Fic de Sebastian 14
Capítulo 2: Separación
Por Bill
Celos, desesperación, dolor, emoción y una extraña mezcla de alegría.
Era así como me sentí el día que mi madre me confesó tenía un hermano gemelo…ah…y que el ¨tipo¨ que me engendró aún vivía.
Flash back
-Hace 7 meses-
—¿Disfrutas haciéndome sufrir? — Fue lo único que pude pronunciar al momento que sentí todo mi cuerpo temblar…Todo lo dicho por mi madre me resultaba tan ilógico.
—¿¡Cómo puedes decirme eso!? —Dijo al momento de levantarse del suelo muy molesta mientras se limpiaba las lágrimas, ya que momentos antes me pidió perdón de rodillas.—Suspiro.—Para mi todo eso fue una actuación poco convincente y ridícula.
—Lo mismo digo yo.—Dije completamente serio.— ¿Sabes lo que es para mi enterarme de que toda mi vida mi madre me a engañado?—Dije esforzándome lo mas que podía para no llorar.
—Tienes que entender, tu padre y yo éramos muy jóvenes y…
—Eso lo entiendo.—Dije con la voz completamente quebrada.—Lo que no entiendo…es como una madre puede regalar un hijo y desatenderse de él por tanto tiempo… y luego de varios años y de que se reencuentra al hombre y se da cuanta que aun lo quiere… de la noche a la mañana decide rehacer su vida con él y… claro, hacerle saber a su hijo de 16 que se mudaran a vivir a Alemania, convivir con unos completos extraños y que uno de esos extraños… es su gemelo. Uno al que jamás debieron separar de mi lado.
—¡Cállate! —Fue lo que me dijo al instante de abofetearme.—Cuando nuestras familias se enteraron, nos dieron la espalda.—sollozo.— nos echaron de la casa a ambos… pasamos por muchas cosas para que pudiesen nacer. Porque ¿sabes? Los hospitales cuestan muchos billetes.—Suspiro.—Además…no importa lo que pienses, eres menor de edad y yo tu madre. Harás lo que yo digo, nos iremos tan pronto termine el año escolar.—Dijo fríamente.
Yo solo atiné a correr a mi habitación
Para después buscar desesperadamente mi celular para llamarle. Lo necesitaba, lo necesitaba tanto.
Primer Tono – Segundo Tono -Tercer Tono.
—Hola.
—¡Príncipe!—Le dije al momento en que las lágrimas y varios sollozos se hicieran presente en mi.
—¿¡Bill!?—Dijo angustiado.
—Te necesito.—Dije casi sin voz, las lágrimas me estaban ahogando.
—Iré enseguida ¡pero…!
Y en ese momento colgué para después apagar el celular.
Egoísta y caprichoso…
Así era como me comportaba cuando necesitaba a mi príncipe a mi lado, porque yo estaba completamente consiente de que se encontraba en la universidad…seguramente tratando de ponerse al tanto en algunas materias…ya que casi no asistía a la mayoría porque…el era capaz de dejar todo tirado por venir corriendo a mi lado cada vez que yo le llamara…y sumando el hecho de que le llamé llorando y luego le colgué para preocuparlo mas de la cuenta.
—Date prisa, mi príncipe.—Dije débilmente al momento de recostarme en mi cama para después echarme a llorar.
Y por un momento… por muy absurdo que pudiese ser, sentí celos…celos de mi hermano…¨nuestro¨ padre debía de quererlo muchísimo…para negarse a que mi gemelo…dejara la escuela, sus amigos y aquella vida que tenía, para venir a vivir con nosotros y tratar de ser una familia, mi madre también debió pensar en eso y claro…seguramente trataron de hacerlo mejor para el, pero entonces… ¿Dónde quedaba yo?
Es que ninguno de ellos pensó en mi, en que yo ya tengo una vida aquí, adoro mi escuela, me llevo muy bien con los maestros y perfectos…mis amigos…casi mis hermanos y…—Dolor.— ¡Mi príncipe!
Mi madre sabía lo mucho que lo quería, sabe que no puedo pasar un día sin verlo, ¿no pensó en que puedo morir al instante si me alejo de el?
La desesperación me invadió al imaginarme una vida lejos de el…
Desde que tengo memoria… el siempre ha estado a mi lado.
El sabe absolutamente todo de mi y yo de el.
No tenemos ningún secreto.
Estoy tan acostumbrado a que cada vez que algo me atemoriza el venga de inmediato y se deshaga del miedo con solo tomarme en sus brazos…para después preguntarme que me asusta…, que al decírselo, aquello deje de tener importancia por que el está a mi lado para cuidarme.
A que haga de todo para hacerme sonreír, tome mi mano y me permita dormir a su lado cada vez que me deprimo a tal punto de no querer salir nunca de mi habitación.
