
Capítulo 5
By Bill
Todo había ido de maravilla, había ido a lugares que siempre quería ir, bebido todo tipo de sangre de quien se me antojaba y había jugado con algunos “amigos” humanos y alguno que otro animal que tenía la confianza de acercarse a mí. Todo bien, hasta que decidí tomarme un descanso en el lugar menos indicado.
Me quedé en un barrio abandonado y entré en un edificio viejo, quemado y a punto de caerse, para ver el atardecer.
Estaba sentado en el hueco de la pared que debió ser una ventana, cuando de repente sentí unas pisadas demasiado bruscas y una respiración entre cortada a mis espaldas. Estas características eran de los negros, aquellos que saben hacer las cosas de la manera más funesta y menos estratégica.
—Sabes, quería ver un hermoso atardecer en este viejo lugar para después irme a disfrutar del frío de la noche— Le decía al negro, dejándolo incrédulo— pero parece que no podré hacerlo, voy a tener que encargarme de ti—. Me puse de pie, mirando aquellos ojos amarillos que delataban el cuerpo escondido entre la oscuridad de un rincón—. Aunque para ser sincero, no creo tardarme mucho tiempo—. Me empecé a reír
Notoriamente le molestó mi comentario, haciéndolo sentir débil. Por ende, se abalanzó para intentar derrumbarme, cosa que esquivé sin problemas— Eres algo lento, ¿no crees?—. Le miré desde arriba en lo que se ponía de pie.
—No te hagas ilusiones, preciosura— Me dijo aquel chico de tez blanca y cabello ondulado—, sólo quiero alargar un poco el momento para que disfrutes de tus últimos momentos de inocencia
—¿Inocencia?— Eché a reír estruendosamente para hacerlo sentir patético— ¿qué te hace pensar que soy inocente?
—Ya tendrías un hijo si no lo fueras
—Podría no tener ninguno
—¿Entonces por qué evitas a todo extraño?
—Porque me dan asco— Le escupí sobre sus botas negras
—¿Crees que a mí no me da asco lo que acabas de hacer?
—Me importa lo mismo que tú, ósea nada
Se enojó tanto que enseñó sus colmillos y gruñó para verse superior. Brincó hacia mí desde arriba y con su mano izquierda me jaló la cabeza hacia un lado para tener acceso a mi cuello, le respondí con un golpe fuerte con el codo hacia su hombro derecho, rompiendo su clavícula en dos, una parte sobresalió de la piel.
El golpe fue tan brutal que lo lanzó hacia la pared posterior, la cual tembló al momento del choque.
—Parece que tienes poca fuerza a comparación de lo que me dijeron— Me sonrió
—¿Poca? Esto no es nada. Estoy siendo considerado contigo, deberías agradecérmelo
—¿Por qué lo haría?
—Porque se nota que eres joven— Me acerqué a él y me arrodillé, moviendo su cabeza a un lado para ver su cuello—. Estas marcas no tienes ni un año—. Sobre él resaltaban 4 orificios pequeños y profundos
—¿Cómo lo sabes?— Regresó su cabeza con brusquedad
—Todavía tienes las marcas de una mordida completa— Me levanté—, las más pequeñas son casi nulas pero aún conservas los 4 hoyos teñidos en rojo. Si llevaras más de un año sólo tendrías los puntos superiores en menor tamaño
—¿Te fijas en el cuello de todos?
—No es necesario en la mayoría de los casos. Tú eres un ejemplo
—¿Qué?
—Eres un inexperto en este tipo de cosas, no sabes lo básico para poder defenderte, eres muy lento y tus colmillos son demasiado pequeños para la edad que debes tener— Se quedó callado—. Obviamente fue un negro quien te mordió—. Me recargué sobre otra pared— ¿Hace cuánto te mordieron?
—Tal vez 2 ó 3 meses
—¿Y con tan poco tiempo te mandaron pro mí? He terminado con vampiros que llevan más de mil años entrenando para esto
—Nadie me mandó. No conozco a nadie, he estado solo desde que me mordieron y he estado aprendiendo por mi cuenta
—Pues no has aprendido mucho, ¿cómo supiste de mí?
—Una vampira de cabellos rubios me contó todo, dijo que sería valorado si lograba preñarte
Su cara mostró un ensamble de tristeza y no puede evitar sentir pena por él.
