Administración: La autora ya ha terminado la obra, por tanto cada vez que actualice, será con dos capítulos, así que el capítulos 13 ya está publicado 😉 Dale las gracias dejando un review al final, es lo mejor que nos puedes regalar 🙂

Fic de Kasomicu. Temporada II
Capítulo 12
El que Bill hubiera retomado la terapia de forma presencial, le había servido para salir hecho un colapso, porque le costaba soportar el peso de la mirada del mayor en cada consulta, aunque al menos estuviera recibiendo comentarios favorables por cómo ahora interactuaba con sus amigos en persona y no sólo por mensajes. Bill no le había mencionado el incidente donde se despertó detrás de su mamá, y tampoco su mamá le acompañaba las consultas porque “ahora él tenía auto y podía manejarse solo”, no que Bill se quejara de ello, sólo que también entendía que era por cómo Bill mismo se estaba alejando de su madre.
Pero es que sabía que lo único que estaba “deteniéndolo” de sus caminatas nocturnas para hacer lo que fuera con su madre, era que ahora no tenía ninguna llave de repuesto del cuarto de su mamá, porque los sueños vívidos seguían ahí, así que Bill mismo estaba poniendo su distancia, que sólo se acentuaba por el hecho de ver cómo estaba siendo tan seco con Tomi, a excepción de los fines de semana donde él tenía que salir, porque ahí no le quedaba de otra, aunque si era sábado, terminaba por dejárselo a Brittany.
Bill no entendía por qué su mamá estaba haciendo eso, pero… También él mismo había comenzado a tomar medicación psiquiátrica, al menos ayudaba a los dolores de cabeza, pero no a quitarse las imágenes o el deseo que le daba por reacción de su cuerpo, no ayudaba el que su mente lo asociara al beso que compartieron, o lo hubiera visto sin camiseta o cómo se sentía frotarse contra él… Así que Bill retomó su idea de acostarse con alguien, el perder la virginidad era lo mejor, lo sabía, incluso aunque todavía le costara incluso recibir abrazos o contacto de sus amigos, tenía que buscar un desfogue más allá de su mano. Sólo que… No sabía cómo “buscar sexo”, aunque tuviera la respuesta clara en realidad, que podría pedírselo a sus amigos, sólo que sentía que era un enfermo por querer sugerir algo así, porque ni siquiera sentía deseo por ellos, ni nada, sólo el cariño por su amistad.
“Así debería ver a mi mamá y no estar todo cagado de la cabeza”, pensó Bill, porque sabía que esto no estaba bien, y William… No lo había vuelto a “escuchar” como televisor malogrado, como si fuera un glitch, no, nada. Aunque… Sí, en ocasiones le parecía “sentirlo”, pero no estaba seguro, quizá sólo era su cabeza jugándole tretas, porque a veces cuando su mamá regresaba del trabajo, era como si lo tuviera con él, sólo que ni siquiera tenía sentido. ¿Por qué estaría relacionado con su mamá? Así que él mismo desechó aquella idea, más allá de llevarse bien porque William ayudó a su madre, no es que se tuvieran algo más, no eran unidos, de hecho su madre en un principio tuvo problemas con William que nunca supo el motivo real, sólo que no importaba porque se había solucionado.
&
Pasó un mes más, y otros, donde Tomi tenía sesiones de fotos con más disfraces a sus nueve meses, y había crecido aún más, ya incluso gateaba, más que nada en dirección a Bill, poniéndose de pie en ocasiones con ayuda de un mueble y su primera palabra había sido “Bibi” en referencia a Bill, Tom intentaba que dijera mamá, pero el pequeño se la pasaba repitiendo Bibi todo el tiempo, Tom ya rindiéndose con ello porque no era el más apegado a su hijo.
El tema es que como estaba en el momento de explorar, mayormente se la pasaba gateando por toda la casa, teniendo a Brittany yendo detrás de él todo el tiempo, impidiendo que se metiera algo que no debía a la boca.
