Fic Toll de Kasomicu
Capítulo 2

Al día siguiente, Thomas fue a la escuela, aunque sabía que era su cumpleaños no podía faltar, lo que sí es que su mamá iba a traer pizza para ver películas cuando terminara su turno, así que eso lo animaba, en la escuela todo iba a ser igual, tener que fingir indiferencia a cada pulla recibida, porque si bien Thomas sentía cómo se le acumulaba la rabia en su interior, a veces era mejor callarse, sintiéndose un tanto insuficiente, ya que le costaba tener amistades de su edad, llevándose muy bien con Larry y los “muchachos” del taller, que podrían ser sus padres por su edad, o con su mamá y las meseras de la cafetería o… Incluso con Bill, quien era su menor por cinco años, se preguntaba si el pequeño parlanchín estaría bien.
A la salida, es que Thomas volvió a pasar por el camino de tierra, y otra vez Bill estaba allí, corriendo en su dirección, la verdad es que el de rastas pensaba que podría acostumbrarse a ello.
—Tom, Tomi, TomTom —canturreó Bill apenas llegó hasta él.
—Hola, Bill, ¿cómo estás? ¿Todo bien con tus papás? —cuestionó Tom, y Bill asintió.
—Sí, ya hablamos y todo bien, sólo que ayer te fuiste sin despedirte —soltó Bill haciendo sobresaliente su labio inferior en un puchero tierno, con el rubio removiéndole los cabellos cortos.
—Es que no le avisé a mi mamá que iba a quedarme a jugar contigo, lo siento, no quise herirte —se dispensó Thomas.
—Oh, está bien, ¿pero ahora sí puedes avisar que te quedarás? —interrogó Bill colgándose de su brazo en lo que caminaban.
—Ehmn, bueno, está bien, sólo que no puedo quedarme mucho rato, porque es mi cumpleaños y mamá comprará pizza para celebrarlo —farfulló Thomas.
—¿En serio? ¡Wow! Yo… Justamente tengo un regalo para ti —dijo Bill sonriendo nerviosamente, soltando a Thomas, para meterse la mano al bolsillo y sacarlo, era una caja con un lazo.
Thomas se sorprendió porque realmente recién le había contado que era su cumpleaños y ciertamente no esperaba recibir un regalo del menor, sin embargo, la ilusión con la que Bill se lo daba, y con un temor al rechazo, podía identificarlo incluso sin conocerlo bien, y eso hizo que el mayor lo tomara.
—Ábrelo por favor —instó Bill con la voz apretada.
Thomas se sintió intrigado por ello, pero hizo caso, sacando el lazo, y abriendo la caja, donde había un lobo tallado en una piedra, pasó los dedos por encima de aquel objeto, sintiendo un tirón dentro de su pecho al hacerlo, había algo especial en aquel objeto, y al fijarse en Bill lo comprobó, era como si fuera algún tipo de reliquia familiar, entonces claro que guardaría aquel regalo tan apreciado para Bill.
—Está hermoso, gracias —respondió Thomas, aunque fuera sólo algo ornamental, lo valoraba mucho, y Bill se sonrojó profusamente al sonreír.
—¿Vamos a mi casa? —ofreció Bill, y Thomas asintió, guardando el regalo en su caja de nuevo y poniéndola en uno de sus grandes bolsillos.—Mamá cocinó algo rico porque ibas a venir —agregó el menor, Thomas no dijo nada de que recién le había aceptado y Bill ya contaba con su “sí”, sintiendo que más bien era gracioso cómo Bill estaba muy determinado a conseguir que se quedara, se lo debía en parte por el desplante de ayer, porque en la noche regresaría su madre, y la opción de comida casera y no calentar en el microondas comida envasada para almorzar, sí era mucho más tentador.
Al ingresar a la casa de los Trümper, es que nuevamente todos se acercaron a saludarlo, dándole paso para que se lavara las manos, como habiéndolo esperado para comer, y quizá era así, Thomas lo hizo y luego regresó, sentándose al costado de Georg y Bill, quien se fue un momento para ayudar a su mamá.
—Bill siempre es muy hablador, pero me gusta eso, llena los silencios —mencionó Thomas al castaño, quien se rió.
