«Ich Brech Aus» (Fic de Heiligtkt483)
CAPITULO 12
Unos rayos de sol entraban por la ventana haciéndome despertar, mi tía estaba sacando de un bolsón, mi ropa y muda limpia, ya que hoy me daban el alta, por fin volvería a casa. Al poco rato de despertarme vino la doctora que me había curado para hacerme una revisión rutinaria, al no encontrarme nada malo y ver que ya me encontraba mejor, firmó el alta médica, dándole el papel a mi tía junto con una tarjeta… ¿De qué sería esa tarjeta?
Después salimos del hospital y mi tía me hizo subir en el coche, en los asientos de atrás, no tardamos en llegar a casa, ya que el hospital estaba en el centro de la ciudad y de ahí a la casa donde mi tía vivía pues no quedaba muy lejos. Llegamos al garaje donde mi tía dejo aparcado su gran coche, ya que era uno de esos coches que eran tipo familiares.
Una vez que salimos del coche, me dirigí corriendo hacia la puerta de casa, tuve que esperar a que mi tía abriera la puerta porque realmente no sabía si Bill y Tom estaban en casa, ya que igual habían salido para ir a junto del productor que iba a hacer su primer disco. Entre corriendo hacia dentro de la casa y me encontré con mis primos que estaban sentados en el sillón del salón esperando mi regreso.
—Tomi… —dije mientras corría hacia sus brazos.
—Hola mi princesa –dijo Tom mientras me abrazaba y me revolvía cariñosamente mi pelo.
—Soy tu princesa –pregunte mientras me sentaba en su regazo.
—Pues claro que eres mi princesa, la más bonita del mundo –me dijo mientras me daba un pequeño beso en mi nariz– Pensé que te perdía, enana.
—Oh… —dije mientras me abrazaba a él fuertemente.
—Y no me saludas a mí, enana –me dijo mi primo Bill que también estaba sentado en el sillón.
—Pues claro que si –dijo mientras me bajaba del regazo de Tom y me abrazaba fuertemente a mi primo Bill.
—Mi niña… —dijo Bill mientras me abrazaba cariñosamente– No lo vuelvas hacer, eh.
—Os lo prometo que nunca me voy a ir sin avisaros –dijo mientras seguía abrazada a Bill.
—Así me gusta, enana –dijo mi primo Bill mientras me daba un besito en mi mejilla.
—Primo Bill… —dije mientras seguía abrazada a él.
—Dime, enana –dijo mirándome fijamente.
—Aquel hombre, él que me cogió, me dijo que quería jugar conmigo –dije mientras miraba a Bill– Pero yo creo que era demasiado mayor para jugar conmigo.
Cuando acabe de decir eso, me fije en mi primo Tom que tenía el ceño fruncido y una de sus manos las tenía apretadas en forma de puño, al poco rato se levantó y se fue muy apurado, me asusté un poco y entonces le pregunte a mi primo Bill que es lo que le pasaba a Tom.
—Bill… —dije mientras observaba como Bill miraba por donde se había ido Tom.
—Dime, pequeña –dijo Bill con la vista fija aun en ese punto.
—¿Por qué Tom se ha ido tan apurado y con el ceño fruncido? –pregunté intentando averiguar lo que le pasaba a Tom.
—Verás enana, estos días Tom anda malito del estómago y se ha ido rápidamente al baño –me dijo Bill– Es que anda con gases…
—¿Con gases? –dije mientras fruncía el ceño en forma de asco.
—Sí, con gases –me volvió a repetir Bill– Ahora enana si no te importa, puedes quedarte viendo la tele mientras voy a ver como se encuentra.
—Sí… —dije mientras Bill se levantaba dirección hacia donde se había ido Tom.
Narra Bill
Tuve que inventarle esa excusa a mi prima, de que Tom tenía gases, porque ella se había dado cuenta de la reacción de Tom. Cuando ella me dijo que aquel hombre quería jugar con ella, Tom y yo entendimos perfectamente a lo que se refería ese hombre, con jugar con ella, por eso mi hermano se fue con toda la rabia contenida. Ahora me dirijo hacia su habitación, para poder calmarlo, conociéndolo, cuando le da esos prontos, media habitación puede estar ya destrozada.
Llegue a la habitación de mi hermano y toque en la puerta pidiéndole permiso para poder entrar, no recibí ninguna contestación por su parte, volví a tocar y nada no contestaba, así que me decidí a entrar sin su permiso. Me lo encontré pegando golpes a un cojinete rojo que tenía en su habitación, cuando me vio aumento la velocidad de los golpes hasta que cayó rendido sobre él.
—Tom… —dije mientras me acercaba a él y le ponía una mano en su hombro.
—… —Tom no me dijo nada solo estaba callado pero se miraba como sus ojos estaban humedecidos.
—Tom… hermano –dije mientras lo abrazaba fuertemente.
—Bill… —dijo mi hermano con voz quebrada.
—¿Sabes que Dani se ha dado cuenta de tu reacción? –dije intentando sacar el tema para saber como se sentía.
