Recording. Track 04

Fic Twc/Toll de Ginger-Ale11

Recording. Track 4

Tom no podía creerlo, era simplemente increíble. Después del largo y tedioso día que había tenido, lo cerraba con broche de oro causando ese accidente, y además había sido su culpa. Si tan solo hubiera ido a esa audición, si tan solo no hubiera tenido esa discusión con Georg, nada de esto habría sucedido. Se sentía descomunalmente impotente y frustrado con su propia vida, no podía creer el nivel de mala suerte que podía tener, y aún así la vida seguía sorprendiéndolo. Estaba alterado conduciendo de vuelta a casa, le tomaría una hora más en volver después de llevar al hombre insoportable a aquella fiesta.

Había llamado a Gustav para que buscaran el vehículo lo antes posible, no quería arriesgarse a que algo peor le sucediera abandonado en ese estado. Encendió un cigarrillo, le dio una calada y se preguntó seriamente si debía dejarlo, de todas maneras, el accidente lo ocasionó por andar buscando esos malditos cigarrillos. Definitivamente si no lo mataba de cáncer, estuvo cerca de matarlo de otra manera; pero ese era un vicio que se plantearía dejar en otro momento.

Encendió la radio intentando despejar la mente cuando para su mala fortuna, escuchó su propia canción. Hacía años desde la última vez que había escuchado ese ritmo. Sintió nostalgia que rápidamente se transformó en rabia, impotencia, incluso molestia con él mismo. Era la clase de canción que ahora pasaban en una emisora local que a nadie le importaba, tarde por la noche. También le molestó el hecho que la disquera se haya quedado con los derechos de sus canciones y él ahora no recibía las míseras regalías de su único éxito. Apagó la radio y siguió conduciendo en silencio, sumido en sus propios pensamientos.

Cuando llegó a Lübeck decidió parar en el taller de su tío para asegurarse de que el auto había llegado. Al estacionarse en la entrada se dio cuenta que las luces del interior estaban encendidas y que probablemente todos estaban ahí esperándolo y el sermón que le esperaba de parte de su tío no iba a ser muy agradable. Se lo pensó un par de segundos y suspiró antes de salir de su camioneta con las manos sudorosas y adentrarse al taller.

-¡¿Qué mierda hiciste, Tom?!- La mirada furiosa de su tío lo fulminó apenas entró a aquel taller. Doug no estaba solo, lo acompañaban Gustav y Georg que lo miraban en silencio.

-Fue un accidente, todo pasó muy rápido, yo no quería…- Pero su tío con un gesto de molestia en la mano, lo interrumpió.

-No sabes lo que va a costar reparar este auto. ¿Tienes alguna idea de lo que nos va a costar a todos? ¿O pensabas que tú solo podías con esto? ¡Eres un irresponsable, Tom! – Su tío estaba alterado, gritando con la respiración acelerada y Tom no pudo evitar ver la cara de estúpido que tenía Georg detrás de este, con una mezcla entre miedo y desesperación.

-¡Todo esto es tu culpa maldito imbécil!.- Por fin se atrevió a decir Tom caminando a paso acelerado pasando a un lado de su tío en dirección a Georg. Este al verlo acercándose decidido empezó a correr por el taller.

-No, Tom, por favor, no fue mi culpa. Déjame explicarte.- Gritaba angustiado mientras correteaba por el taller. Gustav y su padre se miraban confundidos.

-¿Alguien puede calmarse y decirnos qué pasa?- Se atrevió a preguntar Gustav viendo aquella escena.

-Lo que pasa es que tengo a un cerdo de mejor amigo. Lo que pasa es que es un falso, un mentiroso- Tom saltó por encima de una de las cajas de herramientas y logró alcanzarlo. Halándolo de un brazo lo tiró contra el suelo tirándosele encima. -¡Me hiciste perder una oportunidad que no voy a volver a tener! ¡No tienes idea de lo que significaba esto para mi y lo arruinaste, lo arruinaste todo! Tú no tienes sueños ni nada que realmente te interese, por eso tampoco te importa lo que yo quiera. Tú estás bien, conforme viviendo en esta pocilga y quieres que el resto seamos como tú.- Tom gritó con la voz quebrada en la cara a Georg empezando a golpearlo con fuerza. El primer golpe impactó en la comisura de sus labios y el segundo en su nariz, creando una pequeña hemorragia que le manchó los nudillos de sangre. Estuvo a punto de golpearlo una tercera vez pero Gustav y Doug ya se habían apresurado a separarlo de su abatido amigo.

