Notas: En esta ocasión subiré el capítulo 28, 29 y 30, el último extra por el cumpleaños de Killy 🫂, gracias por ser de mis lectoras fieles que está al pendiente de cada actualización y fic nuevo que saco, que pases un bello onomástico, y no olviden comentarme sus opiniones en comentarios 🙂
Fic de Kasomicu. Temporada II
Capítulo 28

—¿Entonces todas las reglas que me has enseñado por años no se aplican a William? Si a él sólo se le ocurre, no sé, ¿matar a mi padre? Tú estarías como: Algo tuvo que hacer, seguro se lo merecía, ¿no? —cuestionó Bill viendo a Tom, quien apretó la mandíbula.
—Bill, no tengo ningún tipo de animadversión hacia tu padre ni le deseo la muerte para que te expreses de esa manera, ¿crees que soy un monstruo? —preguntó Tom indignado, aunque supiera perfectamente que estaba mintiendo.—De ser así, ¿no crees que habría intentado que cortes comunicación con Wilhelm? A pesar de todo lo que me hizo, yo no estoy esperando que le suceda algo malo, sólo que él quería besarme, y se impuso su voluntad en algo que… No me sorprende con los antecedentes que hemos tenido de pareja, siempre se tenía que hacer todo a su manera, incluso contra mi propia voluntad —agregó el castaño y no mentía, pero también sabía que estaba diciéndolo porque tocaría una fibra sensible en su hijo, quien suavizó su expresión cuando lo dijo, era una forma vil de manipularlo, Tom era consciente de ello, sin embargo, tenía que hacer que Bill dejara de verlo como el enemigo, porque la verdad era que Bill no sabía todo lo que había vivido con su padre, más allá de la versión de mierda que seguro le habría dicho Wilhelm para hacerlo ver como que todo fue algo bonito—. Pero no me importa, eso fue parte de mi pasado, y sigue siendo tu padre, por eso no quiero interrumpir la relación que están formándose entre ustedes. Sólo que… En todo caso si deseas que se haga algo en tu cumpleaños con ellos, podría ser en un restaurante o algo así, yo nunca conocí a tus abuelos, sin mencionar que preferiría que Tomi estuviera todo el tiempo en mis brazos —arguyó aunque no le gustara para nada el que Bill quisiera a esa gente en una fecha tan especial, tenía que ceder y evitar que Bill sospechara de cómo era en realidad.
—Lo lamento, mamá, no sabía que mi papá… Había hecho cosas así de horribles contigo —habló Bill, sintiéndose con el estómago apretado y dándose cuenta que en realidad su pobre mamá había soportado mucho, y aún así, seguía haciéndolo, mientras que él de algún modo se lo imponía al no cortar relación con él, incluso dándole la opción de pasarla juntos en su cumpleaños en un sitio público, era más complicado que sólo su mamá fuera permisivo con William, lo hacía desde la protección y amor que tenía como madre.
—No te preocupes, amorcito, ve tranquilo a comer con tu padre, sólo que discúlpame por no comentártelo todo, sólo era en mi afán de cuidarte —acotó Tom.
—Sí, mamá, discúlpame más bien por desconfiar de ti, a veces estoy muy a la defensiva, y tú no tienes la culpa —repuso Bill y Tom asintió.
—Ve con cuidado, mi amorcito —farfulló Tom y Bill se acercó a abrazarlo, dándole un beso en su mejilla, con el castaño apretándole la nariz con sus dedos en un gesto cariñoso para verlo irse.
Tom sintió que se había salvado por un pelo cuando sonó la puerta cerrarse. No sabía si había sido Wilhelm, ¿o quizá Brittany? Ahora ella estaba bañando a Tomi, pero en todo caso, tampoco podría como tal culparla o algo, porque esto iba a saberse, principalmente porque Wilhelm no iba a quedarse callado.
