Recording. Track 12

Fic Twc/Toll de Ginger-Ale11

Recording. Track 12

Los rayos del sol que entraban por la ventana empezaban a molestarle por encima de sus párpados que se rehusaban a abrirse. La pesadez de su cuerpo lo mantenía sobre la cama aplastándolo como si una fuerza gravitatoria lo anclara por debajo de las sábanas. Deseaba poder seguir durmiendo, pero una voz insistente y el sonido repetitivo de un tono de llamada lo arrastraban fuera del mundo de los sueños donde quería quedarse un poco más.

-Hermano… Tom. Trompeta.- Un par de manos lo sacudieron levemente por los hombros y se vio obligado a abrir los ojos a regañadientes.

-¿Qué pasa Georg?

-Tu teléfono no deja de sonar. Es la tercera vez que llaman.- Tom se restregó los ojos en un bostezo cobrando consciencia. El castaño estaba parado frente a él con su teléfono sonando y vibrando en la mano.

-Joder.- Respondió con la voz ronca mientras se incorporaba pasándose la mano por el desordenado cabello que caía sobre sus hombros desnudos. Tomó su móvil y vio en letras grandes al autor de aquellas llamadas. -…Bill- susurró y Georg se mantenía tranquilo de pie. Rechazó la llamada y negó con la cabeza hacia su amigo sin decir nada más.

-Te espero abajo. Será mejor que espabiles.- Fue lo único que respondió mirándolo dubitativamente antes de salir de la habitación, y devolverle un poco de privacidad.

Tomó una bocanada de aire y vio la hora. Marcaban las 12:17pm. Sin duda había dormido de más. Se quedó unos segundos viendo fijamente hacia el tumulto de sábanas a su lado que se movía con lentitud de arriba hacia abajo. Su acompañante todavía durmiendo profundamente boca abajo, respiraba con una tranquilidad hipnotizante. Buscó a tientas su camiseta y se la puso antes de voltear hacia él, tomándolo del hombro.

-Pssst. Pssst. Despierta.

-¿Uhmmm?

-Andy, despierta.

-¿Qué pasó?- El platinado se giró sobre sí estirándose, también luchando por cobrar consciencia.

-Nos quedamos dormidos. Bill debe estar furioso en la disquera esperándonos.

-Que se joda.

-Vamos. Ya sabes cómo es.- Andreas se removió entre las sábanas quitándoselas a regañadientes, mirándolo fijamente con sus filosos ojos azules apenas entre abiertos.

-Exactamente, por eso, no me importa. Que se joda.- Esta vez hizo ahínco en levantarse, pero dejó que su cuerpo cayera de nuevo sobre la cama, restregándose sin ningún tipo de esfuerzo en salir de ese sitio. -No quiero saber nada de él.

-Sé que sigues molesto por lo de anoche, pero deberías hablarle.- Tom lo observaba y no podía dejar de pensar en lo ocurrido. Ahora con la cabeza más clara tenía tiempo de pensar en el rollo en el que se había metido. En tan solo unos meses había pasado de ser un don nadie, a conseguir un contrato de grabación, mantener una relación extraña con su productor y ahora también mantenía una especie de triángulo amoroso con su amigo. Quiso no darle tantas vueltas, pero la idea le invadía la cabeza y le parecía hasta increíble cómo todo estaba cambiando tan rápido.

-Si a él no le importo en lo más mínimo, ¿por qué debería importarme lo que él quiera?

-Mira, te entiendo ¿está bien? Pero no estás pensando con la cabeza fría.- Esta vez Andy se dio la vuelta para encararlo. Se notaba cansado y molesto, pero aún así bajó un poco la guardia. Se pasó las manos entre su platinado cabello y suspiró.

-Se que esto pasará, pero estoy herido… Creo que algo en mí se rompió anoche. Es como si finalmente hubiera abierto los ojos.- Hizo una pausa y se incorporó en la cama, sentándose junto a él. -No lo odio, creo que jamás lo odiaré, pero me merezco darme el derecho de despotricarlo.- Tom sintió pena por él, y no podía imaginar ni una cuarta parte de lo que podía estar sintiendo Andy en ese momento. Lo tomó de la mano y éste se impresionó ante el tacto, pero no retrocedió. Lo tomó también de vuelta y sonrió con una pequeña mueca en los labios.