-Aquí el único culpable de tu suerte eres tú mismo. Aquí el único que lo arruinó fuiste tú hace cinco años cuando lo dejaste ir y desaprovechaste la oportunidad que ya tenías. Aquí el único que arruinó su futuro eres tú.- Georg se levantó torpemente limpiándose la nariz con el reverso de la mano sin dejar de ver a Tom fijamente con sus penetrantes ojos verdes. – Yo nunca he pretendido ser alguien que no soy, estoy bien aquí y feliz con lo que tengo. Tú en cambio vives en el pasado lamentándote por algo que ya pasó, en vez de vivir el presente. Estás atrapado en alguien que fuiste y perdiste de vista quién eres ahora. En el fondo nos culpas a todos de tu desgracia, pero sabes que eres tú quien no ha hecho nada por cambiar tu situación y ahora me quieres culpar a mí por un error.- escupió un poco de sangre en el suelo a su lado y continuó. -y pensar que le escribí al maldito encargado de tu audición por una segunda oportunidad, pero no la mereces.

Tom tragó fuerte y miró a su amigo alejarse lentamente. Gustav lo miró con el ceño fruncido negando con la cabeza finalmente diciendo -¿Esta pocilga? La misma donde vivimos papá, Simone y yo? ¿Esta pocilga donde está tu familia y las personas que te quieren?- se dio la vuelta y empezó a caminar en dirección a Georg. Tom volteó a ver a su tío, quién suspiraba mirándolo con decepción. -Vamos Tom, tenemos que hablar.- Le dijo Doug con voz grave y baja, dirigiéndose a la oficina arriba del taller.

Una vez entraron, Tom se sentó en una de las sillas frente al pequeño escritorio mientras su tío se apoyaba en este, medio sentado. No podía mirarlo a la cara, se sentía avergonzado de todo lo sucedido un par de minutos atrás. Asomó la cara por el gran ventanal desde el que se veía el resto del taller y pudo observar a sus dos mejores amigos sentados afuera compartiendo un cigarrillo. Su tío interrumpió el pensamiento cuando habló.

-Tom, hijo. Entiendo que el cambio fue difícil para ti. Realmente no te culpo por lo que dijiste, es tu sueño, lo que siempre has querido. Nadie puede obligarte a querer estar en un sitio en el que sientes que no perteneces, pero no es la manera de decir las cosas. Georg no es mi persona favorita del mundo, ya sabes lo mucho que me molesta su irregularidad en el trabajo, pero desde que llegó aquí esta noche no ha hecho más que estar preocupado por ti. No sabíamos que tenía algo que ver con una audición, pero sabíamos que realmente lamentaba lo que fuera que estaba pasando entre ustedes dos. Él fue con Gustav a buscar el coche y lo han traído los dos. Deberías pensar un poco más en las personas que te rodean y salir de tu cabeza de vez en cuando.-

Tom estaba sentado de brazos cruzados con un fuerte nudo en la garganta y sentía que le ardían los ojos. Se sentía culpable de todo y sabía que había perdido el control de la situación. Desde que su fama se fue, se había sentido solo, pero nunca lo había estado realmente. Había alejado a todas las personas que más lo querían compadeciéndose de si mismo por alguien que en algún momento fue. De alguna manera sentía que el Tom de hace años se había quedado con ellos y él era solo una triste sombra que habitaba ese cuerpo. Pero ya estaba cansado de vivir de esa manera, Georg tenía razón, él era dueño de su propia vida y tenía que hacer algo para cambiarlo.

-Lo siento Doug. Creo que hoy ha sido el día en el que más disculpas he pedido.- Tom forzó una sonrisa tocándose nerviosamente la parte de atrás del cuello con la mano.

-Y no es la última disculpa que debes pedir esta noche.- Dijo Doug señalando con la cabeza hacia el ventanal desde donde se veían el par de amigos ahora saliendo del taller. -Y con respecto al auto, tienes que estar consciente del trabajo y tiempo que necesitas dedicarle. Sin embargo, aquí estamos nosotros, tu familia, incluso el cabeza hueca de Georg también está. Te ayudaremos a repararlo, pero tienes que cubrir horas extra.

Tom sintió un alivio y un calor que lo acogió en el pecho. Nunca había estado solo y en ese momento se sintió agradecido con la vida que horas antes tanto despreciaba. Eso no significaba que había abandonado su sueño, pero por lo menos ahora sabía que podía contar con las personas que realmente nunca lo habían abandonado.