Ahora sólo tocaba esperar que Bill no tuviera una crisis en su cumpleaños, porque William no iba a estar muy feliz de estar con los Trümper como si todos fueran una jodida familia feliz, Will era muy celoso, sabía que por eso es que regresó, más allá de que no pudiera quedarse como antes, la principal razón había sido esa, pero esperaba que se controlara porque estaban en público, porque en sí… Cuando conoció a Wilhelm la primera vez, no habían tenido ningún incidente, no creía que era porque Will tuviera algún tipo de consideración por Wilhelm, aunque dudaba que realmente fuera a hacer algo más allá, es decir, de poder, podía, sólo que William era muy cuidadoso como para tener muchos testigos, incluso la primera vez que mató siendo apenas un infante, sabía que estaba solo, y que por ser un niño, no sería inculpado.
Tom ahora sólo pensaba cómo tendría que lidiar la situación con los Trümper, porque en realidad no quería verlos, pero su hijo era más importante que cualquier otra cosa, así que no se perdería su cumpleaños sólo por evitarlos, no. Tenía sus prioridades bien marcadas.
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Bill se quedó esperando en la puerta del restaurante cuando vio llegar a su padre sobre una moto, bajándose y teniendo una expresión seria cuando guardó su casco.
—Buenas tardes, Bill —saludó Wilhelm con el mismo tono serio, y Bill sintió la garganta apretada, pensando que sí, que tenía sentido que estuviera enojado, pero él mismo también tenía rabia por cómo le omitió cosas como que había abusado de su mamá.
—Buenas tardes, padre —respondió Bill, señalando al interior del restaurante—. ¿Pasamos?
—¿Debería temer de que utilices un cuchillo como arma o estoy seguro al ser un sitio público? —inquirió cínico Wilhelm.
Bill soltó un suspiro. —No fui yo, padre, fue William —aclaró.
—Hablemos entonces —cedió Wilhelm mientras se adentraban en el interior del recinto, sentándose en una de las mesas—. Sí sabía que era William, el punto es que no entendí por qué vino, se manifestó frente a la amenaza que te representaba ser abusado, ¿pero por mí? ¿Es acaso una forma en que la rabia y resentimiento que tienes se expresa a través de tu alter? Porque yo no hice nada e incluso tu madre ni siquiera intentó detenerlo —acotó.
Bill apretó la mandíbula, ensanchando sus fosas nasales, sintiéndose ansioso y enojado, porque realmente su padre actuaba como si él no hubiera sido el motivo para estresarlo, no sólo a él, sino a Tomi y a su mamá.
—William siempre es quien ha visto por mí, y suele ser muy protector, yo me alteré cuando Tomi lloraba, porque es lo más importante para mí, ya que he sido yo quien ha estado allí desde que nació, así que no sabía cómo lidiar con que lloraba incómodo contigo, porque no te conoce, y por eso es que me dio una crisis en la que William salió a “defenderme”, considerándote de alguna forma como una amenaza, pero no es que pase siempre, desde el accidente no puedo llamarlo a voluntad, o hablar con él. Lamento lo que te hice, o bueno, William te hizo, no creo que haya estado bien, pero tampoco fue “de la nada”, sobre el resentimiento que pueda tener por cómo nunca has estado para mí durante mi vida, no te mentiré, sí lo siento un poco, pese a ello, sigues siendo mi padre y por eso estoy aquí para disculparme e intentar arreglarlo, porque ya en una semana es mi cumpleaños y quería ver si era posible que fuéramos a algún sitio para conocer a mis abuelos —explicó Bill, que tampoco quería darle una larga explicación para que lo perdonara, si ni siquiera era capaz de admitir sus propios errores.
Wilhelm acentuó más su ceño fruncido. —¿Simplemente en eso se resume tu disculpa, hijo? El responsabilizar al alter y decir que yo te orillé a ello cuando sólo tuve la intención de pasar un momento con ustedes que son mi familia, incluso si Tom se niega a admitir que aún siente algo por mí, porque no soy ningún demente que está inventándose algo. Cuando tu madre regresó a la empresa es que comenzamos a salir, hijo, tu mamá fue el amor de mi vida, ¿sabes? Entonces por lo mismo es que no sólo estoy empecinado, nosotros recordamos… Viejos tiempos y luego él… Me quiso alejar, y lo entiendo, no me perdona todavía, pero por eso es que ustedes son mi familia, tanto él, como tú qué posees mi sangre e incluso Tomi, aunque no sea mío, lo siento como si lo fuera, quiero ser el padre que le hace falta, porque yo quiero casarme con tu mamá, si bien te falté, quiero que me hagan parte de su vida, porque me necesitan y yo los necesito.