-Andy sobre anoche…

-Sobre eso…- Lo interrumpió para luego continuar.- Creo que pasó exactamente lo que tenía que pasar. Quizás sobre reaccioné, pero creo era lo que necesitaba.

-Es complicado, ¿no?.- El rubio suspiró y lo vio tragar fuerte antes de responder.

-Sí, bueno… en realidad, sé que hace unas horas te dije que no quería hablar del tema, pero ahora sí necesito hablar del elefante en la habitación… Estás enamorado de él. Hay algo más ocurriendo entre ustedes dos.

-¿Qué?

-Estás enamorado de Bill, ¿no es cierto?

-¿Qué?… ¿Qué te hizo pensar eso?- Un nudo se atoró en su estómago, sintió la boca repentinamente seca y no pudo evitar sentirse expuesto.

-Tomi, por favor, es más que obvio. La manera en que te comportas frente a él, cómo de repente se alejó de mí y pasa todo su tiempo contigo. Te he visto usando su ropa, los chupetones en el cuello, esa invitación a ver un partido que era tan importante para ti… No son exactamente cosas que haces con un cliente… Y el hecho de que nos mudáramos todos juntos y vivamos aquí. Todo indica que hay algo más, solo que he sido muy ciego para querer verlo.- Había llegado el momento. Lo sabía y no podía negarlo. -¿Entonces? ¿Estás enamorado de él, o me equivoco?

-No… No lo sé. Es que, ya te dije, es complicado.- Confesó mordiéndose los labios entrelazando sus dedos con los de Andy como un acto reflejo para cesar su repentino nerviosismo. No esperaba esa pregunta y tampoco había pensado demasiado en una respuesta para ello, a pesar de que muchísimas veces había tenido un monólogo interior intentando descifrar qué era todo aquello por lo que estaba pasando, pero no había hablado de eso con nadie más y decirlo frente a alguien hacía que todo se sintiera mucho más real de lo que se había vuelto últimamente y pensó que era momento de enfrentarlo.

-¿Desde cuándo están juntos?- Andreas soltó su mano y se encogió en sus propios brazos. No quería mentirle, pero en su cara podía ver reflejado el dolor que su casi confesión le había causado.

-¿Juntos? No diría exactamente que estamos juntos. Creo que sí hay algo más, pero no podría realmente decir que “juntos” es la palabra adecuada.

-¿Cuál es la palabra entonces?

-Negocios.- Apenas esa palabra salió de su boca se sintió increíblemente tonto. No estaba siendo del todo sincero. No después de todo lo que estaba viviendo, no después de la conversación que había tenido con Bill la noche anterior, no después de aceptar que en su interior había mucho más, pero fue lo primero que se le vino a la cabeza responder, casi instintivamente.

-No me mientas. Claro que no son solo negocios. ¿Cómo negocios? ¿Quieres decir que eres la puta de Bill?

-Uhm… Creo que sí.

-¡Por favor! Deja de engañarte, Tom.- No se estaba engañando, ni tampoco quería mentirle. Pero se le estaba haciendo difícil poner en orden sus ideas y decirle lo que realmente sucedía, cuando ninguna de las partes realmente lo tenía del todo claro.

La desilusión en la cara de Andreas empezó a formarse y se puso de pie a un lado de la cama mientras empezaba a vestirse. No era el momento ideal de que se percatara de ello, pero no pudo impedir admirar su cuerpo, no necesariamente de una manera sexual, sino con algo de curiosidad. Llevaba solo unos ajustados boxers grises puestos y nada más. Su piel era blanquecina y casi sin ninguna imperfección, libre de tatuajes y perforaciones, al contrario de Bill. Carecía de músculo y ahora sin ropa se podía ver lo delgado que era, sin embargo, no dejaba de ser atractivo, incluso en ese momento con la cara descolocada y unas ojeras rojizas debajo de sus ojos azules, pero rápidamente alejó ese pensamiento.