-Gracias Doug, mañana a primera hora estoy aquí, no lo dudes.- Dijo Tom acercándose a su tío dándole un abrazo que este le devolvió. Tom bajó las escaleras y se dirigió a su auto, no sin antes buscar con la mirada a Gustav y Georg, pero ya se habían ido.

El camino a casa fue corto, cuando llegó a su pequeño apartamento se dio cuenta del hambre que tenía. No había probado bocado en todo el día y necesitaba algo con urgencia. Tomó un paquete de ramen instantáneo, lo metió en el microondas con un poco de agua y en un par de minutos estaba comiendo acompañándolo de un trozo de pan. Tom no era realmente malo en la cocina, pero su situación económica y el cansancio que cargaba a diario no le daba para preparar un menú mucho más elaborado. Cuando terminó de comer sacó una cerveza fría de la nevera y encendió un cigarrillo sentándose frente al televisor, pero no podía concentrarse. Sabía lo que debía hacer. Le dio una larga calada a su cigarrillo y sacó su no tan antiguo teléfono del bolsillo. Abrió la mensajería con la intención de escribir una disculpa.

Para: Georg

Hermano. Lo que sucedió esta noche no estuvo bien. Perdón. Perdí el control y tú pagaste mi mierda interna. Estoy mal de la cabeza, no quise hacerlo.”

Le dio enviar. Siguió viendo la programación del televisor sin mucho interés y para cuando se había terminado el cigarrillo su teléfono sonó con un mensaje nuevo. Lo volvió a sacar de su bolsillo y pudo leer.

De: Georg

Lo se, yo también dije cosas que no debía, de verdad lo siento por lo de hoy. Mañana lo arreglo. Nos vemos temprano en donde Doug.

PD: Me dejaste la cara como un sapo, ahora Anya me besará y me convertirá en príncipe azul jaja”

Una pequeña sonrisa se formó en los labios de Tom al leer el mensaje. Sabía que podía arreglar las cosas con Georg, no por nada habían sido amigos desde la infancia, cómplices de toda la vida. Sintió un pequeño peso dejar su cuerpo. Estaba demasiado cansado, pero no podía ir a la cama, necesitaba desahogarse y como desde hace mucho tiempo no había hecho tomó un papel en blanco y empezó a escribir. Dejó que las palabras fluyeran solas sobre el papel, dejando que las emociones dictaran sus palabras. Ya no escribía sobre ser el mejor, o sobre mujeres que querían acostarse con él. Sus palabras eran más crudas, más reales, contaban una historia sobre una guerra interior entre su pasado y su presente. Tom pensaba más rápido de lo que podía escribir, así que después de 5 hojas escritas por delante y por detrás decidió tomar su teléfono e improvisar en el grabador de voz. Dejó que sus pensamientos se desbordaran creando líricas como nunca antes había hecho. Se sentía inspirado, nuevo, motivado como en algún momento lo había hecho, pero ahora era una versión más madura de él, —con nuevas experiencias, nuevos tropiezos, nuevos dolorosos aprendizajes–, la que escribía y recitaba esos versos.

Después de un par de horas, Tom decidió dormir. De alguna manera sintiéndose realizado, aunque aquel día no hubiera sido el mejor, sirvió para que Tom despertara una parte de sí que llevaba dormida desde hace mucho.

&

A la mañana siguiente se sobresaltó en su cama todavía medio dormido viendo la llamada entrante que tenía en el teléfono, se fijó en la hora, eran las 7:50am y Georg lo estaba llamando. Se supone que debía estar en el taller de su tío a las ocho. Se había quedado dormido después de quedarse en vela escribiendo y recitando la mayor parte de la noche. Atendió el teléfono a regañadientes y dejó salir un bostezo mientras contestaba -¿Aló? – dijo y la voz de su amigo al otro lado del teléfono se escuchó -Eh, Trompeta, ¿estás todavía durmiendo? Levántate hombre, que ya estoy esperándote en el taller.- y el muy cabrón había llegado temprano además, quién lo diría. – Vístete y ven, aquí tengo café.- Eso lo animó un poco más, volvió a bostezar antes de contestar.