Bill sentía el crujir de sus dientes al escucharlo, la forma en que lo miraba y hablaba sobre que habían recordado viejos tiempos, Bill lo sabía bien, era por sexo, cómo es que siempre su mamá regresaba oliendo a él… Le daba frustración y, ¿celos? No, su mamá no quería saber de su padre, él mismo había sido cruel con él antes. Sólo que se sentía frustrado también por lo que le decía no sólo en ese aspecto, sino porque su padre estaba solo y los consideraba su familia en su afán de buscar algo suyo, esa sensación de pertenencia.
—Mi mamá no quiere regresar contigo, ya me lo dijo antes, y me lo repite incluso ahora, él sólo quiere que yo tenga la oportunidad de compartir contigo porque es mi deseo, no por algo más. Tomi no necesita un padre, yo… —se trabó hablar no sólo por su frustración, sino porque completó en su “yo estoy siéndolo», y es que de algún modo, él mismo era consciente de que estaba tomando el lugar de un padre más que de un hermano para Tomi, y por eso era más molesto que su padre dijera que le faltaba un padre, porque él tenía ese lugar, incluso si sólo compartieran sangre porque eran hermanos, y no pudiera ser su hijo por obvias razones, Bill había sido quien se había encargado de Tomi desde que nació, aprendiendo todo en el camino, pasando noches en vela para asegurarse que comiera o cómo él sentía el sufrimiento cuando le daban cólicos, porque su mamá no estuvo para ellos, su padre no había tomado parte de las veces que él llevó a Tomi al doctor cuando se enfermó, ni de asegurarse de ponerle sus vacunas, o las reacciones frente a ellas, no había luchado todo lo que Bill hizo antes de que compartieran la responsabilidad con su mamá, entonces a Tomi no le faltaba un padre porque él suplió esa función.
—¿Tú qué, hijo? ¿Tú estás siendo el papá de Tomi? ¿Eso era lo que querías decir? Apenas eres un muchacho que cumplirá los veinte años, hijo, ni siquiera puedas contigo mismo, te dan estas crisis, estudias desde casa, no trabajas, no podrías ser el padre de nadie —mencionó Wilhelm y Bill apretó la mandíbula nuevamente, había ido con la buena disposición de arreglar las cosas con su padre quien estaba siendo innecesariamente hiriente, porque no tenía ni idea, y Bill podía comprender hasta cierto punto el que se sintiera enojado y dolido porque había ido con una buena intención, sin embargo, no por eso estaba bien cómo estaba hablándole.
Bill en realidad sabía lo mucho que se había esforzado por Tomi, por más que tuviera problemas para socializar, inclusive con eso, él había ido a los lugares necesarios por él, hablado con gente sin interesarle lo mucho que se le dificultaba por Tomi, y sí, él sabía que tenía sus problemas, pero estaba ya en su segundo año de carrera y le iba bien, tenía muy buenas calificaciones y sobre el trabajo… Podría hacerlo si se lo proponía, no le quitaba ningún mérito a lo demás.
—Tengo un trastorno mental, pero eso no me limita, ni quita todo lo que he hecho en este año que tiene mi hermanito. Puedo conseguir un trabajo y lo haré, sólo que ya no quiero seguir teniendo está conversación, la verdad es que quería solucionar este asunto, sin embargo, noto mucha hostilidad de tu parte y no voy a soportarlo —soltó Bill para levantarse e irse, dejando a Wilhelm con la palabra en la boca.
Bill no quería que le diera alguna otra crisis, no quería que viniera William e hiciera más grande el problema, se sentía mal, sí, aunque también reflexionaba que quizá debería encontrar un trabajo, no por la presión de Wilhelm que se notaba que sólo era para humillarlo, sino porque todos sus gastos los asumía su madre, y si bien él se recibiría dentro de tres años, habían opciones de trabajo Home office, sólo era cuestión de averiguar.