Bill estaba muy feliz de cómo su hermanito había crecido, aunque una parte suya quisiera que se mantuviera pequeño por siempre, la verdad es que sabía que estaba muy feliz de verlo caminar, hablar y cómo era muchísimo más demostrativo con sus afectos. Adoraba a su hermanito. Sólo que Tomi resentía aún más si él salía, cuando ya lo notaba bien arreglado oliendo a perfume, es que el pequeño entraba en una crisis por temor al abandono, a Bill le partía el corazón, queriendo quedarse por siempre con su pequeño hermano, sin embargo, necesitaba hacerlo, el doctor Köhn se lo había dicho, y era la mejor forma de evitar a su mamá también.
Tom por su parte estaba sumamente estresado desde que habían regresado a Berlín, porque habían sido tres meses soportando al imbécil de Wilhelm, al menos veía mejoras en sus resultados, aunque de por sí el maldito era bastante brillante por sí mismo, pero también debía enfocarse en sus propios proyectos, observando cómo el resto de científicos estaban muy atento a lo que él hacía, mientras dictaba órdenes a diestra y siniestra y… Estaba saliendo bien al menos, no había perdido su habilidad, y se sentía mejor consigo mismo, teniendo que irse a su oficina por momentos para sacarse la leche, porque mantendría su palabra de destetar a Tomi al año, y por lo mismo, llevaba el extractor, guardando sus bolsas de reserva en la frigobar que tenía en su oficina, al menos teniendo privacidad allí, porque nadie sabía que tenía otro hijo, y prefería mantenerlo así.
—¿Y qué me dices sobre discutir sobre el proyecto? —inquirió Wilhelm, cuando Tom estaba en la mesa del comedor compartido de la empresa, haciendo que el castaño se sujetara el puente de la nariz.
—Estoy en mi hora de almuerzo, discutamos de eso cuando esté supervisando, ahora largo —soltó Tom tajante para meterse otro tenedor con su comida, ¿pero qué hizo el imbécil? Se sentó en la otra silla frente a él.
—Pero el comedor es para todos, y no lo decía para hablar ahora mismo, ¿sabes? Podríamos ir a otro lado, más cómodo y privado —arguyó Wilhelm en un tono coqueto que Tom distinguía a la perfección.
—¿En serio crees que voy a salir contigo? —preguntó Tom arqueando una ceja viéndolo con incredulidad.
—¿Por qué no? Estás precioso, soltero y tenemos historia, Tom —habló Wilhelm muy convencido de sí mismo.
“Sólo en William soporto esa nivel de seguridad, este imbécil sólo me parece un payaso”, caviló Tom mientras masticaba su comida.
—Trümper, ¿en serio te escuchas cuando hablas o esto lo practicas frente al espejo antes de decirlo para demostrar ese despliegue de seguridad? Fuiste sólo un imbécil con quien me acosté siendo un adolescente estúpido de dieciséis años, ya voy camino a mis treinta y siete años, y tú a los cuarenta, ¿crees que mi vida sólo se resumió a ti y por eso te figuras que voy a aceptar salir contigo como si no pudiera hacerlo con alguien mucho mejor? —interrogó Tom en un tono tan cínico que observó cómo Wilhelm perdía la sonrisa al escucharlo.