—Eso es ahora, no habló durante un año por… Una situación dura que atravesó, volvió a hablar desde que te conoció —comentó Georg.
Thomas parpadeó confundido, porque no se imaginaba a Bill sin hablar, ¿por qué lo haría? Si se le notaba tan feliz, pero había algo de tristeza en Georg al contar aquello, ¿cómo es que Thomas había tenido tanto peso en la vida del menor al apenas conocerlo? Sin embargo, al sentir las miradas sobre él, es que lo comprendió, por eso lo veían tanto. No entendía el motivo, el por qué, si Thomas no tenía nada especial, sólo era un chico que apenas conocía, no obstante, con razón por eso Bill le dio un regalo sin saber que era su cumpleaños.
Eso hizo que Thomas sintiera más apretado su pecho, porque Bill había pasado por mucho a su corta edad, y aún así, lo consideraba su amigo, y eso atesoraría Thomas siempre, proponiéndose a nunca dejar a ese niño.
Al momento de comer, es que Bill buscaba tener su atención, y claro que Thomas se la daba, sonriéndole de tanto en tanto, mientras que también interactuaba con el resto, era tan extraño porque por lo general Thomas no encajaba en ningún sitio, costándole mucho el tener amigos por lo mismo, sin embargo, con los Trümper de algún era más fácil, tanto recibir las bromas de Georg y Gustav, como las palabras del señor Trümper, y si bien la señora Trümper mayormente estaba en silencio, no por eso la sentía ajena, tenía una mirada cálida y amable, y en las acciones podía uno notar que, en efecto, la mujer no era fría, sólo un tanto seria.
Thomas no podía evitar sentir una sensación de pertenencia con ellos, haciendo que el tiempo pasara rápido, incluso luego de jugar con Bill en su habitación, el menor enseñándole uno a uno sus juguetes, y luego mostrándole cómo es que tenía armada una estación de trenes que funcionaba a control remoto.
Sólo tuvo que despertar de su fantástica burbuja cuando se percató de la hora, su mamá iba a llegar pronto y era mejor que se fuera.
—Tengo que regresar a casa, Bill, pero gracias por todo —le habló Thomas al menor.
—Espera, ahora vuelvo, ¡no te vayas! —le pidió Bill para luego correr fuera de la habitación, el rubio se quedó confundido, sin embargo, luego el pequeño regresó con un muffin en su mano.—No tengo pastel porque no sabía que era tu cumpleaños hasta hoy, pero al menos te doy un pequeño muffin, es muy rico —arguyó el pelinegro, y Thomas le sonrió, recibiéndolo.
—Gracias, Bill —respondió Thomas, dándole un mordisco al muffin, sabía a manzana y canela, delicioso verdaderamente, porque si bien él había comido tartas en la cafetería, este tipo de postres se veía que era de los sitios exclusivos de la ciudad, las pastelerías finas algo que definitivamente su mamá no podría comprar—. ¿Quieres un pedacito? —preguntó el de rastas al tener los ojos del menor viéndolo con fijeza y Bill asintió, abriendo la boca, el de rastas le acercó un pedazo, haciendo que el pelinegro diera un mordisco, sonrojándose con una sonrisa para después tragar.
Thomas no entendió por qué se sonrojó Bill, pero le removió los cabellos y se fue, dejando al menor sonriente pensando en que recibió un beso indirecto al comer del mismo postre que Thomas.
Thomas al llegar a su casa, lo hizo justo a tiempo para recibir a su mamá, quien estaba con pizza y un pedazo de tarta de la cafetería, que degustaron juntos felices mientras veían la televisión, el adolescente no podría sentirse más contento, porque había sido un lindo día, aunque ya fuera noche.
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Con el discurrir de los meses, y Thomas seguía conviviendo con los Trümper, su mamá lo sabía, incluso la habían invitado alguna que otra comida, pero él era quien mayormente estaba en la casa de ellos, disfrutando de pasar tiempo con Bill, a veces faltando al taller precisamente por lo mismo, sin embargo, al retomar su trabajo, es que Larry tenía una expresión enojada.
—¿Por qué estás faltando tanto, Tom? —preguntó Larry.
—Lo siento, Larry, es que me hice amigo de mis nuevos vecinos, son muy amables —contó Thomas.