Tom se sorprendió cuando escuchó la puerta principal abrirse, en lo que estaba con Tomi sobre su regazo, porque estaba mostrándole su reflejo en el espejo señalándole las partes de su rostro y del de su hijo, mientras que Brittany terminaba de hacer el almuerzo.
—¡Bibi, Bibi! —canturreó Tomi, bajándose del regazo de su mamá al aferrarse a su pierna y luego caminar con pasos tambaleantes en dirección a Bill, quien lo alzó, dándole un beso en su mejilla, en lo que el pequeño le llenaba de besos en todo el rostro.
—¿Tan rápido regresaste? —preguntó Tom directamente, porque sentía que había sido muy poco tiempo para poder comer y conversar.
—Al final no pudimos comer, no pasamos de la charla introductoria —respondió Bill al ingresar y sentarse con su mamá, quien notó por la expresión de su hijo que esa charla no había terminado bien.
—Lo siento, amorcito —masculló Tom, acariciándole la espalda y dejándole un beso en la frente, para acomodarle los cabellos cortos—. Igualmente podremos hacer lo que tú quieras en tu cumpleaños, ¿un viaje exprés quizá? Sé que no eres el más asiduo a viajar, pero tal vez para que te relajes o algo, o conocer algún sitio en específico, no lo sé, sé que sólo tenemos una semana, y no has querido hablar de eso por… Todo lo que pasó, sin embargo, podríamos organizar lo que tú gustes —instó el castaño, acariciándole la cabeza con afecto.
Brittany miraba a lo lejos con disimulo, escuchando parte de la conversación, y por lo que sabía, Bill había buscado hablar con su padre, cosa que no había salido bien, sólo que había algo en la interacción de ambos, cómo se pegaban en su abrazo teniendo a Tomi con ellos, que hacía que ella se sintiera incómoda, como si no fueran una madre con sus hijos, sino… Negó con la cabeza, ya sólo estaba sobrepensando, simplemente era que el señor Kaulitz era apegado a Bill porque era su hijo mayor, y Bill porque sí, se notaba que tenía mamitis, y era un momento de consuelo, sólo que su cabeza hacía asociación por los recuerdos de haber visto a Bill salir en ropa interior de la habitación de su madre, y… Cómo es que había sido tan raro todo.
Brittany soltó un suspiro, debería dejar de leer tantos libros de temáticas cuestionables que quería ver cosas donde no las había.
Bill abrazó a su mamá, teniendo cuidado de no aplastar a Tomi quien se mantenía aferrado a su torso, apoyando su rostro contra el cuello de su madre, porque de verdad se sentía saturado y drenado de energía, y estar con quienes eran sus personas especiales porque las amaba le daba una calma, Tom al inicio se tensó, más que nada porque al tener el aliento de su hijo contra su cuello no pensaba precisamente en Bill, eran otros contextos los que venían como flashes a su cabeza, pero le abrazó de vuelta, un tanto sonrojado.
—¿Y si sólo nos quedamos en casa? Algo sencillo, sólo comer y pastel, no quiero nada más, sólo quiero estar con ustedes —dijo Bill porque toda la idea de pasarla en lo que suponía que sería su familia quedaba en el olvido, porque no podía arreglar nada en una semana, ni siquiera sabía si podría conocer a sus abuelos, o si ellos siquiera lo quisieran o sólo lo rechazarían y juzgarían como hacía su padre.
Bill sabía que su lugar seguro eran su mamá y Tomi, y por eso estaba aferrado a su mamá, teniendo a Tomi haciendo lo mismo con él, porque no había nadie más, bueno, William, pero también habían discutido, y él también se sentía culpable por ello, porque él… Era como un hermano mayor, incluso aunque tuvieran la misma edad, o no lo sabía, porque había aparecido por primera vez a sus cuatro años, y los gustos que había desarrollado eran un tanto diferentes a los suyos, pero, también le costaba porque sería el primer cumpleaños que la pasaría sin William, y ahora peor por cómo estaba la situación con su padre.