—Pues no estás haciéndolo, ¿verdad? No estás saliendo con absolutamente nadie, ni mejor ni peor. Así digas lo quieras sobre mí, querías que renunciara el primer día, y eso sólo demuestra que no te soy indiferente, Tom, que ni siquiera me llamas por mi nombre de pila, sólo por mi apellido, como si realmente no nos conociéramos a la perfección, si yo tengo muy claro cómo te conocí a profundidad… Para bien o para mal, querías alejarme por… Bueno, es más que obvio, ¿no? Por no haberme hecho responsable de nuestro hijo cuando querías todo conmigo en ese entonces. Y ya te pedí perdón por eso, no borra todo el pasado, lo sé. Sólo que tampoco nos engañemos, Tom, si ambos estamos solteros, ¿qué habría de malo con salir y darnos la oportunidad de conocernos otra vez? Así como dices, ya no eres el mismo adolescente, y yo tampoco, ¿por qué negarnos esa chance? Podríamos empezar sólo charlando, por mensajes incluso, hasta que te sientas más en confianza para aceptarme una salida —masculló Wilhelm, viéndolo con intensidad y sólo demostrando su tozudez, y Tom… Se daba cuenta que esa intensidad en sus ojos se parecía bastante a la que demostraba William, sólo por eso que vio a otro lado, no por él en específico, es decir… Sí le daba muchísimo conflicto porque sabía muy bien que su hijo había salido igual a Wilhelm, no a él, sólo que Bill iba a cumplir veinte años, y su padre le duplicaba la edad básicamente.
Tom no podía decir que Wilhelm fuera horrible, no, eso sería mentir, físicamente era todo lo que le gustaba, incluso pese a los años, lo sabía muy bien, el problema era su jodida personalidad, porque él era un imbécil, un maldito narcisista que creía que todo giraba alrededor suyo, y uno que estaba muy equivocado si creía que Tom iba a dejarse engatusar para enamorarse de él como antes, claro que no lo haría.
—No te voy a dar mi teléfono, Trümper —mencionó Tom, para volver a comer en silencio.
Wilhelm sonrió ante ello, porque Tom no se iba a otra mesa, ni había refutado lo demás, así buscara herirlo, sabía que no podía serle del todo indiferente, y claro, iba a ser más difícil que antes, pero a él le encantaban los retos, a sabiendas de que uno disfrutaba más el resultado cuando sabía lo mucho que había luchado por poseerlo, así que quería ver ese enojo desatado en la cama, viéndolo gemir su nombre o el apellido, como se le diera la gana, estando entre sus piernas haría que Tom lo perdonase con cada embestida, por lo que también se puso a comer manteniéndose en el mismo silencio, observándolo, porque sí, Tom era precioso, ya no lucía inocente como antes, pero le encantaba, que se enojase, que le increpase, que le diera conflicto… Ya iría a caer, estaba muy seguro.
&
El regresar a su casa el día viernes terminaba siendo algo agotador para Tom, luego de toda una semana de estrés, sólo quería bañarse y dormirse, sin ni siquiera ponerse a pensar en ver una película, leer un libro o algo, no sólo despejarse y dormir.
Al atravesar la puerta, observó cómo Bill estaba caminando de la mano con Tomi, sonriéndole al hacerlo y el pequeño viéndole como si su hijo mayor fuera su Dios.
—Mira, Tomi, mami ya llegó —le habló Bill con cariño al pequeño quien sonrió.
—Mami —dijo Tomi y Tom sintió la pesadez invadirle porque su hijo menor lo llamaba mamá, pero no por habérselo enseñado él, sino Bill.
Bill llevó al pequeño de la manita hasta acercarse a su madre. —Le enseñé a decir mamá y mami, aprende muy rápido —arguyó, levantando al pequeño del suelo, quien estaba viendo a Tom pero pegando su carita contra el pecho de Bill—. ¿Quieres cargarlo, mamá? —inquirió, a sabiendas del doloroso rechazo prefería preguntar antes de extendérselo.
—Sí —respondió Tom, extendiendo sus brazos, notando cómo el pequeño no quería alejarse de Bill, pero terminó por agarrarlo—. ¿Puedes repetir mami para mamá? —le habló al pequeño, en lo que Bill sentía ese mismo aroma especiado combinado con miel, era el mismo olor que se había repetido desde hacia meses, pero lo sentía fuerte ahora haciendo que apretara la mandíbula.