-Por favor, siéntate y escúchame.- Andy ya se había puesto los pantalones y se detuvo a medio poner la camiseta, que dejó de un lado antes de sentarse de nuevo en la cama, con la mirada baja.

-Te escucho.

-Todo empezó el día que grabamos el demo, cuando fuimos a aquel club. ¿Lo recuerdas?

-Sí…- Respondió casi susurrando y continuó.

-En algún punto de la noche te desapareciste y Bill y yo tomamos molly. Al principio pensé que todo lo que estaba sintiendo era a causa de la droga, porque era casi irreal. Yo… Yo nunca he sentido algo así con nadie más. No sé explicarlo, pero en ese momento algo en mí conectó con él y… terminamos teniendo sexo en el baño.- Lo vio palidecer un poco y llevarse la mano a la boca con los ojos cerrados. -Lo pasé muy mal después de eso porque no quería aceptar lo que pasó. Luego cuando volví a la disquera, Bill me ofreció el contrato de grabación con una condición.

-…Que era…?

-Ser suyo. Me ofreció grabar el disco si hacía todo lo que él quisiera… Yo pensé que estaba mal y era moralmente incorrecto, pero quería tanto ese contrato y cumplir mi sueño que no me importó aceptar.

-Entonces él te está usando…

-En teoría eso es lo que cualquier persona pensaría. Yo también lo pensé hasta que me di cuenta que no lo hacía por obligación, sino porque me gustaba.- Andreas enmudeció sin voltear a mirarlo. Solo se quedó viendo las sábanas dejándolo hablar. -Él me hizo… me hizo practicarle sexo oral y me grabó para asegurarse de que mantuviera mi palabra. Si en algún momento decidía que no quería seguir haciendo lo que él quisiera, haría público el video y anularía mi contrato.

-¡¿EL HIZO QUÉ?!- Esta vez Andreas se alejó con los ojos muy abiertos mirado a todos lados en incredulidad. -¿Y eso te parece normal? ¿Te parece normal que alguien te chantajee de esa manera? Creí que quizás estaban teniendo algún tipo de aventura, no lo sé, pero no esto. ¿Dónde está tu dignidad, Tom?

Definitivamente lo último no le había agradado y le dio en una herida que no creía abierta. Respiró hondo y lo pensó unos segundos antes de responderle. Se sintió tentado a decirle que él no tenía derecho para hablar así de él, especialmente cuando Andreas se había rebajado ante Bill mil veces y durante mucho más tiempo, pero no lo hizo. Él más que nadie debía entender lo que era estar en esa posición, donde sabes que estás dando mucho de ti, por algo más que voluntad, por deseo, por aprobación… por algo más grande e inexplicable.

-Porque es algo que quiero hacer, Andy. ¿No entiendes? Yo quiero hacer esas cosas, incluso cuando me molesta, cuando es arrogante, cuando no lo merece. Soy más estúpido de lo que crees si eso te hace sentir mejor. Pero para mí, de alguna forma bizarra todo tiene sentido, y todo parece en su lugar así parezca ilógico. Es como si al fin hubiera conseguido algo que me faltaba. Estoy donde y con quién quiero estar.

-No me hace sentir mejor, pero sí tienes razón, eres más estúpido de lo que creía, Tomi. No tiene sentido que hables así de alguien que no solo te está usando, sino que apenas conoces.- Andy se terminó de vestir y se pasó ambas manos por la cara y el desordenado cabello tratando de componerse, antes de tomar uno de los cigarrillos que yacían regados en una de las mesitas de noche. -¿Cómo puedes estar tan tranquilo sabiendo que tiene material que puede comprometerte a ti y a tu carrera? Se supone que era lo que más anhelabas en el mundo y lo estás perjudicando por un… ¿polvo?

-Claro que no.- Respiró hondo y esta vez el tratar de controlar sus palabras no sirvió de nada. -¿Acaso eres el único que puede sentir algo por Bill y estar a su lado?