-Arggh, ya voy. No esperes de pie por mí. Nos vemos en 15 minutos.- Le dijo despidiendo a su amigo y trancó la llamada. Pensaba ir directo al taller, pero se dio cuenta que apestaba, con todo lo acontecido el día anterior había olvidado darse un baño. Se dirigió a la ducha desnudándose mientras esperaba que calentara un poco el agua. Una vez adentro dejó que la calidez del agua rodeara su cuerpo y relajara sus músculos. Se lavó el largo cabello que ahora le llegaba por los hombros y luego se enjabonó el cuerpo. Cuando llegó a su entrepierna notó la erección matutina que tenía en manos y se preguntó cuándo fue la última vez que había tenido sexo con una chica, pero descartó el pensamiento de su mente. No tenía tiempo para esas cosas en ese momento. Terminó de ducharse, se peinó y recogió su ahora limpio cabello. Se puso unos vaqueros azul oscuro y una franela negra, de nuevo cubierto por su chaqueta de cuero y salió de casa a toda prisa al taller de su tío.

En el corto camino que llevaba a su destino se dio cuenta del objeto que destellaba levemente en el asiento del copiloto con los rayos del sol que se colaban por la ventana de su auto. Cuando volteó a verlo y lo tuvo en sus manos reconoció los lentes de aquel molesto hombre de la noche anterior. Entonces recordó todo lo sucedido y cómo su mente había tratado de bloquear esa interacción por completo. Nunca había conocido a una persona tan irritable en su vida, solo recordarlo le causaba incomodidad y pensar que tenía que reparar su auto. Quiso hacer memoria sobre su nombre, pero no vino nada su mente, no sabía cómo se llamaba. Creyó haber escuchado a lo lejos su nombre de boca de aquel asistente de pelo muy platinado, pero no recordaba ¿Keller? ¿Kraus? ¿Kaiser?, por más que intentaba no recordaba y también cayó en cuenta de que no sabía el nombre del asistente que había prometido comunicarse con él. Revisó su teléfono nuevamente y no tenía nada, ni un mensaje, ni una llamada además de la de Georg, lo guardó en su bolsillo y continuó el corto camino al taller.

Cuando llegó se encontró a su primo y su amigo conversando mientras empezaban a arreglar aquel destruido auto, no habían perdido el tiempo. Georg tenía el rostro hinchado y ya se habían empezado a formar los moretones en su cara de la paliza que él le había propinado la noche anterior. Suspiró en culpabilidad y se acercó a ellos.

-Buenos días, Mayweather.- Dijo Gustav y Tom rodó los ojos ante la referencia.

-Creo que les debo una disculpa a ambos.- Respondió acercándose a ellos y el par de amigos lo miraron y sonrieron.

-Siempre has sido un idiota, Tom, pero igual te queremos.- Respondió Gustav y los tres se abrazaron en un gesto de reconciliación. No podían realmente permanecer mucho tiempo molestos uno con el otro. Como le había dicho Doug, eran familia y sentía que tenía en ellos todo el apoyo que necesitaba.

Tom se apresuró en tomar una caliente taza de café y comer un panecillo antes de cambiarse a ese mono enterizo azul que era su uniforme y empezar su trabajo. Los tres estuvieron gran parte de la mañana desmontando las piezas arruinadas del parachoques y descartando todo lo que estaba perdido. Todo estaba fluyendo realmente con normalidad y la tensión había desaparecido. Todo se sentía como antes en ese pequeño grupo de amigos mientras Doug de vez en cuando se acercaba a inspeccionar que todo estuviera en orden.

Alrededor de las 11:00am, Tom notó un lujoso auto negro estacionar fuera del taller. No era la clase de autos que solían venir a pedir algún servicio, –a excepción del que ahora tenía que reparar, pero por razones completamente diferentes–. Se limpió las manos llenas de grasa y suciedad en un pañuelo que cargaba en el bolsillo y empezó a caminar con curiosidad hacia la entrada cuando divisó la figura de un hombre delgado de cabello muy brillante saliendo de aquel lujoso auto. Enseguida lo reconoció. Era el asistente del tipo molesto de la noche anterior. Caminaba de una manera bastante refinada, y con un gesto en su cara que no supo descifrar, le oyó decir cuando lo tenía en frente. – Buenos días Sr. Trümper, ¿me recuerda?- dijo este cerrando la puerta de su vehículo.

-Claro, tú eres el asistente de… ¿cómo se llama? ¿y cómo te llamas? Todo sucedió tan rápido ayer que se me olvidó preguntar.- Tom le brindó una sonrisa sincera y el rubio se la devolvió.