—Mami —repitió Tomi con un poco de timidez mirando confundido a Tom.
—Muy bien, mi amorcito —halagó Tom, dándole un beso sobre su frente.
“Matar, matar, matar, matar”, se repetía en la cabeza de Bill, otra vez esa voz. “Mío, mío, mío, mío”, se escuchó en sucesión después, haciendo que el muchacho sintiera un nudo en la garganta y la presión intracraneal.
—Perdón, mamá, ahora regreso —se excusó Bill para irse a su habitación a buscar las pastillas.
¿Por qué pensaba en matar? Estaba siendo testigo de un momento lindo entre su madre y hermanito, ¿a quién quería matar? No entendía su cabeza, tragó las pastillas y luego se fue a mojar el rostro, observando su reflejo… Y vio ira, ¿estaba poniendo esa expresión de cólera? No se reconoció a sí mismo.
Pero lo entendió en aquel instante, ese aroma era marcadamente masculino, era el perfume de un hombre, y esto… Le daba rabia, a una parte suya al menos, sin embargo, Bill lo comprendió, que era ese lado suyo que sentía “celos”, ¿por qué? Por el mismo motivo que seguía fantaseando con su madre, porque de algún modo lo deseaba, y el que oliera a alguien más, a un varón en específico, estaban dándole esos pensamientos intrusivos, al menos lo tranquilizó porque creyó que era que quería hacerle daño a su madre y hermanito, sólo que no… Quería lastimar al hombre que olía así, y que probablemente era quien estaba saliendo con su madre, sin embargo, él debería alegrarse por su mamá, ¿cierto? Porque eso significaba que ya había superado la muerte del papá de Tomi.
Sólo que su mente no quería colaborar.
—William, ayúdame, no sé cómo controlar a mi cabeza, regresa por favor —le habló Bill a su reflejo, reconociéndose de nuevo, con una expresión preocupada y no irascible, no reconocía ni sus propios sentimientos, como si alguien más los pusiera en él, como si fuera un copiloto en su propia cabeza, dejando que alguien más tomara las riendas.
Pero nadie le respondió. William no estaba de regreso…
Cuando salió de su habitación, notó a su mamá comiendo su cena mientras que Tomi estaba caminando por doquier, y Bill terminó por sentarse con él.
—¿Estás mejor? —preguntó Tom al ver a su hijo mayor.
—Sí, perdón, mamá. Sólo me dio una migraña. ¿Todo bien el trabajo? —cuestionó Bill, buscando ser civilizado luego de su arranque.
—Sí, lo mismo de siempre, ¿las clases bien? ¿Algún problema con Brittany o Tomi? —interrogó Tom para volver a comer.
—Sí, las clases van bien, Brittany es excelente en lo que hace, y también cuidando a Tomi, aunque él a veces es travieso, ella es muy comprensiva —le contó Bill, quien le había agarrado algo de afecto a la muchacha, incluso a veces comiendo juntos los tres.
—Me alegro, cocina bien al menos, aunque casi no hable con ella hasta el sábado —relató Tom, pensando que la muchacha era más bien callada, a veces mirándolo con miedo, suponía que había sido algo intimidante desde la primera vez para que ella no se soltara hasta ahora, manteniéndolo en un trato educado porque seguía trabajando para él.
—Mamá, yo quisiera saber… ¿Aún piensas en el papá de Tomi? —preguntó Bill mirando de reojo a Tom, quien casi se atora, teniendo que apurar agua por su garganta para tragar.
—¿A qué viene eso, Bill? —inquirió Tom luego de haber tosido.
—Sólo quería saber si has pensado en rehacer tu vida con otro hombre o algo así —mencionó Bill, rascándose el brazo al decirlo, sintiéndose ansioso, ¿sonaba recriminador? No podía saber qué pensaba su mamá, más allá de lucir confundido.