—Sí, está bien, mi amorcito, ¿quieres que te cocine algo o te compre algo de algún sitio en especial? ¿Y qué pastel vas a querer para ir coordinando desde ya? —preguntó Tom, comprendiendo que si era lo que su hijo quería, estaba mejor por él, porque así no tendría que lidiar con los Trümper, pero también estaba la molestia instalada en su interior porque no sabía qué diablos le había dicho su ex a Bill para que se sintiera así de mal, definitivamente Wilhelm nunca debió ser padre, si incluso su hijo estaba siendo tan noble de buscar pedirle disculpas, y aún así, había regresado tan pronto decaído debía ser por la maldita culpa de su ex, aborrecía tanto haberse fijado en ese imbécil, porque lo único bueno que hizo fue darle a Bill, le causaba tanta frustración y se odiaba a sí mismo por haberle dado cabida al salir y acostarse de nuevo luego de tantos años, porque sólo había alimentado más su jodido ego, y… Lo único positivo es que William regresó por eso, aunque aún no como antes.
—Tu rouladen con puré y una Schwarzwälder Kirschtorte estaría bien —soltó Bill, que realmente no quería pensárselo mucho, la comida favorita hecha por su mamá con un pastel selva negra era una opción rápida porque él mismo era quien había estado evitando hablar de la celebración de su cumpleaños, queriendo posponer la organización hasta que arreglara sus asuntos, y bueno, lo mejor no era estar mandando a hacer un pastel cuando ni siquiera se sentía seguro de qué es lo que quería, el desánimo predominando, sino que era más práctico conseguir ese pastel en cualquier supermercado, y si bien no era no era su primera opción, tampoco quería atormentarse con pensar qué se le antojaba, era algo agradable de comer.
—Uhmn… Está bien, pero si se te antoja algo más, me lo dices, ¿sí? —ofreció Tom, dándole un beso sobre su cabeza y Bill asintió.
—Sí, mamá, te amo mucho —soltó Bill en el gesto apretado y Tom siguió manteniendo su agarre en su espalda.
—También te amo, mi amorcito —respondió Tom, en lo que Tomi se quejaba, haciendo que se separasen, mostrando un puchero y su ceño fruncido—. También te amamos, Tomi —le habló al pequeño, dándole un beso en su frente.
—Sí, claro que te amamos —cedió Bill, dándole besos sobre la mejilla al pequeño que dejó de lucir enojado para sonreír.
Brittany se quedó observando la escena, habiendo apagado ya la hornilla porque había terminado de cocinar, sólo que no quería interrumpir aquel momento familiar tan bello, que casi no presenciaba algo así y se sentía una intrusa de algún modo, sintiendo más bien un poco de pena porque Bill ya no quisiera hacer una reunión de cumpleaños porque evidentemente no había salido bien las disculpas con su padre. Ella recordaba cómo el muchacho le había mencionado un tanto emocionado el que le gustaba la idea de tener abuelos y conocerlos, y cómo sería la primera fiesta que tendría con alguien aparte de su mamá, y que incluso quería invitarla, pero todo se había quedado en nada.
—Señor Kaulitz, Bill, ¿ya les sirvo el almuerzo? —decidió interrumpir de todas formas, porque ya le tocaba darle de comer a Tomi.
—Sí, está bien, Brittany, gracias —respondió Tom.
—Bueno, al menos hay comida en casa —repuso Bill, que se supone que fue a comer y no lo hizo.
—Sí, tú sabes que siempre tendrás lo que necesites en casa, Billy, y no te estés recriminando por lo que pasó, ¿está bien? Si Wilhelm no quiere entender, déjalo, él se lo pierde, hemos estado casi veinte años juntos sin él, si ahora no quiere pasar tu cumpleaños contigo, cosa suya, no nos hizo falta en todo este tiempo, no tiene por qué hacernos falta ahora, ¿ok? Sí entiendo el cariño que sientes por él, y será gradualmente en caso él deje su tozudez de lado, pero, ¿y si no lo hace? Ya no está en ti, mi amor —le consoló Tom, acariciándole la mejilla.
