
«Juramento Mágico» Fic Toll de MizukyChan
Capitulo 15
El pelinegro no podía creer lo que había sucedido. Philips, nada más ni nada menos que el archi enemigo de Santa, había aparecido en su jardín y lo peor, había descubierto a sus bebés gatitos, esto traería grandes repercusiones. Malas, sin duda.
Pero lo que más sentía el chico, era que una vez más había decepcionado a Santa, quería llorar, claro siempre lloraba por todo, pero no podía evitarlo. Sus ojos se aguaron notablemente y la angustia lo llenó por completo, hasta que de pronto todo se oscureció.
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Un histérico Tom cogió el cuerpo inconsciente del pelinegro y gritó a Andrej para que le ayudara, el rubio se frustró con la situación y actuó rápidamente, abriéndole la puerta y guiándolo hacia la habitación para que le acostaran.
—Dios Billy, ¿qué te ha sucedido? —El rastudo estaba al borde del ataque de pánico—. Andrej… dime, ¿quién más tiene el don de sanación?
—En esta colonia, sólo Bill —Alzó los hombros, desesperando aún más al chico de rastas—. Pero tal vez tú… puedas hacer algo —Dudó el rubio—. Me refiero a que tienes mucha magia de Santa, tal vez puedas hacer algo.
—¿Y qué hago? —Suplicó Tom, dispuesto a todo por ayudar a su novio.
—Pon las manos sobre él y concéntrate en sanarlo —Le dijo el rubio. Tom hizo caso y tomando una gran bocanada de aire, se concentró.
Una luz verde lo rodeó y salió de sus manos hacia el cuerpo de Bill, que también tomó el tono verdoso. Andrej miraba asombrado, había descubierto el don del rastudo y lo envidió.
Entonces el pelinegro parpadeó y vio a Tom con los ojos cerrados dándole de su poder, no pudo evitar sonreír y le llamó.
—¿Tomi? —Fue casi un susurro, pero su pareja le escuchó.
—Amor… ¿estás bien? —Le tomó aprensivamente las manos.
—Me has sanado, tu don es la sanación, como el mío —Bill no dejaba de sonreír.
—¿Qué? ¿Estás seguro? —preguntó dudando.
—Absolutamente, por el color y la sensación de la energía, tan familiar, es igual a la mía —explicó orgulloso el pelinegro. Tom no pudo evitar estrecharlo en un abrazo.
—Ya, ya, ya por favor, que estoy aquí —comentó, molesto el rubio.
—¡Andrej! —Gruñó, irónico el moreno.
—Sí, ese es mi nombre, no lo gastes —Le dijo igual de mordaz.
—Ya chicos tranquilos, hoy es un día grandioso —Trató de poner paz el de rastas—. Bill fue increíble, el Campo de flores de papel, es hermoso.
—Lo sé mi amor, y Andrej, lo siento… me enteré de que sabes la verdad sobre Tom y aun así lo guardaste en secreto, por eso solamente tú podías acompañarlo en esta misión —dijo el pelinegro sentándose en la cama, mirándolo con sinceridad, Andrej que lo conocía de toda la vida, comprendió que el chico le estaba agradecido realmente y le tomó las manos.
—Bill, my friend, sabes que jamás dejaría que algo malo entrara a esta colonia y sentí que Tom no lo era, pero si él llega a hacerte algún daño, no dudaré en despedazarlo —El rubio también fue sincero, Tom no podía creer lo que estaba viendo y oyendo, y si el rubio decía eso, ¿por qué entonces le había coqueteado desde que llegó a la colonia?
—Pero aún no entiendo ¿por qué sólo Andrej podía ir conmigo al Campo de flores? —Pensó en voz alta el rastudo.
—Oh Tomi… te explico, a ese campo, sólo van los niños duendes, si algún otro miembro del grupo hubiera ido contigo, habría preguntado ¿Cómo es que nunca recibiste un don? ¿Qué clase de duende eres? Y ¿Por qué eras un escogido de Santa, si aun no habías activado tu don? ¿Está claro? —Le habló el pelinegro, sonriente.