—Si… lo sé y te juro que como ese degenerado le llegará hacer algo… lo mato –dijo mi hermano mientras apretaba sus puños.
—Tom… tranquilízate un poco anda, ese hombre ya no puede volver a hacer daño a Dani, está muerto –dije mientras intentaba tranquilizar a mi hermano.
—Bill… te has fijado en Dani esa mirada que tenía cuando llegó, ahora no es la misma –dijo mi hermano con voz triste– Sus ojos ya no tienen ese brillo, algo le ha hecho ese degenerado.
—Tom… la única forma de saberlo es que mamá lleve a Dani a un psicólogo –dije mientras mi hermano fijaba la mirada en mi– He oído a mamá decirle a Gordon, que la doctora que le atendió, le dio una tarjeta con la dirección de un psicólogo por si Dani necesita ayudada sicológica.
—Ya… no sé, lo único que quiero es que Dani esté bien y pronto vuelva a ser la niña de antes –dijo mi hermano con voz apenada.
Narrador Omnisciente
Después de aquella conversación, los chicos bajaron a cenar. Aunque la pequeña Daniela ya estaba en casa, los ánimos estaban por los suelos ya que ninguno sabía el alcance que había tenido ese secuestro sobre Daniela. Simone en un momento que Dani se había ido al baño, le comento a sus hijos y a Gordon, que la pequeña había tenido una pesadilla por la noche en el hospital, preocupándolos más de lo que ellos estaban. Después entre todos recogieron la mesa, como era de costumbre, y se pusieron a ver la tele. Dani se fue a la cama porque estaba cansada y los demás estuvieron viendo la tele hasta entrada bien la noche.
Ya era de madrugada, todo estaba en silencio. Todos dormían plácidamente, pero en la oscura noche un llanto hizo alarmarse, a uno de los integrantes de la casa. Se despertó sobresaltado al escuchar los llantos, provenientes de la habitación de enfrente a la suya, se levantó rápidamente sin ponerse nada que cubriera su torso desnudo, entró lentamente en la habitación encontrándose con su prima que lloraba sin cesar por un mal sueño que había tenido.
—¿Qué te pasa, pequeña? –dijo Tom mientras acogía cuidadosamente entre sus brazos a su prima.
—… —Dani no respondió nada seguía llorando sin cesar.
—Eh, enana –dijo Tom mientras le levantaba la cara para que lo mirará.
—Nada… —dijo Dani entre llanto.
—Entonces si es nada ¿porque lloras? –dijo Tom preocupado.
—Es que estoy triste… —dijo Dani abrazándose a Tom.
—¿Y eso? –preguntó Tom.
—Es que Bill me ha dicho por la tarde, que estabas malito del estómago –dijo Dani mientras miraba a su primo– Y que tenías gases.
—¿Gases? –preguntó Tom confundido.
—Sí, gases –dijo Dani– Tomi te puedes quedar a dormir conmigo.
—Claro, enana –dijo Tom mientras se tumbaban poco a poco en la cama.
Minutos después ambos se encontraban completamente dormidos sobre la cama…
UN MES DESPUES
Narra Tom
Ha pasado un mes desde que a mi prima ese degenerado se la llevó, pensar que ese tipo se la llevó para quedarse con ella, se me revuelve el estomago de la ira aún hoy en día, porque juró que si le llegará a hacer algo le hubiera matado con mis propias manos, aunque dios se encargó de él, porque mi prima es muy importante para mí, solo era una niña inocente, digo inocente en pasado, porque desde que regresó mi prima ha cambiado mucho, su mirada no es la misma aunque siempre ha sido muy tímida ahora su forma de ser es más callada todavía, muchas veces la veo sumida en sus pensamientos. Mi madre después de que pasará todo esto, decidió llevarla a un psicólogo para que nos ayudara a entender más a mi prima. Él nos explicó que entre la muerte de sus padres y esto que le sucedió pues quedó un poco traumatizada pero con el paso del tiempo y la atención adecuada conseguirá llevar una vida normal…
Hoy mi madre ha salido y me toca llevar a Dani al psicólogo, en verdad, ha ido al cementerio a dejar unas flores en la tumba de mi tía Iris y de su marido, los padres de Dani, mi madre recogió las cenizas de ellos una semana después de que Dani volviera a casa. El día del entierro, todos estuvimos muy tristes en especial mi prima que no paraba de llorar, hoy en día, los echa mucho de menos. También por la noche tiene pesadillas, aún no hemos podido averiguar nada sobre ellas, el psicólogo nos ha dicho que va a tener que hacerle una sesión de hipnosis, pero por el momento no se quiere arriesgar a hacerla, porque Dani igual no puede despertar bien, entonces ha dicho que va a esperar a ver si consigue averiguar algo sin hacer la hipnosis.
—¡¡DANI!! –dije llamando a mi prima se nos estaba haciendo tarde– ¡¡BAJA YA!!
—Voy… —me dijo mi prima casi susurrando.