-No hay problema guapo, mi nombre es Andreas Gühne, pero puedes llamarme Andy. Trabajo para Bill Kaulitz. Sabes…- Dijo señalando el auto que se encontraba al fondo del taller siendo reparado, a lo que Tom asintió alzando las cejas.

-Imposible olvidarlo. Bueno adelante, supongo que quieres ver los avances.- Empezó a caminar en dirección del automóvil junto con el platinado asistente. -Pero, deberías saber que no será un trabajo fácil. Siendo positivos, esto nos tomará al menos tres semanas reparar, quizás un poco más. Prefiero que no tengas las expectativas altas. Hay que hacer muchas revisiones y pruebas, y volver a pintar las partes nuevas que sustituirán las viejas.- El rubio asintió mientras empezaba a caminar alrededor del ahora desmontado Audi viendo como el par de amigos que tenían unas piezas en las manos le daban paso para que pudiera acercarse a mirar.

Tras unos escasos segundos del rubio ver el vehículo de un lado a otro con el ceño fruncido y en completo silencio, se volteó a ver a Tom. -Voy a ser sincero. No entiendo ni mierdas de lo que me estás diciendo, pero confío en ti. Solo quería asegurarme de que todo estuviera en marcha.- A los tres les hizo gracia el comentario del rubio, quién sacó su móvil del bolsillo. – Si me disculpan caballeros, necesito hacer un par de llamadas que tengo pendientes.- Tom le hizo un gesto con la mano indicando que no había problema, señalando un área del taller un poco más alejada en la que podía hacer su llamada con más privacidad.

Tom vio a Andreas alejarse. Estaba respondiendo unos mensajes, o eso parecía cuando unos segundos después se acercó el aparato al oído y seguidamente otro móvil, que no era el de él, empezó a sonar. Sobre una gran mesa llena de herramientas se encontraba sonando el móvil de Georg. Este lo tomó con cara de sorpresa, pues la llamada venía de aquel representante de la disquera para la que Tom iba a presentarse. Cuando contestó, escuchó una voz en eco respondiéndole.

-¿Aló? ¿Sí?- Se escuchó decir al rubio que estaba alejado y la misma voz resonaba del otro lado de la llamada de Georg. Cuando ambos se dieron cuenta, Andy giró a ver al golpeado hombre con el teléfono en la mano ahora señalándolo con los ojos como platos en muestra de confusión. -¿Me estás llamando?- Preguntó Georg ahora más confundido que antes.

Andy empezó a caminar de regreso aún con el teléfono en el oído en dirección a los 3 hombres que no entendían bien qué pasaba, incluso el mismo Andy tampoco entendía. -¿Tú eres Georg Listing?- preguntó Andy, haciendo que su voz hiciera eco en el teléfono del castaño, dándose cuenta que aún tenía la llamada conectada. Ambos colgaron y se vieron mutuamente. Tom estaba paralizado. ¿Por qué el asistente de un excéntrico arrogante tendría el número de teléfono de su amigo?

-Sí, soy yo.- Tragó fuertemente Georg, y continuó. -¿Tú eres el que trabaja en Phoenix Records?

-Sí. Bueno, de hecho, yo trabajo para Bill Kaulitz. Es uno de los más importantes productores de Phoenix. Hans le comentó de un amigo que necesitaba un favor. Juró que su amigo conocía a alguien que tenía mucho potencial y pues, nos puso en contacto contigo. Ayer intentamos comunicarnos, pero no apareciste a la audición. – Respondió el rubio ahora muy interesado en la conversación.

Tom los miraba con los ojos desorbitados mientras ahora entendía lo que estaba sucediendo. Le había ocasionado un accidente a uno de los productores más importantes de Alemania y de paso, después de dejarlo plantado. Ahora sí que su inexistente carrera estaba destruida… pensó para sí mismo.

Georg le había contado a Tom que en una noche de fiesta conoció a un tipo, un ricachón de esos que les gusta alardear que conocen celebridades. Ya lo había escuchado hablar sobre cómo tenía contactos en la industria de la música y era amigo de gente importante. El tipo estaba completamente colocado, derrochando dinero y provocándolos a todos. Quería apostar con quien se le pasara por delante que no podían superarlo en una competencia de cervezas. El que pudiera ingerir la mayor cantidad en un minuto sin vomitar, ganaba. Esto por supuesto despertó el interés en Georg, no solo le gustaban los retos, sino que sabía que él era el mejor, así que se ofreció como voluntario y el ricachón aceptó.