—Pienso en él todo el tiempo, no puedo olvidarlo —respondió Tom mirando a Bill con fijeza, pero no lo hacía pensando en su hijo, sino con la idea de transmitirle el mensaje a William, como si pudiera escucharlo, aunque supiera que sólo era un autoengaño—. Y sobre lo otro… Estoy bien solo, hijo, antes de tu padre, y después de tu padre, he podido estar solo, y ahora… Bueno, hay un antes y después de… Del papá de Tomi, sólo que no creo necesitar a alguien para seguir viviendo, mi vida es la misma, me duele su pérdida, y la verdad no creo poder olvidarlo. Sólo que tampoco pienso en involucrarme con alguien al nivel de conexión que tuve con él —terminó por decir el castaño, porque Tom mismo era consciente de que quería tener un hombre sí, pero porque necesitaba algo más allá de los juguetes, no porque quisiera enamorarse de nuevo o algo así, no estaba para eso, William había sido su excepción, no pensó enamorarse luego de Wilhelm, y ese psicópata funcional lo había encantado por completo, porque sabía que los amantes que tuvo nunca fueron más que un desfogue dónde era él el reducido a un fetiche, ni los consideraba sus iguales, ni llenaban sus expectativas y le terminaban aburriendo.
Para este punto Tom miraba la pared, soltando un suspiro porque cómo extrañaba a William.
Bill había escuchado lo dicho por su madre, pero seguía sin explicar el aroma distinto, estaba diciéndole que no quería una relación, pero también había escondido al padre de Tomi todo el tiempo hasta que murió. ¿Y si era lo mismo ahora? Nuevamente estaba cuestionándose de más. Eso no le correspondía a él. Si su mamá decidía tener otra pareja, no le debía ninguna explicación. Bill no necesitaba un nombre ni un rostro ni nada a quién culpar. ¿Culpar?
No.
Su mamá había sufrido lo suficiente, si había encontrado a alguien estaba bien, quien estaba mal era Bill, por sentir esa rabia recorrerle… Su madre no tenía la culpa de sus deseos impuros que él mismo no comprendía ya que de forma racional entendía que estaba mal.
—Creo que voy a invitar a mis amigos a ver películas en casa, mamá, como me dijiste que te avise con anticipación, vendrán mañana si me confirman —farfulló Bill, sintiendo el estómago apretado, no tenía ganas de salir, y quizá ya era tiempo de que conocieran a Tomi, y a su propia mamá, si es que querían.
La verdad es que había estado alternando una salida con Stef y otra con Moni, o con ambos o ninguno, a veces sólo haciendo tiempo fuera incluso solo para no estar en casa. Sólo que Bill no se sentía lo suficientemente bien como para pensar en salir.
Ojalá su madre también saliera para no tener que estar buscando huir de él.
—Está bien, hijo —respondió Tom, pensando que esto lo hacía más tangible, vería a los amigos de Bill, les pondría rostros a la tal Monika y Stefan.
Era lo normal, lo esperable, lo deseable en un joven de su edad, Tom sabía que esa desazón que tenía no era por Bill, sino por sí mismo, porque no quería compartir…
¿Qué?
Bill no era suyo, era su hijo sí, pero no “algo” que pudiera compartir, Tom sabía que ese pensamiento le había venido por William, no quería compartir al alter pero… No había regresado, el beso en su nuca sólo quedaba como un recuerdo. Tom ya estaba intentando superarlo, casi lo lograba, ¿verdad? Sus sueños húmedos ya no se sentían tan reales como antes y si bien lo evocaba al momento de masturbarse, no era lo mismo a como había sido antes sin poder pensar en nada más que el alter.
Eso sólo hacía hincapié en que Tom debía encontrar a alguien pronto, desviar su atención por completo, estos celos no estaban bien por ningún motivo. La línea divisoria entre Bill y William se seguía desdibujando por momentos y no, él debía dejar que Bill siguiera con sus amigos, o tuviera alguna novia o novio, lo que fuera, lo esperable en alguien, no limitarse a hacer sus cosas por otros, incluso si en aquel grupo se incluyera él mismo.