Que haga sufrir mil veces más a la persona que me lastimó, aun si eso termina en una demanda para el.
Que comprenda cada uno de mis gustos y le parezca algo de lo más normal…desde los libros, la música, mi forma de vestir y maquillarme.
Que llame cada noche… para contarme uno de sus cuentos…y que no cuelgue hasta no escuchar mi voz… porque solo entonces es cuando ya estoy dormido.
Que llame en el día, para asegurarse de que no tuve ninguna pesadilla.
Que venga a todos los eventos en los que estoy incluido en la escuela.
Que se de cuenta de inmediato cuando miento y luego se deprima porque le mentí.
Que venga rápidamente a mi lado cuando mi mundo se derrumba sin importarle nada más que yo.
Que me defienda de todo el que me llame niña.
Que me deje tomarlo de la mano aun en lugares públicos.
Que me cargue en brazos cada vez que me lastime el talón o simplemente porque no quiero caminar.
Que me deje quedar en su casa cada vez que mi madre sale fuera del país.
Que cocine para mí cada vez que esté de visita en su casa.
Que me diga no lo que quiero escuchar, sino lo que necesito saber.
Que….
No podría explicar con palabras cuanto lo quiero y lo necesario que es en mi vida…no me alcanzaría la vida dando razones de por qué no podría soportar estar sin el.
Solo puedo decir que el alejarme de príncipe seria lo equivalente a que el oxigeno se terminara de un segundo a otro en el planeta.
Pero, por otra parte, me emocionaba el solo hecho en pensar en mi gemelo, en si tendría el mismo estilo que yo, si compartiríamos los mismos gustos, en lo divertido que seria estando juntos.
Y de repente, una extraña alegría me invadió y aun sin conocerle, yo…yo…siento que le quiero.
Cerré los ojos, solo por un momento, imaginando en como sería, si tendría un aspecto normal, fresa, roquero, pandillero y etc.
-Minutos después-
Al parecer me había que dado dormido… mi príncipe se encontraba dormido a un lado mío abrazándome fuertemente.
—Ya estas aquí.—Susurré al momento de pegarme mas a el.
En ese momento solo pensé en una cosa…¿Yo era igual de necesario en su vida como el lo es en la mía?
Y una vez mas el miedo se apodero de mi.
¿Y si no era necesario? Después de todo, lo único que hago es acudir a el cada vez que lo necesito, extraño y cada vez que sale con sus amigos de la facultad…porque cada vez que quedaba con ellos…los celos me asfixiaban, yo…no quiero que haya alguien en su vida mas importante que yo.—Suspiro.— Yo no aporto nada bueno a su vida…solo…le estorbo…después de todo el solo me mira como su hermano pequeño, alguien al que tiene que proteger, mimar, consentir y complacer en casi todos sus caprichos…
Y sin mi a su lado, llamándole cada vez que se me pasa por la cabeza, él podría tener una asistencia perfecta en la universidad y no reprobar jamás, lo mismo pasaría en su trabajo.—Tristeza.—Jamás le volverían a despedir por salirse sin permiso…podría salir libremente con el resto de sus amigos y conseguir pareja…
¿Pareja?—Suspiro.— Si yo tuviese unos años mas…Seguro que podría ser un buen novio para el…Si lograra hacer que me viera con otros ojos…sería la persona mas feliz del mundo y me aseguraría de que el también lo fuera.
Después de todo, nadie, absolutamente nadie lo conoce mejor que yo y tampoco…nadie le amará más que yo.
—Ya estoy aquí.—Me dices al momento de acariciar mi cabello y besar mi frente.
—Príncipe.—Digo con la voz entre entrecortada. Pero, ¿en qué momento comencé a llorar?
—Tranquilo, pequeño, estoy aquí y siempre lo estaré.—Dices al momento de besar mi frente, pero yo no estoy seguro de eso.
—Príncipe…me…ha-hacías…tanta…falta.—Digo entre sollozos.
—Dime…—Dices al momento de levantarme el rostro para después limpiarme las lágrimas.— ¿Qué es lo que provoca tu sufrimiento?
Yo solamente me pierdo en tus ojos.
—¿Bill?—Me dices dulcemente mientras acaricias mi mejilla.
—Da igual…porque ya estas aquí.—Digo al momento de hundir mi rostro en tu cuello.
No quería decirte lo que me ocurría en ese momento, tenía miedo de que me dijeras que no era tan grave, que era una oportunidad para conocer otro país, que me llenaras la cabeza de lo feliz que podría ser con mi gemelo y ¨padre¨…Porque, por muy egoísta que sonara, yo quería que sufrieras de la misma forma que yo…—Suspiro.—Porque si lo hacías entonces yo…podría pensar que significo algo mas para ti.