-¿Qué?

-¿Crees que porque lo conoces desde hace más tiempo tienes más derecho sobre él?

Andy atravesó la cama con el cigarrillo encendido hasta acercarse a Tom. Y tomó su rostro entre sus manos. Lo tenía muy cerca y pudo detallar lo alarmado que se veía en su mirada.

-¿Dónde está el Tom lógico? ¿El que anoche me consolaba y era racional? No lo digo por el tiempo que tú o yo llevemos a su lado, sino porque es casi imposible conocerlo realmente.- Le dio una calada al cigarrillo y se lo posó en los labios haciendo que él también fumara y la nicotina redujera un poco su repentino nerviosismo. No sabía por qué de repente en su cabeza se había prendido una alarma que lo hizo ponerse a la defensiva. Andy tenía razón. Quizás no estaba tan preparado para hablarlo como creía y el haber reprimido todo durante meses estaba saliendo inconscientemente sin filtro alguno. -¿Me vas a dejar hablar?

Tom suspiró y asintió con la cabeza. El platinado realmente tenía la habilidad de hacerlo sentir en calma incluso cuando no tenía toda la razón.

-No pienso pelear contigo, y menos por Bill. Te lo digo sin que mis sentimientos hacia él interfieran, incluso ahora que estoy molesto con él. No estoy invalidando lo que sea que estés sintiendo, eso lo entiendo. También entiendo que él tiene una energía inexplicablemente atrayente, probablemente porque es un experto manipulador.- Esto último le causó un poco de gracia y le hizo sacar una sonrisa torcida. -Cuando te digo que no lo conoces lo suficiente, no lo hago con la intención de alardear que yo lo conozco más que tú, sino porque es un hecho.- Tom tragó fuerte y apretó los puños sin dejar de verlo a los ojos.

-¿A dónde quieres llegar?

-A que precisamente por conocer todos sus lados, los buenos y los malos, los claros y los oscuros, sé que él puede ser impredecible. Porque por una temporada pareciera que todo va bien y eres su prioridad, él puede desecharte cuando ya no le sirvas. Yo he sabido adaptarme y aún así me ves, perdiendo mi dignidad una y otra vez, llorando en el piso como un perro, pero mi vida se ha moldeado alrededor de él, porque él también lo ha hecho conmigo. Hemos crecido juntos y hemos pasado por tantas cosas que nos han hecho evolucionar. Tú no has vivido eso con él y no creo que estés preparado para soportar el golpe que te puede y va causar, porque está en su naturaleza… y repito, más aún cuando estás involucrando toda tu carrera musical, tus sueños, todo por lo que has luchado.

-Por favor, Andy. Él puede ser todo eso, pero no lo creo capaz de usar ese video en mi contra. Además, gracias a eso es que estoy donde estoy.- Le dio una calada fuerte al cigarrillo, intentando llenar sus pulmones de humo, que en ese momento se sentía menos tóxico que la realidad que le estaba golpeando en la cara.

-Aquí todos somos un desastre, ¿vale? Él incluido. Él más que nadie, aunque pareciera siempre tener el control de todo, y por eso lo hace. Él necesita y quiere tener el control de ti, y tú se lo cediste muy fácilmente. Sí, ahora quizás no le interese usarlo y fue algo divertido o emocionante para él, pero apenas suceda algo que no le guste, que lo amenace, que tenga que elegir entre él o tú, siempre se va a elegir a sí mismo… Tom, te quiero. No quiero que pierdas el enfoque en lo que es verdaderamente importante por involucrar sentimientos hacia Bill. Es una lucha que he tenido la mitad de mi vida y ver que estás cometiendo los mismos errores que yo, incluso peor, también me altera.