Bill les escribió a sus amigos para esperar que le confirmaran si podían venir mañana, ya tenía el permiso, había avisado y sólo tocaba esperar.
Esa misma noche Bill le confirmó que vendrían ambos.
&
Brittany en todos estos meses trabajando para los Kaulitz, nunca había visto que tuvieran invitados, y en parte tenía sentido por la forma de comportarse tanto del señor Kaulitz como del muchacho, no que a ella le gustara ser chismosa o prejuiciosa, sino que Bill era más bien un joven enfocado a sus estudios, a su hermano y el pasar tiempo solo, mientras que al señor no lo veía días de semana, sólo los sábados, y por lo poco que había visto, era más bien solitario y algo parco ya que mayormente era como si al hombre le apestara toda la gente, aparte de su hijo mayor, porque si había notado que era muy distante con su bebé, sólo que no le correspondía meterse y prefería mantenerse en silencio con él presente, sólo respondiendo si se lo solicitaba, aunque tuviera una pésima actitud, el señor Kaulitz era muy atractivo, por lo que le sorprendía que no tuviera pareja o “alguien”, pero no tenían ninguna foto de otro hombre en la sala, así que no había rastro del padre de Bill ni el de Tomi, porque Brittany sí sabía que eran de diferentes padres, ya que era lo único que había podido conseguir saber con Bill, cuando le señaló que Tomi tenía un leve parecido a él.
—No puede ser posible, porque somos de diferentes padres, yo me parezco al mío y Tomi a mi mamá —había respondido Bill.
Brittany comprendió que entonces le había parecido, y que quizá sólo era coincidencia, quizá por algo similar por el señor Kaulitz, que ni siquiera podía permitirse pensar en él como “Tom”, no le tuteaba y era mejor así, sí sabía que el mayor aparte de intimidante y gruñón, le hacía dar un poco de temor.
Pero ahora el señor Kaulitz le había dicho que tendrían invitados de su hijo, y que por favor hiciera bocaditos para ellos, y Brittany se sorprendió, porque Bill si bien no era como su madre, tampoco se le veía la persona más sociable del mundo, aunque más bien por lo contrario al señor Kaulitz, por ser un tanto tímido y más bien introvertido, sin embargo, nuevamente no era su asunto, así que se limitó a hacerle los bocaditos, más bien alegrándose porque el muchacho tuviera amigos, aunque por lo que sabía es que sí salía a veces.
Cuando llegaron los amigos de Bill, es que Brittany estaba cargando a Tomi, al momento de saludarles y abrirles la puerta.
—Hola, ¿tú debes ser la nana? —cuestionó Stef apenas entró.
—Sí, mi nombre es Brittany —aclaró la muchacha, aunque entendía que la limitaran a decirle “nana”, en realidad era mejor que algunos términos peyorativos frente al personal de servicio.
—¿Y él es Tomi? —inquirió Monika, observando al pequeño abrazado a la niñera, mirándola con desconfianza.
—Sí, él es el pequeño. Déjenme le aviso al joven Kaulitz que ya llegaron —farfulló Brittany.
—No hace falta, ya justamente estaba viniendo, Brit, gracias —le respondió Bill desde atrás, y miró a sus amigos, acercándose a saludarlos, y ellos siendo más efusivos con un abrazo, mientras que el más alto se tensaba y sonreía como autómata, había algo en el muchacho, no entendía bien, pero hasta en su interacción con otros se le notaba, a veces se sentía mal por estar opinando de algo que no sabía, porque su carrera no iba enfocada a la salud en ningún aspecto, sin embargo, se notaba que Bill debía tener algún tipo de trastorno mental, porque incluso ella no siendo la persona más extrovertida del mundo, aún así, no era como Bill.