Georg había ingerido 10 cervezas en un minuto sin siquiera inmutarse, el pobre tipo había a duras penas bebido 4 y ya estaba vomitando por todo el sitio. El castaño se sintió orgulloso y el ricachón, a pesar de aparentar ser un loco, parecía ser un hombre de palabra. Georg pidió como premio que lo pusiera en contacto con uno de esos amigos de la industria. Le dijo que conocía al mejor rapero de toda Alemania, pero necesitaba los contactos. El ebrio Hans aceptó, y quién sabe cómo, convenció a Bill de tener una audiencia privada con este supuesto prospecto, pero ahora todo iba en picada.

-De verdad fue un error, ayer… bueno, la verdad es que fue mi culpa. Era una oportunidad importante para Tom.- dijo Georg señalándolo con culpabilidad a su lado.

-Guapo, no habías terminado de hablar cuando me lo imaginé. Yo sé quién es Tom. Conozco su trayectoria. – Dijo Andy primero dirigiéndose a Georg y ahora volteando a ver a Tom quien lo veía algo aturdido. -Anoche no te reconocí, has cambiado mucho debo decir, pero luego de conocer tu nombre lo supe. Fuiste aquella estrella fugaz del rap. Yo tenía mucha fe en ti, de hecho. Recuerdo cuando te presentaste en aquel evento de tu debut. Tenías locas a las fans y creo que yo pude haber sido uno de ellos.- Le guiñó el ojo con picardía cruzándose de brazos. -Pero lo que jamás imaginé es que la audición era para ti, ¿quién lo diría?

-La verdad no se qué decir, yo tampoco sabía nada de esto.- Dijo Tom disimulando el tono de nerviosismo que de repente había azotado su voz. Todo por lo que había soñado estaba ahí, casi tocándolo y se estaba escurriendo de sus manos nuevamente.

-¡Se me ocurre algo!- Exclamó Andy con un entusiasmo que nadie vio venir y empezó a gesticular mucho con las manos. -Ustedes dos, y el barrigón… – dijo refiriéndose a Gustav, quien miró al rubio con una expresión de indignación en el rostro. -…terminarán de arreglar el coche de mi jefe cuanto antes, de hecho, una semana. Tiene que estar listo en una semana, y si lo consiguen te daremos una segunda oportunidad para que presentes tu audición.

Ninguno de los presentes lo podía creer, en especial Tom. Sentía como el cuerpo se levantaba del suelo y una ola de esperanza azotó su espíritu. Lo había conseguido, o bueno, casi conseguido, pero era lo más cerca que había estado en años y esta vez no lo iba a desperdiciar.

Tom estrechó con fuerza la mano de Andy, lo cual hizo que este se exaltara de la impresión. – Lo haré, lo juro que lo haré. El auto estará listo el viernes de la semana entrante. No les fallaré. – dijo con determinación.

-Muy bien, entonces está decidido. Tienen 7 días para arreglarlo. Y ten…- Andy sacó una tarjeta con su nombre, número de contacto y dirección, que se la entregó a Tom. -…Trae el auto a esta dirección, son las oficinas de Phoenix Records, pregunta por mí. Agendaré una cita para ti a las 3:00pm del viernes. No faltes guapo.

-Por supuesto, ahí estaré. Muchas gracias.- Respondió Tom con una sonrisa de verdadero orgullo.

-Hasta luego caballeros.- Se despidió guiñando un ojo a Georg, lo que hizo que este sintiera escalofríos como si le causara disgusto aquel gesto.

Tom estaba extasiado. Esperó que Andy saliera del taller y cuando lo vio alejarse en su vehículo empezó a saltar de la emoción junto a sus mejores amigos. No lo podía creer, por fin estaba sucediendo. Por fin iba a cumplir su sueño. Quizás no había llegado de la manera en que esperaba, pero había llegado su momento y esta vez no lo iba a dejar ir. Esta vez lo iba a dar todo, iba a hacer lo que fuera por conseguir un contrato de grabación.

Continúa…

Notas de la autora: Bueno, hemos visto un poco más de Tom y su conflicto interior, así como vimos un poco más su relación con su familia y ya entiende que tiene mucha gente que lo ama y lo apoya. Esperemos que encuentre su camino… Así no sepa aún que su camino es con Bill. Ay!!! Estamos emocionadas por el reencuentro de estos dos? Yo ya no puedo esperar. Díganme qué tal les pareció este capítulo.

Saludos!

Ginger

por Ginger-Ale11

Escritora del Fandom

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