Tenía razón en todo, y pensó en lo incoherente y absurdo que se veía ahora intercambiando papeles con el rubio. Cuando se trataba de sí mismo y de su propia irracionalidad era como todos los demás. En las últimas horas los tres habían pasado por una montaña rusa de emociones que, dentro de todo, los hacían más parecidos de lo que creía y a veces él podía ser la voz de la razón, y a veces, también podía ser el que estaba equivocado. No se cerraba a la idea de que, sin duda, estaba equivocado sobre Bill, pero en ese momento eligió creer que había algo bueno en él y aunque sin duda todas las pruebas apuntaban en la dirección de una catástrofe, no quiso ahogarse en buscar respuestas coherentes. No por ahora.

-Solo quería hablarlo de una vez por todas. Me pediste que te lo dijera, y por fin lo hice. Lo que yo crea o no, no importa.

Andreas se mordió el labio inferior y le pasó su delgada mano por el antebrazo. Su tacto se sintió suave y reconfortante. Apagó el cigarrillo y a ambos se les escapó un suspiro de alivio.

-¿No te parece tonto que estemos en esta posición por él? Parece hasta mágico, y no en el buen sentido. Esto tiene que ser algún tipo de hechizo, brujería, magia negra o algo que nos haya traído a juzgarnos mutuamente por él.

-Nunca he creído en esas cosas.

-Yo tampoco, Tomi, pero estoy empezando a creer que es real.- Los dos rieron como solían hacerlo, y la tensión se disipó. Le pareció impresionante cómo la confianza era capaz de acercarlos a pesar de que momentos atrás se confrontaban. – Quiero hacer algo para que nos olvidemos de esto ¿vale?

-¿El qué?- Tom volteó a verlo con confusión y algo de curiosidad por la mirada que se instaló en los ojos de Andreas.

-Algo que sea solo nuestro, y que quede entre nosotros. Algo que no tenga que ver con nadie más, algo que el destino que nos ha arrastrado hacia Bill, no se esperaría.- Y sin duda él tampoco se lo esperó cuando Andreas lo tomó por el cuello y sintió los vellos de su nuca erizarse. Acercó su rostro a él hasta que sus alientos se mezclaron en uno solo cuando por fin lo besó.

Esta vez fue mucho más vasto que unas horas antes, y estaban mucho más conscientes. Sintió un cosquilleo en el estómago cuando los labios de Andy lo invitaron a abrir su boca y darle paso a su lengua. No luchó contra la invasión ante su cavidad y le correspondió. Su beso era más suave que el de Bill, sus labios más finos y delicados, su sabor era menos dulce pero no le disgustó, al contrario, despertó una nueva curiosidad en su interior. Bill había sido el único hombre al que había besado y sin duda las circunstancias en que había sucedido, más oscuras. Esta vez sentía que por primera vez estaba experimentando algo nuevo con alguien en quien, –por lógica y razón y no por sentimientos inexplicables–, podía confiar.

Andreas hundió más sus dedos entre su desordenado cabello para profundizar el beso. Sus lenguas revolotearon juguetonamente una con la otra, sin lucha, solo buscando acariciarse mutuamente. Su corazón empezó a latir con más fuerza dejando que sus pensamientos se nublaran por un momento. Con ambas manos ascendió desde las puntiagudas caderas del platinado hasta alcanzar su media espalda y lo apretó con suavidad acercándolo más a sí. Aquello que estaba sintiendo se sentía bien de un modo diferente y no quería parar, pero apenas sus cuerpos se habían encontrado y sus respiraciones empezaron a acelerarse, cuando el sonido de alguien tocando a la puerta los hizo separarse.

-¡Hey Tom!- Era la voz de Georg, nuevamente.- Ambos se miraron con los ojos abiertos sin decirse nada.

-¿Q-Qué pasa?

-Han traído algo a la puerta, es para ti.

-Vale, déjalo afuera, ya salgo.- Y sin decir una palabra más, escuchó los pasos de su amigo alejarse.

Andreas se veía tan confundido como él. Caminó hasta la puerta y al abrirla encontró una gran cesta llena de presentes que cogió con poco esfuerzo y la apoyó sobre la cama.

-¿Qué es todo esto? ¿Champagne, vino, flores, chocolates, quesos? ¿Lo has pedido tú?- Tom volteó a verlo negando con la cabeza.