Aunque, pensándolo mas calmadamente, sería mejor para los dos que me apoyaras en irme…porque…yo quiero conocer a mi gemelo y si me doy cuenta de que.—Suspiro.—Si yo supiese…que sientes lo mismo que yo…entonces, entonces por muy estúpido que suene príncipe yo…
—Y siempre lo estaré cada vez que me necesites.—Fue lo único que me dijiste al momento de besar mi mejilla.
Y entonces decidí que no te diría nada hasta que faltara un día o dos para irme, porque entonces, si tú me decías aquello era un cambio positivo en mi vida y que ahora tenía que aprender a no ser tan apegado a ti, podría aguantar mi inmensa tristeza hasta irme…
Te quedaste a mi lado hasta que amaneció, sabía perfectamente que te habías percatado de la actitud tan fría y distante que teníamos mi madre y yo durante la cena y desayuno…
Mas sin embargo, no dijiste nada y claramente pude ver la tristeza en tus ojos.
Príncipe…Si hay días en los que no te cuento que me pasa no es porque no confié en ti.
Es más bien el hecho de que se me hace injusto que.—Dolor.— Tu siempre tengas que arreglar todo lo que me atormenta y de paso, que te lastime mi dolor.
Los días siguientes fueron un poco más tranquilos…
Le pedí disculpas a mi madre por lo que le dije.
Pero no por que realmente lo sintiera.
Sinceramente lo hice por mi príncipe.—Suspiro.—Quería que las cosas entre ella y yo estuvieran tranquilas para que cada vez que viniese no pensara que la pasaba mal y estuviera mas tranquilo.
Mi madre me perdonó, pero aun así hablábamos muy poco ya que ella prefería estar mas tiempo trabajando que conmigo.
—Tengo que dejar todo listo para cuando nos mudemos.—Eso era lo que siempre terminaba diciéndome cada vez que quería pasáramos tiempo de madre e hijo.
Fin del flash back
Bill se encontraba saliendo de la escuela acompañado de sus amigos.
—Hoy se lo diré, dentro de dos días me iré a Alemania.—Suspiro.—Solo espero que, que…decida venir a Alemania a vivir, para así no tener que separarme de el, aunque lo mas probable es que eso no pase, las universidades de Alemania no se especializan en lo que el estudia aquí en Francia.
—¡¡¡Biiiiiiiiiiiiillllllll!!!!—Gritó Ángel, uno de mis tantos amigos sacándome de mis pensamientos.
—¿¡Por qué demonios gritas en mi oído!?—Digo tremendamente enojado.
—Tenemos un buen rato llamándote.—Dijo mi amiga Kanon.
—Lo siento estaba algo distraído.
—Da igual.—Dijo Yuliant otro amigo más.
—Te decíamos que como mañana será tú último día con nosotros, seria bueno organizar algo así como una despedida.—Dijo Ángel.
—Ya sabemos que no te interesa porque eso te recordará a cada segundo que te irás, pero, reconsidéralo.—Le siguió Mike.
—Aunque estaremos en contacto, no sabemos cuanto tiempo pasara para que vayamos a visitarte o que tu nos visites.—Dijo Kanon muy triste.
—Aunque lo mejor seria que vinieras tu, digo para ahorrarnos eso de aprender Alemán.—Suspiro.—No todos somos como tu que sabes 7 idiomas aparte del nuestro.
—Pues, no lo sé, saben que yo quería pasar todo el día de mañana con…¡Príncipe!—Digo realmente emocionado al momento de ver que está recargado afuera de su auto mirándome y sonriéndome de esa manera tan única que me mata.
—Y supongo que ahora nos dejarás para…—Dijo Kanon…pero dejé de escucharla al momento en que príncipe dio unos pasos adelante y me abrió los brazos, obviamente no iba a hacerlo esperar.—¡Príncipe!—Digo al momento de correr hasta su lado.
—Hola, pequeño.—Me dices dulcemente al momento de abrazarme fuertemente.
—¿Qué haces aquí?—Digo totalmente sorprendido, hacia 2 semanas que no pasabas por mi.
—Tu madre me llamó, dijo que no podría venir por ti.—Dices y de inmediato entristezco…Últimamente ella me evita lo mas que puede.
—Desde hace 7 meses que me tiene en el olvido, actúa muy extraño y apenas si me dedica tiempo.
—Lo que pasa es que tiene mucho trabajo.—Dices al momento de acariciarme el rostro.
—No es eso, lo que sucede es que…—Digo mordiéndome los labios.
—¿Qué..?—Dices muy curioso tratando de que prosiga.
—Olvídalo…Mejor vamos a casa.—Digo al momento de ingresar al auto…Hoy tengo que decírtelo y, aunque puede que no lo parezca, estoy tremendamente nervioso.
—¿No deseas ir a otro lugar?—Dices muy dulce y animado.