—¿Nuevos vecinos? —increpó Larry, ya que por lo general no venía nadie a mudarse a Leipzig.
—Sí, los Trümper —relató Thomas, y el rictus de Larry se descompuso.
—No te acerques demasiado a ellos, Tom, por favor —soltó Larry, pero el menor frunció el ceño.
—¿Por qué lo dices, Larry? ¿Los conoces? Ellos dijeron que antes habían vivido allí mismo, sólo que yo nunca los conocí, tal vez era muy pequeño para notarlo —comentó Thomas.
—Sólo… Mantén tu distancia, Thomas —repitió Larry y esta vez el rubio sintió desazón, porque se supone que para este punto Thomas no era un niño al cual tenían que darle mentiras piadosas porque no podía lidiar con la verdad, porque Larry era su mejor amigo, uno que a veces era casi como un padre para él, aunque por la edad no podría serlo, y ahora le hablaba por su nombre completo, no diciéndole Tom, negándole el conocimiento como si los Trümper fueran malas personas cuando no podían serlo.
—Estás siendo muy injusto, Lawrence —musitó Thomas, antes de que el mayor pudiera responderle, Erik ingresó al taller.
—Chicos, ella es Verónica, mi hermana menor. A partir de ahora vivirá conmigo por lo que… Le pasó a mi madre —relató Erik, cabizbajo.
Thomas no pudo seguir estar enfocado en su enojo con Lawrence al ver a la muchacha de cabello oscuro y ojos expresivos, tendría su edad y sintió su corazón latir acelerado, aunque por suerte supo mantener la compostura, quedándose en silencio mientras la muchacha estaba triste por la pérdida de su madre. Sólo que también supo que Verónica estudiaría en su colegio, y Thomas sólo esperaba que le tocara estar en su salón.
Y sí, cuando la encontró en su salón, es que Verónica misma fue la que buscó sentarse a su costado, porque era difícil ser la muchacha nueva.
—Lo siento, no quiero incomodarte, sólo que no conozco a nadie y eso me intimida un poco —se sinceró Verónica, y Thomas negó.
—No te disculpes, no tengo problemas con que te sientes a mi lado —respondió Thomas, sintiéndose un poco nervioso porque era la primera chica con la cual había tenido tanta interacción, y Verónica era muy bonita.
—No se vayan a besar, eh —molestó Georg riéndose y Thomas lo miró con el ceño fruncido, acentuando más su sonrojo, y es que en sí el de rastas tenía una camaradería con los hermanos de Bill, sólo que Georg solía ser muy molesto, incluso ahora, y claro, lo quería, le caía bien, sólo que escuchar cómo se reía, y Verónica también, hacía que se sintiera más seguro.
—No tendría problemas si quisieras besarme —acotó Verónica en voz baja, y Thomas tartamudeó procesando lo que le había dicho la muchacha.
—Espera… ¿Qué? ¿Quieres que salgamos? —preguntó Thomas, sin creérselo del todo, y Verónica le ofreció una sonrisa un tanto tímida.
—¿Me estás preguntando si quiero hacerlo o estás ofreciéndome salir? —inquirió Verónica.
Thomas parpadeó más confundido. —¿No es lo mismo? —interrogó el de rastas.
—Uhmn… Nop —respondió Verónica.
—Quiero salir contigo —expuso Thomas, tragando saliva y con las manos sudándole, esto era lo más lejos que había llegado para invitar a alguien a salir.
—Yo también, ¿cuándo me recoges? —cuestionó Verónica, y Thomas sonrió, la muchacha era más determinada que él, y lo había vuelto más fácil, por lo que de ese modo es que coordinaron para tener su primera cita.
Thomas no había dejado de ir a ver a los Trümper, sólo que Bill sí resentía los días que Thomas dejaba de ir por salir con Verónica, pero es que luego de varias citas, Verónica le dio su primer beso, y él se sintió en las nubes, porque nunca antes había besado a nadie, y el de rastas sentía la emoción de las primeras veces, del primer amor… Aunque no lo comprendiera del todo y era muy joven como para distinguirlo por completo.
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Cuando Thomas fue a ver a Bill, llegando un poco tarde, el menor tenía el ceño fruncido. —¿Por qué me odias?