—Oh ya veo, soy un idiota —Rezongó el chico.
—¡Puf! —Le molestó el rubio.
—¿Y cuéntenme qué sucedió en el Campo? —Pidió Bill, más animado.
—Muchísimas cosas —Comenzó el de rastas—. Primero creí que no vería absolutamente nada, ya sabes… por ser humano. Estaba tan frustrado pensando que haría el ridículo si no encontraba ninguna flor para mí… pero luego —Los ojos del pelinegro se abrían más con cada cambio en el tono de voz del rastudo, el rubio miraba la escena y sonreía complacido—. Vi una hermosa luz verde y fui hacia ella.
—Era el don de la sanación, lo sé porque yo también lo viví, era una hermosa luz verdosa —comentó emocionado, el moreno.
—Y cuando yo creí que todo había acabado y me dispuse a volver con Andrej, vi un destello rosa —Siguió explicando el chico y Bill lo detuvo bruscamente.
—¿Otra luz? —Se volteó hacia el rubio— ¿La viste?
—Claro que no, era su don no el mío —Se defendió el rubio, alzando los hombros.
—No puedo creerlo… ¿Y qué hiciste? —Volvió la mirada al de rastas.
—Bueno, fui hacia ella y la preciosa luz rosada entró en mi cuerpo —relató con los ojos brillantes.
—¿Y qué sentiste? —Insistió el moreno.
—No estoy seguro —respondió Tom, dudando.
—Espera, era rosa. ¿Estás seguro? —Intervino Andrej con la mandíbula desencajada.
—Sí, definitivamente era rosa, intenso, pero muy lindo —contestó el rastudo— ¿Por qué?
—Mi don. Cuando recibí mi don… —Tartamudeó—. Mi flor… era rosa —Logró terminar el rubio. Ambos chicos miraron a Andrej y luego entre sí, sin poder dar crédito a la información recibida.
—Wow —Suspiró el de rastas.
—Otra vez wow —Confirmó el pelinegro.
—Pero eso no es todo —Continuó Tom.
—¿Qué? ¿Hay más? —preguntó aturdido el moreno.
—Una vez más me iba a retirar del Campo de flores, cuando volví a revisar la bastedad del lugar y vi un nuevo destello, esta vez era azul —Terminó el de rastas.
—Dios mío Tom, eso es… asombroso —afirmó Bill, saltando a sus brazos—. Tenemos que preguntarle al resto de los chicos, si saben ¿qué don puede ser?
—Bill tiene razón —Intervino Andrej—. Además debemos contarles del nuevo problema en el que estamos metidos —La pareja le miró con incredulidad y el rubio les aclaró la idea—. Acaso ya olvidaron al estúpido de Philips. Ese tipo, sin duda va a armar problemas.
—¿Quién es Philips? —preguntó intrigado el de rastas.
—Es el hombre que quería atacar a los gatitos —contestó Bill, repentinamente triste—. Esto es mi culpa, debí ser más cuidadoso con ellos.
—Espera, no entiendo, ¿qué tienen que ver los gatitos en esto? Y ¿por qué Philips es un problema? —Volvió a preguntar Tom.
—En realidad lo de los gatos fue una estupidez, pero no me quejaré pues son adorables —comentó el rubio, haciendo un gesto de adoración con sus manos.
—Lo que sucede Tom, es que en la colonia no hay animales —Confirmó el pelinegro— Eso, sólo confirma que alguien cruzó la barrera mágica, para poder traerlos aquí —explicó el pelinegro.
—Eso es cierto, no tenía idea que Bill fuera capaz de cruzar la barrera, hasta que te vi llegar —Asumió el rubio, con la mano en la barbilla pensativo—. Ahora debemos buscar una excusa para todo esto.
—¿Y por qué Philips es tan peligroso? —Insistió el rastudo.
—Philips es el archi enemigo de David —habló el moreno.
—Está peleando por el cargo de Santa en las elecciones de este año —Confirmó Andrej—. Lo más seguro es que utilice esta información para atacar a David… ya puedo imaginar los titulares de su maldito periódico “Escogidos de Santa traspasan la barrera mágica a voluntad, sin respetar las normas de la colonia” ¡Maldito! —Gruñó con los dientes apretados.