El muchacho le pidió con educación al bebé, y Tomi se aferró con facilidad a Bill, eso había notado, que el más normal de los Kaulitz era el pequeño, pero que se la vivía muy enamorado de su hermano mayor, y era comprensible, porque no notaba que el señor Kaulitz le diera el mismo afecto al bebé, haciendo que Bill mismo pareciera más su padre que el señor Kaulitz su madre, sino como un familiar lejano. Sin embargo, otra vez, no era su asunto.
—Es precioso realmente, aunque se note que no quiere soltarte —opinó Monika, acariciándole los cabellos negros rizados al pequeño, porque si bien el color de su cabello era lo único diferente a Tom, el que lo tuviera ondulado como él se mantenía, ya que Bill era lacio por Wilhelm.
—Creo que le caemos mal —mencionó Stef riéndose porque el pequeño estaba aferrado a su hermano pero les fruncía el ceño.
—No, no es eso, Tomi es muy dulce, sólo que es normal porque no los conoce —aclaró Bill en defensa del pequeño, dándole un beso en su coronilla—. Pero, siéntense un rato en la sala, llamaré a mi mamá también para que lo conozcan —instó el muchacho, y los jóvenes se sentaron en el sillón, fijándose en las fotos, mientras que Bill se iba con el bebé.
—Vaya, Tomi es idéntico a su mamá —musitó Monika al fijarse que había una foto de Tom de niño, que se notaba que había sido recortada, quitándole a los adultos de fondo, pero se veía al pequeño rubio con el rostro muy similar al bebé.
—Sí, porque mira esta otra, es Bill de bebé, y pues no se parece —masculló Stef mientras sujetaba otra foto donde se le veía a Bill sonriendo en brazos de su mamá.
—Debió salir como su padre supongo, aunque Bill nunca ha hablado de él —acotó Monika.
—Y no hay ninguna foto suya, aunque su mamá es muy guapo por lo que se ve en las fotos —dijo Stef, escuchándose una aclaración de garganta, haciendo que se giraran y vieran que Bill ya había regresado con su madre, poniéndose de pie de inmediato ante la presencia del hombre alto y bien parecido que los estaba observando con expresión seria.
—Eh, Stef y Moni, él es Tom Kaulitz, mi mamá, y mamá, ellos son Stefan y Moni, mis amigos de los que tanto te hablé —presentó Bill a su madre, aunque un poco incómodo por haber escuchado la conversación de sus amigos.
—Ay mucho gusto, señor Kaulitz, mi nombre Monika Fischer —saludó Monika ofreciéndole la mano al hombre, sonriendo incómoda, pero Tom le aceptó el gesto.
—Mucho gusto, señorita Fischer —correspondió Tom al apretón.
—Usted es más guapo en persona que en fotos, señor Kaulitz, mi nombre es Stefan Wagner —acotó el muchacho, ofreciéndole también la mano, a lo que Tom le correspondió al apretón, pero el rubio se inclinó para darle un beso en la mejilla, haciendo que Tom y Bill se tensaran.
“Demasiado confianzudo”, caviló Tom frunciendo el ceño.
—¿Y si mejor nos vamos a mi habitación? —sugirió Bill, buscando alejar a Stef de su madre.
Monika quería darse un golpe en la frente por lo tarado que era Stef a veces.
—Sí, mejor —cedió Moni, buscando romper la tensión.
En lo que Bill, con Tomi en brazos, los guiaba hacia su cuarto.
—Llévales los bocaditos y el refresco, por favor, Brittany —ordenó Tom antes de meterse a su propia habitación.
La niñera sólo observaba un tanto entretenida la situación, sintiendo vergüenza ajena por momentos, pero al menos la calma de quien no es protagonista y sólo una mera observadora.
Continúa…
Déjame un comentario contándome tu opinión, también me sirve como apoyo para seguir escribiendo más contenido toll