—No estoy de humor.—Contesto evadiéndote la mirada, no quiero deprimirme…al menos no hasta que te diga todo y…y…
—En tiendo.—Dices algo desanimado.
—Príncipe.—Te llamo entre nervioso, triste y serio…Príncipe…llevo diciéndote así por 8 años porque a mi parecer eres como esos que me describes en cada uno de los cuentos que me narras cada noche…cuentos llenos de misterio, vampiros, amor y una que otra extraña enseñanza que viene en cada uno de ellos…o al menos eso creo, ya que cuando trato de analizarlo, termino confundiéndome un poco.
Me pregunto…si sabrás que tú eres el culpable de que me gusten las historias de terror, de vampiros, brujería, lobos, ciencia ficción y una que otra cosa extraña.
—Si pequeño.
—Mañana inician las vacaciones—Suspiro.— luego de eso estaré en 3 semestre en preparatoria.—Digo algo agobiado.
—¿Hay algún problema con eso?—Me dices sin comprender nada…y no te culpo.
—Príncipe…Tú eres mi mejor amigo, la persona más querida y amada por mí.—Sobre todo amada.
—Lo mismo digo, eres la persona mas amada por mi.—Dices al momento de sonreírme para después acariciar mi cabello…y yo…yo no hago otra cosa mas que derretirme— ¿Pero a que viene todo eso?
—Aun te faltan dos años mas para que termines tu carrera universitaria… ¿Verdad?—Digo con la vista fija en el asiento.
—Si…pero no entiendo ¿qué…?
—Príncipe…Dime una cosa, por muy egoísta que suene, si yo…me fuese lejos de aquí…¿serias capaz de dejar tu carera y estudiar una de las que ofrecen las universidades de Alemania?—Digo muy desesperado y nervioso, tengo miedo, mucho miedo de que me digas que no.
Pero tu no me contestas… solamente paras el auto y me miras interrogante.
—Desde hace dos meses que estas muy extraño y…ahora me dices esto… ¿Qué esta sucediendo?—Dices muy nervioso y preocupado, al momento de tomar mi rostro entre tus manos para obligarme a que te mire.
—Lo siento, yo no quería, te juro que no estoy de acuerdo en nada de esto.—digo al momento de romper en llanto y mi corazón se rompe en millones de pedazos—. Si estoy actuando de esta forma es porque…
Y te lo digo, te digo todo lo que sucede…y tu, tu palideces, tus manos dejan de tomar mi rostro.
—¿Y…q-quieres…conocerlos?—Me dices con la voz quebrada al momento en que varias lágrimas salen de esos hermosos que siempre me hipnotizan.
—S-solo a mí hermano.—Digo con la voz quebrada. Mi corazón duele de sobremanera, mi príncipe…no me gusta verte llorar (Suspiro) Es algo que me duele muchísimo, pero…me alegra porque entonces, ¿eso significa que me quieres así como yo a ti?
Si no me alientas a ir, si me pides que me quede entonces, es porque no puedes estar sin mí, así como yo no podría estarlo sin ti a mi lado.
—¿P-por qué…? ¿Por qué… tienes que irte?—Sollozo.—¡Es que ellos no pueden venir aquí!—Dices algo molesto al momento de cubrir tu lindo rostro con las manos.
—No…mi madre no me dio detalles solo dijo que nosotros tenemos que ir.—Te miento y me siento fatal, no puedo decirte que mi madre accedió a que fuéramos para que mi hermano no resintiera tantos cambios, porque estoy seguro de que si lo supieras, probablemente los odiarías.
—E-entiendo.—Suspiro.
—Príncipe…—Digo con el rostro bañado en lágrimas…debo tomar eso como un No…
—Los alcanzare en tres meses y medio.—Me dices seriamente después de unos minutos.
—¿Co-como?—Digo sintiendo como el corazón casi se me sale del pecho.
—Hoy mismo llamaré para renunciar a mi trabajo, dentro de esta semana me tendrán que dar la liquidación, así que…compraré el boleto de avión con eso.—Suspiro.—Sacaré los ahorros que tengo en el banco para poder pagarme los estudios mientras consigo trabajo y donde vivir…aunque… Como sabes mi tía vive allá, así que, tal vez pueda darme asilo un tiempo yo…
—Príncipe…
—Se que tres meses y medio es mucho tiempo, pero necesito tiempo para…
—¿Por qué tu siempre…siempre…?—Sollozo.
—Bill…
—Terminas accediendo a todo lo que te pido…
—Pequeño.—Me dices dulcemente mientras me abrazas.
—¿Por qué…siempre terminas siendo lo que yo quiero…antes de pensar en ti?
—Porque…eres lo más importante para mí…yo…yo no soportaría un día entero sin ti.
—Si supieras…lo feliz que me as hecho con decirme eso.
Continuará…
Próximo cap: Bill y Tomi se conocen 😀