—¡Es una sanguijuela repugnante! —Corroboró el pelinegro.
—Vaya que no quieren al sujeto —dijo con ironía Tom.
—Es que se ha valido de mentiras y engaños, para acumular votos, aunque todos saben que David será reelegido, no imagino a otra persona para ser el nuevo Santa —comentó Bill, con un tono de inocencia. Tom y el rubio se miraron y se sonrojaron.
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Unas horas después, todo el grupo de los elegidos de Santa se hallaba congregado en la cabaña de Andreas. El rubio se esmeraba en atender a los chicos, repartiendo refrescos y pastelitos.
—Y bien, ¿qué noticias nos traen chicos? —preguntó el anfitrión.
—Sí chicos, ¿por qué tanta urgencia? —preguntó Ruth, la pelirroja.
—Es por Philips —Comenzó Bill y tras escuchar el nombre, el ambiente se puso tenso.
—¡Maldición! ¿Qué hizo ahora? —Gruñó Andreas, realmente molesto.
—En realidad, todo es mi culpa —Comenzó el pelinegro, apretando sus manos.
—No Bill, la culpa es mía, yo… no lo sabía —Le defendió Tom.
—¿De qué hablan? —intervino Elektra, moviendo su frondoso cabello.
—Traje gatitos —Confesó el rastudo y bajó la cabeza.
—No puedo creerlo, ¿puedo verlos? —preguntó encantada la pelirroja.
—De verdad son monísimos, uno es igual a Bill y el otro es una copia de Tom —Se unió Andrej con una sonrisa de ensueño al recordar a los pequeñines.
—Y… si se puede saber, ¿de dónde sacaste gatitos? —Le preguntó Andreas, mirando a Tom meticulosamente.
—¿De dónde podría traerlos? —Le contestó Tom sin mirarle, le ponía incómodo ese escrutinio.
—¿Sabes Tom? Yo creo que… —Comenzó Andreas con el índice levantado.
—¿Cruzaste la barrera? —Se asustó Elektra— ¿Cómo lo hiciste?
—No soy de aquí, ¿recuerdas? —Trató de defenderse el rastudo.
—Pero necesitas magia potente para hacerlo —Intervino Ruth—. Me refiero… podemos cruzar entre colonias, pero la barrera mágica es… poderosa —Todos miraron a Tom, quien se sonrojó ante tanta presión.
—Chicos no cambiemos el tema —Trató de poner orden el pelinegro—. El problema es Philips.
—No Bill, creo que Tom nos debe una explicación —Insistió Andreas, mirando directamente al de rastas— ¿Por qué cruzarías la barrera si estás del lado de Santa? Porque… ¿estás del lado de Santa, cierto? —Le escrutó.
—Claro que lo estoy, siempre he admirado Santa, siempre he creído en sus historias y me he comportado para recibir mis regalos —Tom hablaba sin parar, debía defenderse y defender su lealtad hacia Santa, pero no se percató que sus palabras hacían cambiar las expresiones en los rostros de todos los del grupo y se calló de golpe— ¿Qué dije?
—La cagaste —Apuntó Andrej.
—¡OMG eres humano! —dijeron los demás al unísono.
—¡¿Qué?! —Tom quiso morir, era un secreto y él mismo lo había arruinado.
—Oh Tomi —Suspiró Bill sosteniendo su mano.
—Te enamoraste de un humano, Bill ¡¿Cómo has podido?! —Le recriminó Andreas.
—¡Basta! No te permito que le hables mal a mi novio —Se enojó Tom.
—¿Y qué vas a hacer? ¿Golpearme con tu gatito? —Le insultó Andreas.
—Yo que tú no haría eso Andreas… Tom es… tal vez más fuerte que tú —Advirtió Andrej, tratando de calmar las cosas, pero fue olímpicamente ignorado por el otro rubio.
—Tú ya no eres bienvenido a mi casa —En su mano una nube tormentosa se comenzó a formar. Tom al verse igual de molesto concentró su energía y en su mano una nube igual o más tormentosa apareció— ¡¿Qué demonios?! —Gruñó sorprendido el rubio.