-No, no tengo idea de quién lo ha enviado.

-Mira, hay una nota.- Entre los narcisos amarillos, se encontraba oculto entre los pétalos un sobre blanco que Tom no se demoró en abrir.

-Tiene el sello de Phoenix Records.

-¿Qué dice?- Andreas frunció el ceño en extrañeza mientras revisaba el resto de la cesta y él se dedicaba a desdoblar aquel papel, empezando a leer.

-“Querido Tom,

Espero que este presente te encuentre bien y sea de tu agrado, tanto como lo fue para mi saber que trabajaremos juntos. Estoy emocionado por lo que tienes que mostrar y lograremos en este equipo. Tus habilidades han tenido un gran impacto dentro de esta compañía y todavía queda mucho camino que recorrer en la cima de nuestro éxito. Estoy emocionado por lo que vendrá…”

-¿Eh? Eso no lo ha mandado Bill.

-No, no ha sido él. Aún hay más.

-¿Qué dice?

“Lo que has logrado con Kaulitz ha sido fenomenal, pero es tiempo de hacer algunos cambios, siempre en pro de nuestros beneficios. Sin duda esto nos ayudará a todos. Espero conocernos pronto.

Att: David Jost”

-Mierda, mierda, mierda.- Bill susurraba entre dientes mientras caminaba en círculos dentro de su oficina con el móvil en manos. -¿Por qué no contestas, Tom?- Intentó marcar una vez más sin éxito aventándolo al sofá de piel frente a él, llevándose ambas manos a la cara restregándose los ojos.

-Sr. Kaulitz, disculpe pero—

-Dije que no me molestaras más, Camille, de hecho no sé qué sigues haciendo aquí. Es la tercera vez que te digo que no me interrumpas.- La pelinegra que acababa de entrar solo miraba al suelo, evitando su mirada. Desde la noche anterior había quedado claro que las relaciones laborales entre ambos estaban turbias y en ese momento Bill lo que menos deseaba era estar en su presencia.

-Pero el Sr. Jost lo espera, me dijo que…

-¿Qué pasa Billy? ¿No me extrañaste?- Detrás de Camille apareció un hombre delgado, de cabello corto, oscuro y desordenado que tendría unos cuarenta años. -No se preocupe, Srta. Costa, yo me encargo desde ahora.- Bill vio desaparecer a la joven mientras David lo observaba nonchalant desde el umbral con las manos en los bolsillos.

-Claro, David, pasa.- Hizo un gesto con la mano, y el mayor caminó hacia él de brazos abiertos.

-Vamos, ¿mi pupilo estrella no se alegra de verme?

-Creo que dejé de serlo hace tiempo.- Y en menos tiempo del que tuvo para hacer algo, ya tenía al productor estrechándolo entre brazos dándole unas palmadas en la espalda. No se trataba realmente de que no quisiera verlo, sino las circunstancias en las que volvían a reencontrarse.

-Sin duda, mi joven padawan.

-¿Cuándo regresaste de Los Ángeles?

-Hace un par de días

-¿Lo hiciste para quitarme mi trabajo?

-Yo no he vuelto a quitarte nada.

-¿No? ¿Entonces cómo explicas esto?- David se alejó de él y sintió el cuerpo temblarle en ira. Solo unas horas antes había recibido la noticia de que la compañía decidió hacer cambios en el proceso de producción del álbum de Tom. Su indignación le estaba consumiendo los pensamientos.

-Trabajar en equipo no es quitarte tu trabajo.

-¿Acaso mi esfuerzo no es suficiente? ¿Por qué de repente quieren invadir mi producción? He demostrado muchas veces que lo que yo hago, no lo hace nadie. Todos los discos que he producido han sido un éxito. Ahora de repente quieren meter sus manos en lo que estoy preparando.- Retrocedió hasta su escritorio y tomó la carta donde recibió aquel mensaje y la rompió en pedazos lanzándolos al aire. -No tienen derecho a decirme qué hacer.

