Bill jugueteaba en medio de sus nalgas, jadeando y pulsándole el miembro cuando Bill se los introdujo, siseando ante la sensación de llenura, apretándose sin querer en lo que el más alto hacía movimientos circulares, buscando abrirlo para él, grabándose las expresiones de placer que ponía el de trenzas, cómo es que echaba la cabeza hacia atrás con su manzana de Adán moviéndose, y Bill lamió su cuello, succionándoselo, sin dejar de meterle los dedos y ahora Tom meciéndose contra ellos.
Bill estaba fascinado al tener el sabor de la sal de su cuerpo contra su lengua, había fantaseado tanto con aquel joven risueño de las transmisiones, que se veía delicioso con las prendas que simplemente no pudo sacárselo de la cabeza hasta finalmente planear este encuentro, con temor a fallar, aunque igualmente verlo usar las ropas sería más material para pajearse en su honor como había hecho todo este tiempo al darle regalos de tanto tap tap a la pantalla durante los lives del vendedor.
Cuando Bill sintió cómo es que estaba más dilatado, al estar con tres dedos ya dentro del de trenzas, quien se contraía a voluntad, y lo sabía por la mirada de ojos entrecerrados, con sus pestañas largas, en lo que meneaba sus caderas, con su miembro despierto insinuándose bajo la falda, es que Bill tenía la certeza, estaba tentándolo más, y claro que le daría todo lo que Tom quería, por algo su propio miembro desatendido estaba goteando totalmente hinchado y casi morado de lo duro que estaba.
Bill sacó los dedos, abriendo con cuidado el condón para situarlo sobre su hombría, sacando otro sobre de lubricante para poner una cantidad generosa sobre él.
—Siéntate hasta que te entre toda —demandó Bill, y Tom sintió cómo se le apretó el interior ante la forma en que lo dijo y cómo lo miró, por lo que sujetó el miembro del muchacho, alineándolo contra su trasero y comenzó a bajar sobre él, jadeando mientras iba siendo llenado ya no por dedos, sino por aquella verga palpitante dentro suyo.
Fue bajando poco a poco, ya que no había tenido sexo recientemente, y cuando terminó por sentarse por completo, es que Bill se aferró a sus nalgas, y Tom se arqueó más, gimiendo en lo que el muchacho empezó a empujar la pelvis dentro suyo.
Tom estaba meciéndose el pene de Bill, apoyándose aferrado con un puño en el espaldar del sillón, pero con la otra mano tocándose su miembro, masajeándoselo, sin dejar de menearse encima de Bill, quien seguía apretujándole el trasero, pero batiendo ahora sus nalgas para ayudarlo a seguir dando brincos encima suyo.
Por lo que Tom estaba dándose impulso en lo que Bill también le ayudaba, con el de trenzas apretando más su interior al percibir cómo es que Bill estaba dándole en su próstata, y también aquella forma que pulsaba dentro suyo estimulando cada terminación nerviosa de su canal…
Tom vio a Bill, quien también le correspondió, acercándose para besarlo, jugando con sus lenguas, saboreándose y sintiéndose, en aquella unión de bocas, buscando su propia culminación.
Tom se vino contra su puño, trémulo encima de Bill, quien se vació dentro del condón en el interior de Tom, con tanta fuerza que fue como si hasta por los poros le saliera semen, haciéndolo deseado tanto tiempo, terminó por acariciar su trasero respingón, y habiéndose grabado sus expresiones, cómo es que la faldita se le veía divina al dar botes encima suyo y nunca lo habían apretado tanto, así que quedaron acezados apoyando sus frentes una contra la otra y sonrieron.
—¿Entonces qué me dices de enseñarme cómo se te vería la lencería ahora? ¿Me lo muestras? —preguntó Bill con la misma sonrisa.
Tom se relamió los labios y pasó su dedo por encima del pecho de Bill.
—Sólo si tú te desvistes y lo llevamos a mi cama, ¿te parece? —inquirió Tom arqueando una ceja y jugueteando con el piercing de su labio.
—Me encanta esa propuesta —cedió Bill, para volver a besar a Tom, quien sonrió durante el ósculo.
No era nada de lo que Tom había planeado, pero no le interesaba.
Bill sintió que ganó la lotería, porque en realidad luego del sexo, no es que él planeara irse como si nada quería repetir, las veces que fueran necesarias, ahora sí invitándolo a comer, para conocer más a aquel emprendedor, porque sólo sabía lo poco que había dicho en sus transmisiones, que él vendía porque no tenía nada más, y que aprendió de su mamá que falleció. Bill quería saber más de Tom, más allá de lo sexy que era, risueño e incluso coqueto para buscar vender en sus transmisiones, quería saber de aquel ser humano que había buscado salir adelante con mucho ingenio y creatividad.
Sólo esperaba que Tom se lo mostrara.
F I N
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