—¿Qué? ¿A qué te refieres? —preguntó Thomas confundido.
—Es que llegas tarde y… —se interrumpió Bill, al notar que iba a decir que olía a alguien más en él, eso sería confuso para Tom, pero el olisquear ese perfume hacía que se le apretara el estómago pero de una forma desagradable, por completo diferente a los retorcijones como mariposas que aleteaban en su vientre ante el olor de Tom, el libre de todo aroma externo o ajeno.
Thomas lo miró confundido por el silencio del menor. —Lo siento por llegar tarde —se disculpó el de rastas.
—¿Ya no me consideras tu mejor amigo? —interrogó Bill, sintiendo que le temblaba el labio inferior en un puchero.
—¿Qué? No, Bill —respondió Thomas, y notó cómo la expresión de Bill se descompuso, haciendo que sus ojos se aguaran y sintiera un tirón en su pecho al verlo, percatándose lo que había dicho—. Me refiero a que no es así, eres mi mejor amigo, ¿siempre juntos, no recuerdas? Te sigo considerando mi mejor amigo, nunca dudes de eso —se corrigió el de rastas.
Bill fue a abrazarlo, y Thomas le correspondió al gesto, apretándolo contra sí, mientras que el menor frotaba con insistencia su rostro contra el pecho del rubio, buscándole dejar su propio aroma, borrando ese olor dulzón desagradable, no del rico natural de su Tom, sino de ese aroma ajeno que le daba repelús.
Thomas le dejó un beso en la coronilla, pensando que Bill sólo necesitaba un poco de afecto pese a todo, y él lo comprendía, que a veces dijeran que uno como hombre estaba mal al llorar o demostrar emociones, sólo que ya con el paso del tiempo, Thomas había comprendido que no estaba mal, porque era parte de cada ser humano el poseerlos, no era señal de debilidad.
Aparte aún recordaba las palabras que le dijo el señor Trümper, cuando lo llevó al bosque al mes de haber conocido a Bill.
Thomas caminaba al mismo ritmo que el mayor, aunque sus piernas no fueran tan largas, y tampoco tuviera el porte del hombre imponente.
—Thomas, hay algo en ti, algo que reconozco y es especial —empezó a hablar Wilhelm, manteniendo ese aire de solemnidad al hablar que hacía que Thomas se sintiera como si estuviera en un templo recibiendo un sermón.
—¿Qué cosa es, señor? —cuestionó Thomas, en realidad el que el mayor le dijera aquello, cuando lo tenía como un referente de respeto, como un líder, como alguien a quien admiraba, hacía que el pecho del adolescente de rastas rubias se apretara, porque no se creía lo suficientemente importante para denominarlo especial, ¿cómo podría tener algo digno de ser especial para Wilhelm Trümper?
Wilhelm lo miró, como si con aquel silencio quisiera transmitirle algo, con esos ojos oscuros muy fijos en él. —Uno puede distinguirlo… La capacidad que tienes para relacionarte con nosotros, el que hayas hecho que Bill hablara… Fue un año muy duro, lo intentamos por todos los medios, el buscar que él volviera a hablarnos, a ser ese niño feliz, risueño, que siempre había sido, y que, en cierto modo, nos lo trajiste de vuelta, y es algo por lo que te estaré eternamente agradecido, Thomas. A Bill… Le habían quitado su luz, quien lo secuestró… Hizo que Bill olvidara su esencia, por eso también es que regresamos aquí, para que él al momento de volver a sus raíces, pudiera sentirse libre, sin embargo, fuiste tú, más que el lugar, más que nuestro hogar, más que todo lo demás, hay algo en ti, Thomas. Sólo que también quisiera que sepas que Bill… Es frágil pese a todo, ha recibido mucho daño, cumplió diez años, pero me lo arrebataron cuando tenía ocho casi nueve, un año entero donde pasó torturas inenarrables, cómo es que… Escuché todo, porque el propósito era lastimarme —expuso el pelinegro con un aire lúgubre que hizo que Thomas sintiera rabia en su interior.
No hacia Wilhelm, sino hacia el hombre que había hecho eso con Bill, ¿cómo era posible que alguien quisiera hacerle daño a un niño?