—Lo que es burlarse de los novatos— Me volví a acercar a él y me puse de rodillas frente suyo—. Escucha, no voy a ser tu amigo y tampoco te puedo ayudar en tu problema por el simple hecho de que no pertenecemos a la misma especie. Tú eres negro y yo blanco, no fue nuestra decisión ser así pero no hay marcha atrás— Me miró a los ojos—. Puedes cambiar si lo quieres pero mientras tanto no puedo tener contacto contigo—. Lo ayudé a levantarse—. Te devolveré la clavícula a su lugar y no te preocupes, tu cuerpo ya tiene la capacidad suficiente como para regenerarse por sí solo.
Hice que pusiera su brazo izquierdo a un lado para que no me estorbara y con un pequeño empujón logré que su hombro volviera a verse estable— ¡Auch! Eso duele
—Te acostumbrarás al dolor
—¿Cuándo se regenerará?
—Por el tiempo que me dices tener… supongo que en una semana. Cuando tengas más tiempo todo se regenerará al instante
—¿Ahora qué?
—Todo depende de ti
—¿No vas a matarme?
—Por ahora no, fuiste engañado y eso te dio una segunda oportunidad
—Gracias
—Pero te aseguro que si vuelves a tratar de hacerme algo, te romperé el cuello con mis propias manos, ¿entendido?
—Sí
—Ahora vete antes de que cambie de opinión
Lo seguí con la mirada hasta que desapareció por el hueco opuesto del lugar. Cuando dejé de sentirlo pude relajarme. Me dejé caer y cubrí mi rostro con las manos, me concentré tanto en desestresarme que no me di cuenta de la presencia de alguien más a mis espaldas.
—¿Tan mal te ha ido en el día?— Volteé para ver al dueño de aquella voz pero gracias a los últimos rayos de sol que estaban detrás del él, no pude identificar su cara. Lo único que vi fue la silueta masculina con ropas mezcladas en tamaños grandes y a la talla y trenzas delgadas que llegaban un poco más debajo de sus hombros. Lo demás era pura sombra.
By Tom
—¿Tan mal te ha ido en el día?— Le dije a la figura sentada en medio del putrefacto lugar, misma figura que había visto desde hace rato con el negro principiante. Al principio lo vi aterrador y amenazante pero cuando le perdonó la existencia a ese pobre novato mi duda disminuyó y un pensamiento surgió, tal vez este vampiro tan temido tenga en verdad un corazón con lado sentimental.
Sin embargo, tan rápido como llegó esa idea, se desvaneció cuando me vi acorralado entre la asquerosa pared negra y su brazo izquierdo bloqueándome la garganta, el brazo derecho me apretaba el estomago y un terrible dolor me golpeó la espalda.
—¿¡Quién eres y qué haces aquí!?
—¡Vaya! Parece que no te gusta la compañía— Le enseñaba mis palmas vacías para que entendiera que no tenía intenciones de atacarlo
—No has contestado a mi pregunta
—En teoría, fueron dos preguntas
—¡Contesta!
—Me llamo Tom— Aparté sus brazos de mi cuerpo con un poco de dificultad— y estoy aquí por algo que olvidé—. Se me quedó viendo extrañado de que pudiera apartarlo sin mucha fuerza
—¿Cómo hiciste eso?
—¿Qué cosa?
—Nada— Pareció reaccionar—, ¿olvidar? ¿estuviste aquí antes?
—Una vez por semana
—¿Qué puedes estar haciendo en un lugar como este?
—Podría preguntarte lo mismo
—No juegues conmigo, te aseguro que terminarás muy mal si lo haces
—¿Terminar? ¿de qué hablas?— Tenía que fingir que no sabía quién era
—Deja de estar de broma
—No lo estoy— Pasé de su lado hacia una habitación, él me siguió detrás. Retiré la basura que estaba encima de mi guitarra acústica, la cual mi hermana había escondido ahí para darle a Bill un motivo de mi presencia en ese lugar.
—¿Una guitarra?
—Sí, ¿tiene algo de malo?
—¿Por qué dejarías una guitarra en este lugar con el riesgo de que se la lleven?
—Porque la semana pasada que estuve aquí tuve que regresar a mi casa por asuntos personales y simplemente se me olvidó, ¿es un pecado hacerlo?— Volví a pasar por su lado hacia el hueco por donde entré, fingiendo que me retiraba del lugar
—Espera— ¡Bingo!—, ¿no vas a hacerme nada?
Me di la vuelta y al ver su cara desconcertada casi me pongo a reír— ¿Por qué debería hacerte algo? ¿por tu actitud enojona?
—¿No sabes quién soy?
—¿Un vampiro con mal genio?
—¿Qué?— Se estaba desesperando por mi “incredulidad”—¿no viniste a embarazarme?
—¿Embarazarte?— Fingí una carcajada para hacerlo más creíble— Así que tú eres el vampiro que se embaraza
—¿No lo sabías?