El mayor se llevó una mano a los labios haciendo una mueca entre sorpresa e intentando contener la risa, aumentando su irritación.

-No, ahí es donde te equivocas querido Bill. Te hemos dado más libertades de las que deberíamos. Siempre he puesto las manos en el fuego por ti, y lo seguiré haciendo sin duda, pero los directivos tienen muchas preguntas y no quieren seguir arriesgándose. Además, trabajar en equipo no es desplazarte. Hemos recibido información de que estás ocultando muchas cosas y tu actitud no ha sido muy profesional, eso ha generado muchas sospechas. Simplemente quieren lo mejor para todos.

-Es mi producción, mi trabajo, mi esfuerzo, mi creatividad.- El rubio se acercó hasta David en incredibilidad alzando la voz. Sus ojos se habían oscurecido y sentía que estaba perdiendo el control.

-Tú trabajas para esta compañía. Cuando quieras completa independencia puedes irte cuando quieras y fundar tu propia disquera, pero mientras tanto tienes que adaptarte a las reglas de Phoenix.- En la cara de Jost se instaló una expresión de cansancio, se sentó el sofá y continuó. -Te he ayudado muchísimo para que estés donde estás hoy, pero estos cambios ya fueron establecidos y así se hará. Todavía seguirás siendo parte de la producción creativa, pero de ahora en adelante yo tomaré las riendas, participaré en la producción técnica y empezaremos con la promoción del álbum antes de su lanzamiento.

-Todavía no estamos en ese punto.

-Pues ahora sí, y te guste o no, así se hará. Mañana mismo nos reuniremos con Hans para hacer todos los preparativos con las promociones en redes, radio y televisión.

-¿Hans?

-Hans Richter. Tú lo debes conocer mejor que yo…

-¿Qué tiene que ver Hans?

-Si no hubieras ignorado todas mis llamadas sabrías que él ahora trabaja con nosotros. Ayudará a financiar el proyecto como parte ejecutiva de la producción.

-No. ¡NO!… No voy a dejar que me arruinen esto y menos traer a alguien que no tiene ni idea de cómo funciona esta industria.- Sus manos empezaron a temblar y sintió un escalofrío en la espalda. No podía estar sucediendo. Todo estaba cambiando y no podía hacer nada para evitarlo.

-No tiene por qué saberlo, él solo aportará el dinero que necesitamos, ya que la disquera cortó la mitad del presupuesto.

-¿Por qué lo hicieron?

-Porque tú decidiste actuar en pro de ti mismo y lo que creías que era mejor para ti, y lo que es mejor para ti no es lo mejor para el sello.- Un nudo se atoró en su garganta y sus pensamientos revoloteaban sin orden ni dirección. -Nadie está arruinando nada, es lo que se hará y punto. No estoy aquí para ser tu enemigo, sino para ayudarte, recuérdalo, así que mejor te adaptas en esta etapa o quedarás afuera. Todavía te han dado la oportunidad de seguir siendo parte del proceso, cuando fácilmente pudieron reemplazarte. Ya no vas a tomar las decisiones y es lo último que diré, Bill. Te daré tiempo para asimilarlo. Estaré en el estudio si me necesitas…

-David…- Pero no pudo decir nada más cuando éste salió de la oficina.

Todo parecía derrumbarse dentro de sí, quería hacer algo al respecto, pero simplemente estaba de manos atadas. Se sentó en el sofá donde se encontraba su móvil y lo único que se le ocurrió fue tomarlo y empezar a escribir un mensaje de texto sin pensárselo mucho. Quería hablar con Tom, aunque ni siquiera supiera bien qué decirle, más allá de la repentina noticia y de lo molesto que se encontraba. “Necesitamos hablar. ¡AHORA!”. Envió el mensaje y no tardó mucho en que recibir uno de vuelta, pero sus ojos se abrieron como platos cuando en la pantalla, podía ver que el remitente no era Tom.

Billy, hace meses que no hablamos. No puedo esperar para verte de nuevo.

Hans”

-…Maldita sea.

Continúa…

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por Ginger-Ale11

Escritora del Fandom

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