Capítulo 11
By Tom
—Tom, creo que Bill ya no vendrá— Dijo Andreas mientras bajaba junto con Gustav a la altura de la rama en la que estaba sentado
—Eso ya lo sé— movía el piercing de mi labio con mi lengua, pensativo—, no puedo creer que no se hayan dado cuenta después de la media hora.
—Si ya lo sabías, ¿por qué seguimos como estúpidos esperando?— Dijo Gus
—Estoy pensando en cómo se están desarrollando las cosas
—No lo entiendo, parecía tan convincente cuando dijo que quería volver a verte— Andreas—, ¿crees que se haya arrepentido o asustado después de lo que pasó?
—Asustado si, arrepentido no. No lo conozco bien pero sé que no es ese tipo de vampiro que se arrepienta por cualquier cosa
—¿Entonces por qué no llego?
—Supongo que su padre o Georg supieron que estuvo aquí y ahora ha de tener más vigilancia
—Genial, después de das un paso, retrocedemos dos
—No te enojes Gustav, supongo que está bien
—¿Qué cosa?
—Tal vez esto sea cuestión del destino
—Como si creyeras en el destino
—¿No lo ven?— me levanté y los encaré— Si Bill no se presentó fue por algo y ese algo somos nosotros
—Bill no sabe sobre nosotros— Dijo Andreas
—Exacto, por eso digo que es el destino— Me acerqué a otro árbol y me recargué en él—. Me alegro de este retroceso
—¿De verdad?
—Nunca quise hacer esto y no es justo para Bill, no se lo merece
—¿Cómo puedes decir eso?
—Gus, no seré cercano a él pero si sé que es muy inocente, como un vampirillo.
—Sientes pena por él
—No, tristeza. No quiero hacerle ningún daño, no estaría a gusto conmigo si algo le pasa por mi culpa
—¿Qué hay del bebé?— Preguntó Gus
—Será mejor que ese bebé no exista. Ese pequeñín ni siquiera ha sido convencido y los vampiros ya están peleando por su poder desde siempre, ¿qué pasará con él si nace? Si la vida de Bill es triste, la de su bebé será peor y al igual que su padre, el pequeño no tendrá la culpa del poder que tendrá y aún así, será acechado hasta la eternidad.
Mis amigos no emitieron ningún sonido, puede que mis palabras los hayan hecho reflexionar
—¿Entonces qué harás?— Preguntó Gustav
—Ir a casa y renunciar
—¿¡Estás loco!¡— Gritó Andreas— no puedes hacer eso, son órdenes de tus padres y no puedes desobedecerlos
—Claro que puedo, mi diseño me lo permite, soy libre de decidir por mí mismo
—Pero Tom, ¿no recuerdas la última vez que desobedeciste a tus padres?— quedé en silencio, mirando el flashback— Si te fue así de mal por un simple conejo, ¿cómo crees que te irá con esto?
—Andreas tiene razón y más ahora que tu papá está elevando su orgullo de progenitor
—No importa— dije—, creo ser capaz de soportar otra vez ese dolor o incluso peor, prefiero que mi cuerpo sufra a que Bill y el bebé inexistente lo hagan
—Pero… p—pero— Giré mi cabeza y observé cómo ambos estaban extremadamente nerviosos
—¿Qué les pasa?
—Tom, creemos que tu preocupación por Bill es muy buena pero…—¿Gustav acababa de decir preocupación?
—Tom, el hecho de desobedecer a tus papás en algo como esto es muy peligroso para ti
—¡No sean exagerados! No es como si me fueran a matar por esto, son mis padres, jamás harían algo como eso, ningún padre lo haría—. Sus rostros se crisparon y pude sentir un ligero temblor en sus cuerpos—. ¿Qué pasa?
—Nada, sólo estamos preocupados por tu decisión
Fruncí el ceño, esos dos me estaban ocultando algo—. Será mejor que vayan a descansar, los veré luego
—¿No vienes con nosotros?
—No, necesito estar a solas un rato. No me busquen en los alrededores, no estaré por ahí
—¿Qué le decimos a tus padres?— Preguntó Gus
—Que yo les pedí que me dejaran a solas con Bill, con Andreas presente no tendrán problemas en mentirles
—Tendremos que buscarte dentro de una hora
—Será suficiente— me di la vuelta y me fui sin fijarme en la nueva expresión de sus caras.
By Bill
—¿¡Qué rayos le pasa a ese viejo testarudo!? Ni si quiera quiso quedarse a escucharme, ¡no tiene ningún derecho a hacerme esto! El que sea mi padre no significa que pueda controlar mi existencia de esta forma. ¿No se suponía que me tenía confianza? ¡por favor!
—No hables tan mal de tu papá, lo hace por tu seguridad— Dijo Georg
—Si por él fuera me encadenaría en el sótano para no salir nunca, es lo único que le falta
—No es tan malo estar conmigo
—No es por ti, es por la presencia de alguien cuidándome, ¡ya no la soporto!
—Bill, ya parale por favor, ¿crees que eres el único a quien le afecta esta decisión? Voy a tener que sacrificar toda mi existencia en cuidarte
—¿Por qué no te negaste a mi padre si tanto te molesta?
—Es el líder blanco del sur, donde mi familia y yo residimos, no puedo desobedecerle. Mi familia ha disfrutado de su amistas desde antes que yo naciera y no pienso romper ese lazo sólo por mis caprichos
—No son caprichos Georg, son derechos que tienes que disfrutar
—No importa, sabes que soy capaz de sacrificar todo por ustedes
—¿Por qué harías algo como eso?
—Porque ustedes también son mi familia
Al ver el brillo en sus ojos, toda mi ira y frustración desaparecieron casi por completo, suspiré.
—Será mejor que subamos a descansar, creo que este día ha sido bastante cansado para ambos
Ya en mi habitación preparamos una cama improvisada para Georg a base de sábanas, cobijas y almohadas y nos dispusimos a descansar. Sin embargo, no dejaba de dar vueltas en mi cama mientras veía el reloj de noche a mi mesa, ya habían pasado dos horas desde la acordada con Tom. Seguramente ya se habría marchado furioso a su casa, creyendo que lo dejé plantado por mis caprichos infantiles.
—Ya no importa— Dije en un suspiro antes de volver a voltearme para dirigir mi mirada hacia la ventana que estaba abierta, permitiendo el paso de la luz lunar que ya estaba en lo alto del cielo.
Continuará…