—¿Cómo voy a saberlo? Yo sólo vine por mi guitarra, no esperaba tener compañía
—Debiste saberlo por mi actitud
—No lo creo
—¿Por qué?
—Porque sabes defenderte pero sólo conoces lo intermedio— Dejé mi guitarra apoyada en la pared—. A pesar de la edad que debes tener, aún tienes mucho que aprender
—¿Y tú qué sabes? Estoy diseñado para matar, sé cómo defenderme
—Y yo estoy diseñado para defender lo que amo y lo que es justo, también sé cómo pelear— Puse mis manos en los bolsillos de mi chaqueta
—Me imagino que será todo un experto
—No me gusta presumir pero sí
—¿De qué lado eres?
—¿Acaso me veo o siento como un negro?
—No pero puedes ser un traidor
—Pues te diré que yo mismo soy blanco— No mentía
Se acercó a mí lentamente y me rodeó, oliéndome y observándome por todos lados. Cuando estuvo frente mío tuve que esquivar su pie izquierdo, el cual era cubierto por una bota de tacón de más de 15cm. Me agaché y tomé su tobillo derecho y lo levanté dejándolo de cabeza.
—¡Suéltame!
—¿Estás loco? No dejaré que me lastimes con esas cosas puntiagudas que tienes en los zapatos— Al estar de espaldas a mí, comenzó a balancearse tan rápido que no pude tener sujeto su tobillo por más tiempo y antes de que pudiera soltarlo, él ya estaba encorvando su espalda lo suficiente como para tomarme de los hombros con ambas manos.
Cuando solté su pie, se agarró de mí con ambas piernas a mi tórax y usaba las manos para tener acceso a mi cuello con los grandes colmillos que poseía. Caminé hacia atrás en él encima y al estar cerca de la pared me di la vuelta y lo golpeé contra ella tan fuerte que tuvo que soltarse, cuando lo hizo tomé ambas muñecas con mi mano derecha y las sostuve arriba de su cabeza, mientras que con la izquierda le tomaba el cuello y le mostraba que yo también tenía unos colmillos igual o más grandes que los de él.
—¿Cómo hiciste todo eso?— Me miró impresionado
—Siendo un experto en la pelea
—Pero eso es imposible, he peleado con vampiros expertos en pelea y nunca tuve problemas en acabarlos
—Porque ellos no estaban hechos para la pelea
—Tienes demasiada fuerza
—Lo sé— Lo solté—. Escucha, no tengo intención de hacerte daño, mucho menos embarazarte, así que te agradecería que no volvieras a atacarme—. Regresé y agarré mi guitarra.
—Es tan extraño— Volteé mi cabeza para verlo aturdido, recargado en la pared—, nunca me sentí tan débil
—No eres débil, sólo te falta aprender un poco más
—Me tardé 2637 años en aprender todo lo que sé
—¿Nadie te ayudó?
—No como para llegar muy lejos
—Tal vez yo pueda ayudarte, sí así lo quieres
—¿En serio?— Me miró a los ojos
—Sí, será divertido. Serás mi primer alumno
—Prometes que… no intentarás nada conmigo
—Lo prometo— Puse mi mano derecha en donde está mi corazón muerto—. Puede que no lata pero sigue siendo un símbolo importante para mi como para ponerlo en una promesa—. No mentía
—Está bien— Se separó de la pared hasta quedar a lado mío, frente al enorme hueco de la ventana— ¿Sabes cuál es el bosque más profundo de la ciudad?
—Sí— Cómo no saberlo, es el bosque de mi gente
—Te veré ahí a la media noche— Cuando volteé, él ya había desaparecido pero su presencia fue reemplazada por otras dos detrás de mí.
—No puedo creerlo— La voz de Gustav fue la primera en oírse—, lograste tener contacto con él sin que te matara
—¿Querías que me matara?
—No— Dijo Andreas—. Cuando te atacó ya estábamos a punto de saltar a él pero lo controlaste, para serte sincero, no creíamos que todo saliera tan… bien
—Ni yo— Les dije
—¿Y qué piensas hacer?
—¿Yo o mis padres?— Guardaron silencio, suspiré—. Vayamos a casa, quiero relatar todo e irme a descansar—. Puse mi mano sobre mi espalda—. Ese blanco es más fuerte de lo que sospeché
En menos de un minuto los tres ya habíamos abandonado el lugar.
Continuará…
Me gustó el encuentro.
Y lo volverán a hacer. Pero para entrenar.
Seguiré leyendo.
Gracias por el capítulo