—¿Y ese hombre ya está muerto? —interrogó Thomas, con el pensamiento visceral, impulsado por imaginarse todo lo que Bill sufrió, que lo había mantenido en silencio por un año entero.
—No, no está muerto, pero está en prisión —respondió Wilhelm, aunque sabía que no era una prisión como tal, sólo que era la mejor forma de describir dónde es que estaba esa bestia.
—Debería morir —soltó Thomas, con el odio dentro suyo nuevamente hablando por él.
—A veces el mantenerse vivo pero carecer de libertad, es otra clase de tortura en vida —arguyó Wilhelm en un tono insondable, ya que habían varias cosas que Thomas no podía saber, no todavía al menos—. Lo importante es que sepas más o menos en qué te estás metiendo al ser amigo de mi hijo, Bill… Ha pasado por mucho, y si bien puedes ayudarlo, también podrías lastimarlo —añadió el mayor.
—No lo lastimaría jamás, no puedo, me duele pensar en hacerle algo malo, señor. Bill es… Importante para mí también, no sé cómo explicárselo. No hay punto de comparación quizá. Sólo que como usted ha sido sincero conmigo contándome cosas del pasado doloroso de Bill. También puedo abrirme con usted, diciéndole que mi padre me abandonó cuando era niño, y luego… Falleció, sólo hemos sido mi mamá y yo desde aquel momento, y por eso sé que no me atrevería a hacerle daño a alguien a quien quiero. Así que agradezco la confianza, y nunca traicionaré lo que usted está haciendo al dármela. Bill es mi amigo y nunca lo lastimaré —prometió Thomas realmente determinado, porque era algo que podía decirlo de verdad, de corazón, una promesa de hombre, que sabía que no transgredería jamás.
Wilhelm le estrechó la mano y luego abrazó fuertemente, haciendo que Thomas sintiera el amor de padre en aquel gesto, correspondiéndoselo, pero también siendo una forma de sellar el pacto que habían hecho.
Por eso de regreso a su presente, es que Thomas sabía que Bill necesitaba afecto luego de haber pasado por mucho, y que no quería dañarlo, incluso sin querer, así que por eso le aseguraba que él jamás dejaría de considerarlo su mejor amigo.
—¿Quieres jugar algo? —cuestionó Thomas, removiéndole los cabellos con ternura.
—¡Sipi! Antes de que tengamos que ayudar en la cocina —mencionó Bill con una sonrisa, separándose del mayor para tomarlo por la mano y sentarse en el suelo sacando sus juguetes.
Thomas se rió, pero disfrutó de pasar tiempo con Bill, siendo los dos como un par de niños, y es que en parte lo eran, así Bill fuera el menor, estaba el hecho que Thomas mismo había dejado de ser un niño desde muy temprana edad por el abandono de su padre, entonces al ser amigo de Bill, conectaba con su propia infancia, haciendo que ambos curaran de algún modo.
Continúa…
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debo de confesar que cuando sale al flote de que es tom chiquito de 16, mi corazón se apachurra porque he’s my baby 😭😭😭😭😭😭
desconozco la trama del libro aunque lo conozca 👁 pero quiero creer que la piedra que bill le dio, es el escudo de la familia, y es como una especie de protección para tom, tomando en cuenta que en este tipo de historia es común que haya otros clanes
aunque rip bill, un año secuestrado para luego encontrarse a su chiquistrikis, y resulta que ahora este ya tiene novia (no soporté yo tampoco), pura mala suerte para él 😭
aunque, sospechoso que larry sepa cosas 👁
Hola, Riri, qué agradable leerte de nuevo.
Pues sí, tiene relevencia el regalo que le dio Bill a Tom, que sólo fue una coincidencia que justo fuera para su cumpleaños, porque tiene otro propósito que se entenderá más adelante. Déjame decirte que el libro lo leí en unos días, aunque fueron casi 600 páginas xD, pero igualmente se modificaron cosas para que encajara con ellos.
Sí :c Bill estuvo secuestrado un año y ahora habló por Tom, sólo que ahora Tom, que pues se mantiene ajeno al enamoramiento del pequeño Bill xD, pues sigue sus comportamientos como todo adolescente ;.;
Y sí, no es coincidencia, Larry sabe bien quiénes son los Trümper, luego se entenderá el por qué.
Gracias por leer y comentar :3