—Te lo dije —comentó Andrej alejándose de allí.
Tom estiró su mano y la nube golpeó al rubio en el pecho arrojándolo lejos. Luego se dio cuenta del desastre y corrió al lado del chico.
—Andreas, lo siento, lo siento, no quise lastimarte, es sólo que no me gusta que maltraten a Bill, él es demasiado importante para mí y yo desataría el infierno por protegerlo —Habló todo atropelladamente que ni él se entendió, pero el rubio estaba en shock, por descubrir que Tom tenía semejante poder, era su propio don, pero más poderoso, tembló ligeramente y lo vio con rudeza.
—¿Qué haces aquí, humano? ¿Cuáles son tus planes? —Le preguntó fríamente.
—Vine a vivir con Bill porque lo amo, quiero formar una familia con él, por eso estoy aquí —contestó simplemente el rastudo.
Bill que veía todo desde un rincón se sentía sumamente asombrado por los poderes demostrados por su Tomi ¿Por qué tenía tanto poder? ¿Cuál sería su propósito?
—¿Y por qué estás con Santa? ¿Lo espías? —Insistió el rubio.
—No, ya te lo dije, lo admiro desde que era niño y cuando llegué aquí él me escogió al igual que a ustedes —Admitió el chico, después de todo no podía contarles la verdad, suficiente había tenido por su estúpido error.
—¿Y para te querría utilizar Santa? —preguntó Ruth.
—¿Y por qué tienes esos poderes asombrosos? —Preguntó Elektra.
—Lo llevé al Campo de flores de papel —Intervino Andrej—. Santa nos envió en una misión a buscar el don de Tom —Todos les miraron con la boca abierta.
—Estás a nuestro nivel —Apuntó la pelirroja— ¿Y qué don obtuviste?
—Pues ya lo viste —Le ironizó la morena—. El clima.
—Además tiene el don de la sanación y ve criaturas peligrosas —Corroboró Andrej. Bill lo miró desafiante— ¿Qué? Es necesario que sepan la verdad, después de todo estamos en el mismo grupo, ¿no es así?
—Así es —Completó Tom—. Además debo decirles que muy pronto… todos nosotros volveremos allí —Su voz sonaba a mandato y todos le miraron confusos.
—¿Cómo lo sabes? —preguntó alarmado Andreas— ¿Y para qué volveríamos? Ya todos tenemos nuestros dones.
—Lo sabremos cuando llegue el momento —aseguró el rastudo.
—¿Cómo lo sabes? —Insistió el rubio.
—Lo vi —respondió simplemente el chico y tomando a Bill de la mano, se volvieron a sentar—. Ahora, hablemos de Philips —Pidió calmadamente, todos le obedecieron, incluso el rubio, quien miraba a Andrej y pensaba que estaba demasiado calmado, ya le interrogaría más tarde.
—Lo más importante es saber ¿qué hará Philips con la información de los gatitos? —consideró la pelirroja.
—Tal vez quiera secuestrarlos para tener la prueba irrefutable —Afirmó la morena.
—Dios no, mis bebés —Gimió tristemente el pelinegro, Tom le apretó la rodilla para confortarlo.
—Yo creo que lo más importante es mantener a Tom bien oculto —dijo aún molesto Andreas.
—Tienes razón —Confirmó Andrej—. Aunque el disfraz de Bill es bastante bueno. Sin embargo, si su asistente Roger aparece, le confirmará que Tom es humano, él tiene mi don, y si él lo ve, lo más seguro es que inicie un combate de inmediato —Las chicas y Bill soltaron un suspiro de temor.
—¿Crees que eso pase? —preguntó Bill, con la voz temblorosa.
—Claro, estamos entrenados para atacar, ¿recuerdas? —Le dijo el rubio alzando los hombros.
—Pero tú no lo hiciste —Le picó el pelinegro.
—Yo tenía mis motivos —Afirmó el rubio pasándose la lengua por los labios, enfureciendo al moreno.