Bill lo escuchó con atención, porque su mamá estaba diciéndole la verdad, habían estado sin él tanto tiempo, y Bill mismo fue quien quiso tomar responsabilidad de sus acciones, incluso aunque no fueran suyas, sino de William, explicándole y, aún así, su padre sólo siguió en su papel de víctima que no hizo absolutamente nada y sólo lo usó para buscar herirlo de forma intencional, haciendo que Bill terminara por irse. Era cierto cuando decían que las mamás siempre tenían la razón, porque Tom le había advertido sobre él, pese a ello, Bill quiso darle una oportunidad que terminó por salir mal.
Bill puso la mano sobre la de su mamá, acariciándole los dedos.
—Gracias, mami —respondió Bill viéndole con afecto y Tom le besó la punta de la nariz, haciendo que Bill sonriera porque recordaba que así le daba besos cuando era un niño, pero le causó ternura, y Tomi se alzó sobre su regazo, intentando replicar el beso a su nariz, por imitación, sin embargo, terminó dándole un piquito en los labios, dejando al pelinegro sorprendido.
—No, Tomi, no se hace eso, no se besa en la boca —instruyó Tom señalando sus propios labios y haciendo un gesto negativo pero Tomi frunció el ceño.
—No, no, no —balbuceó el bebé, aferrándose a la camiseta de Bill para moverse sobre su regazo, con expresión de descontento mientras hacía puñito con su otra mano.
—Tomi no… —empezó a querer regañarle al bebé porque quería besar otra vez en los labios a su hermano.
—Tomi no entiende, mamá —lo defendió Bill, dándole la mejilla y luego un beso en su frente para que su hermanito no se sintiera rechazado.
—Es que debe entender los límites incluso aunque sea un bebé, o podría normalizar también el recibir un beso de cualquier adulto, sin mencionar los gérmenes que de un adulto no es lo mismo que en la boca de un bebé —aclaró Tom, que sabía que sonaba un tanto irónico que precisamente él hablara de límites cuando Tomi mismo era el hijo que había tenido con su propio hijo, sólo que de todas formas no por eso iba a esperar que se comportara igual a él.
—Ha sido sin querer, no volverá a pasar —soltó Bill, aunque sí veía que Tomi quisiera volver a hacerlo, no le gustaba que su mamá le regañara tanto, él no veía malicia en el gesto de un beso, no cuando Bill mismo lo había besado desde que nació, nunca en los labios pero igualmente.
Tom frunció el ceño pero se mantuvo en silencio, poniéndose de pie mientras Bill hacía lo mismo, llevando a Tomi al baño para lavarse las manos, y lavarse las suyas de paso, para ir a almorzar, Tom haciendo lo propio en el lavadero de la cocina.
Brittany ya había puesto la mesa y servido la comida, incluso la porción para Tomi en el asiento del bebé, notando la incomodidad que tenían los Kaulitz, pero decidiendo no comentar nada al respecto, en lo que le comenzaba a dar su almuerzo al pequeño que se la pasaba viendo a Bill, momento donde la niñera aprovechaba para meterle un poco de comida a la boca.
—Déjalo, Brittany, tiene que seguir aprendiendo a comer, que agarre la cuchara no sólo se lo des directamente o se hará flojo ya tiene un año —ordenó Tom, porque él mismo cuando lo alimentaba le daba la cuchara aunque se hiciera un desastre encima para que siguiera aprendiendo el agarre al comer.
—Sí, señor —respondió Brittany, yendo por la cuchara para Tomi y haciéndolo que la sujetara pero el bebé la soltaba, viendo a su hermano.
—¡Bibi, Bibi! —llamó Tomi.
—Mejor yo le daré de comer —ofreció Bill.
—No, déjalo que aprenda a comer solo, Bill, tú aún no terminas lo tuyo —instó Tom, pero a Bill se la apretaba el pecho por escuchar a su hermanito lloriquear por él, estaba en aquella disyuntiva si obedecer a su madre o sólo buscar calmar a su hermano menor. Era difícil tener que decidir un lado cuando se trataba de las personas que más amaba.
Continúa…
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