—Venga coge tu cazadora que llegamos tarde –dije mientras cojo las llaves de casa.
Salimos de casa y fuimos caminando para coger el autobús que no llevaría a Hamburgo ciudad, ya que nosotros vivíamos en una urbanización en la periferia de la ciudad, por eso teníamos que coger un medio de transporte para llegar allí. Estuvimos esperando unos 20 minutos cuando el autobuses llegó, pague los tickets y me dirigí hacia unos asientos de dos personas, para sentarnos e ir un poco cómodos durante el trayecto. En todo el trayecto observe a mi prima toda pensativa, hábito que había adquirido desde que le pasó eso.
Al cabo de unos 10 minutos llegamos y di al timbre solicitando parada, así segundos después bajamos del bus. Agarre a mi prima de la mano para llevarla al psicólogo, es que últimamente no quería ir, así que la guié hacia el interior del edificio donde se encontraba el consultorio. Cuando entramos el psicólogo nos recibió muy amablemente, nótese la ironía, ya que le pagamos 50 € por hora. Antes de irme me despedí de mi prima.
—¡¡Ey!! Enana –dije para que me atendiera– Pórtate bien, eh.
—Vale… —dijo mi prima con voz cansada.
—Ahora me voy a dar una vuelta, después te vengo a recoger –dije mientras le tocaba la punta de la nariz cariñosamente, gesto que se me había hecho habitual en mi– Y cuando nos vayamos te compro un helado.
—Siiii –dijo mi prima toda emocionada mientras me abrazaba efusivamente.
—Que me vas a tirar enana –dije mientras intentaba mantener el equilibrio.
—Perdón –dijo mi prima mientras una tímida sonrisa se le dibujaba en los labios.
—Bueno me voy, eh –dije mientras le daba un sonoro beso en la mejilla– Después vuelvo, vale.
—Adiós Tomi —dijo mi prima.
Salí del consultorio y baje las escaleras rápidamente, había pensado aprovechar esa hora y media que Dani estaba en la consulta para acercarme a la casa de mi novia, si de mi novia… Hacía tiempo que no quedábamos y se había enfadado conmigo, ya que hace como dos semanas que no nos mirábamos y hoy, iba a intentar reconciliarme con ella, ya sabéis un par de besos en la zona indicada y ya la tengo otra vez a mis pies. Cuando salí a la calle me dirigí cuatro calles arriba, que era por donde vive Julia, si así es como se llama mi novia, hasta que llegue a la puerta de su casa, tengo que decir que mi novia no vivía en un piso sino en una casa bastante grande, hoy si tengo suerte estaremos solos en su casa, ya que los padres de ella son médicos y por los turnos que tienen, pasa mucho tiempo sola. Toque el timbre mostrando un poco de impaciencia, escuche unos pasos rápidos dirigiéndose hacia la puerta.
—¡¡YA VA!! –escuche gritar a mi novia desde algún sitio de la casa, al cabo de un rato la puerta se abrió– Tom…
—Hola princesa –dije mientras la agarraba de la cintura.
—Tom… espera –dijo intentado deshacerse del amarre de mis brazos— ¿Qué haces aquí?
—Mi vida, tenía ganas de verte –dije acercándome más a ella.
—Así… al fin te has dado cuenta de que tienes novia o ¿acaso te cansaste de tus otros juguetes? –dijo apartándose bruscamente.
—Mi amor –dije mientras me acercaba más a ella consiguiendo entrar al interior de la casa.
—Pero que te crees, Tom –dijo dolida– desapareces durante dos semanas, no contestas a mis llamadas…
—Lo siento… —dije mientras posaba mis labios en su cuello.
—Para… —dijo apartándose de mi– Te pido que te vayas.
—No me voy a ir hasta que no arreglemos las cosas –dije enfurecido– Sé que estas semanas no he estado, pero entiende que algo grave le ha pasado a mi prima y eso me preocupa…
—Hubieras llamado para decírmelo –dijo susurrando– Lo hubiera entendido…
—Lo siento… mi amor –dije mientras me acercaba de nuevo– Pero todo me absorbió, ahora Dani está en una sesión con su psicólogo por eso he aprovechado a venir para pedirte disculpas.
—Ya pasó mi amor… —dijo mientras posaba sus labios en mis labios.
Después de eso, nos fuimos acercando poco a poco al sillón que había en el salón, en el camino nos tropezamos con una pequeña mesa, ya que no nos despegábamos ni un segundo nuestras bocas, sintiendo como nuestra saliva se mezclaba y como jugábamos con nuestras lenguas. La senté encima mía, mientras me dedicaba a comerle literalmente el cuello, ella daba pequeños gemidos de placer, metí mi mano debajo de su camiseta, llegando hasta su pecho y jugué un poco con él. Sentía que el deseo se estaba apoderando de nosotros, de hecho mi amiguito estaba empezando a animarse. Pero algo me detuvo cuando mire la hora y me di cuenta que habíamos estado liándonos acerca de dos horas… Dani.
Continúa…