—Creo que así no vamos a ningún lado —Confirmó Tom, tomando nuevamente el liderazgo—. Creo que debemos seguir a este sujeto.
—Buena idea —Comentó Ruth—. Elektra y yo podemos seguirlo por la mañana.
—Andrej y yo por la tarde —Habló Andreas—. Ustedes se mantendrán alejados, ¿está claro?
—Está bien, pero si se presenta cualquier problema, yo… daré la cara, sólo les pido un favor a todos ustedes, no como un simple humano, sino por la amistad que hemos forjado todos estos meses —Todos asintieron—. Si pasa algo y hay problemas, deben asegurarme que cuidarán a Bill, nada malo debe pasarle.
—Cuenta con ello, yo lo cuidaré con mi vida si es necesario —Contestó Andreas, cosa que sinceramente emocionó al rastudo.
—Si nosotros también, ya, ya, ya no sean tan melodramáticos, nada malo pasará —Apuntó Andrej con una sonrisa fingida.
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Horas después, ya entrada la noche, Andreas abrazaba a Andrej y lo apretaba contra su pecho.
—Así que te pidieron a ti la misión —Le habló al oído, sacando de nuevo el tema.
—Era obvio, yo era el único que sabía la verdad —Confirmó el rubio, estremeciéndose con el beso que llegó a su oído.
—Así que tres dones… ¿estás impresionado con Tom? —El chico asintió— ¿Te gusta?
—Antes… ya no —Cortó rápidamente.
—¿Por qué? —Metió sus manos bajo la playera de Andrej.
—Ama demasiado a Bill, ellos están predestinados, Santa los había visto desde antes.
—¿Cómo lo sabes? Es por aquella vez que los espiaste, ¿cierto? —Rozó ligeramente los pezones endurecidos del chico.
—Sí, hubiera preferido no escuchar nada, pero ya es tarde —Giró y se apoderó de los labios del otro rubio, perdiéndose en ese beso apasionado.
—Cuéntame —Le pidió en un jadeo Andreas, apretando los glúteos del más delgado.
—No… no debo… —Gimió ante el roce.
—Vamos, hazlo… —Le volvió a besar con ganas.
—Tom… será el próximo Santa —Andreas se separó bruscamente de él.
—¡¿Qué?! ¡Eso es imposible! —Se puso de pie y caminó como un león enjaulado— ¡Es humano!
—Créeme, lo sé… tuve la misma reacción que tú —Confesó el rubio acomodándose la ropa, su noche ardiente se venía abajo.
—Dios, ¿en qué está pensando David?
—Él vio todo esto desde mucho antes Andreas, no hay nada que podamos hacer, incluso…
—¿Qué?
—Santa dijo que nos escogió para que nosotros seamos el “consejo” de Tom —explicó el rubio pausadamente, ya perdiendo su erección.
—Yo le creía Andrej, pensaba que era mi amigo…
—Y lo es.
—Me mintió.
—No lo hizo, solamente omitió ciertos detalles —Le defendió el rubio.
—¿Sabes algo más?
—Tom ya tiene el don de ver el futuro Andreas, él mismo lo dijo hoy, nosotros volveremos al Campo de flores de papel.
—Dios, ese don ya lo convierte en el próximo Santa. ¿Qué crees que pase ahora?
—Habrá una guerra o al menos un enfrentamiento grande —contó Andrej.
—Dios mío, ¿cómo estás tan seguro?
—Tom lo vio.
—¿Qué haremos Andrej? ¿Qué debemos hacer ahora?
—Debemos actuar como David nos ha enseñado y hacer lo correcto por el bien de la colonia.
—Tienes razón.
& Continuará &
Una cosa es que Andreas aceptara que tiene que hacer las cosas bien y otra, es que vuelva a aceptar la amistad de Tom. ¿Qué creen que pase entre los miembros del grupo, cuando todos incluido Bill sepan que Tom será Santa? ¿Lo odiaran y por eso empezará la guerra? ¿O será Philips y los suyos los que iniciaran el combate? ¿Y cuándo le contará Bill a Tom lo de su pequeño bebé? Todo esto y más en el siguiente capítulo >.<